Cómo tratar la obesidad

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cómo tratar la obesidad

Tal como se comentó en el artículo sobre obesidad y actividad física en nuestra sección de salud y bienestar, la obesidad es uno de os factores de riesgo cardiovascular modificables sobre el que incidir para tratar de buscar una mejor calidad de vida, así como reducir el riesgo relativo de muerte aumentado por los estados de sobrepeso y obesidad.

Los beneficios que la actividad física aportan a la salud social física y mental de los practicantes ya son bien conocidos, siendo una herramienta fundamental para el tratamiento de diferentes patologías y a la que cada vez más médicos recurren como medio para tratar de revertir situaciones poco deseadas para sus pacientes.

La ACSM en 2009 (1) publica una actualización de su documento publicado en 2001 titulado “Appropriate Intervention Strategies for Weigh Loss and Prevention of Weigh Regain for Adults”, en el que, bajo el título “Appropriate Physical Activity Strategies for Weight Loss and Prevention of Weght Regain for Adults”, muestra una serie de evidencias científicas en las que se basa su posicionamiento sobre la intervención ante la obesidad y el sobrepeso.

La necesidad de aumentar los niveles de actividad física en la sociedad como herramienta para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad está respaldado por diferentes entidades de importancia internacional como la NHLBI, ACSM, AHA o la American Academy of Family Physicians, que buscan estrategias para tratar de reducir el impacto de los factores de riesgo que actúan sobre la población. En el presente artículo vamos a mostrar las recomendaciones de ACSM en su posicionamiento de 2009 (1) argumentando el impacto de diferentes estrategias, simples en concepto pero difíciles de implantar en la cultura de los diferentes grupos sociales en los que se aglutina la población del siglo XXI.

Cómo tratar la obesidad

Para poder llevar a cabo un programa de ejercicio orientado al aumento del consumo energético, es necesario conocer algunos de los factores que se deben planificar para el desarrollo de la actividad, tales como la intensidad y la duración de la tareas realizadas. A continuación se resume de forma breve la relación entre intensidad y gasto energético, para poder hacer una estimación de las actividades que nos disponemos a desarrollar.

Se recomienda el uso de pulsómetro para el control del ejercicio, ya que nos ayudará a desarrollarlo de una forma más precisa. Además, siempre es aconsejable, antes de comenzar un programa de actividad física, pasar un reconocimiento médico en el que, a título personal, se debería incluir una prueba de esfuerzo para descartar riesgos cardiovasculares y poder realizar una planificación mucho más exhaustiva y segura en función a las características individuales de cada sujeto.

¿Cómo clasificamos la intensidad?

La intensidad, según la OMS en su Estrategia Mundial Sobre el Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud (4), refleja la velocidad a la que se realiza la actividad, o la magnitud del esfuerzo requerido para realizar un ejercicio o actividad. Se puede estimar preguntándose cuánto tiene que esforzarse una persona para realizar esa actividad, es decir, la energía que ha de consumir para poder llevarla a cabo. La intensidad requerida para una misma actividad varía de un sujeto a otro en función de diversos factores como el peso corporal, el metabolismo, el nivel de condición física, etc.

En muchos textos podemos comprobar que se emplea el término MET para referirse a la intensidad de las actividades. Como bien sabemos, cualquier actividad realzada conlleva un gasto de energía. Pues bien, se considera que 1 MET es el equivalente al gasto energético que el organismo consume sentado, de forma tranquila en reposo. Los que se hace es comparar el gasto que las actividades conllevan con ese reposo, así una actividad que se realice a 3 METs de intensidad supondrá un gasto tres veces mayor al del de estado reposo.

cómo tratar la obesidad

¿A qué equivale un MET?

Para la obtención de la energía es necesaria la implicación del oxígeno en las diferentes rutas metabólicas de obtención del ATP, moneda energética del cuerpo humano. Pues bien: en reposo el organismo consume 3.5 ml de oxígeno por cada kilogramo en un minuto, lo que equivale a 1 MET, por lo que podríamos decir que una persona de 100 kg consumiría 350 ml de oxígeno (0.350 litros) por minuto. Estimando que un un litro de oxígeno se emplearía para consumir 5 Kilocalorías aproximadamente, podríamos aplicar la siguiente regla de tres:

0.35 litros de oxígeno  —————–   X

    1.00  litros de oxígeno —————– 5 Kcal

Nos saldría que en reposo (1 MET), una persona de 100 kg consumiría  1.75 kiocalorías por minuto.

Otra equivalencia más sencilla de aplicar es la de que 1 MET se corresponde con 1 kilocaloría por cada kilogramo en 60 minutos, por lo que siguiendo esta premisa nos saldría que el mismo sujeto de 100 kg consumiría 1 kcal*100kg/60 min, lo que lleva a un consumo de 1.6 kcal por hora en reposo (como podemos comprobar los factores de estimación difieren en pequeñas magnitudes por diversas aproximaciones que se realizan).

1MET = 3.5 ml/Kg/min = 1 Kcal/(kg*hora)

¿Cuál es el gasto de las actividades?

El gasto de las actividades va a depender de la exigencia de las mismas. A continuación se muestra en la tabla 1 el gasto de algunas de las más comunes en METs. Para que que lo desee, en el documento publicado bajo el título “The Compendium of Physical Activities Tracking Guide”  accesible desde la página la Universidad de Carolina del Sur, se puede ver el coste metabólico de gran número de actividades como pasear con un animal de compañía, bailar, hacer jardinería, etc.

Cuadro 1. Gasto energético en METs por actividad.
Tabla 1. Gasto energético en METs de diversas actividades.

¿Cómo controlamos el gasto energético durante el ejercicio?

Para poder hacer el cálculo de forma sencilla, existen una serie de equivalencias aproximadas mostradas en diferentes tablas. A continuación se muestra en la tabla 2 una adaptación de la publicada por Garber en 2011 (2), en la que se puede estimar la intensidad en función de diversos factores, relativos y absolutos, para la aplicación al ejercicio.

Relación de intensidades. Adaptación de la tabla publicada por Garber y colaboradores en 2011 (2).
Tabla 2. Relación de intensidades. Adaptación de la tabla publicada por Garber y colaboradores en 2011 (2).

Mantenimiento , prevención y pérdida de peso.

Es imprescindible, para realizar un proceso óptimo, llevar el control de la ingesta, pero lo más importante, a la hora de afrontar una intervención de este tipo, es tener muy claro que el principal objetivo es crear el hábito en el sujeto modificando paulatinamente su estilo de vida y, posteriormente, modificar aspectos de la dieta. El proceso ha de ser siempre progresivo e individualizado.

A continuación se exponen algunas de las evidencias que pueden ser de interés poblacional, recogidas en el ya citado posicionamiento de 2009 publicado por ACSM (1).

Prevención de la ganancia de peso

Al igual que las estrategias empleadas por los sistemas de emergencias, la prevención es el primer escalón para evitar el desarrollo de este tipo de desórdenes metabólicos, por lo que se muestran una serie de patrones de actividad que evitarían el aumento del peso corporal.

Stevens y sus colaboradores (7) definen el mantenimiento del peso como los cambios menores de un 3% del peso corporal, y un cambio mayor de un 5% para se considerado clínicamente significativo, frente a otros autores en publicaciones anteriores en el tiempo (5, 6). que tienen el límite en los 2.3 kg.

ACSM, para el mantenimiento del peso corporal, recomienda una actividad de carácter moderado/intenso que acumule entre 150 y 250 minutos a la semana de actividad moderada/intensa. Basándonos en la anterior tabla, podemos realizar un cálculo de la energía consumida durante el ejercicio realizado y controlar la intensidad de la misma.

Pérdida de peso

Un estudio publicado en 1999 por Jakicic (3) llevaba a cabo un programa de actividad física de 18 meses de duración con una modificación de la dieta y se obtuvieron los siguientes resultados:

  • El grupo que realizó un volumen semanal mayor de 280 minutos redujeron su peso corporal, de media, 13 kg durante los 18 meses
  • El que acumuló entre 150 y 200 minutos semanales lo redujo en 6.5 kilogramos
  • Los sujetos cuya suma semanal era menor de 150 minutos redujeron  su peso únicamente 3.5 kg.

ACSM recoge que para conseguir modestas modificaciones no significativas en el peso será necesario acumular entre 150 y 250 minutos a una intensidad moderada/intensa, mientras que para que las reducciones sean significativas sería necesario sobrepasar los 250 minutos semanales a esta misma intensidad.

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 Mantenimiento del peso perdido

La mayoría de los individuos que consiguen provocar una reducción del peso corporal a menudo tienen dificultades para mantener esa pérdida. Claramente, la actividad física es necesaria para lograr mantener los resultados obtenidos, ya que volver a patrones de actividad sedentarios conllevaría un nuevo cambio en el estilo de vida y en el balance energético total semanal.

Es importante, tanto a nivel de salud física como psicológica, mantener los resultados conseguidos a lo largo del tiempo. Nuevamente nos referimos a las recomendaciones de ACSM sobre los niveles de intensidad y duración de los períodos de actividad física, sosteniendo la teoría de que acumular más de 250 minutos semanales a una intensidad moderada/intensa  nos ayudará a mantener lar pérdidas conseguidas,

 Aspectos importantes

Para finalizar, con el objetivo de remarcar una serie de consideraciones, se plantea lo siguiente:

  • El diseño del programa ha de ser consensuado con el sujeto, buscando siempre la comodidad y percepción de competencia del mismo.
  • Ha de seguirse una progresión pautada y controlada con el objetivo de crear adherencia por el programa y modificación del estilo de vida.
  • Debemos tener en cuenta el motivo por el que el sujeto busca la reducción de su peso corporal.
  • Ha de informarse del riesgo que conllevan el sobrepeso y la obesidad y los beneficios que se pueden obtener a través de la actividad física
  • Debemos considerar la disponibilidad de tiempo.
  • Debe prevalecer la seguridad del sujeto sobre todas las cosas, por eso se aconsejan los controles médicos previos y de seguimiento.

Estas son algunas de las muchas consideraciones a tener en cuenta. Es posible que algunas personas necesiten aplicación de terapias conductuales y apoyo psicológico, por lo que un trabajo integrado con los profesionales de la salud como médicos deportivos y psicólogos siempre serás más eficaz y minucioso.

Recordemos que el principal objetivo es mejorar la calidad de vida de la población aumentando los patrones de actividad física, por ello aconsejo que, antes de comenzar sin conocimiento y asumiendo riesgos cualquier programa, nos pongamos en manos de profesionales.

 Bibliografía

  1. Donnelly, J.E., Blair, E.N., Jakicic, J.M., Manore, M.M., Rankin, J.W. y Smith, B.K. (2009). American College of Sports Medicine position stand: Appropiate physical activity intervention strategies for weight loss and prevention of weight regain for adults. Medicine & Science in Sports & Exercise, 41:459-471.
  2. Garber CE, B Blissmer, MR Deschenes, et al. (2011). American College of Sports Medicine position stand. Quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory, musculoskeletal, and neuromotor fitness in apparently healthy adults: guidance for prescribing exercise. Med Sci Sports Exerc. 43(7):1334-59.
  3. Jakicic, J.M., Winters, C., Lang, W., Wing, R.R. (1999). Effects of intermittent exercise and use of home exercise equipment on adherence, weight loss, and fitness in overweight women: a randomized trial. Journal of the American Medical Association. 282:1544-1560.
  4. OMS (2004). Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y saud. 57 ª Asamblea Mundial de la Salud. Ginebra: Organización Mundial de la Salud.
  5. Sherwood NE, Jeffery RW, French SA, Hannan PJ, Murray DM. (2000). Predictors of weight gain in the Pound of Prevention study. Int J Obes Relat Metab Disord. 24:395–403.
  6. St Jeor ST, Brunner RL, Harrington ME, et al. (1997). A classification system to evaluate weight maintainers, gainers, and losers. J Am Diet Assoc. 97:481–8.
  7. Stevens J, Truesdale KP, McClain JE, Cai J. (2006). The definition of weight maintenance. Int J Obes. 30:391–9.

2 Comentarios

  1. Hola,

    el artículo es interesante, pero creo que se podría haber realizado con referencias más actuales. Por ejemplo, poner un programa realizado en 1999 no me parece adecuado, ya que seguro que hay revisiones más actuales sobre el tema.

    • Muy buenas Saul. En primer lugar, muchísimas gracias por leer nuestras publicaciones. Respecto a la referencia que comentas, la elegí en su momento porque el diseño es muy interesante al emplear trabajo en casa, algo que tiene una transferencia directa a la población. Además una muestra de 148 sujetos y un programa de año y medio representan la importancia de la progresión lenta para garantizar la seguridad de las personas, y la ayuda a la adherencia. También plasma la relación directa ente la cantidad de actividad física y el gasto energético. Buena apreciación la que has hecho. Te garantizo la fiabilidad de las referencias consultadas. Saludos y muchas gracias de nuevo.

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