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Huesos de la espalda: anatomía, lesiones y patologías

5 diciembre, 2020

Importancia de la anatomía y huesos de la espalda, posibles lesiones y patologías que se dan en la misma, así como opciones de mejora.

Huesos y músculos de la espalda
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En el siguiente artículo se muestra cuáles son los huesos de la espalda, la anatomía de la misma, así como las lesiones más comunes y patologías que se pueden desarrollar, finalmente se plantean distintas posibilidades de trabajo para mejorar la situación en caso de lesión.

huesos de la espalda
Huesos de la espalda.

¿Cuáles son los huesos de la espalda?

Es importante conocer la anatomía de los huesos de la espalda, para contextualizar la cadena posterior de nuestro cuerpo.

La espalda es el eje principal de la anatomía humana, sirve para sostener el cuerpo, permite el movimiento, contribuye al mantenimiento del centro de gravedad de forma estable y por último, pero el más conocido, protege la médula espinal, gracias a los huesos de la espalda, concretamente los de la columna vertebral (1).

Si hablamos de los huesos de la espalda, lo primero que tenemos que analizar es la Columna vertebral: está formada por 33 vértebras, colocadas una encima de la otra, las cuales componen articulaciones anfiartrósicas que permiten la movilidad de la misma.

La estructura de la columna vertebral se clasifica en cuatro zonas distintas: región cervical, dorsal, lumbar y región sacrococcígea. A su vez, dichas vértebras están separadas entre sí por una almohadilla, la cual se denomina disco intervertebral.

El objetivo de la presencia de estos discos en los huesos de la espalda, es ofrecer amortiguación y protección a la columna, para de esta forma prevenir lesiones de la médula espinal.

  • La región cervical es la que forma el cuello, es la que tiene mayor movilidad y está formada por 7 vértebras.
  • La zona dorsal, es la posterior a esta y está formada por 12 vértebras (de la octava a la decimonovena).
  • La penúltima región es la lumbar, la zona baja de la espalda y está formada por 5 vértebras.
  • Por último, la región sacrococcígea la conforman el sacro y el cóccix. De esta, forman parte 9 vértebras, que a diferencia de las demás, no presentan discos intervertebrales entre ellas y están soldadas entre sí, 5 son las que forman el sacro y 4 las del cóccix.

Si hablamos de los huesos de la espalda, tenemos que citar las costillas, porque parten de la columna y llegan hasta la zona anterior (esternón), las cuales tienen la función de proteger los órganos vitales.

¿Cómo son los huesos de la espalda?

La columna vertebral forma distintas curvas en función de la región que se tenga en cuenta (2).

La parte superior (región cervical) y la inferior (región lumbar) presentan una forma cóncava hacia atrás, lo que se denomina lordosis, cervical y lumbar. La curva media es cóncava hacia delante y se le denomina cifosis dorsal.

Respecto al aspecto de la vértebra y sus distintas partes, destacan las siguientes: apófisis espinosa y transversas, el cuerpo vertebral y el agujero raquídeo por el que pasa la médula espinal.

Huesos de la espalda: anatomía, lesiones y patologías 1Huesos de la espalda

De entre todas las vértebras con las que se cuenta, existen dos con características diferentes, estas son atlas y axis que corresponden a las dos primeras vértebras cervicales.

El atlas es un anillo óseo sin apófisis (1) y permite el movimiento del cuello. El axis está conectado con el atlas mediante una apófisis con la que cuenta este primero.

¿Qué es el dolor de espalda lumbar?

Una vez hemos contextualizado los huesos de la espalda a nivel anatómico, toca analizar el dolor lumbar. Una de las patologías más frecuentes en la zona posterior del cuerpo.

El dolor de la región lumbar o lumbalgia es un dolor localizado en la parte baja de la espalda. El origen de este tiene que ver con la estructura músculo-esquelética de la columna vertebral.

El dolor, en la espalda, más habitualmente en la zona lumbar, aparece por un mecanismo neurológico que implica la activación de los nervios que transmiten el dolor y el desencadenamiento de la contractura muscular y la inflamación(3).

Otras veces, este dolor se genera debido a la compresión de una raíz nerviosa. Por ejemplo, si el disco intervertebral sufre mucho desgaste y no amortigua lo suficiente, es posible que se comprima alguna raíz debido a una contusión en dicha zona.

El proceso que sigue es el siguiente (3):

  1. En primer lugar, se activan unos receptores concretos relacionas con el dolor (nociceptores)
  2. Su activación causa dolor y desencadena un mecanismo de inflamación y una contractura muscular.
  3. La inflamación y la contractura mantienen activados a los receptores del dolor. Y eso se traduce en un círculo, el dolor causa inflamación y la inflamación provoca dolor.

En esta situación, el dolor se mantiene a pesar de que desaparezca la causa que provocó el desencadenamiento en un inicio.

Este mecanismo puede estar provocado por una lesión estructural o también sin lesión estructural, este segundo caso es el más común, ocurre por ejemplo por el mantenimiento de una postura incorrecta, que provoca una sobrecarga muscular y con ello una contractura. 

¿Cómo saber si tengo un problema en la espalda?

Si el sujeto presenta dismetría de los miembros inferiores, desequilibrios musculares en extremidades inferiores o músculos de la espalda, hipotonía en el core, y/o dolor de espalda, cadera o piernas por lesión o sin ella, puede que exista un problema en la espalda.

Este dolor, quizás en la infancia no se haya detectado, pero que muy probablemente con el paso de los años, salga a la luz, por alguna de las consecuencias citadas.

En la actualidad, se conoce que existe una relación significativa entre dolor de espalda y la falta de práctica deportiva y con el tiempo que se pasa delante del ordenador o la televisión (4).

Por ello, las personas sedentarias y las personas que utilizan de forma habitual durante muchas horas el ordenador, móvil o televisión, presentan mayor probabilidad de sufrir problemas de espalda.

La principal causa de los problemas de espalda o las alteraciones y descompensaciones musculares es la adopción de posturas inadecuadas en la vida cotidiana (5).

Las alteraciones más frecuentes, las cuales se pueden observar sin demasiada dificultad son las siguientes:

  • Escoliosis: es la desviación lateral de la columna vertebral. Más del 85% de los causas de escoliosis provienen de causas desconocidas. Se puede observar en un sujeto porque la columna se ve curvada, además de esto, muestra otros signos (5):

    • Una cadera, omóplato u hombro más alto o abultado que el otro.

    • La cabeza no está centrada con respecto a las caderas.

    • En bipedestación, con los brazos colgando, el espacio entre un brazo y el tronco es mayor a un lado que al otro.

  • Hipercifosis: es el aumento de la concavidad anterior de la columna dorsal. Habitualmente se debe a la prolongación de posturas inadecuadas o a la falta de fortalecimiento de la musculatura paravertebral. Para conocer si se tiene esta alteración, en muchas casos es suficiente con observar al sujeto de perfil. En este, se percibe el aumento de la curvatura, en forma de chepa.

  • Hiperlordosis: es el aumento de la concavidad posterior de la columna vertebral (región lumbar). En muchos casos, se desconoce la causa, pero el acortamiento de la musculatura isquiotibial puede facilitar la adopción de posturas incorrectas que den lugar a la alteración de esta concavidad.

Trabajo y fortalecimiento de la espalda

Para evitar las alteraciones descritas anteriormente, evitar otros problemas de espalda y mejorar los problemas existentes, existen ciertos hábitos o ejercicio que conviene promocionar (3):

  • Actividad física y hacer ejercicio: Evitar el sedentarismo y estar físicamente activo disminuye el riesgo de padecer dolor, mejora la autonomía y disminuye las posibilidades de lesión por el aumento de la flexibilidad y fuerza del core y espalda. Actividades como la natación, ayudan a la activación sanguínea del sistema muscular, eliminando la tensión muscular acumulada.
  • Seguir una vida saludable contribuyen indirectamente a que la salud de la espalda mejore. Evitar el sobrepeso, tabaquismo, ansiedad, sedentarismo, etc.
  • Presentar una correcta higiene postural para prevenir los dolores de espalda, con el fin de reducir la carga que soporta la espalda.

Conclusiones

Conocer los huesos de la espalda y las lesiones o alteraciones más comunes ayuda a tomar conciencia de la situación, hábitos y anatomía del propio cuerpo humano.

Conocer los huesos de la espalda de una forma u otra puede promover hábitos saludables para evitar, a corto o largo plazo los problemas de salud que estos dolores y lesiones pueden provocar.

Bibliografía

  1. Franco, E. (2009). Huesos de la espalda humana. Lesiones y patologías. EFdeportes. Revista Digital, 14 (135).
  2. Fernández-Río, J., Parejo-Lozano, J. y Medina, F. (2004). Huesos de la espalda: su estructura y su cuidado. EFdeportes. Revista Digital, 10 (76).
  3. Hidalgo, L. (2013). Prevención del dolor de espalda en el ámbito laboral. RevistaEnfermeríaCyL5(2), 43-58.
  4. Martínez-Crespo, G., Durán, M. R. P., López-Salguero, A. I., Zarco-Periñan, M. J., Ibáñez-Campos, T., & de Vargas, C. E. R. (2009). Dolor de espalda en adolescentes: prevalencia y factores asociados. Rehabilitación43(2), 72-80.
  5. González Montesinos, J. L., Martínez González, J., Mora Vicente, J., Salto Chamorro, G., & Álvarez Fernández, E. (2004). Huesos de la espalda, El dolor y los desequilibrios musculares.

 


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