Las articulaciones de la pierna son el conjunto de uniones articulares que conectan los huesos del miembro inferior y permiten movimientos como caminar, correr, saltar o mantener la bipedestación. En esta guía anatómica completa vas a encontrar todas las articulaciones de la pierna explicadas una por una: cadera, rodilla, tobillo y pie, junto con sus superficies articulares, cápsula, ligamentos y movimientos principales.
En relación con los artículos sobre los huesos de la pierna y los tipos de articulaciones, aquí se analizan de forma pormenorizada las articulaciones de la pierna (miembro inferior) para que tengas una referencia completa a mano.
Conocer las articulaciones de la pierna es clave para entender el tren inferior, prevenir lesiones y mejorar el rendimiento deportivo, ya que cada una aporta estabilidad, movilidad o ambas en función de su morfología.
Mapa resumen: articulaciones de la pierna por regiones
Antes de entrar en detalle, esta tabla recoge las principales articulaciones de la pierna agrupadas por región anatómica para que te sirva de orientación rápida.
| Región | Articulaciones de la pierna | Tipo principal |
|---|---|---|
| Cadera | Articulación coxofemoral | Enartrosis (esferoide multiaxial) |
| Rodilla | Articulación femororrotuliana y femorotibial | Sinovial compleja (tróclear + bicondílea) |
| Tobillo | Tibioperonea superior, tibioperonea inferior (sindesmosis) y astragalocrural | Sinovial plana, sindesmosis y tróclear |
| Pie — tarso | Subastragalina, transversa del tarso (astragalocalcaneonavicular y calcaneocuboidea), cuneonavicular e intercuneiformes | Sinovial trocoide, esferoide, en silla de montar y planas |
| Pie — interlínea tarsometatarsiana | Articulaciones tarsometatarsianas (Lisfranc) | Sinoviales planas |
| Pie — antepié | Intermetatarsianas, metatarsofalángicas e interfalángicas | Sinoviales planas, elipsoides y trocleares |
Las articulaciones de la pierna (miembro inferior) se encuentran en 3 niveles según su localización (1, 2): proximal (cadera), medio (rodilla) y distal (tobillo y pie). A continuación se detallan de forma pormenorizada todas estas articulaciones de la pierna.
Articulación de la cadera
La articulación coxofemoral es la más proximal de las articulaciones de la pierna (1, 2, 3, 4, 5). Es de tipo enartrosis (3) y una articulación esferoide multiaxial (1, 2, 4) cuya función principal es proporcionar estabilidad (1) y soportar peso (1, 4). Sin embargo, la cadera puede realizar movimientos en todos los planos (3, 4):
- Flexión y extensión.
- Abducción y aducción.
- Rotación interna y externa.
- Circunducción.
Por su papel en la carga y el equilibrio, es una de las articulaciones de la pierna más estables (1, 2, 4) pero también una de las más móviles del cuerpo humano (2).
Superficies articulares
Son la cabeza femoral (esférica) y la superficie semilunar del acetábulo de concavidad inferior (1, 2, 4). Ambas superficies articulares están cubiertas por cartílago hialino (a excepción de la fosita de la cabeza del fémur) (2, 4).
En el limbo o borde acetabular se inserta el rodete acetabular (1, 2, 5), que aumenta el área articular casi un 10 % (2). Así, dentro del acetábulo queda más de la mitad de la cabeza femoral (2, 4), lo que aporta gran parte de la estabilidad a esta articulación de la pierna (4).
El rodete acetabular y el ligamento transverso del acetábulo, continuación inferior del rodete acetabular (1, 4, 5), hacen del acetábulo una cavidad completa (2, 4, 5).
La parte de la fosa del acetábulo que no es ocupada por el ligamento de la cabeza del fémur se rellena con una almohadilla de grasa (2, 5) de forma que toda superficie ósea dentro de esta articulación de la pierna queda cubierta por tejido blando.
Elementos de unión
Los elementos de unión de la articulación de la cadera son la cápsula articular, los ligamentos de la membrana fibrosa, el ligamento de la cabeza del fémur (1, 2, 4) y los tendones del recto femoral e inserción del psoas-iliaco (1).
Cápsula articular
Resistente (2), ceñida por el medio (1) y formada por la membrana sinovial interna y la membrana fibrosa externa.
- Membrana sinovial: Recubre la cara interna de la cápsula articular y las superficies intracapsulares no cubiertas por cartílago (1, 2, 4).
- Membrana fibrosa: Se origina alrededor de la cavidad acetabular (incluido el ligamento transverso) (2, 4), en parte del borde del agujero obturador (4, 5), sigue un trayecto helicoidal (2) y se inserta a lo largo de la línea intertrocantérea de la parte anterior del cuello femoral (2, 4, 5).
Ligamentos
Dentro de las articulaciones de la pierna, en la cadera encontramos 3 ligamentos extracapsulares que refuerzan la cápsula articular y un ligamento profundo que une la cabeza femoral con el acetábulo coxal (1, 2, 3, 4, 5).
- Ligamentos de la cápsula articular:
Dada su orientación en espiral, se tensan en la extensión de cadera, comprimiendo la cápsula articular (1, 2, 4). Esto refuerza la estabilidad de la articulación de la cadera (2, 4) y reduce el gasto energético para mantener la bipedestación (4), pero limita el rango de extensión a 10–20º desde la vertical (2).
Los 3 ligamentos se originan alrededor del acetábulo (1, 2, 4, 5), cada uno en uno de los huesos embrionarios del coxal (1, 2, 4).
- Ligamento de la cabeza del fémur:
Es un ligamento intraarticular que contiene una arteria destinada a la irrigación de la cabeza femoral.
Rodilla
De las articulaciones de la pierna, la rodilla es el primer complejo articular (de proximal a distal) (1, 2, 3, 4, 5) formado por 2 articulaciones (1, 4, 5):
- Articulación femororrotuliana (o femoropatelar): une el fémur y la rótula.
- Articulación femorotibial (o tibiofemoral): une los cóndilos femorales medial y lateral con sus homónimos tibiales.
Puede considerarse que existen independientemente una femorotibial interna y otra externa, lo que daría un complejo de 4 articulaciones (2). En conjunto, la rodilla es la articulación de la pierna sinovial más grande y más superficial del cuerpo (2, 4).
La femorotibial soporta el peso, y la femoropatelar sirve de polea para el tendón del cuádriceps protegiéndolo del desgaste (4).
De las articulaciones de la pierna, la femorotibial es no congruente (1, 2), lo que la hace mecánicamente débil (2) y la obliga a reforzarse con ligamentos, musculatura y tendones (1, 2), siendo la musculatura el factor más importante para su estabilidad (2).

Superficies articulares
Todas las superficies de la rodilla están recubiertas por cartílago hialino, dentro de la misma cavidad articular y de la misma cápsula articular (2, 3, 4). Son las siguientes:
Fémur
Las superficies que forman parte del fémur son:
- Superficie rotuliana / tróclea / gínglimo (1, 4, 5). En este caso, tróclea hace referencia a la superficie femoral que se articula con la rótula (6). Tiene forma de «V» invertida y es el punto de unión de los cóndilos femorales (4, 5).
- Cóndilos femorales (uno medial/interno y otro lateral/externo). La superficie que se articula con los cóndilos tibiales en la extensión es más plana que la del resto del rango de flexo-extensión (3, 4), de forma que la posición de mayor estabilidad para la rodilla es la de extensión completa (2).
- Rótula o patela: cara posterior con dos carillas articulares para los cóndilos femorales.
Tibia
Meseta tibial con los cóndilos o cavidades glenoideas interna y externa.
Meniscos
Son 2 meniscos, uno medial/interno y otro lateral/externo, a cada lado de la región intercondílea (1, 2, 3, 4, 5) y unidos entre sí por sus bordes anteriores gracias al ligamento transverso de la rodilla (2, 3, 4, 5).
Son fibrocartílagos en forma de medialuna: el interno más largo y estrecho y el externo más corto y ancho (1, 2). Acomodan los cóndilos femorales sobre los tibiales, aumentan la congruencia durante el movimiento y amortiguan los impactos (2, 4) gracias a su forma y a sus deslizamientos sobre la meseta tibial (2, 3).
Los meniscos están firmemente fijados a los cóndilos tibiales (1, 2), ambos insertados por cada extremo (anterior y posterior) a las carillas correspondientes de la región intercondílea de la meseta tibial (2, 4, 5).

El menisco medial se inserta por su borde externo a la cápsula articular y al ligamento colateral tibial, al contrario que el menisco externo (2, 3, 4), por lo que este último es más móvil (2, 4).
El menisco lateral, a nivel posterior, está unido al cóndilo femoral interno y al ligamento cruzado posterior mediante el ligamento meniscofemoral posterior (2). También se une al tendón del músculo poplíteo (2, 4).
Elementos de unión
La unión y estabilidad pasiva del complejo articular de la rodilla se da gracias a la cápsula articular, la membrana sinovial y una serie de ligamentos, algunos de los cuales sirven además de refuerzo de la cápsula (2, 4).
Cápsula articular
Formada por una membrana sinovial interna y una membrana fibrosa externa (2, 4).
- Membrana sinovial: Recubre la parte profunda de la cápsula (1, 2, 4) y todas las estructuras intracapsulares no recubiertas por cartílago (2), a excepción de la parte central (de anterior a posterior) donde presenta un repliegue (pliegue sinovial infrarrotuliano), aislando a los ligamentos cruzados y la almohadilla grasa infrarrotuliana (1, 2, 4).
Se inserta en los bordes de todas las superficies articulares y en los bordes de los 2 meniscos. A cada lado del ligamento rotuliano se forman 2 pliegues alares (interno y externo) que cubren internamente el cuerpo adiposo infrarrotuliano (2, 4).
Además, la membrana sinovial forma una serie de bolsas que reducen la fricción de los tendones durante los movimientos (2, 4).
- Membrana fibrosa: Se origina en el fémur, alrededor de la superficie articular de los cóndilos femorales e incluyendo la fosa intercondílea. Se inserta en el borde de la meseta tibial, salvo en el borde posterior del cóndilo lateral tibial, donde forma una abertura para el tendón del músculo poplíteo (2).
Ligamentos
En la rodilla existen ligamentos intra-articulares y extra-capsulares (2, 3, 4, 5).
Ligamentos intra-articulares
Además de los meniscos (2), son el ligamento cruzado anterior (LCA) y el ligamento cruzado posterior (LCP) (2, 3, 4, 5). Son intracapsulares y extrasinoviales, unen fémur y tibia (1, 2, 3, 4, 5) y forman el pivote central de la rodilla (1, 2).
Los ligamentos cruzados de la rodilla se ubican cruzados en los planos sagital y frontal (1, 2, 3, 4, 5), cruzando el LCA lateralmente respecto al LCP (2, 3, 4, 5). Más detalles en el artículo sobre la lesión de LCA.
Ambos se enroscan entre sí en la rotación interna y se desenroscan en la externa (2), por lo que limitan la rotación interna (1, 2) a unos 10º, mientras que la rotación externa alcanza casi los 60º (con la rodilla cerca de los 90º de flexión), limitada por el ligamento colateral tibial (2).
Ligamentos extra-capsulares
La cápsula articular está reforzada por su cara externa por una serie de ligamentos intrínsecos:
Ligamento rotuliano
También llamado tendón rotuliano, es la continuación inferior del tendón del cuádriceps y va desde el borde inferior de la rótula hasta la tuberosidad tibial (2, 3, 5, 7). Refuerza la cápsula articular a nivel anterior. A los lados se encuentran los retináculos de la rótula (medial y lateral) (2, 3, 5), que mantienen alineada la rótula en la tróclea femoral y sostienen la cápsula a los lados de la rótula (2).
Ligamentos colaterales de la rodilla
Se distinguen los tres siguientes:
- Ligamento colateral peroneo / colateral lateral-externo: Una bursa lo separa de la membrana fibrosa (4) y el tendón del poplíteo lo separa del menisco externo (2).
- Ligamento poplíteo oblicuo: Refuerzo posterior de la cápsula.
- Ligamento poplíteo arqueado: Se origina posteriormente en la cabeza del peroné, se dirige superomedial arqueándose sobre el tendón del músculo poplíteo y se inserta en la fabela, un hueso sesamoideo del tendón del gastrocnemio externo (2, 3, 5).
Tobillo
De las articulaciones de la pierna, el tobillo es el segundo complejo articular. Une pierna y pie (1, 2, 3, 4, 5) y en él se articulan la tibia, el peroné y el astrágalo (1, 2, 4, 5).
El tobillo consta de la articulación tibioperonea inferior y la articulación astragalocrural o talocrural (1, 2, 4, 5), e incluye además la articulación tibioperonea superior por su relación funcional con la inferior (1).
Articulaciones tibioperoneas
Son 2: una superior (tibioperonea superior) y una inferior (sindesmosis tibioperonea) (1, 2). Los movimientos de la superior dependen de los de la inferior (2).
Articulación tibioperonea superior
Ubicada en la región de la rodilla (1, 5) pero, por su relación funcional con la sindesmosis tibioperonea inferior (1, 2), puede considerarse parte del tobillo (1).
Es una articulación de tipo sinovial unida a la región de la rodilla por el ligamento colateral peroneo (1, 2, 4, 5), con cápsula articular propia (1, 2).
Superficies articulares
Hay 2 superficies articulares, una por cada hueso (1, 2, 4).
- Tibia: Carilla articular peronea en el cóndilo lateral.
- Peroné: Carilla articular tibial en la cabeza del peroné.
Ambas superficies son planas (1, 4) y de forma circular (4).
Elementos de unión
Los elementos de unión son la cápsula articular, que contiene una membrana sinovial, y 2 ligamentos (1, 2).
Sindesmosis tibioperonea
Une la tibia y el peroné a nivel distal, transmitiendo las cargas entre ambos huesos durante la marcha.
Articulación astragalocrural
Une los huesos de la pierna con el astrágalo. Permite los movimientos de flexión dorsal y flexión plantar del pie sobre la pierna (1, 2, 4, 5).
Superficies articulares
Formadas por la mortaja tibioperonea (pilón tibial + maléolos) y la tróclea del astrágalo (1, 2, 4, 5).
Elementos de unión
La cápsula articular cuenta con una membrana sinovial y está reforzada por el complejo ligamentario colateral lateral (peroneo-astragalino anterior y posterior, peroneo-calcáneo) y el ligamento deltoideo en la cara medial (1, 2, 4).
Según Vega et al (2018) (11), los 2 fascículos del ligamento peroneo-astragalino anterior (superior e inferior) son estructuras anatómicas y funcionales diferentes, separadas entre sí, con puntos de origen e inserción distintos. El fascículo superior es intraarticular y el inferior extraarticular; este último se une al ligamento calcáneo-peroneo por fibras arciformes (forma de arco) (11, 12).
Pie
En el pie se encuentra el mayor número de articulaciones de la pierna (1, 2, 3, 4, 5). Es la conexión del cuerpo con el suelo, razón por la cual, para adaptarse a sus características, presenta varias interlíneas (articulación transversa del tarso y tarsometatarsiana) (4, 5).
Estas interlíneas dividen el pie en retropié (astrágalo, calcáneo y tejidos blandos adyacentes), mediopié (navicular, cuboides y cuneiformes y tejidos blandos) y antepié (metatarsianos, falanges y tejidos blandos) (13, 14, 15).
El retropié y el mediopié forman el tarso, y el metatarso y las falanges forman el antepié. En ocasiones se describe el pie en 2 únicas partes: retropié (tarso) y antepié (metatarso y falanges) (1, 2). La interlínea que divide el pie en retropié (tarso) y antepié es la articulación tarsometatarsiana (5, 15, 16).
Articulaciones del tarso
El tarso es un complejo articular funcional que engloba varias articulaciones de la pierna (1, 2, 5):
- Articulación subastragalina.
- Articulación transversa del tarso.
- Articulación astragalocalcaneonavicular.
- Articulación calcaneocuboidea.
- Articulaciones intercuneiformes.
- Articulación cuneonavicular.
Articulación subastragalina
Aunque en ocasiones se utiliza el mismo término para englobar la astragalocalcánea y la astragalocalcaneonavicular (2), la articulación subastragalina es una articulación sinovial trocoide (17) formada por el astrágalo y el calcáneo (1, 2, 4), que interviene en los movimientos de inversión y eversión del pie (2, 4).
Superficies articulares
Las superficies articulares, tanto del astrágalo como del calcáneo, se ubican a nivel posterior (2, 4):
Astrágalo
Cara articular posterior para el calcáneo (2, 3, 4), de forma cóncava (2, 3).

Calcáneo
Cara articular posterior para el astrágalo (2, 3, 4, 5), de forma convexa (2, 5).
Elementos de unión
Tiene una cápsula articular con membrana sinovial (1, 2) y una serie de ligamentos que fijan y estabilizan estas articulaciones de la pierna (1, 2, 4, 5).
La cápsula está reforzada por (1, 2, 4):
- Ligamento astragalocalcáneo interno.
- Ligamento astragalocalcáneo externo.
- Ligamento astragalocalcáneo posterior.
- Ligamento astragalocalcáneo interóseo.
Articulación transversa del tarso
Antes conocida como articulación o amputación de Chopart (1, 3), separa el retropié del mediopié (13, 14). Está formada por 2 articulaciones separadas (1, 2) pero interdependientes a nivel funcional (1) y constituyen la primera interlínea del pie (2, 5).
La articulación transversa del tarso favorece los movimientos de inversión y eversión de la subastragalina al servir de pivote del mediopié y antepié sobre el retropié (2, 4).
Las articulaciones de la pierna que la forman son la articulación astragalocalcaneonavicular (parte astragalonavicular) y la articulación calcaneocuboidea (1, 2, 4, 5), unidas por los 2 fascículos del ligamento bifurcado (1, 5). Este ligamento se origina en la parte anterior y superior del calcáneo y se divide en el ligamento calcaneocuboideo y el ligamento calcaneonavicular (4, 5).
Articulación astragalocalcaneonavicular
Es la articulación interna de la articulación transversa del tarso. Es una articulación sinovial (1, 4) esferoide (1, 2) entre los huesos astrágalo, calcáneo y navicular (1, 2, 4) y el ligamento calcaneonavicular plantar (4).
Superficies articulares
Las superficies articulares de esta articulación de la pierna son (1, 4, 3, 5):
Astrágalo
A continuación se nombran las carillas articulares que forman parte del astrágalo:
- Carilla articular anterior para el calcáneo (superficie inferior de la cabeza).
- Carilla articular medial (para el calcáneo y el ligamento calcaneonavicular plantar).
- Cabeza del astrágalo (para el navicular).
Calcáneo
En el calcáneo se distinguen dos carillas:
- Carilla anterior de la superficie superior.
- Carilla media del sustentáculo del astrágalo.
Las dos son para el astrágalo.
Ligamento calcaneonavicular plantar:
- Borde superior (para el astrágalo).
Navicular:
- Superficie cóncava del navicular (para el astrágalo).
Elementos de unión
Esta articulación de la pierna está protegida por la cápsula articular y su membrana sinovial, y por una serie de ligamentos (1, 2).
- Ligamento calcaneonavicular plantar: Refuerza la cápsula en su parte inferior. Es un ligamento grueso y ancho (4) cuya cara profunda está cubierta de cartílago (1). Se origina en el sustentáculo del astrágalo y se inserta en la cara posterior del navicular (2, 4, 5). Sostiene la cabeza del astrágalo (2, 4), interviene en la transferencia del peso desde este hueso (2) y participa en el mantenimiento pasivo del arco longitudinal del pie (2, 4).
- Ligamento astragalocalcáneo interóseo: Se ubica en el seno tarsal, reforzando la cápsula en su parte posterior (4). Tiene 2 fascículos (1), es muy fuerte (1, 2) y separa la subastragalina de la astragalocalcaneonavicular (2).
- Ligamento astragalonavicular: Refuerza la cápsula a nivel superior. Se origina en el cuello tarsal y se inserta en la cara superior del navicular (3, 4, 5).
- Ligamento calcaneonavicular: Es la porción interna del ligamento bifurcado. Se inserta en la superficie supero-externa del navicular (4, 5).
Articulación calcaneocuboidea
De las articulaciones de la pierna, es la de los huesos calcáneo y cuboides y la lateral de la articulación transversa del tarso (1, 2, 4, 5). Es de tipo sinovial (1, 4) en silla de montar (1).
Superficies articulares
Las superficies articulares son (2, 3, 4, 5):
Calcáneo:
- Carilla articular anterior.
Cuboides:
- Carilla articular posterior.
Elementos de unión
La calcaneocuboidea tiene su propia cápsula articular sinovial (1, 2, 4) y está reforzada por una serie de ligamentos (1, 2, 4).
- Ligamento calcaneocuboideo:
Es la porción lateral del ligamento bifurcado. Su inserción en el cuboides se da en la cara supero-interna (4, 5). - Ligamento calcaneocuboideo plantar: También llamado ligamento plantar corto (2, 5), es superior respecto al ligamento plantar largo (2, 3, 4, 5). Es un ligamento corto, ancho (4) y fuerte (1, 4) que se origina en el tubérculo anterior del calcáneo y se inserta en la cara inferior del cuboides (2, 3, 4). Soporta la articulación de la pierna calcaneocuboidea y colabora en el mantenimiento pasivo del arco plantar externo (2, 4).
- Ligamento plantar largo: Es el ligamento plantar más largo y es inferior al plantar corto (4, 5). Se origina entre el tubérculo anterior y la tuberosidad de la cara plantar del calcáneo, y se inserta en el surco cuboideo para el tendón del peroneo largo, salvo sus fibras superficiales, que se extienden a los metatarsianos 2º, 3º, 4º y 5º (2, 4, 5). Previo a su inserción en las bases metatarsianas forma un «túnel» para el músculo peroneo largo (2, 4, 5). Es el ligamento más fuerte que interviene en el mantenimiento pasivo del arco plantar externo (2, 4).
Articulación cuneonavicular
Es una articulación de la pierna ubicada entre el hueso navicular y los huesos cuneiformes (1, 2, 4).
Superficies articulares
Las superficies articulares son (2, 3):
Navicular:
- Carillas articulares para los huesos cuneiformes (1º, 2º y 3º).
Cuneiformes:
- Cara posterior de cada uno de los huesos cuneiformes.
Elementos de unión
La articulación entre estos 4 huesos tiene una cápsula articular común, reforzada por los ligamentos cuneonaviculares dorsales y plantares (2, 5).
Articulaciones tarsometatarsianas
Estas articulaciones de la pierna forman la segunda interlínea del pie y separan el tarso del antepié (2, 3, 5). Se conocían como articulación o amputación de Lisfranc (1, 3).
Son pequeñas articulaciones de la pierna (2) planas (16) entre los huesos distales del tarso (cuboides y 3 cuñas) y los extremos proximales de los metatarsianos (1, 2, 3, 4, 5, 16).
En conjunto realizan ligeros movimientos de deslizamiento (2, 4) e intervienen junto con la transversa del tarso en la prono-supinación (4). La 1ª tarsometatarsiana realiza también movimientos de flexo-extensión y rotación (4).
Superficies articulares
Corresponden proximalmente a los huesos cuneiformes y al cuboides, y distalmente a los 5 metatarsianos (1, 2, 3, 4, 5).
Cuneiformes (3, 5):
- Caras articulares anteriores para los respectivos metatarsianos.
Cuboides (3, 5):
- Cara articular anterior para los metatarsianos IV y V.
Metatarsianos (I–V) (1, 2):
- Bases metatarsianas.
Elementos de unión
Las articulaciones de la pierna tarsometatarsianas están reforzadas por cápsulas articulares independientes (2) y por ligamentos plantares, dorsales (1, 2, 5) e interóseos (2, 5).
Articulaciones del antepié
Las articulaciones de la pierna del antepié unen por un lado los 5 huesos metatarsianos entre sí, a estos con las respectivas falanges y a las falanges de cada dedo entre sí (1 articulación para el primer dedo y 2 para los demás) (1, 2, 3, 4, 5).
Articulaciones intermetatarsianas
Son articulaciones de la pierna de tipo sinovial plano (2) que unen el extremo proximal de cada metatarsiano con el del metatarsiano contiguo, a excepción del primero (2, 3, 4, 5). El quinto metatarsiano tiene una única intermetatarsiana, mientras que los metatarsianos II, III y IV tienen 2 (interna y externa) (2, 3, 4, 5).
Superficies articulares
Se encuentran a los lados del extremo proximal de cada metatarsiano (el quinto en la cara interna) (2, 3, 4, 5).
Elementos de unión
Cada articulación intermetatarsiana tiene su propia cápsula (2). Una serie de ligamentos refuerzan las 4 articulaciones intermetatarsianas externas (2, 3, 5):
- Ligamentos intermetatarsianos dorsales.
- Ligamentos intermetatarsianos plantares.
- Un ligamento intermetatarsiano plantar une los metatarsianos I y II (5).
- Ligamentos intermetatarsianos interóseos.
Articulaciones metatarsofalángicas
Las articulaciones de la pierna metatarsofalángicas son las uniones entre cada metatarsiano y la falange proximal correspondiente (2, 3, 4, 5). Son sinoviales de tipo elipsoide (1, 2, 4) que realizan principalmente flexo-extensión, pero también abducción-adducción, rotación interna-externa y circunducción (2, 4).
Superficies articulares
Son los extremos distales de cada metatarsiano y el extremo proximal de la falange proximal correspondiente (2, 3, 4, 5). Bajo la cara plantar del extremo distal del primer metatarsiano hay 2 huesos sesamoideos (medial y lateral), unidos a la primera falange por el tendón del músculo flexor corto del primer dedo (1, 3, 4, 5).
Elementos de unión
Cada una cuenta con su cápsula articular sinovial propia, reforzada por un ligamento colateral interno y un ligamento colateral externo (1, 2, 3, 4, 5). A nivel plantar, cada cápsula está reforzada por un ligamento plantar que crea un surco para los tendones del flexor largo del primer dedo (en la primera metatarsofalángica, entre los 2 sesamoideos) y los tendones del flexor corto y largo de los dedos (metatarsofalángicas II–V) (3, 4, 5).
Los ligamentos metatarsianos transversos profundos (4 en total) unen los extremos distales de los metatarsianos entre sí (3, 4, 5), haciendo que los 5 dedos funcionen como una unidad (4).
Articulaciones interfalángicas
Son las articulaciones de la pierna más distales (1, 2, 3, 4). Son sinoviales (1, 2) de tipo troclear (1, 2, 4) entre el extremo distal de una falange y el proximal de la falange distal siguiente (1, 2, 3, 4, 5). Cada dedo tiene una interfalángica proximal y otra distal, a excepción del primer dedo, que solo tiene una (1, 2, 3, 4, 5).
Superficies articulares
Tróclea de la falange proximal y base de la falange distal correspondiente.
Elementos de unión
Cápsula articular reforzada por ligamentos colaterales medial y lateral.
Preguntas frecuentes sobre las articulaciones de la pierna
1. ¿Cuántas articulaciones tiene la pierna?
Las articulaciones de la pierna suman más de 30 articulaciones si se cuentan todas las del pie (tarsometatarsianas, intermetatarsianas, metatarsofalángicas e interfalángicas). Si hablamos de las grandes articulaciones de la pierna, se suelen considerar 3 complejos principales: cadera, rodilla y tobillo, cada uno con articulaciones secundarias que lo componen.
2. ¿Cuáles son las articulaciones más importantes de la pierna?
Las más relevantes clínicamente son la cadera, la rodilla y el tobillo, porque soportan el peso del cuerpo y permiten la locomoción. A nivel del pie, la subastragalina y la transversa del tarso son clave para la inversión y la eversión.
3. ¿Qué tipo de articulación es la cadera?
La cadera es una enartrosis (esferoide multiaxial). Es la articulación de la pierna con mayor rango de movimiento junto a la rodilla y, a la vez, una de las más estables gracias a la profundidad del acetábulo y al rodete acetabular.
4. ¿Qué tipo de articulación es la rodilla?
La rodilla es un complejo articular sinovial que combina una articulación femoropatelar (tipo tróclear) y una articulación femorotibial (bicondílea). Es la articulación de la pierna más grande y la más superficial del cuerpo.
5. ¿Qué movimientos permite el tobillo?
El tobillo permite principalmente flexión dorsal y flexión plantar del pie. La inversión y eversión dependen en gran medida de las articulaciones subastragalina y transversa del tarso.
6. ¿Cuáles son las articulaciones del pie?
Las articulaciones de la pierna localizadas en el pie se agrupan en tres grandes bloques: articulaciones del tarso (subastragalina, transversa del tarso, cuneonavicular e intercuneiformes), articulaciones tarsometatarsianas (de Lisfranc) y articulaciones del antepié (intermetatarsianas, metatarsofalángicas e interfalángicas).
7. ¿Por qué es importante cuidar las articulaciones de la pierna?
Porque soportan todo el peso del cuerpo, absorben impactos durante la marcha, la carrera y el salto, y son determinantes para prevenir lesiones como condropatías, esguinces, fascitis plantar o tendinopatías.
8. ¿Cómo fortalecer las articulaciones de la pierna?
La mejor estrategia combina entrenamiento de fuerza (cuádriceps, isquiotibiales, glúteo, gemelos y tibial anterior), movilidad articular, trabajo propioceptivo y un calentamiento adecuado antes de la actividad física.
Conclusiones
Las articulaciones de la pierna forman un sistema altamente especializado que combina estabilidad y movilidad. Desde la cadera, la articulación más grande y profunda, hasta las pequeñas articulaciones interfalángicas del pie, cada una cumple una función específica en la bipedestación, la marcha, la carrera y el salto.
Conocer en detalle cada articulación de la pierna —sus superficies articulares, cápsula y ligamentos— es la base para interpretar correctamente la biomecánica, prevenir lesiones y mejorar el rendimiento deportivo. Si quieres profundizar, revisa también nuestros artículos sobre los huesos de la pierna, los tipos de articulaciones del cuerpo humano, la rotura del ligamento cruzado anterior y las lesiones de menisco de la rodilla.
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