Tríada de la mujer deportista

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos (5 Votos. Puntuación media: 4,80 de 5)
Cargando…
triada en la mujer deportista

La vida sedentaria está relacionada con una inmensa cantidad de riesgos para la salud. La práctica de actividad física es beneficiosa en muchos aspectos. A pesar de ello, las personas expuestas a un estilo de vida muy activo o atletas en un nivel competitivo también son susceptibles a un número importante de amenazas a su salud y bienestar, especialmente en ausencia de una supervisión médica adecuada (1).

Para la realización de las actividades físico deportivas debe tenerse en cuenta una alimentación saludable, de lo contrario puede llevar a situaciones desfavorables. Debe mantenerse un equilibrio energético (entre ingesta y gasto de nutrientes). En cuanto se mantiene crónicamente un gasto calórico superior a la ingesta de energía, el organismo conduce a adaptaciones fisiológicas para ahorrar combustible, lo que contribuye en última instancia a consecuencias clínicamente perjudiciales para la salud (2). Éstas se conocen como la triada de la mujer atleta.

¿Qué es la Tríada de la Mujer Atleta?

Se trata de un síndrome cuyos componentes son: la baja disponibilidad energética, disfunción en el ciclo menstrual y alteraciones del hueso (3).

triada
Figura 1. Componentes de la tríada de la mujer deportista. Fuente: ACSM. Position Stand. 2007.

La disponibilidad de energía se define como la cantidad de energía disponible para los procesos fisiológicos y actividades de la vida diaria después de restar la energía utilizada para el entrenamiento con ejercicios (4) y se calcula de la siguiente manera: (ingesta de energía – el gasto energético del ejercicio) / kg de masa corporal magra(5). El déficit de aporte energético provoca o agudiza los otros dos componentes de la tríada.

El eje hipotálamo- hipofisario, responsable de liberar las gonadotropinas que darán lugar a las hormonas sexuales que regula el ciclo ovulatorio de la mujer puede ser alterado e incluso suprimido por la insuficiente energía. Dicha alteración puede dar lugar a la amenorrea hipotalámica funcional; que es el resultado de un trastorno funcional del hipotálamo caracterizado por la supresión hipotalámica en ausencia de un cambio en la estructura del hipotálamo (6).

La baja disponibilidad de energía también se ha identificado como un factor determinante de la salud de los huesos debido tanto a factores relacionados con la energía y relacionados con el estrógeno. Además, el efecto supresor de la baja disponibilidad de energía en el eje reproductivo y, por consiguiente, la función menstrual, lo que contribuye a la disminución de las concentraciones séricas de estrógeno, provoca una regulación al alza de la resorción ósea. (7). A diferencia de los otros componentes de la Tríada de la Mujer Deportista, la mala salud ósea, a menudo no tiene síntomas evidentes, y por lo tanto se desarrolla en silencio, sin el conocimiento de la atleta.

Comparación de un hueso normal y un hueso con osteoporosis.
Figura 2. Comparación de un hueso normal y un hueso con osteoporosis.

Como se describe en un artículo de revisión reciente de Gibbs et al, se observó una baja densidad mineral ósea (DMO) entre el 0% -15,4% de las mujeres atletas cuando se define como un Z -score ≤-2,0 y entre un 0% -39,8% cuando se define como un Z -score entre -1,0 y -2,0 (8) . Numerosos investigadores han informado de que las atletas amenorreicas presentan una DMO menor que sus contrapartes eumenorreicas (9) y existe una fuerte evidencia de que las alteraciones metabólicas y hormonas reproductivas causadas por un déficit de energía contribuyen al desacoplamiento del metabolismo óseo y la masa ósea baja posterior. Los dos determinantes de riesgo de osteoporosis son el pico de masa ósea alcanzado hasta la tercera década de la vida y la velocidad de pérdida posterior (10). De ellos, el nivel de masa ósea alcanzado durante la madurez esquelética (masa ósea máxima) es el principal, por ello durante la juventud resulta importante el aporte de todos los nutrientes implicados en el desarrollo óptimo del hueso con el objeto de conseguir la mayor masa ósea posible (11).

triada en la mujer deportista
Figura 3. Deportes con riesgo de sufrir la tríada de la mujer deportista: gimnasia rítmica, atletismo y natación entre otros.

¿Cuales son las consecuencias?

Debido a la baja disponibilidad energética mantenida en el tiempo, las mujeres adolescentes no alcanzarán su pico máximo óseo con el consiguiente aumento del riesgo de padecer osteopenia u osteoporosis a largo plazo y todas las consecuencias que de ello derivan.
Además, estos trastornos alimentarios provocarán múltiples complicaciones médicas y psicológicas asociadas.
En cuanto a la amenorrea puede dar lugar a infertilidad e hipoestrogenismo.

La DMO disminuye en relación al número de ciclos menstruales perdidos, y la DMO perdida puede no ser enteramente reversible. Las fracturas de estrés ocurren más frecuentemente en deportistas con irregularidades menstruales y/o baja DMO.

¿Cómo prevenirlo o reducir sus efectos?

Se sabe que algunas modificaciones pueden ser preexistente y otras, exacerbados durante la práctica de deportes. Por esta razón, se propone la realización de una evaluación previa a la participación – llamado Examen Pre-Participación (PPE) – para todas las personas dispuestas a iniciar o mantener una rutina de ejercicio físico.

El objetivo del PPE es promover la salud y seguridad de todos los deportistas en los entrenamientos y competiciones, y no excluirlos de las actividades (12). Esta práctica fue recomendada desde el 2007 por el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) específicamente en las mujeres atletas. A pesar de ello, esta práctica no es común, especialmente en nuestro país.  Además el PPE no se implementa de forma adecuada o uniforme, y por lo tanto debemos esforzarnos más para el establecimiento de protocolos generales (13).

Sin embargo, una vez instaurada la Tríada de la Mujer Atleta, la primera estrategia de actuación es el aumento de la disponibilidad energética, que fue la primera en desencadenar todo el proceso. También se debe tener en cuenta la ingesta adecuada de calcio (1,000-1,300 mg / día)  y vitamina D (600-1000 UI / día) (14) primordiales para la correcta formación del hueso.
Se debe considerar la participación en el entrenamiento de impacto, resistencia y / o el ejercicio de levantamiento de peso, que son osteogénicos (ayudan a la formación de hueso (15).Sin embargo, se debe tener cuidado en la aplicación de actividades de alto impacto en las mujeres atletas con DMO baja debido a la posibilidad de fractura.

Conclusiones

La Tríada de la Mujer Atleta se debe a una baja disponibilidad energética que provocará un desajuste del ciclo menstrual y una mala formación del hueso. Esto provocará desajustes hormonales, fragilidad ósea y osteoporosis prematura a largo plazo.
Para prevenirlo se debe controlar a las atletas desde el punto de vista nutricional para que lleven una correcta alimentación que les mantenga en equilibrio energético. Asimismo, es de vital importancia la supervisión por los profesionales del deporte y la aplicación del Examen Pre-Participación (PPE) según los protocolos establecidos.

La Tríada de la Mujer Atleta es un síndrome poco conocido y con un origen etiológico silencioso que puede pasa inadvertido y cuyas consecuencias son observables a largo plazo. Por ello se debe promover su conocimiento para poder realizar una prevención primaria.

Banner Dieta Paleolítica artículo

Bibliografía

  1. Pipe A. (2001). The adverse effects of elite competition on health and well-being. Can J Appl Physiol, 26(1):192-201.
  2. Mallinson RJ and De Souza MJ.(2014). Current perspectives on the etiology and manifestation of the “silent” component of the Female Athlete Triad.  Int J Womens Health 6(1): 451-67.
  3. Torstveit MK , Sundgot-Borgen J .( 2005). The female athlete triad: are eliteathletes at increasedrisk?. Med Sci Sports Exerc, 37(2): 184-93.
  4. Loucks AB. (2007).The low availability of energy in the marathon and other endurance sports. Sports Med.  37 (4-5): 348-352.
  5. Loucks AB, Verdun M, Heath EM.(1998). Low energy availability, not stress of exercise, alters LH pulsatility in exercising women. J Appl Physiol, 84(1):37–46
  6. The Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine. (2008). Current evaluation of amenorrhea. Fertil Steril. 90(5):S219–S225.
  7. De Souza MJ, West SL, Jamal SA, Hawker GA, Gundberg CM, Williams NI.(2008). The presence of both an energy deficiency and estrogen deficiency exacerbate alterations of bone metabolism in exercising women. Bone, 43(1):140–148.
  8. Gibbs JC, Williams NI, De Souza MJ. (2013). Prevalence of individual and combined components of the female athlete Triad. Med Sci Sports Exerc, 45(5):985–996.
  9. Ackerman KE, Nazem T, Chapko D, et al.(2011 ).Bone microarchitecture is impaired in adolescent amenorrheic athletes compared with eumenorrheic athletes and nonathletic controls. J Clin Endocrinol Metab. 96(10):3123–3133.
  10. Quintas ME.(2000). Osteoporosis. En: Requejo AM, Ortega RM, editores. Nutriguía. Madrid: Editorial Complutense;  p.169-76.
  11. Teegarden D, Lyle RM, McCabe GP, Proulx WR, Michon K, Knight AP, Johnston CC, Weaver CM.(1998). Dietary calcium, protein, and phosphorus are related to bone mineral density and content in young women. Am J Clin Nutr, 68(1):749-54.
  12. Seto, C.K.( 2011). The preparticipation physical examination: an update. Clin Sports Med, 30(3):491-501
  13. Wingfield K, Matheson GO, Meeuwisse WH. (2004). Preparticipation evaluation: an evidence-based review. Clin J Sport Med, 14(3):109-22.
  14. Rosen CJ, Gallagher JC. (2011). The 2011 IOM report on vitamin D and calcium requirements for North America: clinical implications for providers treating patients with low bone mineral density. J Clin Densitom, 14(2):79–84.
  15. Nikander R, Sievanen H, Heinonen A, Kannus P. (2005). Femoral neck structure in adult female athletes subjected to different loading modalities. J Bone Miner Res, 20(3):520–528

Deja un comentario