El equilibrio en Educación Física se define como la capacidad fundamental de mantener una posición corporal adecuada y estable en el espacio, permitiendo actuar de manera eficaz y con un mínimo gasto energético.
Es una cualidad perceptivo-motriz esencial para el desarrollo motor del alumnado, estrechamente ligada a la coordinación.
Si analizamos todas las habilidades y destrezas motrices básicos, podemos observar como en todas ellas están presentes el equilibrio y la coordinación. Partiendo de esto, se puede establecer la siguiente clasificación de habilidades motrices (1):
- Coordinación Dinámica General: sirve de base a todos los movimientos. Se manifiesta sobre todo en los desplazamientos, giros y saltos.
- Coordinación Óculo-manual. Interviene el mecanismo perceptivo y se manifiesta en los lanzamientos y recepciones de forma principal.
- Coordinación Segmentaria: cuando no interviene el cuerpo al completo si no solo una parte del mismo. Se manifiesta principalmente en la motricidad fina y durante la fase de afianzamiento de la lateralidad.
- Control Postural y Equilibrio en educación física: Mantenimiento de una determinada postura, ya sea en posición estática o dinámica.
El período de desarrollo de estas habilidades se encuentra en su fase sensible entre los 6 y los 12 años, período comprendido entre la adquisición y desarrollo de los niños de las habilidades perceptivo-motoras y el desarrollo pleno del esquema corporal.
¿Qué es el equilibrio en educación física?
En general, el equilibrio en educación física podría definirse como:
El mantenimiento adecuado de la posición de las distintas partes del cuerpo y del cuerpo mismo en el espacio.
El concepto genérico de equilibrio engloba todos aquellos aspectos referidos al dominio postural, permitiendo actuar eficazmente y con el máximo ahorro de energía, al conjunto de sistemas orgánicos. En este sentido, destaca el deporte acrobático del acrosport dos personas.
Diversos autores han definido el concepto de Equilibrio en Educación Física, entre ellos destacamos:
- Contreras (1998): mantenimiento de la postura mediante correcciones que anulen las variaciones de carácter exógeno o endógeno.
- García y Fernández (2002): el equilibrio corporal consiste en las modificaciones tónicas que los músculos y articulaciones elaboran a fin de garantizar la relación estable entre el eje corporal y eje de gravedad.
Los 3 sistemas del equilibrio: vista, oído y propiocepción
equilibrio humano es una obra maestra de la ingeniería biológica. No depende de un solo órgano, sino de un «trípode» de tres sistemas que envían información constantemente al cerebro (específicamente al cerebelo y a la corteza cerebral). Si uno de ellos falla, los otros dos intentan compensarlo, pero cuando dos fallan, mantenernos en pie se vuelve casi imposible.
El Sistema Visual (La Vista)
La vista nos da una referencia espacial inmediata respecto al entorno que nos rodea. ¿Cómo funciona?: Tus ojos le dicen al cerebro dónde estás posicionado en relación con otros objetos. Te indican qué está arriba, qué está abajo, si el suelo está inclinado y a qué velocidad te mueves.
La razón por la que es mucho más fácil mantener el equilibrio sobre un solo pie con los ojos abiertos que con los ojos cerrados: Al cerrar los ojos, eliminas de golpe este tercio de la información (9).
2. El Sistema Vestibular (El Oído Interno)
En el equilibrio en educación física también interviene el sistema vestibular.
Está ubicado en el oído interno, es el verdadero «nivel» o giroscopio de nuestro cuerpo. No tiene nada que ver con la audición, aunque compartan espacio físico.
¿Cómo funciona?: Consta de dos partes principales (10):
- Los canales semicirculares: Tres conductos llenos de líquido (endolinfa) orientados en diferentes direcciones. Cuando giras la cabeza, el líquido se mueve y desplaza unas células ciliadas (como pequeños pelillos) que mandan señales de rotación al cerebro.
- Los órganos otolíticos (utrículo y sáculo): Contienen pequeños cristales de calcio (otoconias). Detectan la gravedad y los movimientos en línea recta, como cuando vas en un ascensor o aceleras en un coche.
El dato curioso es que cuando giras sobre ti mismo muy rápido y te detienes, el líquido del oído interno sigue moviéndose por inercia. Tus ojos le dicen al cerebro «ya paramos», pero tu oído le dice «seguimos girando». Esa contradicción es la que causa el vértigo o mareo.
3. El Sistema Propioceptivo (El «Sexto Sentido»)
La propiocepción en el equilibrio en educación física es la capacidad que tiene el cuerpo de saber en qué posición están sus partes sin necesidad de mirarlas.
¿Cómo funciona?: Está compuesto por una red de receptores (mecanoreceptores) ubicados en los músculos, tendones, articulaciones y en la planta de los pies. Estos receptores miden el estiramiento y la presión (10).
En la práctica: Si pisas una piedra o una superficie blanda, los receptores de tus tobillos y pies detectan instantáneamente el cambio de presión y envían una señal ultrarrápida a la médula espinal y al cerebro. Esto permite que tus músculos se tensen o relajen en milisegundos para evitar que te caigas, antes de que seas consciente de ello.
Tipos de equilibrio en educación física
Podemos hablar de dos tipos distintos de equilibrio en educación física:
- Dinámico: El cuerpo no está quiero, equilibrio durante el movimiento. Existe un tipo de equilibrio distintos para cada tipo de movimiento. Por ejemplo en la mayoría de acciones es necesaria la capacidad de reequilibración o búsqueda del equilibrio perdido para mantenerse, como dice la definición de equilibrio en educación física, en un estado de inmovilidad.
- Estático: Consiste en asumir una postura y mantenerla durante cierto tiempo. Un claro ejemplo de este tipo de equilibrio son las posturas de yoga, donde el sujeto coloca su cuerpo en una postura y debe mantenerla sin moverse.

El equilibrio en educación física, tanto estático como dinámico, presenta madurez hacia los 5 años, cuando los niños pueden andar por si mismos, correr e incluso realizar otras habilidades que requieran de dicha capacidad.
Pero no es hasta los 7 años cuando se tiene la posibilidad de permanecer en equilibrio con los ojos cerrados (1).
La regulación del equilibrio en educación física está determinada por tres tipos de mecanismos:
- Cinestésico: este mecanismo está relacionado con los propios receptores presentes en el músculo.
- Laberíntico: Relacionado con el oído medio. Da información de nuestra posición en el espacio.
- Visual: Información que recibimos a través de la vista
Mecanismos y factores determinantes
El equilibrio es un proceso regulado por el sistema nervioso central, que integra información proveniente de diversas vías perceptivas: visuales, cinestésicas (información sobre la posición de las articulaciones) y el sistema vestibular del oído interno.
Factores como el centro de gravedad (cuanto más bajo, mayor equilibrio) y el punto de apoyo (una base de sustentación más amplia incrementa la estabilidad) son determinantes en su mantenimiento.
Evolución de equilibrio en educación física
El equilibrio es una cualidad, que como todas, evoluciona con la edad. Esta evolución estará ligada a varios aspectos (2):
- El primer aspecto es la madurez del sistema nervioso central, durante la niñez, este carece de la misma y por ello, es difícil encontrar en los niños una elevada capacidad motriz relacionada con el equilibrio.
- La capacidad de integración de la información que proviene de los sistemas propioceptivos. El trabajo de la propiocepción ayuda en la mejora del equilibrio por lo que el trabajo propioceptivo para conseguir el objetivo de aumentar el equilibrio y la coordinación del sujeto que la trabaja.
- Capacidad del aprendizaje motor, proceso a través del cual se adquieren patrones, modelos y mecanismos para reajustar de forma automática y precisa la actividad muscular en cada momento. En función de las características y capacidades de cada individuo habrá que realizar adaptaciones a los distintos ejercicios y tareas que se practiquen para mejorar el equilibrio en educación física y que este evolucione.
Importancia y beneficios en el desarrollo
El desarrollo del equilibrio es crucial a lo largo de toda la vida, siendo la niñez y la adolescencia (especialmente entre los 6 y 12 años) periodos sensibles para su adquisición y mejora.
Es esencial para el desarrollo motor, sirviendo de base para una buena coordinación dinámica general y para el aprendizaje de habilidades motrices básicas como caminar, correr, saltar y trepar.
Un buen equilibrio contribuye significativamente a (8):
- Mejorar la motricidad gruesa y el control corporal (incluyendo el esquema corporal y la orientación espacial).
- Aumentar la confianza y la seguridad en los niños.
- Desarrollar la coordinación corporal y óculo-manual.
- Prevenir caídas y lesiones, al mejorar los reflejos, la conciencia corporal y ayudar a corregir problemas posturales.
- Optimizar el rendimiento en deportes y diversas actividades físicas.
- Prevenir problemas y lesiones en la edad adulta y la vejez.
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Desarrollo y mejora del equilibrio: Actividades y tendencias actuales
Como se viene diciendo, el equilibrio en educación física es una capacidad que el alumnado ya posee en los últimos cursos de Educación Primaria y que se continua trabajando durante la misma, incluso en la Educación Secundaria, en la materia de Educación Física.
El alumno se encuentra entre los 12-16 años en una fase sensible para trabajarlo, por lo que hay que aprovechar estos años para desarrollar las habilidad motrices básicas y específicas del alumno.
De este modo, de cara al futuro y a la exposición fuera del centro escolar pueda trabajar de forma autónoma y regular su práctica de ejercicio sin problemas.
El equilibrio en educación física puede trabajarse dentro de las unidades didácticas de condición física.
También en sesiones aisladas centradas en las habilidades motrices (por ejemplo, sesiones de lanzamientos y giros donde se tenga en cuenta la coordinación y el equilibrio como base de las mismas) o en unidades didácticas de determinados deportes.
Por ejemplo en unidades de expresión corporal, el equilibrio tiene cabida perfectamente, igualmente en unidades de gimnasia rítmica, artística, danza, etc.
Se debe enseñar tanto el equilibrio de forma estática, como de forma dinámica, haciendo una progresión del aprendizaje en distintas situaciones.
Para ello, como se ha mencionado anteriormente, conviene trabajar desde la Educación Física la propiocepción, haciendo que el alumnado mejore su autoconcepto y se conozca a si mismo, pudiendo de esta forma controlar en mayor grado su capacidad y su forma en cuanto a la realización de distintas acciones y movimientos.
Una vez que entrenado el sistema propioceptivo para la mejora del equilibrio, se puede observar como se consiguen mejoras en el mecanismo de anticipación, alteraciones del equilibrio a fin de que no se produzca un desequilibrio o cambio de la posición o postura en la que se encuentra el individuo (4).

Las actividades y ejercicios para mejorar el equilibrio incluyen caminar sobre talones o puntillas, balancearse sobre una pierna, realizar sentadillas, elevaciones de rodilla, planchas laterales y circuitos que combinan diferentes desafíos posturales. También son muy efectivas las actividades lúdicas, como el juego de la cuerda floja, caminar sobre una línea, usar tablas de equilibrio o practicar deportes como fútbol, gimnasia o danza (6).
Evolución del equilibrio por edades: de los 7 a los 12 años
Entre los 7 y los 12 años, el equilibrio experimenta una transformación radical. A esta etapa a considerar en la parte del equilibrio en educación física se le conoce en la neurobiología del desarrollo como el periodo de transición y maduración óptima. El niño deja de depender casi exclusivamente de lo que ve para empezar a confiar en su oído interno y en sus músculos.
De los 7 a los 8 años: La transición somatosensorial
A los 7 años ocurre un hito crítico: el cerebro empieza a reorganizar cómo prioriza la información (11):
- Adiós a la dependencia visual: Antes de los 7 años, los niños son «visodependientes»; si les tapas los ojos, su equilibrio empeora drásticamente. A partir de los 7 u 8 años, el cerebro aprende a darles más peso a las señales del oído interno (vestibular) y de los músculos/articulaciones (propiocepción).
- Hitos prácticos: Se consolida el equilibrio dinámico. Ya pueden caminar sobre líneas muy estrechas (como el borde de una acera) sin abrir los brazos en cruz para equilibrarse y andar en bicicleta sin rueditas con total confianza.
De los 9 a los 10 años: La edad de oro de la coordinación
Muchos autores consideran esta fase del equilibrio en educación física como la «edad lúdica óptima» para el aprendizaje motor (11):
- Maduración del cerebelo: La velocidad de procesamiento del cerebelo (el centro de mandos del equilibrio) alcanza niveles muy cercanos a los de un adulto. La respuesta automática ante un tropiezo es rapidísima.
- Hitos prácticos: Muestran un control excelente en apoyos unipodales (sostenerse sobre un solo pie) incluso con los ojos cerrados. Tienen una gran capacidad para realizar giros en el aire, saltar y caer de pie manteniendo la estabilidad inmediata (muy visible en deportes o gimnasia).
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Veremos paso a paso, el auge en la última década de este tipo de deportes en el ámbito de la educación física, además se van a presentar dos propuestas prácticas para su desarrollo.
De los 11 a los 12 años: Nivel adulto y el reto del estirón
Al final de este periodo, los sistemas que controlan el equilibrio están prácticamente maduros, pero se enfrentan a un desafío físico (12):
- Eficiencia adulta: La integración de los 3 sistemas (vista, oído y propiocepción) ya funciona con la misma fineza que la de un adulto. El cuerpo realiza microajustes posturales imperceptibles para gastar la menor energía posible al estar de pie.
- El «estirón» prepuberal: En algunos niños (especialmente niñas que empiezan la pubertad), el crecimiento repentino de los huesos largos puede descalibrar temporalmente el sistema propioceptivo. El cerebro tiene que «actualizar el mapa» de un cuerpo que ahora tiene piernas y brazos más largos, lo que a veces provoca una ligera y temporal torpeza motriz.
Propuesta práctica de equilibrio en Educación Física
A continuación, se muestra una sesión como propuesta práctica de equilibrio en educación física para trabajar en clases de Primaria o de Secundaria con el alumnado (5):
Entrenamiento para adultos y personas mayores
La teoría y práctica que hemos descrito sobre el equilibrio en educación física también está relacionada con adultos y personas mayores.
Entrenar el equilibrio y la fuerza en adultos mayores no es una cuestión de estética, sino de supervivencia y libertad. Con la edad, el «trípode» del equilibrio (vista, oído y propiocepción) pierde sensibilidad, y la masa muscular disminuye (sarcopenia). Esto provoca que el cerebro tarde más milisegundos en reaccionar ante un tropezón, aumentando el riesgo de caídas.
La buena noticia es que el sistema neuromuscular es increíblemente adaptable. Con rutinas sencillas en casa se puede recuperar la confianza, mejorar la marcha y mantener la autonomía para levantarse de la cama, ir al baño o agacharse a recoger algo.
Principios de Seguridad antes de Empezar
Antes de comenzar a practicar el equilibrio, ya sea en personas jóvenes, adultas o mayores debemos de tener en cuenta una serie de precauciones:
- Zona segura: Realiza los ejercicios cerca de una pared, una encimera de cocina o una silla robusta en la que puedas apoyarte si pierdes el equilibrio.
- Calzado: Usa zapatillas cerradas, cómodas y que sujeten bien el pie. Evita andar en calcetines o pantuflas sueltas.
- Progresión: Si un ejercicio te cuesta mucho, usa el apoyo de las dos manos. Conforme ganes confianza, pasa a una mano, luego a un dedo y, finalmente, sin manos.
Rutinas sencillas en casa
A continuación, se muestra una rutina para practicar lo que hemos comentado sobre el equilibrio en educación física, enfocado a adultos y personas mayores:
- Sentarse y levantarse de la silla: Coloca una silla firme contra la pared. Siéntate con los pies bien apoyados en el suelo, a la anchura de los hombros. Inclina el torso ligeramente hacia adelante y levántate sin usar las manos (o usándolas lo mínimo posible). Vuelve a sentarte de forma controlada, sin «dejarte caer».
- Elevación de talones y puntas: Apóyate con las manos en el respaldo de la silla o en la encimera. Eleva los talones para quedarte de puntillas, aguanta 1 segundo y baja. Inmediatamente después, eleva las puntas de los pies apoyándote solo en los talones. Esto fortalece los gemelos y las espinillas, fundamentales para levantar el pie al caminar y no tropezar con las alfombras.
- La postura del flamenco : Apóyate en la silla y levanta una rodilla, quedándote sobre un solo pie. Intenta soltar la silla poco a poco. Mantén la mirada en un punto fijo al frente (ayuda al sistema visual). Cambia de pierna. Para personas avanzadas: intentar hacer pequeños parpadeos para obligar a trabajar al oído interno y a la propiocepción.
- La cuerda floja: Camina en línea recta colocando el talón de un pie justo delante de la punta del otro (como si caminaras sobre una cuerda). Hazlo al lado de una pared o una mesa larga para poder apoyarte si lo necesitas. Camina 10 pasos hacia adelante y, si te sientes seguro, 10 pasos hacia atrás.
Factores que alteran nuestra estabilidad
Nuestra estabilidad depende de una sincronización perfecta. Como el equilibrio se apoya en tres sistemas concretos (vista, oído y propiocepción), cualquier factor que altere o «ensucie» las señales de alguno de ellos romperá la armonía, provocando mareo, inestabilidad o caídas.
Los factores relacionados con el equilibrio en educación física se dividen principalmente en biológicos/médicos (internos) y ambientales (externos):
1. Factores Biológicos y Médicos (El cuerpo)
Atacan directamente a los tres pilares del equilibrio o al centro de procesamiento (el cerebro).
Alteraciones en el Oído Interno (Sistema Vestibular)
El oído interno es extremadamente sensible a los cambios de presión, infecciones o movimientos mecánicos anómalos (13):
- Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB): Ocurre cuando los pequeños cristales de calcio (otoconias) se desprenden y flotan libremente dentro de los canales semicirculares. Al mover la cabeza, estos cristales desplazan el líquido del oído de forma errática, enviando una señal falsa de rotación violenta al cerebro.
- Laberintitis o Neuronitis Vestibular: Infecciones (normalmente víricas) que inflaman el nervio vestibular, interrumpiendo por completo la señal de uno de los oídos.
Pérdida de Sensibilidad (Sistema Propioceptivo)
Si el cerebro no recibe información clara de dónde están apoyados los pies, la estabilidad se reduce drásticamente (13):
- Neuropatías periféricas: Muy comunes en personas con diabetes. Se pierde la sensibilidad en las plantas de los pies; al no sentir bien el suelo, el cerebro pierde su principal «ancla» táctil.
- Artrosis y problemas articulares: El desgaste en rodillas, caderas o tobillos daña los mecanorceptores locales, haciendo que las respuestas musculares de corrección sean más lentas.
Problemas Visuales
Cambios bruscos de graduación o cataratas: Una vista borrosa reduce la capacidad de detectar los márgenes del entorno o calcular las distancias correctamente.
- Uso de lentes bifocales o progresivas: Al mirar hacia abajo (por ejemplo, al bajar escaleras), la zona inferior de la lente deforma la realidad espacial, alterando el equilibrio dinámico.
Factores Sistémicos y Químicos
Estos factores relacionados también con la alteración del equilibrio en educación física son dos principalmente (15):
- Medicamentos (Polifarmacia): Los fármacos para la tensión (hipotensores), los ansiolíticos o los sedantes pueden ralentizar las respuestas del sistema nervioso central o causar hipotensión ortostática (bajada repentina de la presión al ponerse de pie).
- Deshidratación y desnutrición: Provocan debilidad muscular inmediata y bajadas de azúcar o tensión, privando al cerebro del oxígeno y la energía necesarios para procesar las señales de estabilidad.

2. Factores Ambientales y del entorno
Dentro del equilibrio en educación física también puedes afectar ciertos factores ambientales y del entorno. Los más importantes los destacamos en la siguiente tabla (16).
|
Factor ambiental |
Cómo afecta |
Ejemplo común |
|---|---|---|
| Poca iluminación | Anula casi por completo el sistema visual, obligando al cuerpo a depender solo de los oídos y los pies. | Levantarse al baño a oscuras por la noche |
| Superficies irregulares o blandas | Engaña al sistema propioceptivo, ya que los tobillos deben hacer esfuerzos extra no planeados. | Caminar por la arena de la playa, alfombras gruesas o césped |
| Conflicto y de movimiento externo | Genera una desconexión entre lo que la vista ve y el oído siente. | Viajar leyendo en el asiento trasero de un coche o barco |
Investigaciones actuales
Investigaciones recientes subrayan la eficacia de incluir actividades lúdicas en las clases de Educación Física para mejorar el equilibrio en escolares, tanto en sus componentes estático como dinámico. Estos estudios demuestran que la aplicación de programas específicos con actividades lúdicas puede fortalecer el equilibrio, mejorando la seguridad, confianza y motivación deportiva de los niños.
Se destaca la importancia de una planificación específica en cuanto a frecuencia y tiempo para lograr mejoras efectivas. Asimismo, la retroalimentación verbal, especialmente durante la adolescencia, ha demostrado ser beneficiosa para la retención del aprendizaje del equilibrio. Herramientas como los tests Standing Stork y Mabc-2 son utilizadas para evaluar el equilibrio en niños (7).
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El Equilibrio en Educación Física – FAQ
¿Qué es el equilibrio en educación física?
Es la capacidad de mantener el cuerpo estable, sin caerse, ya sea quieto o en movimiento.
¿Cuáles son los tipos de equilibrio en educación física?
- Estático: cuando estás quieto (por ejemplo, parado en un pie).
- Dinámico: cuando te mueves y mantienes el control (por ejemplo, caminar sobre una línea).
¿Por qué es importante el equilibrio en educación física?
Porque ayuda a moverse con seguridad, evita caídas, mejora el rendimiento en deportes y favorece el desarrollo motor general.
¿Cómo se puede mejorar el equilibrio en educación física?
Con ejercicios como: Pararse en un pie, caminar sobre una línea, saltar y aterrizar sin moverse, o usar pelotas, balancines o colchonetas.
¿A qué edad es fundamental trabajar el equilibrio en educación física?
Desde los 3 a 6 años, porque es cuando el cuerpo y el cerebro se desarrollan rápidamente. Pero se puede y debe trabajar en todas las edades.
¿Qué sistemas corporales intervienen en el mantenimiento del equilibrio?
El sistema Vestibular (en el oído, detecta movimientos de la cabeza), el Visual (los ojos ayudan a orientarse) y el Propioceptivo (los músculos y articulaciones avisan al cerebro de la posición del cuerpo).
¿Qué relación existe entre el equilibrio y la coordinación motriz?
El equilibrio mantiene el cuerpo estable, y la coordinación permite mover varias partes al mismo tiempo. Ambos trabajan juntos para que los movimientos sean suaves y precisos.
¿Cómo se puede mejorar el equilibrio en niños?
Con juegos como saltar a la pata coja, caminar en línea recta, usar tablas de equilibrio o hacer yoga infantil.
¿Qué ejercicios de equilibrio dinámico existen para educación física?
Caminar sobre una cuerda en el suelo, correr y parar en un punto, saltar y girar, o andar en bicicleta.
¿Qué actividades favorecen el equilibrio estático?
Pararse en un pie, hacer “estatua”, o mantener posturas como el “flamenco” o el “árbol” (de yoga).
¿Cuáles son los beneficios de tener un buen equilibrio físico?
Menos caídas, mejor postura, mayor seguridad al moverse, mejor rendimiento deportivo y más confianza corporal.
¿Cómo evaluar el equilibrio en educación física?
Con pruebas simples como: cuánto tiempo puede pararse en un pie, si puede caminar sobre una línea sin salirse o si mantiene el control al saltar o girar.
Referencias Bibliográficas
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Saludos de un colega desde Córdoba – Argentina.