TDAH y educación física

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jóvenes jugando

Como sabéis ningún colectivo de personas tiene un carácter homogéneo. Los niños/as a edades tempranas tampoco lo tienen. Dentro de un aula nos encontraremos variedad de alumnos cada uno de ellos con unas características individuales y pedagógicas concretas, lo que hará del aula un grupo heterogéneo.  Para poder dar una respuesta educativa adecuada a los intereses, capacidades y necesidades de cada alumno/a se debe programa de forma flexible y abierta, para de este modo adaptar dicha programación a cada uno de ellos de una forma individualizada, atendiendo a sus características concretas.

En la Ley Orgánica 2/2006, del 3 de mayo, de Educación (LOE), se introduce una modificación del concepto de atención a las Necesidades Educativas, variando el concepto y pasando a denominarlo Alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (ACNEAE). Así mismo el artículo 71 de dicha Ley define este colectivo como:

“Alumnos/as que requieren una atención educativa diferente a la ordinaria por presentar necesidades educativas especiales; por dificultades específicas de aprendizaje, por sus altas capacidades intelectuales; por incorporarse tarde al sistema educativo; por condiciones personales o de historia escolar´´(1).

Chicos haciendo Educación Física

¿Qué es el TDAH?

El TDAH pertenece a un trastorno de conducta que aparece en un niño/a en edad escolar. Son patrones de comportamiento, persistentes a lo largo del tiempo, que afectan a los derechos de los otros y violenta de algún modo las normas apropiadas de la edad del niño o niña (2).

Las siglas significan Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad, se engloban aquellos niños/as que por conductas de predominio hiperactivo o impulsivo terminan por afectar a su rendimiento académico y a la dinámica de una clase.

Personalmente, me quedo con una definición de Ramos del 2008 en la que define el TDAH como un déficit de atención, hiperactividad motriz e impulsividad como consecuencia de un cuadro sintomatológico de base neurológica (3).

Estas necesidades deben identificarse lo más temprano posible por parte del equipo docente, ya que será un aspecto clave para su correcta actuación. Hoy en día existen no más ni menos alumnos/as con este tipo de trastorno de conducta (TDAH), simplemente que los profesionales de la educación han dado pie a localizar y diagnosticar de forma precoz estos problemas atencionales, para de este modo mejorar la vida tanto académica como personal de los niños y niñas.

Comportamiento de un alumno/a con TDAH

El comportamiento común es de un patrón caracterizado por la inqueitud. Los niños/as con este trastorno no pueden parar quietos, están siempre en movimiento, siendo incapaces in cluso de mantener con atención en situaciones en donde se requiere de una calma relativa, como por ejemplo una clase. Esta hiperactividad se caracteriza también por una falta de autocontrol, de forma impulsiva el niño/a empieza a tener serio problemas de disciplina o a sufrir accidentes.

Otro aspecto clave es que existe falta de atención, ya que los niños/as afectados no son capaces de prestar atención durante un periodo prolongado de tiempo y por ello, dedican poco tiempo a actividades constructivas (4). Todo esto causa un problema de rendimiento académico y problemas de actitud en el ámbito escolar y familiar.

Tipos de TDAH

En función de los síntomas la Asociación Americana de Psiquiatría describe tres grupos de clasificación de TDAH:

  1. TDAH con predominio del déficit de atención.
  2. TDAH con predominio del hiperactivo-impulsivo.
  3. TDAH con sintomatología de los dos subtipos anteriores (3).

Las características de estos síntomas se pueden dividir en función de la conducta que se presenta en los niños:

  • Conducta desatenta: no termina las tareas que empieza, no se centra, evita el esfuerzo, se distrae y descuida cosas…
  • Conducta hiperactiva y falta de autocontrol: se mueve constantemente, le cuesta estar sentado, corre y habla en exceso, falta de autonomía, desorganización…
  • Presencia de signos neurológicos menores: dificultad en ejecutar movimientos sucesivos y opuestos con rapidez, dificultades de coordinación motriz, de estructuración perceptiva…
  • Conducta impulsiva: no evalúa las consecuencias de las acciones, baja tolerancia a la frustración, se precipita en las respuestas, interrumpe, no es capaz de esperar turnos…
  • Problemas graves de comportamiento como problemas de conducta y de agresividad (3).

La Educación Física como “medicina”

Por todos es sabido los múltiples beneficios que nos aporta el ejercicio y la actividad física a todas las edades y para todos los colectivos de personas. Pues bien, para este tipo de niños y niñas el área de Educación Física se muestra como una materia ideal para que estos alumnos/as mejoren su situación personal y académica, ayudándoles a controlar esos impulsos hiperactivos.

Desde el área de Educación física se pueden trabajar contenidos como la relajación e inhibición muscular, el autocontrol, el control postural y la autoestima que ayudarán al niño/a a mejorar su trastorno.

Con este tipo de contenidos se trabajarán aspectos claves y fundamentales en un niño/a con TDAH, además de beneficiarlos a nivel académico, empleando estrategias que fomenten su atención.

A la hora de programar las tareas para estos niños/as se debe tener en cuenta el aumento progresivo y gradual de la dificultad, es decir de lo sencillo a lo complejo. Donde se ponga de manifiesto la ayuda al compañero, la comunicación, trabajo en equipo, es decir que las tareas influyan de forma positiva en el desarrollo de la socialización mediante tareas lúdicas de cooperación.

Se deben buscar  juegos y actividades que cumplan estos objetivos:

  • Ejercicios para desarrollar las capacidades físicas condicionales: fuerza, rapidez, resistencia
  • Ejercicios para desarrollar las capacidades físicas coordinativas: equilibrio, coordinación, ritmo y orientación espacial
  • Ejercicios para el desarrollo de la Motricidad Fina.
  • Ejercicios Respiratorios.
  • Ejercicios para desarrollar la Concentración de la Atención.
  • Ejercicios de Relajación.
  • Ejercicios para desarrollar la Agilidad Mental.

joven estudiando

Deportes idóneos para niños con TDAH

Son muchas las disciplinas deportivas que podrán practicar con el fin de mejorar su trastorno y canalizar su energía e impulsividad en la actividad física. Los deportes de equipo tales como el Beisbol, baloncesto o fútbol son adecuados pero en las primeras etapas pueden suponerles una ansiedad y falta de autocontol, por lo que habría que controlarlos como reaccionan ante la práctica de los mismos. Pero aun así, son una excente herramiento para que fomenten las habilidades sociales y aprendan modelos de comportamiento claves para su formación personal y académica.

Kárate o Tae Kwon DO

En estos deportes existe una instrucción más directa por parte del entrenador, que ejerce un rol de modelo. Además vivencian una interacción directa con los compañeros.

Pero sin duda, personalmente creo que es de los más adecuados por el gran control físico y mental que requieren este tipo de disciplinas deportivas. Por ello, son de las más adecuadas para intentar paliar estos trastornos de conducta.

Natación

Sin duda y bajo mi punto de vista personal, considero esta disciplina deportiva como la más completa de todas, ya que nos brinda enormes beneficios. Para este colectivo les brinda muchas ventajas, debido a que requiere de un esfuerzo físico y una concentración totales.

Además es de por sí un medio diferente al habitual, lo que les genera una sensación lúdica importante, disfrutando así de la práctica de este deporte.

jóvenes en piscina

Otros

Tatami terapia

Esta modalidad nació como un sistema de aprendizaje para alumnos con TDAH, en donde se ofrece al alumno un escenario más adecuado para la enseñanza. Sobre un tatami el niño/a juega, comparte y aprende con otros amigos mediante el desarrollo de habilidades sociales e individuales que serán aplicables a su vida diria.

El teatro

El teatro y la actuación son extraordinarios para el niño con TDAH, ya que pueden adoptar diferentes personajes y escenas lo que les ayudará a adquirir una imaginación creativa y además podrán “vestirse” de otros personajes.

Conclusión

Los trastornos de conducta tales como el TDAH son comunes en nuestras aulas, afectando directamente al rendimiento académico y personal del niño o niña. El diagnóstico precoz es vital para paliar los efectos de hiperactividad e impulsividad.

El área de Educación Física dentro del ámbito educativo se convierte en un pilar fundamental para conseguir mejorar la conducta de este tipo de alumnos y alumnas. Además existen multitud de disciplinas deportivas que ayudarán al alumno a canalizar su energía, relajarse y adquirir muchos valores de trabajo en equipo  y desarrollo de habilidades individuales que serán aplicables en su vida diaria, mejorando por tanto su rendimiento académico y su trastorno de conducta.

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Bibliografía

  1. España. Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la Educación Primaria. Boletín Oficial del Estado, 4 de mayo de 2006, núm. 106, p. 17158 a 17207.
  2. Kazdin Alan E. y Buela Casals, G (1999): Conducta Antisocial. Madrid: Pirámide.
  3. Ramos Alias, Justo Fernando (2008-2009).  Bases Psicopedagógicas de la Educación Especial. Madrid: Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Educación.
  4. Taylor, E. (2000). El niño hiperactivo. Editorial Edaf. Madrid.

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