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Mundo Entrenamiento

Síndrome de fragilidad

15 octubre, 2020

Analizamos el síndrome de fragilidad, la pérdida de fuerza, el aumento del riesgo de mortalidad ocasionado por estas condiciones patológicas.

síndrome de fragilidad

La fragilidad es una consecuencia natural del proceso de envejecimiento  y ciertas enfermedades crónicas, donde se compromete seriamente la capacidad funcional y aumenta sustancialmente el riesgo de desarrollar discapacidades y otros resultados adversos.

En el siguiente artículo, se abordará el  síndrome de fragilidad, la pérdida de fuerza, el aumento del riesgo de mortalidad ocasionado por estas condiciones patológicas y la importancia del entrenamiento a largo de la vida.

No entrenamos para vivir más años, sino para vivir mucho mejor nuestros últimos años…

¿Qué es el síndrome de fragilidad?

La fragilidad  deriva de la combinación de varios mecanismos fisiológicos deteriorados que afectan múltiples órganos y sistemas. Y, aunque la fragilidad y la sarcodinapenia están relacionadas, son dos condiciones diferentes y una puede conducir a la otra.

El proceso de envejecimiento está asociado con cambios fisiológicos y funcionales que conducen a una movilidad y autonomía comprometida, es decir, es natural que nuestra fuerza y tejido muscular se vean expuestos a un decrecimiento a medida que envejecemos.

El envejecimiento, trae múltiples cambios, entre estos, aquellos que conducen a la dependencia motriz en mayor medida se presentan como síndrome de fragilidad. El cuál, se destaca como una condición altamente prevalente al aumento del riesgo de lesiones y lógicamente con resultados desfavorables en la salud .

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Imagen 1- Riesgo de movilidad ante la dependencia motriz.(1)

Síndrome de fragilidad y perdida de la funcionalidad

El deterioro funcional en los sistemas energéticos y el sistema osteo-muscular es un factor alarmante que puede aumentar la vulnerabilidad hacia un mayor riesgo de caídas, discapacidad, hospitalización y, en casos extremos, conducir a la muerte.

Es por eso, que hasta que uno no llega a padecer síndrome de fragilidad el sujeto no se da cuenta de la importancia de valorar su tejido muscular y su capacidad fundamental para la vida de expresar fuerza.

El síndrome de fragilidad puede explicarse  como la pérdida de masa muscular (sarcopenia), disminución de la fuerza muscular (dinapenia), pérdida de la masa mineral ósea (osteopenia), excesiva degradación de proteínas musculares, cambios en la estabilidad corporal, pérdida de la movilidad funcional y niveles reducidos de actividad y ejercicio físico, principalmente entrenamiento de fuerza.

La sarcodinapenia como una condición propia del síndrome de fragilidad

La dinapenia refleja la progresión de la sarcopenia y los cambios en el sistema nervioso central, siendo la primera y más importante manifestación del síndrome de fragilidad. A pesar de que estas condiciones están relacionadas con la edad; esto no es tan así, por eso deben evaluarse por separado.

La dinapenia es un mejor predictor de discapacidad y muerte  (puede ser evaluada con un dinamómetro de fuerza manual) en comparación con la pérdida de masa muscular sola (puede ser evaluada con la valoración de la composición corporal o antropometría).

Estudios muestran que la fuerza de prensión manual es el método más fácil para medir la fuerza muscular en personas mayores, y tiene una buena correlación con la fuerza de las extremidades inferiores y el rendimiento funcional. Además, la fuerza de la empuñadura es uno de los criterios de diagnóstico clínicos más correlativos del síndrome de fragilidad.

Por otro lado, la fuerza de las extremidades inferiores está relacionada con el cumplimiento de tareas rutinarias o las AVD (actividades de la vida diaria), como levantarse de una silla, bajar escaleras y caminar, siendo habilidades básicas asociadas con los niveles de independencia funcional.

Entrenar la fuerza pasa a ser no algo opcional, sino algo necesario, útil e importante, no solo en esta población sino en todas las poblaciones, sus beneficios están más que evidenciados.

El ejercicio físico para combatir el Síndrome de Fragilidad

Por lo tanto, las estrategias principales para preservar o mejorar el estado funcional deben considerar la función sistémica además del acondicionamiento muscular. Paradójicamente, el ejercicio físico se considera una de las principales estrategias para contrarrestar el deterioro muscular relacionado con la fragilidad en los ancianos.

Por otro lado, si bien la actividad física es importante, la mayoría de los profesionales, mandan a todos a caminar, como posible solución para contrarrestar la perdida de masa muscular, decir esto es desconocer el síndrome de fragilidad, y más aún, decir que los gimnasios no son espacios esenciales, eso no sólo es erróneo sino va en contra de la salud.

El ejercicio físico es una medicina natural no farmacológica que reduce el daño oxidativo relacionado con la edad y la inflamación crónica, aumenta la autofagia y mejora la función mitocondrial, perfil de miocina, vía de señalización del factor de crecimiento similar a la insulina-1 (IGF-1) y sensibilidad a la insulina.

El principal objetivo  del ejercicio físico es la ganancia de fuerza y ​​potencia, el trabajo cardiovascular, la estabilidad y la flexibilidad. Estos son aspectos fundamentales y necesarios para garantizar una mejor calidad de vida, ya que, como se sabe no existe otra forma de conseguir estas adaptaciones más que entrenando.

Por lo tanto, hoy nos encontramos con  los programas de intervención de ejercicio físico, que son tan necesarios para combatir este síndrome de fragilidad y múltiples patologías mas, en pausa. La prescripción de ejercicios físicos, como herramienta fundamental  para garantizar que no se propaguen múltiples afecciones, se encuentra truncada por profesionales que indican o prescriben largas horas de caminatas o actividades que no presentan u  verdadero impacto y beneficios sobre las estructuras artro-musculares y nerviosas como por ejemplo, las gimnasias en el agua, etc.(2)

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Imagen 2- La importancia del ejercicio para una mejor calidad muscular y de vida. (1)

¿Quién evalúa esto? ¿Acaso las personas que gestionan y formulan estas decisiones evalúan estos aspectos?.

Beneficios del ejercicio físico en el mantenimiento de la masa muscular.

Los programas de intervención con ejercicios, deben prescribirse en función del requerimiento físico de un individuo y adaptarse a la respuesta resultante. Es una medicina muy necesaria y adaptativa a todos los entornos y poblaciones, siendo una intervención multicomponente.

En este contexto, lamentablemente de las adaptaciones surgen de nuevos desequilibrios y falta de movimiento. Aumentando así, el síndrome metabólico y múltiples afecciones relacionadas.
Si todos entendieran los beneficios y la importancia del ejercicio físico en la salud, habría más reclamos y gente desesperada porque abran los gimnasios, que haciendo largas filas en farmacias o en consultas al médico.

Nunca es tarde para trabajar la fuerza y obtener sus beneficios. Después de un evento de powerlifting a nivel local, me encontré con un competidor de 75 años, lo cual es algo muy inusual. Esto me llamó mucho la atención y me llevó a reflexionar e investigar un poco más sobre la necesidad e importancia de la fuerza en esta población, más aún frente a tanto mito y desconocimiento (3).

La fragilidad aumenta con el envejecimiento y con ello innumerables patologías.

La población está envejeciendo y arrastrando consigo innumerables patologías en crecimiento que empeoran la calidad de vida. Y aunque el aumento de la esperanza de vida es algo positivo, y cada vez se amplia más, se está dando lugar a una mayor incidencia de enfermedades asociadas a la vejez como el Alzheimer, la sarcodinapenia o fragilidad ósea.

De hecho, se considera  que casi 3 de cada 4 personas mayores de 90 años pueden ser consideradas frágiles. Para dar un ejemplo práctico, personas que al sufrir una caída o sufrir una lesión, difícilmente puedan reponerse a tal impacto en su salud artro-muscular. La persona numero 4, aquella no considerada frágil, seguramente a realizado ejercicio físico a lo largo de su vida. Justamente, está comprobado, que realizar actividad física no va a evitar que mueras antes sino que vivas de la mejor manera hasta tu último día.

Ya hemos comentado en numerosas ocasiones los beneficios que El ejercicio físico puede  aportar en la prevención de múltiples patologias, y la fragilidad no es una excepción. Mucho se habla de que  realizar ejercicio de fuerza a lo largo de la vida puede atenuar los efectos de la edad. De hecho, un meta-análisis (4), muy reciente que incluyó 23 estudios y casi 175,000 participantes concluyó que la realización de actividad física se relaciona con un envejecimiento saludable, comprendido esto como la capacidad de  ser capaz de mantener la funcionalidad mental y física a una edad avanzada.

La mayor parte de los seres humanos, desconocen los beneficios que puede aportar el ejercicio físico a personas con edad avanzada y previamente sedentarias, ya que, están muy arraigadas en la sociedad falsas creencias que el ejercicio de fuerza o determinado patrón de movimiento solo lo pueden hacer los jóvenes y de determinado porte.

Por el contrario, los profesionales de la salud, en vez de recomendar a sus pacientes la realización de ejercicio físico, previamente planificado por un profesional, pretenden atenuar el impacto y el deterioro solo con medicamentos, reposo y alimentación hipocalórica que lo único que hacen a la larga es aumentar los riesgos cardiometabólicos de una persona que necesita con urgencia estar expuesto a resistencias externas para mejorar su salud (5).

fragilidad y riesgo metabolico
Imagen 3- Correlación entre síndrome de fragilidad y un mayor riesgo de mortalidad. (1)

Un estudio publicado por el Dr. Lucia, Alejandro y colaboradores, (6) mostró que el ejercicio puede aportar beneficios incluso en personas mayores de 90 años postrados o con nula actividad.

Los sujetos  fueron asignados a un grupo control que mantuvo su actividad rutinaria (incluyendo algunos ejercicios de movilidad o estiramientos que hacían con sus terapeutas dos días a la semana), y otro grupo que realizó ejercicios 3 veces a la semana durante 45-50 minutos incluyendo pedaleo en una bicicleta estática y entrenamiento de fuerza  (prensa de pierna y pesas o gomas elásticas para miembros superiores).

Los resultados mostraron curiosamente como, tras 8 semanas de entrenamiento, el grupo ejercicio mejoró en un 17% su fuerza de miembros inferiores, mientras que no hubo cambios en el grupo control.

Es así, que este y otros estudios realizados incluso en personas mayores hospitalizadas confirman que el ejercicio físico es beneficioso a cualquier edad, por lo que siempre que haya un control de cargas adecuado y un trabajo multidisciplinar profesional adecuado no debemos tener miedo a incluir programas de ejercicio físico adaptado en esta población: Nunca es tarde para aprovecharse de los beneficios del entrenamiento de fuerza (7, 8, 9).

sindrome de fragilidad y riesgo de muerte
Imagen 4- Riesgo de muerte y perdida del tejido muscular. (1)

 

Conclusión sobre síndrome de fragilidad

Aunque la dinapenia es un proceso sistémico y  es uno de los factores que aumenta el riesgo del síndrome de fragilidad, la identificación de grupos musculares representativos puede contribuir al reconocimiento temprano de las personas propensas a esta condición, entrenar la fuerza y evaluar la misma va a ser algo importante en este proceso.

Por otro lado, la movilidad funcional está fuertemente relacionada con los niveles de independencia en las personas mayores, lo cual determina que a menor fuerza peor será la expectativa de vida. ¿Qué esperas para empezar a levantar pesas y mejorar tu salud metabólica? Está en vos la posibilidad de reducir el riesgo de padecer un síndrome de fragilidad y mejorar tu calidad de vida con el correr de los años.

Referencia bibliográfica

  1. Angulo, J., El Assar, M., Álvarez-Bustos, A., Rodríguez-Mañas, L. (2020). Physical activity and exercise: Strategies to manage frailty. Redox Biol. 35: 101513. (enlace)
  2. Gale, C. R., Cooper, C., Sayer, A. A. (2015). Prevalencia de la fragilidad y la discapacidad: resultados del Estudio longitudinal inglés sobre el envejecimiento. Envejecimiento por edad. 44 (1): 162-5. (enlace)
  3. Daskalopoulou, C., Stubbs, B., Kralj, C., Koukounari, A., Prince, M., Prina, A. M. (2017). Physical activity and healthy ageing: A systematic review and meta-analysis of longitudinal cohort studies. Ageing Research Reviews. 38:6-17. (enlace)
  4. Martínez-Velilla N, et al. (2010). Physical Activity and Early Rehabilitation in Hospitalized Elderly Medical Patients: Systematic Review of Randomized Clinical Trials. The Journal of Nutrition, Health Aging. 20(7), 738-51. (enlace)
  5. Serra-Rexach, J. A. et al (2011). Short-term, light- to moderate-intensity exercise training improves leg muscle strength in the oldest old: a randomized controlled trial. Journal of the Americam Geriatrics Society. 59(4), 594-602. (enlace)
  6. Conroy, S. et al (2009). Defining frailty – the holy grail of Geriatric Medicine. Journal of Nutrition, Health Aging. 13(4): 389. (enlace)
  7. Inouye, S. K, et al. (2007) Geriatric Syndromes: clinical, research and policy implications of a core geriatric concept. Journal of Americam Geriatrics Society. 55: 780-91.(enlace)
  8. Rodrigues, R. A. et al (2018). Síndrome de la fragilidad en el adulto mayor y sus factores asociados: comparación de dos ciudades. Revista Latino-Americana de Enfermagem26, 3100. 29. (enlace)
  9. Bermudez, C. R., et al (2019). Sarcopenia: integrated care approaches for older people. Revista medica sinergia. 4: (5), 24-34. (enlace)

 

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