Fuerza de agarre como un indicador de salud

La fuerza de agarre, entendida como la expresión relativa de fuerza manual, parece ser un marcador muy significativo de mortalidad o de acceso a enfermedades. De hecho, muchos factores de riesgo presentan correlación con respecto a tener una fuerza de prensión menor a lo normal. En el siguiente artículo, realizaremos un análisis de la última evidencia al respecto, tratando de dilucidar si la fuerza de agarre puede ser una evaluación fiable para prevenir el riesgo hacia múltiples enfermedades cardio-metabólicas.

El músculo esquelético y su importancia en la salud

El músculo esquelético es el encargado principal de controlar los movimientos del cuerpo, esto se debe a que puede producir energía mecánica en forma de fuerza motriz. Por otro lado, también es un gran almacén de proteínas que puede proporcionarnos precursores gluconeogénicos y que van a ser cruciales para la supervivencia.

El músculo esquelético junto al hígado son los principales reguladores de glucosa en el cuerpo, por lo tanto son sumamente importantes para prevenir alteraciones cardio-metabólicas. Cuando el porcentaje de tejido muscular está en detrimento (caquexia) nos volvemos más propensos a padecer enfermedades como el cáncer, enfermedades respiratorias, enfermedad renal crónica, infecciones, entre otras. Con esto queremos decir, que el músculo esquelético tiene un papel por demás importante en la salud metabólica, pero a menudo subestimado en el ámbito de la salud (1).

La fuerza muscular como un indicador de salud

Se sabe y está más que evidenciado que un nivel pobre de tejido muscular va a influir enormemente en la fuerza, es por esto, que la fuerza de agarre podría ser un indicador fiable a la hora de prevenir el acceso a múltiples enfermedades. Una fuerza de agarre débil puede ser correlativo a un bajo tejido muscular y por ende, a un aumento de las probabilidades en el riesgo de mortalidad.

Con esto queremos resaltar la importancia del entrenamiento de fuerza y la facultad de estar expuesto a resistencias o cargas externas de manera frecuente, ya que, de no ser así, a lo largo de los años nos veremos más propensos a perder nuestra fuerza muscular y esto aumentará el riesgo de lesiones por caídas o perdida de la independencia motriz.

El envejecimiento y disfunción muscular.

El envejecimiento se ha asociado con una reducción del tejido muscular y la expresión relativa de fuerza que los sarcomeros pueden expresar (mínima unidad funcional del tejido muscular esquelético), esto en definitiva puede conducir a disfunción y sarco-dinapenia, las cuáles son consideradas condiciones alarmantes por su alto riesgo de producir un síndrome de fragilidad (2).

Una sarco-dinapenia tiene un orígen multifactorial, porque además de generar una disfunción contráctil, se relaciona con un número bajo de unidades motoras y fibras rápidas tipo II, atrofia de las fibras musculares, aumento en la disfunción endocrino-metabólica, mayor inflamación sistémica, perturbación en la innervación muscular y una disminución en la respuesta al estrés oxidativo(incremento del catabolismo a su vez que se produce resistencia anabólica).

Evaluar la fuerza de agarre y su importancia 

El daño es general en el individuo y esto se traduce en un deterioro de las funciones vitales y calidad de vida, aumentando el riesgo de caídas, fragilidad, dependencia y muerte (3).

Es a partir de este punto, que evaluar la fuerza de agarre puede tener mucha utilidad, no solo para prevenir una disfunción contráctil severa, sino para evaluar la necesidad de entrenar la fuerza en múltiples poblaciones, y no solo en la tercera edad cuando ya nos acercamos a un síndrome de fragilidad (4). Entonces testear con un simple dinamometro de fuerza nos puede arrojar datos de importancia.

La fuerza de agarre como un indicador de mortalidad

En un estudio reciente realizado por Celis-Morales y colaboradores (5), se llevo a cabo un seguimiento durante cuatro años a 700 adultos entre un rango de 35 a 70 años. En este se determinó, que la fuerza de agarre puede estar directamente asociada con un mayor riesgo de mortalidad en todas sus causas, principalmente con enfermedades cardio-metabólicas.

Por otro lado, otro estudio descriptivo de corte transversal, el cual, evaluó a un grupo de 1.047 sujetos de entre 60 y 91 años, demostró también que a menor fuerza de agarre mayor es el riesgo de mortalidad. Aunque lógicamente el comportamiento y los datos brindados por las evaluaciones se relacionaron con la edad, género y nivel funcional de la persona (6), este último dato de gran importancia a la hora de pensar la fuerza de agarre como una evaluación eficiente para predecir el riesgo de acceso a múltiples enfermedades.

La fuerza de agarre un predictor simple, fácil y barato para tener en cuenta

La fuerza de agarre se presenta como un marcador fiable de factores que pueden predisponer a las personas a enfermedades, discapacidad y muerte. Otro dato de mayor relevancia y para tener en cuenta, es que la fuerza de agarre es fácil y económica de medir, siendo altamente reproducible y aplicable en contexto. Quizás algo muy importante es que estos estudios afirman lo que probablemente podamos llegar detectar al observar cuidadosamente a nuestros entrenados o pacientes, pero la fuerza de agarre va a ser una estrategia fiable para obtener datos certeros y así mejorar planes de entrenamiento y nutrición en base a necesidades funcionales individualizadas.

Mencionamos el concepto nutrición, porque lógicamente una fuerza de agarre débil va a ir acompañada en detalle por una pobre calidad del tejido muscular y fuerza general, lo cual puede desencadenar mayor fragilidad un estado de desnutrición grave. Es por esto, que valorar la capacidad nutricional de personas con una fuerza de agarre disminuida puede ser algo más que necesario, analizando diferentes estrategias de abordaje nutricional en post a mejorar la calidad de vida (7).

Estándares para medir la fuerza de agarre

Los estándares de la fuerza de agarre son un aspecto fundamental a la hora de abordar datos certeros, de hecho, si no manejamos estándares puede que nuestros valores no sean certeros y realmente comparables.

Un estudio realizado en individuos sanos con un rango de edad entre 20 a 70 años residentes de la localidad de Usaquén en Bogotá, evaluó la fuerza de agarre en una muestra aleatoria con sujetos de ambos sexos y conformada por 385 personas. En este trabajo de tipo descriptivo evaluativo, se utilizaron 2 posiciones de medida para evaluar la fuerza de agarre, la primera que es la que describe la Sociedad Americana de Cirugía de la Mano, con el codo en 90º en flexión y la segunda con el codo extendido a 0º, en ambas evaluaciones se utilizó un dinamómetro marca Jamar y se observó un mayor riesgo de riesgo a enfermedades en quienes registraron una fuerza de agarre menor.

Dicho esto, se hace indispensable contar con tablas con los estándares de la fuerza del agarre en ambas posiciones, forma tal de comparar los datos de forma certera y precisa. (8).  Como dijimos con anterioridad, las mediciones siempre deben de realizarse con un mismo dinamómetro, forma tal de comparar los resultados con tablas acordes, si es posible con sujetos de la misma edad, sexo y su funcionalidad.

Conclusión sobre la fuerza de agarre y el riesgo de salud.

La evidencia nos sugiere que a mayor fuerza de agarre menor será el riesgo de mortalidad por todas las causas e incidencia a enfermedades cardio-metabólicas, así como también cáncer y subtipos de cáncer. La fuerza de agarre mejoró de forma significativa en la predicción de un puntaje alto de riesgo, lo que nos da la iniciativa tan documentada de que el entrenamiento de la fuerza, mantención del tejido muscular y, por ende,  una mayor expresión de fuerza total y manual son aspectos claros de una mejor calidad de vida. En definitiva, la debilidad muscular está asociada con peores resultados de salud y, por lo tanto, puede tener utilidad clínica la prueba de fuerza de agarre. Quizás un indicador más para darnos cuenta de la necesidad imperiosa de trabajar la fuerza y mantenernos fuertes a lo largo de toda la vida.

Referencias Bibliográficas

  1. Prado C. M., Purcell S. A., Alish C., Pereira S. L., Deutz N. E., Heyland D. K., Goodpaster B, H., Tappenden K. A. y Heymsfield S. B. (2018). Implications of low muscle mass across the continuum of care: a narrative review: Annals of Medicine, 50: 8, 675-693.

  2. González E. D., Pérez E. T., Gutiérrez H., Rodríguez A. C., y Torres G. (2011). Fragilidad y su asociación con mortalidad, hospitalizaciones y dependencia funcional en mexicanos de 60 años o más. Journal de Medicina Clinica, 138(11): 468–474.

  3. Hamer M.Stamatakis E. (2013). Screen-based sedentary behavior, physical activity, and muscle strength in the English longitudinal study of ageing, PLoS One, 3;8(6):e66222.

  4. Vivas-Díaz J. A., Ramírez-Vélez R., Correa-Bautista J. E., Izquierdo M. (20169). Valores de fuerza prensil por dinamometría manual en universitarios de Colombia. Nutrición Hospitalaria, 25;33(2):113.

  5. Celis-Morales C. A., Welsh P., Lyall D. M., Steell L., Petermann F., Anderson J. et al. (2018). Associations of grip strength with cardiovascular, respiratory, and cancer outcomes and all cause mortality: prospective cohort study of half a million UK Biobank participants BMJ, 361 :k1651.

  6. Mancilla S, Eladio, Ramos F, Sara, & Morales B, Pablo. (2016). Fuerza de prensión manual según edad, género y condición funcional en adultos mayores Chilenos entre 60 y 91 años. Revista médica de Chile, 144(5), 598-603.

  7. Rodríguez R., y Osuna-Padilla I. (2018). El papel de la nutrición en la prevención y manejo de la sarcopenia en el adulto mayor. 12. 10.7400/NCM.2018.12.1.5060.

  8. Hincapié O. L. (2017). Elaboración de estándares de la fuerza de agarre en individuos sanos entre 20 y 70 años residentes en la localidad de Usaquén, Bogotá. Revista Colombiana de Rehabilitación. 6. 5. 10.30788/RevColReh.v6.n1.2007.97.

 

 

 

 

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Mi formación me titula como licenciado en Educación Física con especialidad en alto rendimiento y deporte, antropometrista ISAK y guardavidas. Me desempeño en escuelas secundarias de la ciudad de Miramar, soy profesor de Fisiología en la escuela de guardavidas CEF N°75 y en un centro de entrenamiento funcional y Cineantropometria (Corporal Kinesis). Me apasiona la investigación sobre todo lo relacionado con las ciencias del deporte y el ejercicio físico. Formar parte de esta red de entrenamiento con validez científica me da mucha satisfacción, me incentiva a seguir creciendo como profesional.

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