Y tú ¿”responder” o “non-responder”?

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No es muy común mostrar las respuestas de cada sujeto en investigaciones relacionadas con entrenamiento y ciencias del deporte. Muchos de ellos se centran en la media de todos los sujetos. Sin embargo, algunos de ellos sí lo han hecho, mostrando variabilidad entre sujetos en diferentes variables ante un entrenamiento estandarizado.

Estas variables son: volumen máximo de oxígeno (VO2max), frecuencia cardiaca de reposo y en ejercicio, presión sistólica durante el ejercicio, umbral aeróbico y anaeróbico, glucógeno muscular, actividad enzimática y trabajo realizado durante una prueba (1,2,3,4,5,6).

Esto puede ser por muchas y diversas causas, pero empecemos por el principio, definiendo el concepto de “responder” y “non-responder” (del inglés).

Concepto de “responder” y “non-responder”

Se podría definir “responder” al deportista que obtiene una buena respuesta física tras la realización de un entrenamiento específico, sin embargo, esta definición es bastante simplista. Un deportista, podría serlo extremadamente, ser buen “responder” o ser algo “responder”. En otras palabras, es un continuo, desechando el sí o el no.

Por otro lado, se definiría “non-responder” al deportista cuya mejora no va más allá de la variabilidad diaria de una concreta variable fisiológica (1). También se podría dar una respuesta negativa.

Diferentes respuestas ante una variable
Imagen 1: diferentes respuestas de sujetos ante una variable.

Ya tenemos respuesta al cuánto, veamos ahora el respecto a qué. Diferentes estudios (1, 2,) han demostrado como una persona que ha realizado un entrenamiento puede ser, a la vez, muy “responder”, para una variable fisiológica o de rendimiento, y “non-responder”, para otro tipo de variable.

Algunos ejemplos

Gurd et al (2015), hizo una revisión donde muestra las diferentes respuestas obtenidas por los diferentes sujetos que se sometieron a un periodo de entrenamiento interválico de sprints. Un porcentaje considerable de sujetos no mejoraron alguna de las siguientes variables o incluso, alguno, ninguna de ellas: V02 max, potencia en umbral, o tiempo hasta terminar 500kcal. En la siguiente tabla se puede observar el porcentaje de “non-responder”:

% de "non-responder" tras entrenamiento interválico de sprints.
Tabla 1: Porcentaje de “non-responder”. Extraído de Gurd et al (2015). VO2peak=consumo máximo de oxígeno (ml/kg/min).
TTC=tiempo hasta completar 500kcal (segundos).
LT=umbral de lactato (vatios).

Vollaard (3) también llega a la conclusión de que una baja respuesta para una variable, no es siempre una baja respuesta para otras variables, tras semanas de un entrenamiento de resistencia continuo (70%VO2 max).  Así, aumento del VO2max no siempre está relacionado con el aumento del rendimiento (Ver en imagen VO2max vs Time trial performance-“tiempo contra el crono”).

Respuestas de los sujetos a diferentes variables tras un periodo de entrenamiento de resistencia.
Imagen 2: respuestas tras el entrenamiento (% respecto al periodo de pre-entrenamiento). Extraído de Vollard et al (2009). Puntos verdes = sujetos con gran respuesta a VO2max.
Puntos negros = respuesta media a VO2max.
Puntos rojos = non-responder a VO2max.

Factores asociados a la variabilidad de respuesta entre atletas tras un entrenamiento estandarizado

Genética

Las características de un deportista vienen determinadas por su fenotipo, es decir, no solo por sus genes sino, también, por todas las condiciones ambientales en las que se desarrolla.

Por tanto, el entrenamiento es fundamental para el rendimiento deportivo. Sin embargo, también hay un porcentaje de estos genes que determinarán alguna variable fisiológica relacionada con el rendimiento y su “entrenabilidad” va a depender además, de la capacidad física. Para ello tenemos el “índice de heredabilidad” que expresa la importancia relativa genética en un fenotipo determinado (7).

Índice de heredabilidad
Tabla 2: índice de heredabilidad. Extraído de Sánchez et al (2009).

Por ejemplo, la entrenabilidad de la fuerza estará más condicionada por la genética que la resistencia aeróbica.

Estrés provocado por el entrenamiento

Muchos estudios sobre entrenamiento (3,8) han prescrito la intensidad del ejercicio respecto al porcentaje de la FC max o VO2max. Pero esto no es muy acertado.

Pongamos un ejemplo: los sujetos A y B realizan una sesión cuyo objetivo es mantener el 80% de su VO2max durante 20 minutos. Esta sesión no provocará el mismo estrés en A, (umbral anaeróbico entorno al 90%), que en B (umbral anaeróbico al 83 % del VO2max), produciéndose un mayor estrés en B. Por lo que este entrenamiento estandarizado resultará en diferentes respuestas a nuestro organismo.

Recuperación y disposición para entrenar

Factores que afectan a la recuperación y disposición a entrenar.
Imagen 3: factores que afectan a la recuperación y disposición a entrenar.

Que un deportista se adapte mejor o peor a un entrenamiento dependerá de cómo recupera. Esta recuperación, debe de ir en coalición con el estrés provocado en las sesiones anteriores. Y esto, a su vez, depende de otros factores:

  • Varios estudios han concluido que un atleta más entrenado, recupera más rápido ante un estímulo. Esto se debe a una activación parasimpática y una recuperación del metabolismo más rápido, después del ejercicio (9,10,11).
  • Otros relacionan el estrés y la calidad del sueño. Cuando estos son inadecuados, se produce un aumento del cortisol circulante, provocando una peor recuperación y rendimiento. Además se puede llegar al sobre-entrenamiento o producirse infecciones, perdiendo así entrenamientos y, por tanto, rendimiento (5).
  • Hautala y sus compañeros (12) compararon la variación de volumen máximo de oxígeno en grupos de diferente actividad física diaria, llegando a la conclusión de que el grupo de menor actividad física mejoró más su VO2max que los otros grupos tras varias semanas de entrenamiento de resistencia.
  • Finalmente, varios estudios han comparado un entrenamiento rígido (sin posibilidad de variación) con un entrenamiento flexible. Los grupos que realizaron el entrenamiento flexible, utilizando herramientas como la variabilidad de la frecuencia cardiaca para controlar el entrenamiento, obtuvieron mejores resultados que los otros grupos. Se concluye que la utilización de la frecuencia cardiaca, y otras medidas subjetivas del atleta, se deben tener en cuenta para obtener un entrenamiento más eficaz (5).

Aspectos nutricionales

Se sugiere que diferentes estrategias en nutrición durante la temporada de un deportista, podría contribuir a variaciones en la respuesta al entrenamiento entre sujetos, provocando así una posible mejor respuesta en un entrenamiento tipo (5).

Conclusiones y aplicaciones prácticas

  • Se ha observado que existe una gran variabilidad de respuesta entre diferentes personas que realizan un entrenamiento estándar.
  • Si un deportista es “non-responder” a una variable, no quiere decir que no sea un buen “responder” para otra variable.
  • Diferentes factores pueden afectar al rendimiento del deportista tras un periodo de entrenamiento estandarizado. Sin embargo, es conveniente continuar investigando como los factores no genéticos, pueden afectar al rendimiento.
  • Según Hopker y Passfield (13) “en lugar de basar los entrenamientos en función del resultado de la media de un grupo, que sigue un entrenamiento estandarizado y de periodo a corto plazo, sería más efectivo prescribir el entrenamiento desde un análisis individualizado”.
  • ” Locura es hacer lo mismo una y otra vez, y esperar resultados diferentes” Albert Einstein.
  • Un entrenador con una formación adecuada, que controla el entrenamiento, utiliza herramientas adecuadas y con un seguimiento diario, desarrollará entrenamientos más flexibles y eficaces que se adapten a cada deportista provocando una mejora en su rendimiento.

Bibliografía

  1. Scharhag‐Rosenberger, F., Walitzek, S., Kindermann, W., & Meyer, T. (2012). Differences in adaptations to 1 year of aerobic endurance training: individual patterns of nonresponse. Scan-dinavian journal of medicine & science in sports, 22(1), 113-118.
  2. Gurd, B. J., Giles, M. D., Bonafiglia, J. T., Raleigh, J. P., Boyd, J. C., Ma, J. K., … & Scrib-bans, T. D. (2015). Incidence of Non-Response and Individual Patterns of Response Following Sprint Interval Training. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism, (ja).
  3. Vollaard, N. B., Constantin-Teodosiu, D., Fredriksson, K., Rooyackers, O., Jansson, E., Greenhaff, P. L., … & Sundberg, C. J. (2009). Systematic analysis of adaptations in aerobic ca-pacity and submaximal energy metabolism provides a unique insight into determinants of hu-man aerobic performance. Journal of Applied Physiology, 106(5), 1479-1486.
  4. Bouchard, C., An, P., Rice, T., Skinner, J. S., Wilmore, J. H., Gagnon, J., … & Rao, D. C. (1999). Familial aggregation ofV˙ o 2 max response to exercise training: results from the HER-ITAGE Family Study. Journal of Applied Physiology, 87(3), 1003-1008.
  5. Mann, T. N., Lamberts, R. P., & Lambert, M. I. (2014). High responders and low responders: factors associated with individual variation in response to standardized training. Sports Medicine, 44(8), 1113-1124.
  6. Hamel, P. I. E. R. R. E., Simoneau, J. A., Lortie, G. I. L. L. E. S., Boulay, M. R., & Bouchard, C. L. A. U. D. E. (1986). Heredity and muscle adaptation to endurance training. Medicine and science in sports and exercise, 18(6), 690-696.
  7. Sànchez, J., Campuzano, Ó., Iglesias, A., & Brugada, R. (2009). Genética y deporte. Apunts. Medicina de l’Esport, 44(162), 86-97.
  8. Kohrt, W. M., Malley, M. T., Coggan, A. R., Spina, R. J., Ogawa, T. A. K. E. S. H. I., Ehsani, A. A., … & Holloszy, J. O. (1991). Effects of gender, age, and fitness level on response of VO2max to training in 60-71 yr olds. Journal of Applied Physiology, 71(5), 2004-2011.
  9. Stanley, J., Peake, J. M., & Buchheit, M. (2013). Cardiac parasympathetic reactivation following exercise: implications for training prescription. Sports medicine, 43(12), 1259-1277.
  10. Lamberts, R. P., Swart, J., Capostagno, B., Noakes, T. D., & Lambert, M. I. (2010). Heart rate recovery as a guide to monitor fatigue and predict changes in performance parameters. Scandinavian journal of medicine & science in sports, 20(3), 449-457.
  11. Sugawara, J., Murakami, H., Maeda, S., Kuno, S., & Matsuda, M. (2001). Change in post-exercise vagal reactivation with exercise training and detraining in young men. European journal of applied physiology, 85(3-4), 259-263.
  12. Hautala, A., Martinmaki, K., Kiviniemi, A., Kinnunen, H., Virtanen, P., Jaatinen, J., & Tulppo, M. (2012). Effects of habitual physical activity on response to endurance training. Journal of sports sciences, 30(6), 563-569.
  13. Hopker, J., & Passfield, L. (2014). Is time to re-evaluate the training study? Journal of science and cycling, 3(3), 1-2.

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