¿Mejora el ejercicio el rendimiento académico?

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Niños en la pizarra

Es común escuchar a cierto colectivo social hablar de la asignatura de Educación Física como un área de poco valor curricular y/o formativo para el niño/a. En el presente artículo me gustaría mostrar bajo la evidencia científica, uno de los múltiples beneficios que reporta a nuestros escolares la práctica de actividad física. La mejora del rendimiento académico. 

Según una reciente investigación realizada en la revista Brain and Cognition, la condición física de los niños y niñas de nuestros colegios está directamente relacionada con su capacidad cognitiva. Supone que cuanto mayores sean sus facultades anaeróbicas, más veloces serán sus conexiones neuronales o sinapsis, aspecto que reflejará en una mejora considerable del pensamiento lógico y de las habilidades lingüísticas (1).

El presente estudio realizado por Scudder y colaboradores en Estados Unidos, midió la actividad neuronal de adolescentess con perfiles físicos diversos a través de la técnica denominada electroencefalografía, obteniendo como resultados que la capacidad aeróbica influye de forma muy positiva en la función de nuestro cerebro. De este modo, los adolescentes que tenían una buena forma física obtuvieron unos resultados mejores en las pruebas de comprensión lectora que aquellos niños y niñas sedentarios. Si por si todo esto fuera poco, los investigadores de la Universidad de Illinois vieron que eran más resolutivos y más rápidos a la hora de leer textos con errores sintácticos o gramaticales (1).

Para demostrar esto, el estudio de investigación (1) se centró en explorar las respuestas del cerebro (a través de la actividad eléctrica) del componente N400, relacionado directamente con la comprensión lectora. Estos estudios, denominados ERPs (Event-Related Potentials), indagan en otra onda del cerebro denominada P600, que se relaciona con la verificación de las reglas gramaticales de una oración. La velocidad y el alcance de estas son las que determinan la capacidad cognitiva de cada persona.

En una segunda parte del estudio mencionado (1), los investigadores compararon el rendimiento académico de los adolescentes con los resultados obtenidos en los electroencefalogramas, comprobando de nuevo, que aquellos con mejores notas eran también aquellos con ondas N600 y P600 más cortas y por ello, los que presentaban una mayor capacidad aeróbica.

Chicos jugando al fútbol

Entonces… ¿Reduce el ejercicio físico el fracaso escolar?

Una reciente investigación realizada en la Universidad Autónoma de Madrid, recogida en la revista Journal of Pediatrics, analizó a más de 2.038 estudiantes españoles con edades desde 6 a 18 años y pudieron demostrar que el ejercicio mejora el rendimiento en el ámbito escolar de forma considerable (2).

El estudio se basa en el análisis de los expedientes de los alumnos participantes y en encuestas sobre las actividades de carácter físico que cada uno de ellos realizaba. Posteriormente, se realizaron pruebas físicas para medir su capacidad respiratoria, sus habilidades motoras y el tono muscular. Los investigadores pudieron comprobar que mientras el tono muscular no influía de ningún modo, la capacidad respiratoria y motora si tenían un impacto en el rendimiento escolar (2).

¿Qué conclusiones se sacan de este estudio?

Por una parte la capacidad respiratoria y la capacidad motora se encuentran asociadas positivamente con el rendimiento académico en jóvenes y por otra parte la combinación de ambas reportan unos mayores beneficios en dicho rendimiento. En cambio, la capacidad muscular no se ha visto que tenga ni efectos perjudiciales ni beneficiosos para el rendimiento académico en jóvenes escolares (2).

La capacidad motora está asociada con el aumento del número de sinapsis, ello produce un mejora en el control cognitivo y dicho control cognitivo está asociado con el rendimiento académico (2).

Podríamos decir por tanto que si nuestros jóvenes realizan actividad física que suponga una mejora de dicha capacidades físicas podrán beneficiarse de un mejor rendimiento académico.

Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños de 5 a 17 años de edad realicen al menos 60 minutos a la semana de ejercicio a una intensidad de moderada a vigorosa. Dicha actividad debe ser sobre todo de carácter aeróbico, además convendría añadir actividades vigorosas que refuercen los músculos como mínimo tres veces a la semana. (3).

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Bibliografía

  1. Scudder, M.R., Ferermeier, K.D., et al. (2014). The association between aerobic fitness and language processing in children: Implications for academic achievement. Brain and Cognition 87(1): 140-152.
  2. Esteban Cornejo, I., Tejero González, C.M et al. (2014). Independent and combined influence of the components of physical fitness on academic performance in youth. Journal of Pediatrics 165(2):306-312.
  3. Organización Mundial de la Salud (OMS). La actividad física en los jóvenes. Recuperado [en línea] el 18/02/2015.

4 Comentarios

    • En efecto Óscar. Debemos de estar orgullosos y hacer lo mejor posible nuestro trabajo. Fomentar la práctica activa de ejercicio físico en los jóvenes. Incidiendo en la necesidad de crear estilos de vida activos.

      Un saludo afectuoso compañero y gracias por leernos.

  1. ¡Gran artículo Pablo!

    Es necesario que la Educación Física se quite el estigma de asignatura “maría”, ya que reporta múltiples beneficios a los alumnos.

    Comentar además que la práctica de ejercicio físico les enseña a los niños disciplina y organización, que repercute a la hora de llevar a cabo sus tareas escolares, mejorando así su rendimiento académico.

    De nuevo felicidades por el artículo.

    Saludos

    • En efecto. Es hora ya de que se reconozcan los múltiples beneficios que supone para el desarrollo integral del niño/a nuestra área.

      Este artículo demuestra una vez más la importancia de ampliar las horas de Educación Física en nuestros colegios e institutos.

      Un abrazo y gracias por el comentario Mateo.

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