Adaptaciones Curriculares en Educación Física

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adaptaciones curriculares

Las adaptaciones curriculares es un tema de gran importancia, que ya se trata en el preámbulo de la LOMCE (2013). En ella se dice que “todos y cada uno de los alumnos serán objeto de una atención, en la búsqueda de desarrollo del talento” y que ” sólo un sistema educativo de calidad, inclusivo, integrador y exigente garantiza la igualdad de oportunidades y hace efectiva la posibilidad de que cada alumno o alumna desarrolle el máximo de sus potencialidades” Además uno de los principales objetivos de esta ley educativa es la flexibilización de trayectorias, para que los alumnos desarrollen al máximo sus potencialidades.

Antes de desarrollar los diferentes apartados del tema, realizaré un breve repaso histórico de la educación especial, que ayudará comprender mejor los contenidos expuestos en el tema.

La educación especial es aquella atención educativa destinada a intervenir sobre personas diferentes. Es algo relativamente reciente, que históricamente nunca se produjo.

En Grecia y Roma clásicas  eran normales los infanticidios de los niños que nacían con taras físicas o psíquicas. En el siglo VI se prohíben paulatinamente estos infanticidios y en la Edad Media se crean centros de acogida. En el siglo XVI se crea el primer centro específico para personas con deficiencias, en concreto para sordos.

En el s. XIX surgen los primeros intentos de atención por parte de las autoridades, pero siempre separados del resto de la población. Y no es hasta los años 50-60 del s. XX cuando se intenta llegar a la verdadera integración.

En el año 1978, a raíz del informe Warnock, nace la integración escolar de personas con realidades especiales en centros ordinarios, con diferentes niveles de integración en función de sus características. En dicho informe también aparece por primera vez la denominación de alumnos con necesidades educativas especiales (NEE).

En España la educación especial se recoge por primera vez en la LGE de 1970, aunque de forma ambigua e inespecífica.  En 1985 se regulan por primera vez de forma específica aspectos concretos de la intervención educativa que deben recibir los alumnos con NEE. La LOGSE de 1990 establece nuevas pautas generales de atención a estos alumnos. Y la LOCE reorganiza conceptualmente la idea de NEE, que pasan a denominarse específicas, incluyendo nuevos colectivos susceptibles de recibir este tipo de atención escolar. Y con la LOE (2006) se vuelve a reorganizar la idea de necesidades educativas específicas, llamándose alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (ACNEAE).

Delimitación Conceptual

El término necesidades educativas especiales (NEE) comenzó a utilizarse en los años 60, pero toma su acepción actual a partir del Informe Warnock en 1978.

Desde entonces, se parte de que los fines de la educación son los mismos para todos y se entiende que las necesidades educativas abarcan desde las más ordinarias a las más significativas y desde las temporales hasta las permanentes.

La Asociación Americana para la Deficiencia Mental modifica algunas concepciones tradicionales y aporta importantes ventajas en el tratamiento de estos alumnos. Evita connotaciones negativas o despectivas como las tradicionales de alumnos disminuidos o deficientes. También contribuye a la normalización de la vida escolar de estos alumnos, siendo todos iguales al tener todos necesidades educativas, aunque éstas sean diferentes entre sí. Y la responsabilidad no recae sobre el alumno, sino sobre en el entorno educativo, que ha de adaptar las condiciones, objetivos y contenidos a las necesidades individuales de cada alumno.

Con la LOGSE (1990) se establece que todos los alumnos pueden tener necesidades educativas, que deben ser satisfechas por el sistema educativo a través de los recursos de los que disponga. Algunos alumnos pueden necesitar ayudas especiales de forma permanente o transitoria. Cuando éstas son mayores y requieren modificaciones curriculares significativas, los alumnos son considerados como de NEE, sujetos con problemas de desarrollo y/o dificultades de aprendizaje significativas; a quienes presenten incapacidades que les dificulten en el uso de los recursos más generales de los que disponen los centros educativos para los alumnos de su misma edad; y a quienes por causas de riesgo personal, familiar o social, lleguen a incluirse en alguno de los casos anteriores, al no habérseles facilitado ayuda en edad temprana.

También son incluidos en este grupo los alumnos superdotados, que también demandan una actividad y atención diferente con respecto a su grupo de edad.

Con la LOCE (2002) se produce un cambio conceptual, estableciendo el término de alumnos con necesidades educativas específicas, que incluía a los alumnos con necesidades educativas especiales que señalaba la LOGSE y a los alumnos extranjeros que presentasen problemas de adaptación cultural y/o social.

En el texto consolidado de la LOMCE se define a este alumnado como de necesidad específica de apoyo educativo, dentro de los cuales se diferencian 4 tipos:

Alumnado que presente NEE, grupo que incluye a los discapacitados y a los trastornos graves de conducta. Su escolarización se regirá por los principios pedagógicos de normalización e inclusión.

Alumnado con integración tardía al sistema educativo español, escolarizándole atendiendo a sus circunstancias, conocimientos, edad e historial académico, incorporándole al curso más adecuado a sus características y conocimientos previos, con los apoyos oportunos.

Alumnado con altas capacidades intelectuales, para los que se flexibilizará la duración de cada una de las etapas del sistema educativo, con independencia de su edad.

– Y alumnado con dificultades específicas de aprendizaje, cuyas necesidades educativas se identificarán, valorarán y se intervendrá de la forma más temprana posible, en los términos determinados por las administraciones educativas. Su escolarización se regirá por los principios de normalización e inclusión, asegurando su no discriminación y la igualdad efectiva de acceso y permanencia en el sistema educativo.

En la actualidad se pretende enseñar a los ACNEAE, que además de cubrir sus necesidades básicas, se trata de proporcionarle los mismos derechos y deberes, a través de los principios de calidad y de equidad.

La calidad de la educación es para todo el alumnado, independientemente de sus condiciones y circunstancias. Y la equidad garantiza la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y la no discriminación.

Estos dos principios se materializan, en relación a las necesidades específicas de apoyo educativo en 4 principios concretos de actuación:

Individualización: cada individuo es único y tiene problemas concretos.

Integración: pretende la adaptación al mundo real.

Normalización: consiste en que la programación prevea la integración para que se pueda funcionar en un ambiente normal.

– Y sectorización: evita la segregación.

Chicos haciendo Educación Física

Adaptaciones Curriculares en Educación Física

Las adaptaciones curriculares como medida de atención a la diversidad

El concepto de currículo en nuestro sistema educativo se puede presentar como el proyecto que determina los objetivos de la educación escolar y propone un plan de acción adecuado a la consecución de dichos objetivos.

El currículo se concreta a través de los diferentes niveles de concreción. Por su parte, cada profesor elaborará la programación de aula de las materias que ha de impartir (3er nivel), dirigida a todos los alumnos de una clase. La adaptación curricular individual (ACI) concretará el currículo para un único alumno (4º nivel de concreción).

Las ACI, aunque forman una unidad en sí mismas, no pueden separarse del resto de la planificación y actuación educativas.

La estrategia de adaptación conduce desde niveles superiores a inferiores, concretando progresivamente y adaptando la respuesta educativa a las necesidades particulares de los alumnos. En función de quienes afecten, estas adaptaciones curriculares pueden ser de centro, de aula o individuales.

Las adaptaciones curriculares de centro se realizan para satisfacer las necesidades contextuales y generales de todos los alumnos de una centro concreto, incluyendo las necesidades específicas de apoyo educativo de determinados alumnos. También se toman decisiones respecto a los elementos de acceso, y se plasman en el proyecto curricular de etapa.

Las adaptaciones curriculares de aula intentan dar respuesta a las necesidades específicas de apoyo educativo de los alumnos de un grupo o aula. Son variaciones en la programación que se aplican a todos y favorecen al ACNEAE. Se trataría de facilitar que pueda conseguir los objetivos, aunque sean distintos a los del grupo, con el mayor grado posible de normalización e integración. Se plasma en la programación de aula.

Y las adaptaciones curriculares individuales son el conjunto de decisiones educativas que se toman desde la programación de aula para elaborar la propuesta educativa para un determinado alumno. Son ajustes o modificaciones realizadas sobre elementos de acceso o sobre elementos curriculares. Pueden ser significativas o no.

En las no significativas se hacen modificaciones en la programación de aula, pero no hay modificaciones importantes de las capacidades enunciadas en el proyecto curricular de etapa. Mientras que las significativas si suponen la eliminación o modificación sustancial de contenidos esenciales de las diferentes áreas y se plasman en un documento individual, el DIAC.

Las adaptaciones curriculares se han de entender como un conjunto de medidas tomadas para un determinado alumno, con una perspectiva global del centro.

Las respuesta adecuada a las necesidades específicas de apoyo educativo del alumnado, asociadas a su historia educativa y escolar o debidas a condiciones personales, exige siempre tomar decisiones que tienden a equilibrar las medidas específicas de adaptación y las que posibilitan su participación en un contexto escolar lo más normalizado posible.

Este proceso de recogida, análisis y valoración de la información relevante sobre los distintos elementos que intervienen en el proceso de enseñanza y aprendizaje, la identificación de las necesidades educativas de determinados alumnos y las decisiones respecto a la propuesta curricular y al tipo de ayuda que puedan necesitar se reflejará en la evaluación psicopedagógica que  realizan los equipos de orientación educativa y psicopedagógica y los departamentos de orientación de los centros docentes, con la participación de los profesionales que participan directamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

La obligación de realizar la ACI para un alumno concreto recae, en la ESO, sobre cada uno de los profesores de las áreas. La ACI se recoge en el DIAC, que se ha de adjuntar al expediente académico del alumno y cuyos componentes esenciales incluyen, al menos: los datos de identificación del alumno, las necesidades educativas que presenta, las propuestas de adaptación de acceso y curriculares, las modalidades de apoyo, la colaboración con la familia, los criterios de promoción y los acuerdos tomados al realizar los seguimientos oportunos.

Las necesidades educativas especiales y su atención en el área de Educación Física

Desde la Orden de 10 de julio de 1995, por la que se regula la adaptación del currículo de la EF para los alumnos y alumnas con NEE, ya no existe la exención en EF. En ella se señala que el departamento de EF acordará las adaptaciones curriculares oportunas a la vista de los certificados médicos y del resultado de la evaluación  de dictamen emitido por el departamento de Orientación.

Las adaptaciones curriculares desarrollan los aspectos a tener en cuenta para posibilitar la realización de actividad física por parte de los alumnos que padezcan alguna patología, incidiendo de forma positiva o neutra, para no empeorar las disfunciones, pero permitiendo mejorar otros parámetros como la autoestima, la socialización o la superación personal.

Lo que el profesor de EF debe considerar ante este tipo de alumnos es, tras analizar las necesidades reales que presenta, y diseñar programas de atención que permitan la participación de todos ellos. Esta participación se determinará contando con las previsiones necesarias, como los antecedentes de seguridad y garantías de tipo médico o las posibilidades de adaptación a las actividades físicas del alumno con problemas.

De acuerdo con Toro y Zarco (1995), se trata de establecer metas realistas con el mayor conocimiento posible de las deficiencias específicas del alumno y tratándolo siempre de manera social, a través de una comunicación positiva entre éste, el profesor y el resto de alumnos.

En muchas ocasiones, según Maseda (2001) estos alumnos precisan estimulación y atención constante por parte del profesor, lo que dificulta la acción docente y el control del resto de la clase. La información y el contacto con el departamento de Orientación nos ayudará a iniciar correctamente nuestra acción docente, a programar las adaptaciones curriculares y a no dejarnos llevar por nuestro parecer, predisposición momentánea o por insinuaciones de los alumnos.

La Atención y Tratamiento de las NEE en los Elementos de Acceso al Currículo y en los Elementos Básicos del mismo

Siguiendo los criterios del Centro Nacional de Recursos de Educación Especial (1992) podemos diferenciar dos tipos de adaptaciones curriculares: en los elementos de acceso al currículo y en los elementos básicos del currículo.

Adaptaciones en los elementos de acceso al currículo

Se consideran elementos de acceso al currículo los que posibilitan el desarrollo curricular, como recursos humanos, técnicos y materiales,  y la organización y optimización de los mismos.

Este tipo de adaptaciones curriculares se van a precisar en aquellos alumnos que puedan tener dificultades de acceso a las experiencias de enseñanza-aprendizaje porque presenten déficit físico o de comunicación.

A través de las adaptaciones curriculares de acceso se persigue que estos alumnos puedan participar en las actividades de enseñanza y aprendizaje como el resto de sus compañeros. Y se espera que puedan alcanzar los mismos objetivos educativos que estos.

Los diferentes tipos de adaptaciones curriculares de acceso que debamos realizar, se pueden clasificar en dos modelos: adaptaciones en los elementos personales y su organización; y adaptaciones de los elementos materiales y su organización.

Las adaptaciones curriculares de los elementos personales  y su organización se refieren a las distintas posibilidades de relación que se presentan en el aula. Algunos ejemplos de estas relaciones son las relaciones profesor-alumnos, las relaciones entre los alumnos y las relaciones entre el tutor y los apoyos.

La relación profesor-alumnos se debe facilitar mediante el conocimiento de los códigos y sistemas de comunicación de los alumnos, especialmente de lo ACNEAE.

En las relaciones entre alumnos hay que potenciar diferentes modalidades de agrupamientos, organizar estructuras de tipo cooperativo, fomentar la participación de los ACNEAE, mantener la heterogeneidad de los grupos, etc. La necesidad de mejorar las relaciones entre los alumnos y los sistemas de enseñanza-aprendizaje horizontales están fundamentados en el aprendizaje social.

Y en las relaciones entre el tutor y los apoyos se deben establecer las funciones, roles y tareas tanto de unos como de otros, realizar de forma conjunta las programaciones, evaluaciones, horarios, sesiones, etc. en función del alumnado y del tipo de necesidades.

Cuando un alumno precisa adaptaciones de acceso al currículo, éstas no pueden llevarse a cabo sin el recurso de otras adaptaciones en lo referido a la organización de espacios y el tiempo, y en lo referido a recursos materiales y didácticos.

La organización del espacio y aspectos físicos del aula se deba adaptar de manera que posibilite su utilización de la forma más autónoma posible, como facilitar el acceso al aula a todos los alumnos, la ubicación del alumno en el aula o la disposición del mobiliario.

La organización del tiempo debe ser equilibrando lo mejor posible los tiempo de trabajo colectivos e individuales, favoreciendo el aprendizaje horizontal y posibilitando la incorporación de los apoyos a la dinámica del grupo, mediante la confección de horarios teniendo en cuenta a los apoyos y los informes de los especialistas, facilitando el acceso de estos al trabajo de aula, etc.

La organización de los recursos materiales y didácticos consiste en la selección del material para que puedan usarlo todos los alumnos, adaptar dicho material a los sujetos con discapacidad, disponer del  equipamiento y recursos didácticos suficientes, instalar los equipamientos específicos, etc.

Todas estas adaptaciones curriculares, combinadas convenientemente, permitirán distintas formas de organizar los agrupamientos, de gran utilidad de cara a la atención a la diversidad.

Adaptaciones en los elementos básicos del currículo

Es evidente que algunos alumnos solo podrán progresar en su desarrollo personal y social si reciben un currículo que se aparte del que recibe la mayoría, debido a su problemática particular. Cuanto mayor sea la dificultad para acceder al currículo ordinario, el ACNEAE precisará de adaptaciones más significativas e individualizadas.

Se trata de adaptaciones en la posibilidad de eliminación y/o adecuación de objetivos y contenidos básicos en el área curricular de EF y, por tanto, en la metodología y evaluación. Son modificaciones sustanciales del currículo general.

Dependiendo de la necesidad que precise el alumno, nos podemos encontrar con adaptaciones en competencias clave (CCCC) objetivos, contenidos, criterios de evaluación, estándares de aprendizaje y metodología.

Se realizan adaptaciones curriculares en las competencias clave, pero sobre todo en los objetivos y contenidos cuando, por ejemplo, se cambia la programación  prevista y se introduce algo especialmente significativo y motivador para el alumno en concreto. También se realizan adaptaciones curriculares en los casos en los que es necesario introducir contenidos ya trabajados anteriormente u otros nuevos pormenorizando la secuencia de aprendizaje.

A veces hay que priorizar unos objetivos y contenidos frente a otros por considerarse imposibles o poco aconsejable trabajarlos todos al mismo nivel en el contexto normal del grupo. Por ello, podemos encontrarnos que ciertos contenidos deberán ser eliminados, por la especial dificultad que su realización implica para un determinado alumno.

Las adaptaciones curriculares en la evaluación resultan muy importantes y necesarias, aunque a menudo se menosprecian, llegando a evaluar a todos los alumnos de la misma manera. Nos referimos tanto a la evaluación final como a la inicial, la cual adquiere gran importancia en el caso de los ACNEAE.

El profesor de EF deberá determinar qué es lo que el alumno es capaz de hacer y qué no. Determinando así su punto de partida, sus destrezas y niveles de comprensión, para que la elección de objetivos y contenidos sea lo más realista posible.

Si se va a trabajar un mismo contenido en diferentes niveles de complejidad, también se va a exigir diferentes niveles de aproximación al contenido.

Se deberían respetar los ritmos y posibilidades de aprendizaje de cada alumno, sobre todo en el caso de sujetos con necesidades específicas de apoyo educativo. En este sentido resulta necesario adaptar los procedimientos e instrumentos de evaluación, buscando los que nos puedan ayudar a distinguir lo que el alumno ha aprendido y cómo lo ha hecho.

Al considerar el estilo de aprendizaje del alumno y su nivel de partida, el profesor deberá elegir aquellas estrategias de aprendizaje que considere más apropiadas para sus alumnos, fundamentalmente a través de priorizar métodos que favorezcan la experiencia directa, la reflexión, la expresión y la comunicación.

Algunas adaptaciones curriculares presentes en la metodología son:

– Normalizar en el aula los sistemas de comunicación de los ACNEAE.

– Adecuar el lenguaje al nivel de comprensión de los alumnos, favoreciendo su comprensión y trabajando los distintos canales: oral, escrito, visual y gestual.

– Seleccionar las actividades que, beneficiando a todos, lo hagan especialmente con los ACNEAE.

– Potenciar las estrategias de aprendizaje horizontal para todos los alumnos.

– Emplear refuerzos variados y estrategias de focalización atencional, por ejemplo utilizando ejemplos concretos de aprendizajes más abstractos o secuenciando las tareas en diferentes pasos.

– Y potenciar grupos de enseñanza, creando equipos que agrupen a alumnos de diferentes niveles y donde unos enseñen a otros.

A veces puede pasar que al mandarle una tarea a un alumno, puede que esté desajustada para sus posibilidades de ejecución, no siendo capaz de ejecutarla correctamente.

Respecto a las actividades físicas que deban ser objeto de adaptación hemos de tener las siguientes consideraciones:

– Diseñar actividades amplias, con diferentes grados de dificultad y niveles de ejecución.

– Diseñar actividades diferentes para trabajar un mismo contenido.

– Proponer actividades que permitan diferentes posibilidades de ejecución y expresión.

– E introducir actividades que supongan cierto reto al alumno, eliminando aquellas en las que no se beneficie o no pueda tener una participación activa y real.

La planificación docente resulta, por tanto, un elemento fundamental para poder diseñar todo este tipo de situaciones. Sin embargo, por sí misma no es suficiente, siendo necesaria además la planificación de la actividad por parte de los alumnos, a través de contratos o planes de trabajo de carácter periódico en los que los alumnos organicen y regulen su propia práctica.

Bibliografía

  1. Centro Nacional de Recursos para la Educación Especial (1992). Alumnos con necesidades educativas especiales y adaptaciones curriculares. MEC.
  2. Devís, J; y Peiró, C. (1992). Nuevas perspectivas curriculares en Educación Física; la salud y los juegos modificados. Inde editorial.
  3. González-Manjón, D. (1995).  Adaptaciones curriculares, Guía para su elaboración. Aljibe editorial.
  4. López-Pastor, V; Pérez-Pueyo, A; y Monjas-Aguado, R. (2006). La atención a la diversidad en el área de Educación Física. La integración del alumnado con Necesidades Educativas Específicas, especialmente el alumnado inmigrante y de minorías étnicas. EFdeporte Revista digital106(11).
  5. Maseda, J. (2001). Educación Física para alumnos con necesidades educativas especiales. Revista E+F, 4.
  6. Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre de Ordenación General del Sistema Educativo.
  7. Real Decreto 1345/1991, de 6 de septiembre, por el que se establece el currículo de la ESO.
  8. Real Decreto 696/1995, de 28 de abril, de Ordenación de la Educación de los alumnos con necesidades educativas especiales.
  9. Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
  10. Olayo, J. M. (1999). El alumno con discapacidad. Juegos y deportes específicos. MEC.
  11. Toro, S; y Zarco, A. (1995). Educación Física para niños y niñas con necesidades educativas especiales. Aljibe editorial.

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