Ejercicio en personas con hipertensión

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ejercicio en personas con hipertension

El ejercicio físico no solo tiene amplios beneficios sobre la población sana, sino que en los últimos años se han confirmado distintas modalidades de actividad física positivas para grupos poblacionales con determinadas patologías.

La hipertensión es una de las afecciones más comunes entre los adultos que superan los 60 años de edad para quienes el ejercicio supervisado e individualizado puede ser su mejor medicamento para mejorar esta enfermedad. En este artículo se pretende revisar bibliográficamente los últimos estudios al respecto y las pautas imprescindibles para llevar de forma segura un programa de entrenamiento o ejercicio en personas con hipertensión arterial.

La hipertensión: características de la enfermedad

Por desgracia la hipertensión arterial en nuestro país, y en el resto del mundo, afecta cada año a más personas siendo un factor de riesgo importe para afecciones cardíacas más severas. La epidemiología de los últimos estudios cifra en más de un 42% a la población adulta que sufre hipertensión (mayores de 18 años), siendo más común en varones (casi el 50% de los hipertensos) (1).

Junto con la medicación tomada, la actividad física regulada individualmente puede ser una excelente opción para mejorar la calidad de vida del amplio abanico poblacional que sufre esta patología, pero además como medio para la prevención y la atención temprana de la enfermedad en personas jóvenes. La hipertensión arterial es considerada como tal cuando las cifras superan los 140 mmHg de presión sistólica sobre los 90 mmHg de presión diastólica (2).

Son muchas las causas que derivan en esta enfermedad, siendo sobre todo común en personas con afecciones cardíacas o diabéticas, en la que también influyen considerablemente los hábitos de vida como la alimentación, actividad diaria, etc. El gran problema existente en la población de la hipertensión arterial es que la enfermedad transcurre, en la mayoría de los casos, inerte a la persona, es decir, pasa desapercibida en los primeros años por ausencia de síntomas de considerable importancia. En su estado avanzado la hipertensión arterial puede derivar en anginas de pecho o problemas renales, entre otros.

tension arterial

Ejercicio en personas con hipertensión, qué dice la ciencia

Viendo los resultados positivos que relacionan el entrenamiento físico y la hipertensión arterial, son muchos los autores que se han lanzado a estudiar de qué manera y con qué medios se puede influir positivamente en la citada patología. Cabe mencionar en cualquiera de los casos que el ejercicio físico debe ser prescrito previamente por el personal médico y que la supervisión y elaboración de los programas de entrenamiento para hipertensos debe ser ejercida por un profesional de la actividad física y el deporte, quien individualizará con éxito las cargas y los métodos de entrenamiento acorde a las necesidades del paciente. Veamos las conclusiones científícas de algunos estudios respecto a la actividad física y la hipertensión.

Diversos estudios han confirmado que el ejercicio predominantemente aeróbico contribuye a la reducción de la presión arterial y a la mejora del sistema cardiovascular (3) en personas hipertensas, así como la rigidez arterial provocada por el síndrome metabólico (4) cuyas consecuencias derivan en esta patología.

Además, en los últimos años se han conformado nuevas estrategias de entrenamiento, tales como el HIT (High Intensity Training) conocido como entrenamiento de alta intensidad o el HIIT, misma modalidad pero por intervalos. Aunque a priori parezca contradictoria la relación entre el ejercicio de alta intensidad y las enfermedades cardiovasculares, lo cierto es que pueden ser un gran aliado contra la patología reportando numerosos beneficios si se realiza correctamente en cuanto a parámetros cardíacos se refiere, los cuales se verían mejorados considerablemente respecto al entrenamiento tradicional (5). Así lo confirman diversos estudios científicos y cada vez son más las estrategias profesionales que se encaminan hacia esta herramienta de entrenamiento, insistiendo siempre en la necesidad de un profesional cualificado que la regule según las necesidades del usuario.

personas caminando

Por último son muchas las investigaciones que se han abierto en los últimos años analizando los ejercicios de fuerza y su relación con la mejora de la hipertensión arterial. Aún a falta de confirmar dichos beneficios con mayor número de estudios científicos, se ha demostrado que el entrenamiento con resistencias influye positivamente en pacientes con hipertensíon arterial (6) siempre y cuando se sigan las pautas adecuadas para no agravar los efectos de la misma. En el siguiente punto analizaremos estas recomendaciones para seguir un programa de entrenamiento eficaz y seguro en personas hipertensas.

Recomendaciones técnicas en el ejercicio en personas con hipertensión

Controlar las distintas variables que componen una rutina de entrenamiento (intensidad, tipo de contracción, series, descanso, ejercicios complementarios…) es de vital importancia para maximizar los efectos de la misma. En este sentido los graduados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte seguimos las indicaciones del Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM), cuyo organismo se encarga de revistar la bibliografía científica y marcar las pautas de entrenamiento para distintos grupos poblacionales, entre los que se encuentran los pacientes con hipertensión arterial.

Antes de mencionar las indicaciones cabe mencionar la necesidad de realizar una prueba de esfuerzo previa que confirme los parámetros individuales que darán lugar a la prescripción del programa específico para la persona. Así, la ACSM recomienda el ejercicio físico para pacientes con hipertensión arterial siguiendo las siguientes pautas de entrenamiento (7):

  • Actividades globales que impliquen a grandes grupos musculares sin un trabajo analítíco específico para determinados músculos. Incluir las preferencias del entrenado para mejorar la adherencia al ejercicio.
  • Frecuencia de entrenamiento entre 3 y 5 días a la semana.
  • Duración del entrenamiento, entre 30 y 60 minutos al día. Por encima de los 90 minutos de actividad física no se han demostrado beneficios adicionales.
  • Intensidad moderada, entre el 46% y el 63% del VO2 máximo de oxígeno.Con intensidades superiores al 70% se incrementan los riesgos cardíacos, salvo intensidades superiores con periodos de tiempo muchos más cortos (entrenamiento interválico, por ejemplo).
  • En el entrenamiento de fuerza utilizar ejercicios multiarticulares con pesos livianos, que oscilen entre el 30% y el 50% de la repetición máxima teórica (RM).
  • Series de 10 a 20 repeticiones (fuerza-resistencia) con periodos de descanso entre 30 y 60 segundos.
  • Es muy útil utilizar escalas de esfuerzo percibido validadas por distintos autores.
  • Evitar ejercicios isométricos con esfuerzo prolongado que deriven en un aumento brusco de la presión arterial.

Bibliografía

  1. Menéndez, E., Delgado, E., Fernández-Vega, F., Prieto, M. A., Bordiú, E., Calle, A., … Soriguer, F. (2016). Prevalencia, diagnóstico, tratamiento y control de la hipertensión arterial en España. Resultados del estudio Di@bet.es. Revista Española de Cardiología, 69(6), 572.
  2. Siu, A. L., & U.S. Preventive Services Task Force. (2015). Screening for High Blood Pressure in Adults: U.S. Preventive Services Task Force Recommendation Statement. Annals of Internal Medicine, 163(10), 778.
  3. Roque, F. R., Briones, A. M., García-Redondo, A. B., Galán, M., Martínez-Revelles, S., Avendaño, M. S., … Salaices, M. (2013). Aerobic exercise reduces oxidative stress and improves vascular changes of small mesenteric and coronary arteries in hypertension. British Journal of Pharmacology, 168(3), 686–703.
  4. Donley, D. A., Fournier, S. B., Reger, B. L., DeVallance, E., Bonner, D. E., Olfert, I. M., … Chantler, P. D. (2014). Aerobic exercise training reduces arterial stiffness in metabolic syndrome. Journal of Applied Physiology, 116(11).
  5. Ciolac, E. G. (2012). High-intensity interval training and hypertension: maximizing the benefits of exercise? American Journal of Cardiovascular Disease, 2(2), 102–10.
  6. Heffernan, K. S., Yoon, E. S., Sharman, J. E., Davies, J. E., Shih, Y.-T., Chen, C.-H., … Jae, S. Y. (2013). Resistance exercise training reduces arterial reservoir pressure in older adults with prehypertension and hypertension. Hypertension Research, 36(5), 422–427.
  7. ACSM’s Guidelines for Exercise Testing and Prescription – American College of Sports Medicine, 2013.

 

 

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