Síndrome del corazón de atleta

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Corazón de atleta

El intento de explicar la elevada capacidad de rendimiento de los deportistas de resistencia, así como de esclarecer las causas de muerte súbita en deportistas jóvenes, y establecer valores de referencia que nos permitan diferenciar lo fisiológico de lo patológico, son algunas de las razones fundamentales que justifican el gran interés existente por el estudio de las adaptaciones del corazón humano al entrenamiento (1).

¿Cómo se produce el síndrome de corazón de atleta?

El corazón es, probablemente, el órgano que soporta mayor sobrecarga durante la práctica de ejercicio físico, sufriendo sustanciales modificaciones morfológicas y funcionales, que clásicamente se denominan como síndrome del corazón de atleta o del deportista (2).

Existen ciertas disciplinas deportivas como pueden ser la natación o el ciclismo en las que el sistema cardiovascular debe mantener un elevado gasto cardíaco (GC) durante largos periodos de tiempo y es por lo que se acabarán induciendo esas adaptaciones a nivel central sobre el corazón. Además del tipo de entrenamiento que se realice, también hay que tener en cuenta una serie de factores constitucionales como la edad, el sexo, la superficie corporal y el factor hereditario, ya que serán básicos en la magnitud de las adaptaciones producidas.

¿Cuáles son las adaptaciones centrales que se producen en el síndrome de corazón de atleta?

Existen dos tipos de adaptaciones: a nivel periférico y a nivel central. Cuando hablamos de  adaptaciones periféricas nos referimos a todos aquellos cambios que provocan que los sistemas circulatorio y muscular sean más eficientes. Cuando hablamos de adaptaciones centrales nos referimos a todos aquellos cambios que el corazón sufre y que fundamentalmente son:

  • Disminución de la frecuencia cardíaca. La bradicardia sinusal (<60lpm) es una adaptación frecuente en deportes de resistencia. Nos encontraremos ritmos de 45 a 50lpm en reposo e incluso en algunos casos, más raros, de menos de 40lpm. También durante el ejercicio a intensidades submáximas, la FC de un atleta entrenado será menor que la de una persona sedentaria, permitiendo mayor tiempo de llenado (diástole) y mejorando por lo tanto el volumen sistólico.
  • Aumento del volumen de las cavidades cardíacas y del grosor de la masa muscular del ventrículo izquierdo.  Es un factor determinante en el aumento del GC. A intensidades máximas, los deportistas de alto nivel pueden llegar a doblar los valores de GC de sujetos sedentarios. Son las modalidades de ciclismo, carrera de larga distancia, triatlón, remo y boxeo las que provocan un mayor aumento de las cavidades y grosor del músculo cardíaco (3).
  • Aumento del volumen latido o volumen sistólico (VS). Este aumento viene determinado por varios factores entre los que cabe destacar la capacidad para agrandar los ventrículos y la contractilidad ventricular del corazón (4).
  • Mejora de la perfusión miocárdica. El aumento de la densidad capilar es proporcional al engrosamiento del miocardio, por lo que mejorará el aporte de oxígeno y sustratos al músculo cardíaco. Éste apartado es importante ya que, es uno de los aspectos que diferencia la hipertrofia fisiológica de la patológica (cardiomiopatía hipertrófica) (1).

Corazón de atleta

¿Es problemático el síndrome de corazón de atleta?

El aumento de la masa muscular del corazón como adaptación al ejercicio físico no es peligroso, este tipo de adaptaciones permitirán al atleta lograr un desempeño físico excepcional en busca del mejor rendimiento posible.

Pero sí hay que tratar con especial atención el corazón de atleta y no confundirlo con una cardiomiopatía hipertrófica: enfermedad genética en un alto porcentaje de casos (5) que se caracteriza por el aumento del grosor de las paredes del músculo cardíaco y que puede presentar síntomas tales como fatiga, dolor torácico o pérdida de conciencia. Si se confunde el corazón de atleta con la cardiomiopatía hipertrófica se expondrá al deportista a un alto riesgo de muerte súbita.  Distinguir una de otra depende de una precisa definición de los límites fisiológicos de la hipertrofia cardiaca como un resultado de un entrenamiento físico. Este diagnóstico es importante, porque probablemente sea una de las causas más frecuentes de muerte súbita en atletas menores de 35 años.

Si se confirma una patología que puede progresar con la práctica deportiva o que existe riesgo de muerte súbita, se recomienda seguir las pautas de la American Heart Association del 2005 en la 36ª Conferencia de Bethesda o las de la Sociedad Europea de Cardiología del mismo año.

Conclusión sobre el síndrome de corazón de atleta

Los atletas constituyen un grupo de individuos sometidos a un intenso ejercicio físico y se sabe que sus cuerpos responden con importantes adaptaciones morfológicas y funcionales (6).

Es probable que tanto el tamaño del corazón como su capacidad de hipertrofiarse sean producto de una combinación de diversos factores, pero quizás el más importante sea la influencia de los factores hereditarios.

Es de vital importancia no confundirse el síndrome del con la cardiomiopatía hipertrófica ya que estaríamos exponiendo al deportista a un riesgo innecesario y peligroso.

Bibliografía

  1. Chicharro, J.L., Fernández Vaquero, A. (2008): Fisiología del ejercicio. Madrid: Ed. Panamericana.
  2. Yañez, F. (2012): Síndrome corazón de atleta. Historia, manifestaciones morfológicas e implicancias clínicas. Revista Chilena de Cardiología Vol. 3 N3: 215-225.
  3. Labarta, B., Guevara, Migliore, Roisinblit. (2005): Ecocardiografía para la toma de decisiones clínicas. Buenos Aires: Ed. Panamericana.
  4. Sanauga, J., Acosta, G. (2005): Cardiología del ejercicio. Federación Argentina de Cardiología y Universidad Nacional de Catamarca.
  5. Jack H. Wilmore, David L. Costill. (2004): Fisiología del esfuerzo y del deporte. Barcelona: Ed. Paidotribo.
  6. Equitación, N y cols. (2012): hacer grandes atletas tienen grandes corazones? Impacto de la antropometría extrema sobre la hipertrofia cardiaca en athetes masculinos profesionales . British J. Sports Med 46 (Suppl I); i90-I97.
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Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Máster Universitario en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas, Especialidad Educación Física. Curso Universitario de Pilates Terapéutico para la Rehabilitación del Aparato Locomotor.

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