Artritis reumatoide y entrenamiento

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Artritis reumatoide y articulacion

La artritis reumatoide es una patología autoinmune que afecta al 0,5-1% de la población. La presentación clínica se caracteriza por rigidez, dolor e inflamación articular y periarticular que provocan pérdida de habilidad funcional y movilidad articular (1). Además la artritis reumatoide se asocia con un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular, patologías pulmonares, infecciones y otras enfermedades que tienen un impacto negativo en muchos aspectos de la vida de la persona tanto en el ámbito familiar, social y laboral así como en su salud mental (2, 3, 4)

El ejercicio físico es una actividad física planificada, estructurada y repetitiva que mejora la salud tanto en personas con buena salud como en aquellas que presentan alguna patología. Las investigaciones sobre el efecto del ejercicio físico en la artritis reumatoide sugieren que es una herramienta muy importante para aquellas personas que tratan con personas que padecen esta patología (5).

Para los pacientes con artritis reumatoide las recomendaciones de práctica de actividad física son similares a la población sana con 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos vigorosa aeróbica semanal combinada con entrenamiento de fuerza al menos dos días a la semana aunque se recomiende un día más (6).

¿Cómo empezar a entrenar a un paciente con artritis reumatoide?

Primeramente la persona debe estar bien evaluada y tratada médicamente por su médico. Además, antes de comenzar un programa de ejercicios se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones (7,8):

  • Educación del reumatólogo y los profesionales del ejercicio físico.
  • Identificar las barreras y limitaciones funcionales del paciente.
  • Tener en cuenta las preferencias de ejercicio físico del paciente.
  • Focalizar la atención en la adherencia al programa de ejercicios.

¿Cómo entrenar a un paciente con artritis reumatoide?

Paso 1:

  • Explicar los beneficios del ejercicio
  • Desarrollar la confianza con el paciente
  • Identificar limitaciones funcionales
  • Acordar los modos de ejercicio
  • Asegurarse de que la patología está bien controlada

Paso 2:

  • Valoración del estado de salud utilizando la guía ACSM
  • Escoger test específicos para artritis reumatoide
  • Conocer la frecuencia cardiaca máxima
  • Utilizar una intensidad del 60-80% de la frecuencia cardiaca máxima para desarrollar el programa de entrenamiento
  • Supervisión de las primeras sesiones de entrenamiento

Paso 3:

  • Utilizar los principios del entrenamiento deportivo
  • Utilizar entrenamiento intervalado
  • Incorporar entrenamiento de la fuerza
  • Considerar las guías de la AHA para la progresión.

Entrenamiento aeróbico y artritis reumatoide

  • Frecuencia: mantenerse activo la mayor parte de los días pero al menos realizar ejercicio aeróbico tres o cuatro días.
  • Intensidad: actividad de intensidad moderada (60-75%FCmax) utilizando el “talk test” como monitorización.
  • Tiempo/Volumen: 30-60 minutos diarios.
  • Tipo de ejercicios: se pueden utilizar elípticas o la natación para reducir el estrés articular

Artritis reumatoide y articulacion

Entrenamiento de fuerza y artritis reumatoide

  • Frecuencia: al menos dos o tres días con un día de descanso de entrenamiento de fuerza entre sesiones.
  • Intensidad: de leve a moderada (40-75%1RM)
  • Tiempo/Volumen: 1-3 series de 10-15 repeticiones.
  • Tipo de ejercicios: Aquellos que envuelvan a grandes grupos musculares y concentrándose primeramente en aquellos ejercicios que involucren los músculos que afectan a las articulaciones dañadas.

Además de este tipo de entrenamientos se recomienda realizar ejercicios de flexibilidad de manera diaria tanto estática como dinámica para mejorar los rangos de movimiento aunque evitando el sobreestiramiento. Así mismo, se pueden realizar sesiones de yoga, pilates y tai-chi para mejorar la flexibilidad. Además este tipo de actividades pueden ayudar a reducir el dolor y mejorar la relajación.

Bibliografía sobre artritis reumatoide

  1. Kitas GD, Gabriel SE. Cardiovascular disease in rheumatoid arthritis: state of the art and future perspectives. Ann Rheum Dis 2011;70:8-14
  2. Nikolaus S, Van de Laar MA. Measuring fatigue in rheumatoid arthritis. Nat Rev Rheumatol 2011;7:562-4
  3. Matcham F, Rayner L, Steer S, et al. The prevalence of depression in rheumatoid arthritis: a systematic review and meta-analysis. Rheumatology (Oxford) 2013;52:2136-48
  4. Smolen JS, Aletaha D, Bijlsma JW, et al. Treating rheumatoid arthritis to target: recommendations of an international task force. Ann Rheum Dis 2010;69:631-7
  5. Metsios GS, Stavropoulos-Kalinoglou A, Sandoo A, et al. Vascular function and inflammation in rheumatoid arthritis: the role of physical activity. Open Cardiovasc Med J 2010;4:89-96
  6. Hurkmans E, Van der Giesen FJ,
Vliet Vlieland TP, et al. Dynamic exercise programs (aerobic capacity and/or muscle strength training) in patients with rheumatoid arthritis. Cochrane Database Syst Rev 2009(4):CD006853
  7. Stavropoulos-Kalinoglou A, Metsios GS, Veldhuijzen van Zanten JJ, et al. Individualised aerobic and resistance exercise training improves cardiorespiratory fitness and reduces cardiovascular risk in patients with rheumatoid arthritis. Ann Rheum Dis 2013;72:1819-25
  8. Metsios, G. S., Stavropoulos-Kalinoglou, A., & Kitas, G. D. (2015). The role of exercise in the management of rheumatoid arthritis. Expert review of clinical immunology, 11(10), 1121-1130.

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