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Mundo Entrenamiento

Barreras de los adultos en la práctica de actividad física

22 julio, 2020

Conocer factores relevantes para detectar barreras para hacer ejercicio en adultos nos ayudará a conocernos y con ello a cambiar nuestro comportamiento.

barreras para hacer ejercicio en adultos

En la actualidad, casi toda la población conoce la importancia que tiene para la salud la práctica de actividad física, con los beneficios que esta conlleva. A pesar de esto, son multitud las personas que no practican o que no llegan a los valores diarios recomendados. Uno de los factores que afecta de forma relevante es la percepción de barreras.

En el presente artículo vamos a analizar cómo afecta esta percepción y las barreras para hacer ejercicio en adultos, pudiendo de esta forma plantear estrategias para modificar la realidad existente.

Barreras para hacer ejercicio en adultos: inactividad y beneficios

La inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial. Además, se estima que la inactividad física es la causa principal de aproximadamente un 21%-25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de cardiopatía isquémica (OMS, 2004).

Al menos un 60% de la población mundial no realiza la AF necesaria para obtener beneficios para la salud. Esto se debe en parte a la insuficiente participación en la AF durante el tiempo de ocio y a un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas.

Los beneficios que se generan no solo se reflejan en la parte física, sino también en la psicológica y la social. A nivel psicológico según Pérez (2015): remedio contra ansiedad, estrés y depresión. Aumenta la autonomía, mejora el estado de ánimo, aumenta la autoestima y proporciona bienestar psicológico. (p. 3). A nivel social, Pérez (2015) expresa que permite “sentirse vital, tener sentido de pertenencia a un grupo, genera satisfacción y diversión y mejora la sociabilidad” (p.3)

Factores a tener en cuenta en relación a las barreras para hacer ejercicio en adultos

Existen varios factores que se deben considerar antes de plantear una búsqueda de barreras para hacer ejercicio en adultos. En función de las características del sujeto, existe mayor o menor predisposición a ser inactivo. Según Elizondo-Armendáriz (2005): “Los factores sociodemográficos como sexo, edad, estudios, profesión y estado civil parecen ser buenos determinantes del estilo de vida sedentario” (p.565).

Además de los factores anteriores también se deben tener en cuenta los siguientes: el nivel socioeconómico, el nivel de AF que se practica,  la oferta de actividades existente en el entorno del adulto, la ocupación laboral (el 85.4% de los adultos encuestados por la Subdirección General de Estadística (2017) que practican deporte semanalmente, trabajan), y las motivaciones para la práctica.

“Uno de los aspectos más importantes para el buen desempeño en determinada actividad es la motivación, ya que funciona como factor regulador de la energía y la emoción empleada para cumplir un objetivo” (Valdés, 1996, p.55).

En función de si esta motivación es extrínseca o intrínseca hay que valorar lo que cada sujeto hace o decide hacer con su tiempo libre de forma individual.

Sobre todo, hay que buscar fomentar la motivación intrínseca y mediante una intervención intentar que los participantes generen adherencia a la práctica de AF ya que esto conseguirá retroalimentarlos, pero si por el contrario conocemos que la motivación que prevalece es extrínseca y no se intenta modificar esto, será más difícil que los participantes “se enganchen” a la práctica.

Según la Subdirección General de Estadística (2017), la motivación de los sujetos tiene en cuenta los siguientes factores:

  • Estar en forma: sentir que tu cuerpo responde bien antes los distintos estímulos. No cansarte más de lo debido y sentirte bien contigo mismo.
  • Diversión: pasar un tiempo agradable mientras realizas la práctica.
  • Motivos de salud: “Está claro que las enfermedades son una barrera para que el adulto se ejercite, y la inactividad física produce deterioro en la condición física” (Garita, 2006, p.7).
  • Relajarse: la sensación de concentración durante la práctica, evitando los pensamientos en el estrés y ocupaciones de la vida cotidiana.
  • Gusto por el deporte: placer intrínseco al realizar la AF sin más objetivo o fin que la propia práctica por deseo del practicante.
  • Relación social: multitud de personas practican AF por el entorno que esta genera, estas con otras personas, interactúas y contactas con ellas, evitas tiempo de soledad…en definitiva, te rodeas de más personas con las que pasar un buen rato.
  • Superación personal: deseo de superarte a ti mismo. Algunas personas se ponen una meta o un objetivo que se consigue mediante la práctica de AF o un objetivo dentro de la misma.
  • Salud: multitud de adultos creen no poder practicar por lesiones o patologías que presentan, siendo la realidad distinta y mejorando sus problemas en el caso de poder practicar y dar lugar al cambio.
    • La alimentación: adherencia a una dieta mediterránea.
    • Tipo de sueño: descanso deficiente o suficiente. En 2002, la OMS confirmó que la práctica de AF ayuda a mejorar la calidad del sueño, la conciliación del mismo y la disminución del insomnio.
    • Hábitos perjudiciales: Consumo de tabaco. Tras la realización de un estudio sobre el consumo de tabaco en adultos y su relación con la actividad físico-deportiva, Ruiz (2014) estableció que los varones consumen tabaco con mayor frecuencia que las mujeres. La edad es un factor de riesgo, siendo la franja de edad entre los 31-60 la que más tabaco se consume. En el sureste español, la práctica físico-deportiva vigorosa se asocia con una menor prevalencia de consumo; por lo que ser físicamente activo actúa como un factor de protección.

Según Hazam (2013) las barreras para hacer ejercicio en adultos se agrupan en dos categorías: internas y externas, y dentro de cada una se encuentran varias subcategorías que se deben tener en cuenta. “Las barreras para hacer ejercicio en adultos internas se agruparon en: falta de energía, falta de motivación y falta de confianza en sí mismos y las barreras externas se agruparon en: falta de recursos, falta de apoyo social y falta de tiempo” (p.1014).

Para Ibrahim (2013) la división de barreras para hacer ejercicio en adultos se hace en tres: dominio personal, entorno físico y social. Dentro del personal existen ítems como “Creo que otras actividades recreativas con amigos son más divertidas que las actividades físicas y no tengo autodisciplina en la realización de actividades físicas” (p.5), respecto al entorno físico: “El clima me impide hacer actividad física” y un ítem del dominio social: “No tengo tiempo libre para hacer ejercicio o hacer actividades físicas debido a mi trabajo”.

El mismo autor apunta lo siguiente: “el estado matrimonial, el nivel educativo, los ingresos del hogar, el IMC y el estado de actividad física demostraron estar asociados con las barreras percibidas”. (p.7)

Multitud de estudios apuntan a la falta de tiempo y la pereza como dos de las principales barreras para hacer ejercicio en adultos, Reichert (2007) “La falta de tiempo es una de las barreras más frecuentes en los países desarrollados. Realmente esta barrera puede representar una falta de motivación”. (p.1)

Recomendaciones para la práctica de actividad física

Las recomendaciones que se deberían seguir según American College of Sports Medicine (ACSM) por los adultos son:

  • Realizar 30 o más min/día, mínimo 5 días a la semana (+150 min/semana) de entrenamiento cardiorrespiratorio a intensidad moderada o 20 min al día, 3 días semana (75 min a la semana) de intensidad vigorosa o combinación de ambas. No es necesario realizar los 30 minutos seguidos, ya que, está demostrado que en períodos de 10 minutos resulta efectivo también. Por el contrario, si a la semana se realizan más de 150 minutos, el beneficio que se obtiene es mayor.
  • Realizar 2-3 días a la semana de ejercicio de fuerza de principales grupos musculares y ejercicios neuromusculares que impliquen equilibrio, agilidad y coordinación.
  • En relación a la movilidad se recomienda 2-3 días a la semana de ejercicios de flexibilidad en los principales grupos musculo-tendinosos (30 segundos por ejercicio).

Los sujetos que no pueden cumplir estas directrices generales pueden beneficiarse con la realización de menos cantidad de ejercicio. Siempre y cuando se salga de la inactividad, realizar “algo” de AF tendrá beneficios.

Para obtener beneficios a nivel de salud, el objetivo final que cada sujeto podría proponerse sería conseguir crear adherencia a la práctica y realizar de forma continuada dichas recomendaciones, realizando AF en cualquiera de sus formas.

Estrategias de cambio

Conociendo las recomendaciones y los factores a considerar como posibles barreras que perciben los adultos, se plantean a continuación algunas estrategias a poner en práctica para modificar la situación de inactividad o falta de incumplimiento de las recomendaciones mínimas:

  • Establecer objetivos alcanzables a corto plazo. Por ejemplo: comprometerse con un grupo de iguales a practicar 10.000 pasos diarios durante la primera semana, una vez cumplido esto, plantear un nuevo reto.
  • Aumentar la motivación gracias a los logros de los referentes que se tengan (Usaint Bolt entrenaba 4 años para correr una final olímpica de 9 segundos).
  • Aprovecharse de los beneficios sociales y del grupo de iguales para practicar actividades en la naturaleza, activididas dirigidas o practicar AF de forma grupal.

Conclusiones

Como se puede observar, desde el género, la situación laboral, el nivel de motivación… son factores que se deben conocer para comprender cuáles pueden ser las barreras para hacer ejercicio en adultos.

La falta de tiempo y la pereza son dos grandes handicaps para practicar, por ello, debemos apoyarnos en la familia, el grupo de iguales y la buena gestión del tiempo para comenzar a destruir esas barreras para hacer ejercicio en adultos, cumplir con las recomendaciones y finalmente obtener todos los beneficios que la actividad física nos puede aportar.

Bibliografía

  1. American College of Sports Medicine (2018). Recuperado de: https://www.acsm-spain.es/new/
  2. Elizondo-Armendáriz, J., Guillén, F., & Aguinaga, I. (2005). Prevalencia de actividad física y su relación con variables sociodemográficas y estilos de vida en la población de 18 a 65 años de Pamplona. Revista Española de Salud Pública, 79(5). Recuperado de: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272005000500006
  3. Garita, E. (2006). Motivos de participación y satisfacción en la actividad física, el ejercicio físico y el deporte. MHSalud, 3(1).
  4. Hazam, A. (2013). Measuring Stages of Change, Perceived Barriers and Self efficacy for Physical Activity in Saudi Arabia. Asian Pacific Organization for Cancer Prevention, 14(2).
  5. Ibrahim, S., Karim, N., Oon, N., & Ngah, W. (2013). Perceived Physical Activity Barriers Related to Body Weight Status and Sociodemographic Factors among Malaysian Men in Klang Valley. BMC Public Health, 13.
  6. Organización Mundial de la Salud. (2004) Recuperado de: https://www.who.int/es
  7. Pérez, S., Domínguez, R., Sánchez, A., & Rodríguez, A. (2015). Beneficios y riesgos asociados en la actividad física para la salud. Lecturas: Educación física y deportes, 208.
  8. Reichert, F., Barros, A., Domingues, M., & Hallal, P. (2007). The role of perceived personal barriers to engagement in leisuretime physical activity. American Journal of Public Health, 97(3).
  9. Ruiz, F., Isorna, M., Ruiz, J., & Vaquero, R. (2014). Consumo de tabaco en adultos el sureste español y su relación con la actividad físico-deportiva y familia. Retos. Nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, (26)
  10. Subdirección General de Estadística y Estudios, Secretaría General Técnica Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Anuario de Estadísticas Deportivas (2017).
  11. Valdés, H. (1996). La preparación psicológica del deportista. Mente y rendimiento humano. (54-57). España: INDE publicaciones.

 

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