Aterosclerosis y riesgo de padecerla

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Aterosclerosis

La aterosclerosis se caracteriza por la formación de placas de ateroma en la pared vascular que interrumpen el flujo normal de sangre, afecta a todo el territorio arterial y, principalmente, a algunas regiones como la circulación coronaria. Al revés de lo que se cree cuando se la asocia a estadios más tardíos de la vida, comienza desde la infancia.

Existe un conocimiento sólido de que las etapas iniciales de las lesiones ateroscleróticas (estrías adiposas) comienzan en los primeros años de la vida y evolucionan a un ritmo diferente en función de la presencia o no de los factores de riesgo cardiovasculares. Las lesiones producidas por la aterosclerosis son responsables de las enfermedades cardiovasculares isquémicas, como infarto agudo de miocardio o accidentes cerebrovasculares (primera causa de muerte en países desarrollados) (1). Existen una serie de factores de riesgo principales para el desarrollo de la aterosclerosis (2), que se describen a continuación.

Factores de riesgo de la aterosclerosis no modificables

Este tipo de factores interfieren con más intensidad sobre los factores de riesgo modificables y son:

  • Edad. Constituye un factor de riesgo, ya que el envejecimiento reduce la función del endotelio (conjunto de células planas que recubren el interior de los vasos sanguíneos). Para los varones mayores de 55 años y mujeres mayores de 65, la edad comienza a ser un factor de riesgo.
  • Sexo. Los hombres por debajo de 50 años tienen una mayor probabilidad de padecer enfermedad cardiovascular. Esto, en gran parte es debido a que las hormonas femeninas ofrecen un efecto protector ya que, una vez llegada la menopausia, las diferencias entre hombres y mujeres se estrechan.  No hay que olvidarse de que 3 de cada 10 fallecimientos en mujeres se relacionan con la salud cardiovascular, por lo que las medidas de prevención serán las mismas que para los varones.
  • Historial familiar.  Si existe un familiar de primer grado con enfermedad cardiovascular precoz (menor de 55 para varones y menor de 65 para mujeres), se presentan el doble de probabilidades de desarrollar problemas similares.

Riesgo Cardiovascular

Factores de riesgo modificables de la aterosclerosis

  • Tabaquismo. Dejar de fumar es la medida preventiva más eficaz para reducir el riesgo cardiovascular en pacientes con cardiopatía. Fumar cigarrillos bajos en alquitrán o en nicotina y fumar menos cigarrillos no tiene ningún beneficio. Por ejemplo, reducir de 37 cigarrillos a 5, aumentan los productos tóxicos por 3 (porque inconscientemente se hacen aspiraciones mucho más profundas) y el monóxido de carbono se reduce sólo al 50% (3).
  • Hipertensión arterial. Es una de las causas prevenibles más importantes de muerte prematura, y contribuye a casi el 50% de las enfermedades cardiovasculares en el mundo. Se la ha relacionado en numerosos trabajos con el aumento del riesgo de sufrir cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular, enfermedad vascular periférica e insuficiencia renal.
  • Colesterol. El colesterol total es igual a la suma de cLDL y cHDL más la quinta parte de los triglicéridos. Una reducción del 10% del colesterol total en plasma se asocia a una reducción del 25% en la incidencia de la enfermedad de la Aterosclerosis coronaria después de 5 años.
  • Diabetes Mellitus. Como se ha mencionado en el artículo sobre la diabetes y actividad física, es un síndrome caracterizado por una elevación de los niveles de glucosa en sangre, que puede estar producida por una deficiente producción de insulina, por una excesiva resistencia a la acción de ésta o por una combinación de ambas.  Aunque su prevalencia es menor que la de otros factores de riesgo, los diabéticos sufren una mortalidad por complicaciones cardiovasculares mucho mayor que los no diabéticos.
  • Inactividad Física. Está demostrado que la inactividad física aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. El ejercicio físico reduce la incidencia de infarto de miocardio en un 45%. El ejercicio físico tiene un abanico de efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular (desciende la tensión arterial, la frecuencia cardíaca, mejora la tolerancia a la glucosa, ayuda a mantener el peso, eleva el colesterol HDL y un largo etc.)

Además, existen otros factores, cuya presencia incrementa el riesgo cardiovascular en menor medida, como por ejemplo: estrés psíquico, obesidad, triglicéridos, hiperglucemia, etc. Son los denominados factores de riesgo emergentes de la Aterosclerosis.

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¿Cómo se puede prevenir la Aterosclerosis?

La aterosclerosis se puede prevenir o retrasar realizando cambios en el estilo de vida, cuantos menos factores de riesgo se presenten, existirá una menor probabilidad de padecerla. Una dieta saludable formará parte de un estilo de vida saludable, realizar un control del peso (en caso de padecer sobrepeso u obesidad) ayudará a mitigar los factores de riesgo. Además de estos y otros factores, deberíamos incluir la práctica de ejercicio físico en nuestra vida diaria.

El ejercicio físico tiene un efecto antiaterogénico (anti formador de ateromas),  antitrombótico, antiarrítmico y anti-isquémico. Esto quiere decir que gracias al ejercicio físico, los niveles de colesterol LDL (Lipoproteínas de baja densidad) se reducen, el  HDL (Lipoproteínas de alta densidad) aumenta ayudando a eliminar el LDL Aumenta la fibrinólisis ( disuelve el coágulo por medio de diferentes mecanismos). Habrá una mayor actividad del sistema nervioso parasimpático (SNP) (a mayor actividad del SNP, mayor actuación como protector cardiovascular).

Conclusión sobre la Aterosclerosis

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en España, pese a que la mayor parte de los factores de riesgo son conocidos y modificables. El aumento de los factores de riesgo y la elevación de la esperanza de vida de la población, incrementará el impacto negativo de estas enfermedades en los próximos años.

Muchas de estas y futuras muertes pueden evitarse ayudando y educando a la ciudadanía con las políticas preventivas adecuadas sobre la existencia de esos factores de riesgo cardiovascular que pueden ser fácilmente modificables (4).

Bibliografia

  1. Tébar Massó, F.J. , Escobar Jiménez, F. (2009): La diabetes mellitus en la práctica clínica. Madrid: Panamericana.
  2. Bayés de Luna, Antoni & cols. (2003): Cardiología clínica. Barcelona: Ed. Masson.
  3. Instituto de España, Real Academia Nacional de Cardiología. (2001): Panorama de la cardiología en el cambio de milenio. Madrid.
  4. Sociedad Española de Cardiología y Fundación Española del Corazón. Informe de la salud cardiovascular en España en el contexto europeo. 

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