Planificación deportiva

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Planificación

El primer aspecto que se debe conocer a la hora de empezar a pensar en una planificación deportiva son los principios fundamentales de la periodización deportiva propuestos por Matveyev (2), estas premisas son:

  • Diseño cíclico del entrenamiento: Todos los componentes que rodean el proceso de entrenamiento se repiten y forman un ciclo.
  • Unidad de preparación general y especializada: Enfatiza la importancia de realizar cargas específicas desde las primeras fases de la temporada, junto con la necesidad de aplicar cargas generales durante la época de competiciones.
  • Ondulación de las cargas: Tanto en unidades de entrenamiento a corto, como a medio y largo plazo, es necesario alternar momentos de cargas altas con otros de cargas bajas. Esta organización de las cargas es fundamental para evitar un exceso de fatiga acumulada y mejorar la capacidad de adaptación del organismo, además es una forma de evitar la monotonía.
  • Continuidad del entrenamiento: Los periodos de interrupción del entrenamiento deben ser cuidadosamente planificados, evitando en la medida de lo posible interrupciones esporádicas, muy perjudiciales para la mejora del rendimiento.

Todo el proceso de planificación deportiva quedará definido por los estímulos que se apliquen en el deportista, por este motivo antes de continuar es fundamental describir los componentes que definen las cargas, para ello se seguirá la definición de Navarro (5):

  • Naturaleza, es lo que se va a trabajar, puede ser general o específica. En función de la capacidad de la carga para estimular al deportista tendrá además un potencial determinado.
  • Magnitud, viene definida por la intensidad, el volumen y la densidad.
  • Orientación, se refiere a la capacidad o cualidad que se pretende desarrollar y el sistema energético requerido. Si se focaliza hacia un solo aspecto será selectiva, mientras que si se trabajan varios se conocerá como carga de orientación compleja.
  • Organización, se refiere a la distribución en el tiempo de las cargas y sus interconexiones. Los contenidos de entrenamiento se pueden diluir en todo un ciclo de entrenamiento, cargas regulares, o concentrar, cargas concentradas. Además, en función de la relación de las cargas de diferente orientación, la interconexión puede ser simultánea o secuencial.

Modelos de planificación deportiva tradicional

Para comenzar a hablar de planificación deportiva, la mejor manera, como es lógico, es empezar por el principio, es decir, con el modelo de planificación deportiva tradicional propuesto por Matveyev. Este modelo es la base sobre la que se asienta la periodización moderna. Todos los modelos alternativos que han ido surgiendo a lo largo de la historia han tenido por objetivo mejorar las debilidades de la forma clásica. Bien sea mediante propuestas que mejoren el sistema dentro del método tradicional o mediante la creación de modelos alternativos que eliminen los aspectos considerados negativos (1).

La planificación deportiva tradicional se basa en la aplicación de cargas regulares, aumentando la especificidad de los contenidos de manera progresiva a lo largo del macrociclo. Esta progresión no es lineal, ya que siempre hay que tener en cuenta la premisa de ondulación de la carga (Issurin, 2010). El desarrollo de los contenidos de entrenamiento se busca de forma simultánea, teniendo el desarrollo de varias capacidades como objetivo. Este aspecto hace que en atletas de élite el estímulo que genera cada contenido no sea suficiente para lograr la mejora deseada, esto no sucederá en atletas de menor nivel y experiencia (1, 2). Además, existe cierta dificultad para tomar parte en muchas competiciones importantes a lo largo del año, ya que plantear estructuras anuales con más de 3 macrociclos no es adecuado (2, 6).

Las diversas unidades que se utilizan para organizar la planificación del entrenamiento bajo este método fueron propuestas en la década de los ’60 por Matveyev (2, 4), y aún hoy están en vigor, aunque en función del modelo que utilicemos la nomenclatura puede variar.

  • Plan plurianual: Los más habituales son planes de 2 o 4 años, en función del tiempo entre la competición más importante que tenga el deportista como objetivo.
  • Temporada (plan anula): Suele tener una duración de un año, y viene determinado por el calendario competitivo. Antiguamente toda la planificación deportiva se orientaba a conseguir un pico de forma a lo largo de toda la temporada, lo que llevaba a que el plan anual y el macrociclo fueran la misma estructura. Actualmente, una temporada suele estar compuesta por varios macrociclos. La temporada tiene unos objetivos operativos concretos, y habitualmente el objetivo de mayor importancia se sitúa hacia el final de la temporada.
  • Macrociclo: El macrociclo está dividido en periodos de entrenamiento, un primer periodo preparatorio, alejado de las competiciones principales y con contenidos prioritarios generales, un segundo periodo de trabajo específico y de competición, y un último periodo de transición, que se usa como fase de regeneración para comenzar otro macrociclo en condiciones óptimas.
  • Mesociclo: Es la unidad media de la planificación deportiva, suele durar entre 3 y 6 semanas, y existen distintos tipos en función de su objetivo. Cada mesociclo está compuesto por una serie de microciclos que persiguen un objetivo común.
Tipos de mesociclo
Tabla 1. Matveyev (1981) y Vasconcelos (2000) y *Navarro y cols (2010)
  • Microciclo: Suele durar 1 semana, aunque puede durar entre 3 y 9 días. Existen diferentes clases en función de la carga que representen (Tabla 2)
Tipos de microciclo
Tabla 2. Matveyev (1981) y Navarro y cols (2010)
  • Sesión: Es la unidad más pequeña, dura unas horas.

Modelos de planificación deportiva contemporáneos

Teniendo en cuenta las características y debilidades de la forma tradicional, los modelos contemporáneos tratan de sobreponerse en base a una mayor cantidad de trabajo específico, que permite al deportista encontrarse más veces en un buen estado de forma, además aprovecha una adaptación mayor debido a los importantes contrastes de la carga y permite focalizar los estímulos hacia un número limitado de contenidos, ampliando la magnitud de la carga (1).

Una de las alternativas contemporáneas a este modelo con mayor aceptación es el modelo de bloques. Issurin (2) describe las siguientes características básicas de este modelo:

  • Alta concentración de las cargas de trabajo.
  • Número pequeño de contenidos de entrenamiento en cada bloque. El 60-70% del tiempo de entrenamiento debe ir enfocado a desarrollar 2 o 3 contenidos, usándose el tiempo restante para cargas regenerativas, calentamientos y vueltas a la calma.
  • Desarrollo consecutivo de algunos contenidos.
  • Clasificación adecuada de los tipos de mesociclo y utilización específica de estos. La propuesta del autor es la utilización del modelo ATR con 3 tipos de mesociclos; acumulación, desarrollo de habilidades básicas, su duración oscila entre las 2 y las 6 semanas; transformación desarrollo de contenidos específicos, es el mesociclo de mayor carga y suele durar entre 2 y 4 semanas; y realización, se basa en trabajo de recuperación y optimización de cara a la competición, dura entre 7 y 15 días.
  • La unión de los 3 tipos de mesociclo formaría una etapa de entrenamiento, que deben finalizar siempre con una competición. A partir de este momento adaptaremos la nomenclatura de Navarro y cols (2010) para referirnos a dichas etapas, y las denominaremos Unidades Cíclicas de Entrenamiento (UCEs).
  • Para lograr el rendimiento adecuado a lo largo de toda la temporada, y teniendo en cuenta que bajo este modelo no se desarrollan más de 2 o 3 contenidos, debemos conocer a la perfección el tiempo que dura el efecto residual de cada capacidad. De esta manera escogeremos la organización secuencial de las cargas.

La construcción de la temporada siguiendo este modelo podría contar según Issurin (2) con un mayor o menor número de UCEs, dependiendo de las características propias del deporte. Navarro y cols. (5) van más allá y bajo este mismo modelo plantean la posibilidad de dividir el ciclo anual en varios macrociclos, teniendo cada uno de ellos una o más UCEs.

Este modelo de concentración de la carga resulta muy exigente y para algunos autores como García-Verdugo y Landa (7) sólo debería aplicarse cuando se han agotado las posibilidades de adaptación mediante métodos tradicionales o en macrociclos muy cortos dentro de la temporada, 1 o 2 meses. Una posible solución a este inconveniente es la utilización de cargas acentuadas. Navarro a mediados de los años 80 plantea una propuesta en base a esta opción de distribución de las cargas que se conoce como macrociclo integrado (9).

El modelo de macrociclo integrado y el modelo con cargas acentuadas son un paso intermedio entre el modelo de bloques y el modelo tradicional (1). Las características principales de estos modelos se pueden definir en (1,5,6,8):

  • Acentuación de un número pequeño de contenidos sobre el resto.
  • Número reducido de capacidades a desarrollar de forma simultánea.
  • Los contenidos se trabajan de forma simultánea, solapando las nuevas capacidades sobre las anteriores.
  • El nivel de exigencia de las cargas es elevado.
  • Prevalece la orientación específica de la carga sobre la general.
  • Es un modelo recomendable para atletas ya formados.
  • Se pueden lograr un número mayor de picos de forma que con modelos tradicionales.
Macrociclos integrados
Tabla 3. Unidades de planificación deportiva de los macrociclos integrados (Modificado de Navarro y cols, 2010)

La diferencia entre el modelo integrado y el modelo acentuado estriba en que en el primer caso se plantea una duración de la naturaleza de la carga acentuada más corta que en el segundo caso. Es decir, en el método integrado se acentúa de forma consecutiva desde una naturaleza más general, hacia una más específica, de tal manera que cada 6 o 12 semanas se forma una UCE, desarrollando el rendimiento específico. Este ciclo se puede volver a repetir o se pueden variar los contenidos concretos que se acentúan, logrando al final de 1 o más UCEs completar un macrociclo. Sin embargo, en el modelo acentuado, aunque cada poco tiempo varíe el contenido principal, la naturaleza de este será más larga que en el caso anterior. Cuando la progresión de la naturaleza llega desde contenidos básicos hasta contenidos competitivos se finaliza un macrociclo.

Integrado vs acentuado
Tabla 4. Ejemplo de un macrociclo con modelo acentuado (arriba) y uno con modelo integrado (abajo) (Extraído de Navarro y cols. 2010)

Navarro y García-Verdugo (2015) destacan que en estos momentos, aunque el modelo tradicional no está desterrado, sí que parece que se está viviendo una época de transición hacia modelos contemporáneos.

Precisamente, son bastante los estudios de los últimos años que tratan de aplicar el modelo de bloques a diferentes deportes. Tal es el caso de Painter, Haff, Ramsey, McBride, Triplett, Sands, Lamont, Stone y Stone (7), siguiendo las ideas planteadas por Issurin (2010), realizaron un estudio con un grupo de atletas de pista para comprobar la efectividad de dos modelos de programación de la fuerza. En su investigación dividieron la muestra de forma homogénea en dos grupos. Un grupo entrenaba bajo el modelo de bloque, concentrando la orientación de las cargas, mientras que otro grupo realizaba un entrenamiento tradicional, variando la orientación del entrenamiento diariamente. Los resultados del estudio concluyeron que la periodización por bloques era más efectiva en el desarrollo de la fuerza que un modelo de periodización más tradicional.

Rønnestad, Ellefsen, Nygaard, Zacharoff, Vikmoen, Hansen y Hallén (8) compararon el efecto de 12 semanas de entrenamiento con una periodización en bloque frente a una tradicional. El estudio fue llevado a cabo por dos grupos de ciclistas bien entrenados, llegando ambos grupos a acumular un volumen e intensidad total similar. Las conclusiones que sacaron los autores es que la periodización en bloque provoca una mayor adaptación del organismo que la tradicional, siendo una buena alternativa para la planificación en deportes de resistencia.

Además de los dos estudios aquí comentados, Issurin (3) muestra otros cinco estudios más realizados por diferentes autores en deportes como kayak, canoa, esquí alpino y de fondo, biatlón y fútbol. En todos estos casos los resultados muestran una mejora del rendimiento y de parámetros relacionados con el mismo en cada deporte: potencia pico, VO2max, potencia en el umbral ventilatorio, potencia aeróbica máxima o tiempo hasta el agotamiento. La duración de los macrociclos en bloque se encuentra entre las 5 y 12 semanas. Estos datos, pueden señalar una más que posible efectividad del modelo de bloques para mejorar el rendimiento en este tipo de prueba, aunque se desconoce su efectividad como modelo de planificación único dentro de un plan anual.

Adaptaciones de la carga

Por último, debemos considerar que para escoger el modelo de planificación deportiva es necesario, además de conocer las bondades y desventajas de cada modelo y las características del deporte, considerar las diferentes adaptaciones que tienen que sufrir los componentes de las cargas en función de las características del deportista.

Adaptaciones de los componentes de la carga
Tabla 5. Resumen de las adaptaciones de los componentes de la carga (Navarro, 2003)

Referencias bibliográficas

  1. García-Verdugo, M. y Landa, L.M. (2005). Atletismo: La preparación del corredor de fondo. Madrid: Real Federación Española de Atletismo.
  2. Issurin, V.B. (2010). New horizons for the methodology and physiology of training periodization. Sports Medicine, 40(3), 189-206.
  3. Issurin, V.B. (2014). Periodization training from ancient precursors to structured block models. Kinesiology, 46.
  4. Matveyev, L. (1981). Fundamentals of sports training. Moscú: Progress.
  5. Navarro Valdivieso, F., Oca Gaia, A. y Rivas Feal, A. (2010). Planificación del entrenamiento y su control. España: Cultiva Libros.
  6. Navarro Valdivieso, F. (2003). Modelos de planificación según el deportista y el deporte. Lecturas: Educación Física y Deportes, (67), 41.
  7. Painter, K., Haff, G., Ramsey, M., McBride, J., Triplett, T., Sands, W., Stone, M. (2012). Strength gains: Block versus daily undulating periodization weight training among track and field athletes. International Journal of Sports Physiology and Performance, 7(2), 161-169
  8. Rønnestad, B.R., Ellefsen, S., Nygaard, H., Zacharoff, E.E., Vikmoen, O., Hansen, J., & Hallén, J. (2014). Effects of 12 weeks of block periodization on performance and performance indices in well‐trained cyclists. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 24(2), 327-335.
  9. Vasconcelos, A. (2000). Planificación y organización del entrenamiento deportivo. Barcelona: Paidotribo.

2 Comentarios

  1. muy buen articulo, porfa sigan enviando mas articulos asi.
    a mi me interzan mucho, ojala orientados al tenis de campo.

    GRACIAS

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