Concusión en el fútbol

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Concusión en el fútbol

En el fútbol se suceden multitud de contactos entre jugadores, con el móvil, con el terreno e incluso con elementos externos al campo como pueden ser vallas, cámaras, banquillos…La concusión o el traumatismo craneoencefálico leve (TCE) forma parte del día a día de los futbolistas, ya sea rematando un balón, despejando o recibiendo un golpe en una disputa. Todos estos golpes repetidos frecuentemente, pueden ocasionar diferentes problemas a corto-medio plazo, pero sobretodo, a largo plazo.

Aficionados, medios de comunicación, entrenadores, jugadores y la mayoría que rodea al fútbol ve en las acciones aéreas valores como la valentía, la agresividad o la pasión, algo que hace que el número de incidencias sea mayor. Además, esta transferencia se produce al fútbol amateur y de base, ya sea por simular a jugadores de élite o buscar ideales de rendimiento y se realiza con menor preparación y en condiciones (terreno, balones, entorno) muy diferentes al fútbol profesional.

Estas situaciones son también llevadas a cabo en los entrenamientos, donde muchos entrenadores, proponen ejercicios y tareas que conllevan remates, despejes o pases con la cabeza, en todas las categorías y niveles en todo el mundo.

Qué es la concusión y síntomas principales

En este punto es importante realizar una distinción entre concusión y contusión. La contusión varía desde una pequeña lesión en la circuvolución cerebral, hasta una extensa hemorragia contusa en gran parte de la sustancia cerebral, con lesión de la sustancia blanca (Corona, 2001). Otra forma de diferenciarlas, es que la concusión causa una perturbación en la función cerebral, mientras que la contusión, tiene evidencias de una perturbación en la estructura cerebral (Finnoff, 2012).

No existe una definición universal o natural de concusión (McCrory et al, 2002). Una aceptada referencia es la que lo describe como una “lesión cerebral inducida biomecánicamente, caracterizada por la ausencia de lesiones anatómicas visibles” (McCrory et al, 2009. Mencionado por Signoretti et al, 2011). Por otra parte, también se puede definir como “alteración fisiológica de la función cerebral, inducida por un traumatismo manifestado por pérdida de conciencia, amnesia, alteración del estado mental, la personalidad o déficits neurológicos focales” (McCrory, 2002).

Otros síntomas a corto-medio plazo relacionados según el Centro Nacional Americano para el Control y Prevención de Enfermedades (2001) son de 4 tipos:

  1. Tipo memorístico: Dificultad para pensar claramente, concentrarse o asimilar nueva información.
  2. Tipo físico: Dolor de cabeza, mareos, vómitos, pérdida de equilibrio, foto sensibilidad.
  3. Tipo emocional: Inestabilidad, tristeza, nervios, preocupación.
  4. Alteración en ritmos de sueño: Dormir tiempo de más o de menos, problemas para conciliar sueño, pesadillas, sueño poco reparador.

A largo plazo los síntomas pueden ser peores ya que concusiones cerebrales múltiples pueden provocar el aumento del deterioro cognitivo leve y la aparición temprana del Alzheimer en ex-atletas profesionales, aunque estos resultados no se pueden generalizar. El deterioro de las funciones cognitivas que se produce con la edad, también parece que se acelera con las concusiones y los informes de autopsia parecen atribuir esto a los descensos en la cicatrización del cerebro (1).

Implicaciones sobre los jugadores

Dando una definición de la naturaleza de la concusión, McCrory et al (7), extraen una serie de premisas por las que puede producirse o analizarse este fenómeno:

  •  La concusión puede producirse por un golpe directo en la cabeza, cara, cuello o en cualquier otra parte del cuerpo que transmita una fuerza impulsiva hacia la zona de la cabeza.
  • La concusión, normalmente, resulta con la rápida aparición y de corta duración del deterioro de la función neurológica que se resuelve espontáneamente.
  • La concusión puede finalizar con cambios neuropatológicos, pero los síntomas clínicos agudos reflejan en su gran mayoría una alteración funcional en lugar de una lesión estructural.
  • Los resultados de la concusión son un conjunto gradual de los síntomas que pueden implicar o no pérdida de conciencia. La resolución clínica y los síntomas cognitivos, típicamente siguen un curso secuencial, sin embargo, es importante señalar que, en un pequeño porcentaje de casos, los síntomas post-concusión son prolongados.
  • La concusión, no presenta anormalidad en un estudio estructural de neuroimagen.

Los síntomas listados anteriormente no son específicos de la concusión, lo que puede llevar a realizar un diagnóstico erróneo y a dificultar el mismo. Alteraciones como mareo o dolor de cabeza, son comunes y ocurren en gran variedad de deportes y pueden estar relacionados con otros problemas como la deshidratación, enfermedades relacionadas con el calor o anemia (9). En este estudio también se revela la importancia de tener “puntuaciones referencia” para cada deportista de forma individualizada y la realización de una evaluación completa sugiriendo su observación en pretemporada e inmediatamente después de cada lesión.

Incidencia lesional

El 22% de las lesiones en el fútbol son concusiones. Estas lesiones se producen por contacto directo con el balón, con algún otro jugador o el terreno de juego. Una de las zonas más afectadas es la cara y mayormente, por el contacto de algún miembro superior de otro jugador (5).

Analizando el número de casos por partido, por posición en el campo y zona afectada, en el 84’1% de todos los partidos analizados, hubo al menos una región cráneo-facial relacionada con un incidente de un total de 227 incidencias (2 por partido). La zona más afectada (70’0%) fue la cara y el agente causal más frecuente fue la extremidad superior (59’5%). La posición más afectada fue el delantero (31’7%) (2).

Respecto al fútbol de base y juvenil, la mayor proporción de lesiones en la cabeza se encontraba entre los varones (70%) y los niños de 10-14 años (50%). De los casos de lesiones en la cabeza, el 35% eran heridas superficiales y/o abiertas, un 28% lesiones menores en la cabeza, 11% concusiones, lesiones en los ojos 9% y 5% fracturas. El número total de casos que requirieron ingreso hospitalario fue de 164 (3,5%). Basado en el análisis de regresión logística, los jóvenes con traumatismo craneal 15-19 años de edad fueron casi dos veces más propensos a ser ingresados en el hospital que los más jóvenes. En comparación con las lesiones de contacto con el móvil, el contacto con estructuras/superficies, otros jugadores y otros objetos no especificados aumentó las probabilidades de ingreso en el hospital.

Por otra parte, los que jugaron al fútbol no organizado o amateur, fueron significativamente más propensos a ingresar en el hospital en comparación con los que jugaba al fútbol organizado (4).

Posibles soluciones

Algunos organismos y asociaciones (sobretodo americanas), como la FIFA o la National Collegiate Athletic Association permiten el uso de casco protector y en algunas ligas se ha convertido en requisito imprescindible (10). También sería muy importante reconocer rápidamente una concusión, sustituir al jugador afectado y apartar de la práctica hasta que se realicen los reconocimientos médicos oportunos. Para ello debería aumentar el conocimiento de la lesión y su tratamiento instantáneo por parte del cuerpo técnico, además de una mayor difusión a nivel social.

Conclusiones

  • Existen multitud de síntomas asociados a corto – medio plazo, en la que muchos de ellos, pueden desaparecer pasados pocos segundos o minutos, otros aparecen en la semana o semanas posteriores y los más peligrosos, pasados años de la práctica deportiva.
  • Se debe realizar un buen diagnóstico inicial, ya que muchos síntomas asociados, pueden ser por problemas de otro tipo como deshidratación, anemia, depresión o problemas sociales. Para esto debe aumentar el conocimiento del cuerpo médico, fisioterapeutas, preparadores físicos y entrenadores acerca de este tipo de lesión.
  • 1 de cada 5 lesiones son concusiones producidas por el contacto con el balón, el compañero, el rival o el terreno de juego. Además, la zona más afectada fue la cara, causado por la extremidad superior y la posición que más sufre este tipo de contactos fue la de delantero centro.
  • En el deporte de base afecta más a los hombres que a las mujeres, siendo la etapa entre los 15-19 años la más propensa a recibir asistencia o ingreso hospitalario. También destacar que los jugadores del fútbol amateur o no organizado fueron mucho más propensos a recibir asistencia que los jugadores de estructuras organizadas.
  • Reestructuración de normas en el deporte de base que faciliten el cambio de un jugador que sufre concusión, la rápida intervención o el uso de protecciones externas como el casco, junto con el mayor conocimiento por parte de todo el entorno futbolístico, serían grandes avances en esta lesión.

Bibliografía

  1. Broglio S., Moore R., Hillman C., (2011). A history of sport-related concussion on eventrelated brain potential correlates of cognition. International Journal of Psychophysiology 0167-8760.
  2. Correa M., Knabach C., Collares K., Hallal P., Demarco F., (2012). Video analysis of craniofacial soccer incidents: A prospective study. Journal of science and Medicine in Sports.1440-2440
  3. Finnoff J., Jelsing E., Smith J., (2011). Biomarkers, genetics, and risk factors for concussion. PM&R Journal. 3:S452-S459
  4. Gianotti M., Al-Sahab B., McFaull S., Tamim H., (2010). Epidemiology of acute head injuries in Canadian children and youth soccer players. Injury. 0020–1383
  5. Levy M., Kasasbeh A., Baird L., Amen C., (2012). Concussions in soccer: A current understanding. World Neurosurgery. 78 5: 535-544
  6. McCrory P., (2002). When to retire after a concussion? Journal of Science and Medicine in Sport. 5 (3): 169-182
  7. McCrory P., Meeuwisse W, Johnston K, Dvorak J, Aubry M, Molloy M, Cantu R. (2009) Consensus statement on concussion in sport: 3rd International Conference on Concussion in sport held in Zurich, November 2008. Clin Journal of Sport Medicine. 19: 185–200
  8. National Center for Injury Prevention and Control (2001). Injury Fact Book 2001–2002, 110–113. Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta, GA.
  9. Putukian M., (2010). The Acute Symptoms of Sport-Related Concussion: Diagnosis and Onfield Management. Clinical Sports Medicine. 0278-5919/11
  10. Sonntag V., (2012). Concussions in Soccer: Use Your Head—But Not as a Weapon. World Neurosurgery. 78 [5]: 431-432.

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