Beta-hidroxi-beta-metilbutirato: puesta al día

Desde hace bastantes años, el beta-hidroxi-beta-metilbutirato (β-Hydroxy-β-methylbutyrate) (HMB) se ha convertido en uno de los suplementos dietéticos por excelencia de deportistas de todas las edades y niveles, al cual se le atribuyen efectos beneficiosos en el aumento de resistencia, fuerza y masa musculares, disminución del dolor muscular percibido y aceleración de la capacidad regeneradora después de ejercicios en entrenamiento de fuerza/resistencia de alta intensidad, sin contraindicaciones ni efectos adversos orgánicos derivados de su uso crónico, todo siempre bajo el aval de multitud de artículos científicos.

Sin embargo, en los últimos años han empezado a aparecer estudios cada vez más numerosos y contundentes que matizan, reducen o incluso ponen en duda tales afirmaciones. ¿Qué hay de cierto en todo ello?

HMB o Beta-hidroxi-beta-metilbutirato

HMB es propiamente un metabolito activo de la leucina (Leu o L), aminoácido esencial de cadena ramificada que tiene un papel activo en la estimulación de la síntesis proteínica en el músculo esquelético.

El Beta-hidroxi-beta-metilbutirato, que se encuentra en muy pequeñas cantidades en algunos alimentos (cítricos, aguacate, coliflor, etc.), se sintetiza de modo natural a través de un mecanismo todavía bajo discusión, aunque la hipótesis actualmente más aceptada (8,16) es que se inicia con la transaminación de la leucina en ácido alfa-cetoisocaproato (α-ketoisocaproate), o α-KIC, un intermediario metabólico.

La mayor parte de la leucina se emplea en la síntesis proteínica del músculo esquelético, siendo el resto convertida en α-KIC, el cual se libera a la sangre. Se calcula que sólo se metaboliza como Beta-hidroxi-beta-metilbutirato un 2-10% de la leucina, pudiendo una persona producir unos 0,2-0,4 g de Beta-hidroxi-beta-metilbutirato al día y siendo la vida media del Beta-hidroxi-beta-metilbutirato de 1-3 horas.

Poco después de los primeros estudios de la incidencia del Beta-hidroxi-beta-metilbutirato endógeno sobre la estructura muscular animal (19,30), se explicaron por vez primera los efectos del Beta-hidroxi-beta-metilbutirato sobre el metabolismo muscular humano en entrenamiento de fuerza (18).

Su conclusión: ya no era necesario que los atletas ingirieran grandes cantidades de proteínas naturales, porque bastaba con que tomaran un suplemento diario de HMB® para aumentar sus niveles de fuerza y masa libre de grasa, así como disminuir los indicadores de daño muscular.

Sin embargo, un dato significativo al respecto, es que la producción de HMB® la había iniciado el propio Nissen el 1995 en Metabolic Technologies, Inc. (MTI), empresa que también él mismo había cofundado en 1990 para comercializar las seis patentes que había obtenido sobre Beta-hidroxi-beta-metilbutirato. Así, el Beta-hidroxi-beta-metilbutirato se convirtió en un suplemento destinado sobre todo a deportistas de fuerza y resistencia.

Fig. 2. Metabolismo del HMB en el cuerpo humano, según Landi et al. (2019), p. 39
Fig. 2. Metabolismo del HMB en el cuerpo humano, según Landi et al. (2019), p. 39

El suplemento HMB ®

El suplemento HMB, marca registrada de MTI, se ha presentado sucesivamente como Calcium HMB (HMB-Ca) y HMB free acid (HMB-FA), formas que apenas se diferencian por la distinta rapidez de absorción, de 60/120 minutos en el HMB-Ca y de unos 30 minutos en el HMB-FA, comercializándose a través de 37 productos de distintas marcas.

En la página oficial de HMB (2019) se afirma que el suplemento HMB aumenta la fuerza y la resistencia, y disminuye el tiempo de recuperación en atletas, personas sin entrenamiento e incluso ancianos. La clave estaría en su capacidad de reducir la degradación y de estimular la síntesis proteínicas.

La dosis diaria recomendada óptima es de 3 mg al día por Kg, anunciando que los efectos se producen ya a las 2 semanas, aunque en general no se perciban hasta las 3-4 semanas.

Finalmente, HMB se presenta sin efectos adversos para mujeres, hombres, jóvenes o viejos, aunque se desaconseja a embarazadas, lactantes y personas con problemas médicos, recomendándose que los adolescentes consulten antes un médico. ¿Es cierto todo esto? ¿Qué dice al respecto la literatura científica reciente?

Estudios relacionados sobre el  Beta-hidroxi-beta-metilbutirato

Durante muchos años, y en especial los iniciales del tema, la literatura científica coincidió mayoritariamente en validar en términos generales los efectos anunciados del suplemento HMB (7, 13, 17, 6, 31, 32). Sin embargo, en estos últimos años la situación ha cambiado radicalmente, y lo que antes eran unas pocas voces discrepantes que negaban o ponían en duda sus efectos sobre el aumento de fuerza y/o masa muscular, como es el caso de algunas revisiones (5, 15, 33) e incluso meta-análisis (22), actualmente se ha convertido en una masa crítica predominante.

Basta con revisar la literatura científica del tema publicada entre 2017-2019 y ver que, una vez desestimados los artículos sobre investigaciones químicas, genéticas o clínicas, y restringiéndose a los que se refieren esencialmente a deporte o ejercicio físico, de inmediato se encuentran:

(a) meta-análisis que correlacionan los efectos beneficiosos más altos del suplemento HMB con un nivel de entrenamiento muy bajo o directamente ninguno, como en ancianos, adultos sedentarios y jóvenes (20,23)

(b) revisiones sistemáticas que señalan que son necesarios más estudios antes de aceptar el suplemento HMB como ergogénico (25)

y (c) revisiones amplias que no se aventuran ya a afirmar de modo contundente los efectos exactos del suplemento HMB y menos aún su grado de potencial beneficio (Arazi, Taati & Suzuki, 2018), o que nos alertan ante las limitaciones metodológicas y contradicciones internas de buena parte de los estudios antiguos (disparidad de técnicas de evaluación, falta de control sobre variables terceras o insuficiente valoración del entrenamiento), precisamente los más favorables a confirmar los efectos beneficiosos del suplemento (14)

También hay diversos estudios que:

(a) concluyen que un programa de entrenamiento de resistencia puede dar resultados similares a los conseguidos con el suplemento HMB solo, y que si se combinan ambos, no hay cambios (1, 26)

(b) postulan que incluso en viejos, de estado saludable, el entrenamiento de fuerza/resistencia da resultados similares en aumento de fuerza y masa musculares con o sin el suplemento HMB (3)

(c) subrayan que las evidencias científicas sobre el suplemento HMB siguen sin ser concluyentes (8,9,11)

(d) plantean la necesidad de más estudios centrados en el auténtico funcionamiento del suplemento HMB (16, 21)

y (e) incluso estudios favorables al suplemento HMB en lo referente a cambios en la composición corporal e incremento de la capacidad aeróbica y anaeróbica (4) admiten también la existencia de estudios que ponen en duda la efectividad del suplemento HMB

Finalmente, merecen mención especial los estudios acabados de publicar en este mismo 2019 por la radicalidad con que afirman que:

(a) el suplemento HMB sólo parece poder tener efectos ergogénicos en adultos sin entrenamiento y ancianos con pérdida muscular, mientras que en personas entrenadas no presenta beneficios en aumento ni de fuerza ni de masa muscular (29)

(b) el suplemento HMB no es más efectivo que la leucina en hipertrofia ni en aumento de fuerza (Jakubowski et al., 2019)

y (c) en tanto los adultos jóvenes tengan buena salud, hagan una dieta energética y proteínica adecuada y se entrenen, el suplemento HMB no genera un aumento muscular o de fuerza más significativo que el placebo, cosa que sí se da en personas de edad avanzada o sin entrenamiento y, también, en atletas lesionados o de energía restringida (27), lo cual corrobora un estudio precedente del mismo equipo investigador (27), en el cual habían concluido que el suplemento HMB no aumenta la composición corporal de modo significativo, de ahí que no sería recomendable para adultos jóvenes sanos con entrenamiento de resistencia.

Conclusión sobre el Beta-hidroxi-beta-metilbutirato

A la vista de la literatura científica de estos últimos años acerca del suplemento HMB, podría concluirse que actualmente:

  • Se detecta la existencia de un posible conflicto de intereses entre diversos investigadores y la empresa fabricante (MTI), especialmente en los primeros años de estudio
  • Su eficacia ya no está tan mayoritariamente aceptada como antes, coincidiendo meta-análisis y revisiones sistemáticas recientes en que muchos de los estudios favorables tienen graves deficiencias metodológicas
  • La US Anti-Doping Agency (USADA, 2018) o la propia Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED/FEMEDE, 2019) lo consideran una estrategia nutricional, pero alertan de que la confianza que se suele tener en los suplementos dietéticos, es más consecuencia de la presión mediática que de estudios científicos
  • La comunidad científica ha denunciado que no hay suficientes evidencias que permitan avalar su uso en menores de 18 años, a la vez que en mayores sólo se ha mostrado seguro a corto plazo, faltando estudios que analicen sus posibles efectos a largo plazo
  • Los resultados parecen variar en razón inversa al nivel de entrenamiento previo y salud de la persona
  • Se entiende que tampoco está suficientemente estudiado hasta qué punto, siempre que se den la salud y dieta proteínica adecuadas, el entrenamiento por sí solo puede llegar a obtener unos resultados en general similares al mismo entrenamiento más el suplemento HMB
  • El hecho sobre el cual hay un mayor consenso, es que su mayor efectividad no se da tanto en atletas profesionales o aficionados, sino en ancianos y/o enfermos con deficiencia de masa y fuerza musculares (sarcopenia, caquexia), y en personas que empiezan a entrenarse

Como resumen final, podría decirse que actualmente el suplemento HMB está en una fase de profunda revisión, cuestionado como ergogénico especialmente en el caso de atletas profesionales, pero no por ello necesariamente abocado a su proscripción, sino en todo caso a continuar su estudio mejorando metodologías y ampliando criterios.

Referencias bibliográficas

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  2. Arazi, H., Taati, B., & Suzuki, K. (2018). A review of the effects of leucine metabolite (β-hydroxy-β-methylbutyrate) supplementation and resistance training on inflammatory markers: a new approach to oxidative stress and cardiovascular risk factors. Antioxidants, 7(10), 1-12   doi: 10.3390/antiox7100148
  3. Din, U., Brook, M., Selby, A., Quinlan, J., Boereboom, C., Abdullah, H., … & Smith, K. (2018). A double-blind placebo controlled trial into the impacts of HMB supplementation and exercise on free-living muscle protein synthesis, muscle mass and function, in older adults. Clinical Nutrition, [Epub ahead of print], 1-10   doi: 10.1016/j.clnu.2018.09.025
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  11. Holeček, M. (2017) Beta-hydroxy-beta-methylbutyrate supplementation and skeletal muscle in healthy and muscle-wasting conditions. Journal of Cachenia, Sarcopenia and Muscle, 8(4), 529.541   doi: 10.1002/jcsm.12208
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AUTOR | David Dols Serrate. Estudiante del Máster en Entrenamiento Deportivo, Actividad Física y Salud. Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte, Blanquerna-Universidad Ramon Llull. Curso académico 2018-2019

1 COMENTARIO

  1. Hola. Si se pudiera explicar cuál es el riesgo durante la lactancia. Si hay estudios y en qué concluyeron.
    Gracias de antemano.

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