Lesión de menisco de la rodilla

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Este artículo abordará la descripción de la lesión de menisco de la rodilla, proponiendo un programa de rehabilitación.

La primera parte se basará en el trabajo de Duarte, H. y colaboradores (1).

El menisco tiene un papel importante en la función de la articulación de la rodilla. Las lesiones meniscales representan la segunda lesión intraarticular de la rodilla más común y son la causa más frecuente de cirugías ortopédicas.

Entre las lesiones de deportistas que afectan a la rodilla, la mayoría implica el ligamento cruzado anterior (LCA) (20.34 %), seguidas por el menisco medial (10.76 %) y menisco lateral (3.66 %).

Las lesiones de menisco son más frecuentes en hombres que en mujeres, con un ratio de incidencia hombre-mujer entre 2.5:1 y 4:1. El pico de incidencias ocurre a los 20-29 años de edad para ambos sexos y es más común en la rodilla derecha.

Ha sido reconocido que la pérdida parcial o total de meniscos trae consecuencias negativas a la rodilla, principalmente a largo plazo.

Anatomía, biología y biomecánica: importancia en lesiones de menisco

El menisco es una cuña de fibrocartílago en forma de C entre el platillo tibial y los cóndilos femorales. El menisco contiene un 70% de colágeno tipo I interpuesto con células y una matriz extracelular de proteoglicanos y glicoproteínas. Los haces de colágeno están combinados en diferentes orientaciones para oponerse al estrés de tipo comprensivo, radial y en cizalla.

El menisco medial es más grande, tiene una forma semilunar y está conectado más firmemente que el menisco lateral (que tiene forma circular). Los cuernos anteriores y posteriores de ambos meniscos están firmemente conectados a los platillos tibiales. El menisco lateral no tiene conexión al ligamento colateral lateral a pesar de la cercana correlación anatómica.

Respecto a la transmisión de carga, el 70% y 50% de las cargas son transferidas a través del menisco lateral y medial en sus correspondientes compartimentos.

El menisco lateral lleva la mayoría de la carga en el compartimento lateral, mientras en el compartimento medial la transmisión de la carga es más uniformemente distribuida entre las superficies de cartílago y el menisco medial.

En la rodilla estable, con LCA normal, el menisco medial tiene una pequeña función como estabilizador secundario en la oposición a la translación anterior de la tibia. El LCA (estabilizador primario) reduce la dislocación anterior previa a un contacto significante del cóndilo femoral con el cuerno posterior del menisco medial. Sin embargo, en LCA deficientes este mecanismo ha sido relacionado a frecuentes patrones de lesión de menisco, incluyendo roturas agudas longitudinales y horizontales.

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Imagen 2: a) representación esquemática del rol primario del LCA en reducir la traslación anterior tibial mientras el cuerno posterior del menisco medial actúa como un estabilizador secundario. b) en el LCA deficiente el cuerno posterior del menisco medial es frecuentemente atrapado por el cóndilo femoral y el platillo tibial durante la traslación anterior de la tibia.

La competencia de ligamentos colaterales es relevante, pues su ausencia aumenta las cargas en ligamentos cruzados y el estrés de contacto transmitido a través de las capas de cartílago y menisco. Mayor riesgo de lesión existe especialmente cuando fuerzas en varo / valgo son acompañadas también por otros modos de carga.

Los meniscos tienen un importante rol en el aumento de la congruencia articular. Sin embargo, el menisco lateral tiene una mayor contribución en asegurar esta al compararlo con el medial.

El segmento anterior de cualquiera de los meniscos, medial o lateral, es más predispuesto a disipar la energía mecánica.

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Imagen 3: representación esquemática de transmisión de cargas compresivas (flechas grises) sobre una articulación incongruente (por ejemplo, la rodilla) y el importante rol de los meniscos en la trasmisión de cargas (flechas verdes).

Lesión de menisco de carácter traumático

 El menisco puede ser traumáticamente lesionado durante prácticas deportivas o traumas de alta energía. Las roturas meniscales pueden además ocurrir en combinación con fracturas alrededor de la rodilla. La presentación clínica de roturas agudas incluye dolor y/o inflamación. Roturas inestables, desplazadas, podrían llevar a síntomas mecánicos como chasquidos, atrapamiento, o bloqueo de la articulación de la rodilla.

Las rotura de meniscos son más comunes en individuos jóvenes y activos, particularmente relacionados con deportes de contacto que frecuentemente incluyen pivotar, como en fútbol, rugby o fútbol americano. Sin embargo, tal tipo de lesiones pueden ocurrir después de actividades aparentemente inocuas como caminar o squats.

El mecanismo traumático más frecuente es un movimiento de torsión con la rodilla mientras la pierna está doblada. La carga de torsión o una alta fuerza compresiva entre las cabezas articulares femoral y tibial (carga axial) pueden causar daño meniscal de diferentes alcances. El impacto valgo con rotación externa de la tibia puede además causar una triada de lesiones involucrando daño meniscal asociado con roturas de LCA y ligamento colateral medial.

Otro movimiento típico es una repentina transición desde rodilla hiperflexionada a extensión completa, quedando el menisco atrapado entre el fémur y la tibia. Como se mencionó anteriormente, el menisco lateral tiene una mayor superficie articular y está por tanto más involucrado en la absorción y transmisión de cargas. Es además más móvil y por tanto menos susceptible a la fractura que el menisco medial.

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Imagen 4: representación esquemática de lesión comunes en ligamentos, cartílagos y meniscos de la articulación de la rodilla. a) articulación forzada hacia adentro (frecuentemente asociada a lesión de ligamento colateral medial); b) articulación forzada hacia fuera (frecuentemente asociada a lesiones de ligamento colateral lateral); c) rotación violenta de rodilla con el pie fijo (pivot central y menisco); d) hiperextensión (multiple lesión intra y extra articular).

Las roturas de menisco pueden ser clasificadas en varios tipos: por localización anatómica, por proximidad al aporte sanguíneo, etc. Pueden ser referidas como incompletas, completas, estables o inestables.

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Tabla 1: tipos de lesiones de menisco. Fuente: adaptado de Pellaci, F (1997)2.
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Imagen 5: tipos de roturas meniscales. Fuente: Manual de cirugía ortopédica y traumatología (3). Citado por Martínez, S. (4).

Factores de riesgo de la lesión de menisco

Snoeker, B. (5) en un trabajo que incluyó once estudios con un total de 7358 participantes, obtuvo resultados que mostraron mayor evidencia como factor de riesgo para roturas de menisco degenerativas a: una edad mayor de 60 años, género masculino, trabajo relacionada con estar de rodillas y squatting, y subir escaleras (mayor de 30 tramos de escaleras). Encontraron una fuerte evidencia de que jugar a fútbol y el rubgy eran factores de riesgo para roturas meniscales agudas. También, un tiempo de espera mayor a doce meses entre una lesión de LCA y la reconstrucción quirúrgica de este, fue un fuerte factor de riesgo para rotura de menisco medial pero no para rotura de menisco lateral.

Por otro lado, deportes de perfil de bajo contacto como la natación también ha sido identificada como un factor de riesgo para roturas agudas. La laxitud global de la articulación y el aumento de la masa corporal son otros factores de riesgo (este último para el menisco medial).

Propuesta de readaptación deportiva de lesión de menisco

El siguiente protocolo está concebido del trabajo de Campos, M. (6).  

El proceso de readaptación en las lesión de menisco tras meniscectomía puede oscilar entre las 5 y las 8 semanas (en función de si el menisco dañado es el medial o el lateral). Es un período claramente inferior al requerido por las reparaciones meniscales, que puede llegar hasta las 14 semanas e incluso hasta las 20 semanas. El alto período de recuperación, así como la necesidad de que la rotura se encuentre en la zona vascular, hace que la reparación meniscal no sea tan frecuente como la meniscectomía en deportistas con menisco dañado.

En el tiempo de baja el jugador (en este caso basado en un futbolista) no sólo ha de recuperar la funcionalidad perdida, sino que además debe trabajar específicamente en la adaptación progresiva a los esfuerzos deportivos, para que al final del proceso pueda incorporarse a la dinámica de entrenamientos grupal en las mejores condiciones posibles. Las fases y subfases se pueden ver en la imagen 6.

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Imagen 6: etapas y fases del programa de readaptación
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Tabla 2: fase de inmovilización.
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Tabla 3: fase de recuperación
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Tabla 4: fase de aproximación
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Tabla 6: fase de preoptimización
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Tabla 7: fase de optimización

Conclusión de la lesión de menisco

 La lesión de menisco de rodilla es bastante frecuente entre la población y más aún en deportes que implicadas habilidades que requieran de saltos, giros, etc. El tratamiento a seguir dependerá de diversos factores destacando la zona de la lesión y sus características inherentes.

No es de extrañar que lesiones asociadas produzcan problemas de menisco o viceversa, con fundamental relevancia el LCA.

Seguir un plan de rehabilitación apropiado se convierte en el pilar fundamental para retornar a niveles de actuación saludables y evitar problemas futuros adyacentes a este tipo de patologías, principalmente degenerativos.

Bibliografía

  1. Duarte, H., Sevivas, N., Serratosa, L., Reis, R. (2016). Physiopathology of the meniscal lesions (en línea). Recuperado el 15/07/17 de: https://www.researchgate.net/publication/299852723_Physiopathology_of_the_Meniscal_Lesions
  2. Pellacci F, Zmerly H, Sacco G (1997). Anatomia patológica dei menischi. J Sports Traum Relat Res 19: 2–5.
  3. Manual De Cirugia Ortopedica Y Traumatologia 2 / Manual of Orthopedic and Traumatology Surgery. Editorial Medica Panamericana Sa de; 2010.
  4. Martínez, S. (2015). Revisión Bibliográfica del tratamiento de las lesiones meniscales degenerativas: meniscectomía artroscópica Vs fisioterapia (Trabajo de Fin de Grado). (En línea). Recuperado el 14 de julio de 2017 de: https://academica-e.unavarra.es/bitstream/handle/2454/18411/TFG%20Soraya%20Martinez%20Jimenez.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  5.  Snoeker, B. Bakker, E., Kegel, C., Lucas, C. (2013). Risk factors for meniscal tears: a systematic review including metaanalysis. J Orthop Sports Phys Ther, 43 (6): 352-67.
  6. Campos, M. (2012). Propuesta de readaptación tras meniscectomía parcial en futbolistas. Apunts Med Esport; 47(175):105-112.

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