Incontinencia urinaria de esfuerzo

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incontinencia urinaria

Un artículo recientemente publicado en una prestigiosa revista científica de uroginecología (McKenzie et al., 2016) sobre la alta prevalencia de incontinencia urinaria de esfuerzo en mujeres que acuden al gimnasio o practican actividades fitness ha sacado a la luz, un tema que en la actualidad sigue siendo tabú en el sector deportivo y de entrenamiento. En dicho estudio un 49,3% de la muestra analizada (361 mujeres) tenían síntomas de incontinencia urinaria de esfuerzo pero solo un llamativo 15,2% habían sido preguntadas por ello en su centro de fitness. Con motivo de proveer más conocimiento sobre dicha problemática a los/as lectores de mundoentrenamiento, el siguiente artículo repasará el concepto de la incontinencia urinaria de esfuerzo y su relación con la práctica de actividades fitness y wellness.

Incontinencia Urinaria de Esfuerzo

Los músculos del periné forman parte del sistema muscular que rodea y estabiliza la articulación sacroilíaca. Su función principal es sostener los órganos de la cavidad pélvica y contribuir a la función esfinteriana. La estabilidad del periné se puede ver alterada por diferentes factores conllevando la aparición de la disfunción de suelo pélvico.

La disfunción de suelo pélvico incluye una larga variedad de patologías como la incontinencia fecal, los prolapsos de órganos pélvicos, la incontinencia urinaria, las disfunciones sexuales o el dolor pélvico crónico (1).

Una de las disfunciones de suelo pélvico más prevalentes en la mujer de cualquier edad y condición es la Incontinencia urinaria. La pérdida de orina que ocurre cuando aumenta la presión intra-abdominal se conoce como incontinencia urinaria de esfuerzo. Al reír, estornudar, saltar, toser se produce el escape de orina. De ahí el popular dicho “me meo de la risa”, pues es muy común en la población femenina perder orina al realizar determinados gestos que implican aumento de presión interna (toser, correr, reír e incluso caminar). Esto no quiere decir que sea una condición normal, simplemente que la sociedad ha normalizado este síntoma disfuncional por su alta prevalencia. Se estima que afecta a un tercio de la población femenina, siendo la que aparece con mayor frecuencia en durante la práctica de ejercicio físico o deporte.

aumento presión vejiga
Figura 1. Incremento de presión en la vejiga.

La actividad física de alto impacto han sido señalada como factor de riesgo de incontinencia urinaria de esfuerzo. En efecto, la relación entre la práctica de ejercicio físico y la prevalencia de pérdidas de orina durante la misma han sido estudiadas en la literatura científica. Una reciente revisión sobre el tema ha sido publicada en la British Journal of Sports Medicine (7). En dicha revisión la prevalencia de incontinencia urinaria de esfuerzo en la mujer practicante de actividades físicas o deporte variaba del 28% al 80%, siendo las actividades de mayor impacto en las que se contemplan los mayores porcentajes como la gimnasia o el salto de trampolín. Estas últimas alcanzan una incidencia escandalosa de 80% de pérdidas de orina (6).

La menor presión vaginal al esfuerzo es un factor directamente relacionado con la incontinencia al esfuerzo. Un estudio realizado sobre mujeres deportistas mostró una menor presión vaginal en comparación al grupo control (10). Otro estudio de Kruger, Dietz & Murphy (9) analizaron la función del suelo pélvico al esfuerzo en un grupo de atletas de deportes de alto impacto y otro grupo de mujeres no deportistas. Se describió un descenso más pronunciado del ángulo de la uretra, vejiga y recto en el grupo de deportistas durante la realización de una maniobra de valsalva frente al grupo control. La gestión de la presión intra-abdominal es otro factor relacionado con la pérdida urinaria durante los esfuerzos.

Incontinencia Urinaria de esfuerzo y las Actividades Fitness

El papel que juega la actividad física en la predisposición a disfunciones de suelo pélvico aun sigue siendo un gran desconocido en la actualidad. Existen dos hipótesis opuestas planteadas en la literatura científica de cómo pueden influir. La primera es que el ejercicio actúa como mecanismo protector del suelo pélvico al fortalecer su conjunto neuromuscular. La segunda hipótesis en la cual la propia actividad física es un factor de riesgo pues podría debilitar el suelo pélvico como consecuencia del incremento sucesivo de presión intra-abdominal, por agotamiento neuromuscular o por cambio morfo-funcionales y biomecánicos de las estructuras de soporte.

En relación a la última hipótesis, un estudio ha puesto de manifiesto la fatiga neuromusclar del suelo pélvico tras actividad física intensa (12). Cabe recordar que muchas de las actividades habituales en los centros de fitness son de alta intensidad e implican saltos continuados. Este es el caso de la actividad conocida como Jump que consiste en un programa de ejercicios rítmicos y saltos sobre un mini trampolín. Un estudio realizado sobre un grupo de mujeres que asistía a clases de Jump (media de edad 29,9) reportaron un 37,5% pérdidas urinarias. De entre ellas, las que practicaban dicha actividad tres o más veces a la semana, tenían 2,45 más de probabilidades de padecer dicha sintomatología (11).

Otra actividad que goza de gran popularidad actualmente son los programas de alta intensidad, siendo el más mediático Crossfit™. Recientemente publicaba un vídeo normalizando el hecho de que sus deportistas tuvieran pérdidas de orina, al cual diversas organizaciones de uroginecología manifestaron su desaprobación y profesionales del sector de la actividad física.

Al respecto de la prevalencia de incontinencia urinaria por esfuerzo en dicha actividad a pesar de no existir ningún estudio específico de dicha modalidad, otras actividades similares como la halterofilia (5) han sido objeto de estudio. Se comparó la actividad muscular del suelo pélvico de jóvenes halterófilas en comparación con un grupo de mujeres no atletas y no hubo diferencias significativas en su función muscular. Sin embargo, el grupo de atletas mostró una prevalencia mayor de incontinencia, que se veía incrementada a mayor práctica de ejercicio.

En contraposición a la anterior hipótesis, algunas actividades de bajo impacto o de wellness muy populares entre las actividades de los gimnasios han sido prescritas para la prevención o tratamiento de incontinencia urinaria. El principal motivo es su acción sobre la musculatura sinergista del suelo pélvico como la musculatura profunda del abdomen y su influencia sobre el patrón respiratorio y postural (8). Co-contracción de la musculatura abdominal y del suelo pélvico ha sido evidenciada con estudios electromiográficos (14), de ahí la propuesta de actividades como el Pilates, el Yoga o algunos programas de entrenamiento abdominal para el suelo pélvico.

Algunos estudios controlados con actividades como Yoga (Huang et al., 2014) o Pilates Culligan et al., 2011 (4) mostraron resultados prometedores para la prevención de disfunciones del suelo pélvico. Sin embargo, en otro estudio, co-contracción de la musculatura del suelo pélvico no fue encontrada con ecografía trasnperineal durante la ejecución de ejercicios típicamente realizados en Pilates y Yoga (2). Muchas actividades de fitness y wellness incluyen ejercicios abdominales que implican flexión de tronco en decúbito supino. Un estudio reciente publicado en la International Urogynecology Journal valoró mediante ecografía transabdominal la correcta elevación del suelo pélvico durante la ejecución de un curl abdominal (Barton et al., 2015). Se encontró que un 25% de las mujeres eran incapaces de realizar una correcta contracción con elevación del suelo pélvico y en el 100% se producía un descenso de la base de la vejiga. Estos datos sugieren que los ejercicios que implican flexión de tronco como los abdominales convencionales podrían ser modificados por otras alternativas más inclusivas del concepto de suelo pélvico o realizar una correcta supervisión técnica de los ejercicios.

Programas de ejercicio físico adecuadamente orientados pueden ser una opción para el entrenamiento de la musculatura tanto del suelo pélvico como de su musculatura sinergista. El conocimiento y la oferta de actividades más adaptadas a la mujer que practica actividades de fitness y desea prevenir la incontinencia de esfuerzo debería ser una obligación por parte de los profesionales como de los centros que ofertan dichas actividades. Un ejemplo de este cambio de paradigma es la oferta cada vez más creciente de actividades de baja presión, Low Pressure Fitness, en prestigiosos centros de fitness como por ejemplo Cia Athletica, la mayor cadena de centros de fitness de Brasil o Holmes Place, Reebook Sport Center o Mega Sport de España.

Consejos Prácticos

La incontinencia urinaria por ejercicio es una condición que no debe ser obviada, pues puede acarrear el abandono o la limitación de la actividad en mujeres físicamente activas (3) o desencadenar en otros problemas funcionales relacionados.

La industria del fitness, las escuelas de formación, como todos los profesionales que influyen en la planificación de ejercicio físico para la mujer tiene un papel fundamental tanto en la educación como prescripción de ejercicio preventivo para hacer frente a la incontinencia urinaria por ejercicio. En una revisión sobre el mismo tema Rial, Chulvi-Medrano & Pinsach (13) nos proponen una serie de aplicaciones prácticas a tener en cuenta tanto por los profesionales del ejercicio físico como por los centros que ofertan actividades fitness o deportivas:

Consejos Prácticos para la prevención de incontinencia urinaria por ejercicio en las actividades fitness o físico-deportivas

  1. Elaboración de un plan formativo y guía para profesionales: La formación específica para incrementar el conocimiento en torno a la prevención, diagnóstico y tratamiento de la disfunción del suelo pélvico en la mujer que practica actividades fitness es necesaria para crear conciencia tanto a los profesionales como para las propias practicantes de actividades fitness.
  2. Anamnesis y valoración temprana: Elaboración de una anamnesis específica sobre aspectos relacionados sobre suelo pélvico y en específico sobre síntomas de incontinencia urinaria de esfuerzo previo a la participación en la actividad.
  3. Prescripción de ejercicio amigo del suelo pélvico: Es fundamental incorporar programas de tonificación de la musculatura del periné en los centros de fitness y deporte como medio de prevención del debilitamiento de la musculatura pélvica. Ejemplos de programas amigos del suelo pélvico el fitness de baja presión conocido como Low Pressure Fitness™, los ejercicios de contracción muscular del suelo pélvico, conocidos como Kegel y programas de acondicionamiento muscular de la musculatura sinergista y accesoria del suelo pélvico.
  4. Consideraciones específicas: Ofrecer unas recomendaciones específicas tanto para el tipo de actividad a desarrollar en el centro de fitness como para las actividades de la vida diaria. Entre estas recomendaciones destaca la limitación en actividades que generen elevados aumentos de presión intra-abodminal y fatiga neuromuscular en aquellas mujeres con disfunciones de suelo pélvico o con historial ginecológico con factores de riesgo predisponentes de patologías pélvicas.

En el taller titulado ¿Mujer, Suelo Pélvico, Fitness y Deporte? La Dra. Tamara Rial abordará temas como este y otros muchos más. Adicionalmente, incluirá una guía de propuestas prácticas para implementar tanto en las clases colectivas como en los entrenamientos con el objetivo de entrenar el suelo pélvico como de prevenir disfunciones pelvi-perineales. Para inscribirte y recibir más información HAZ CLICK AQUÍ o en la imagen inferior.

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Bibliografía

  1. Abrams, P., Cardozo, L., Fall, M., Griffiths, D., Rosier, P., Ulmsten, U., Van-Kerrebroeck, P., Victor, A. y Wein, A. (2002) The standarisation of terminology of lower urinary tract function: Report from the standarisation sub comittee of the International Continence Society. Neurourol Urodyn, 21(2), 167-78.
  2. Baessler, K. & Junginger, B. (2010) Gymnastics for urinary incontinence: Destroying the myth. Neurourol Urodyn, 29,1052–53.
  3. Brown, W. y Miller, Y. (2001) Too wet to exercise? Leaking urine as a barrier to physical activity in women. J Sci Med Sport, 4(4), 373-8.
  4. Culligan PJ, Scherer J, Dyer K, Priestley JL, Guingon-White G, Delvecchio D, et al.(2010). A Randomized Clinical Trial Comparing Pelvic Floor Muscle Training to a Pilates Exercise Program for Improving Pelvic Muscle Strength. Int Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct 21,401–408, 2010.
  5. Figuers C, Boyle L, Caprio K and Weidner A. (2008). Pelvic Floor Muscle Activity and Urinary Incontinence in Weight-Bearing Female Athletes vs. Non-Athletes. J Womens Health Phys Therap 32, 7-11.
  6. Eliasson, K., Larsson T, Mattsson E. (2002). Prevalence of stress incontinence in nulliparous elite trampolinists. Scan J Med Sci Sport, 12, 106-110.
  7. Goldstick O and Constantini N. (2014). Urinary incontinence in physically active women and female athletes. Br J Sports Med 48, 296-298.
  8. Hodges P, Sapsford R and Pengel L. (2007). Postural and respiratory functions of the pelvic floor muscles. Neurourol Urodyn 26, 362-371.
  9. Kruger J, Dietz H, Murphy B. (2007). Pelvic floor function in elite nulliparous athletes. Ultrasound Obstet Gynecol, 30, 81-5.
  10. Marques L, Roberta F, Caldeira E. (2012). Assessment of Pelvic Floor Muscle Pressure in Female Athletes. PM&R. Doi: 10.1016/j.pmrj.2012.09.001.
  11. Pereira, P., Gomes, R. (2012) The prevalence of urinary incontinence in women practicing of jump. Fisioter Mov, 25(1), 55-65.
  12. Ree, M., Nygaard I, Bø K. (2007) Muscular fatigue in the pelvic floor muscles after strenuous physical activity. Acta Obstet Gynecol Scand, 86(7), 870-6.
  13. Rial, T., Chulvi-Medrano, I., Pinsach, P. (2012). Influence of fitness activities on pelvic floor dysfunction. Trances, 4(5), 409-422.
  14. Sapsford, R., Hodges, P., Richardson, C., Cooper, D., Maxwell, S., Jull, G. (2001) Co-activation of the abdominal and pelvic floor muscles during voluntary exercises. Neurol Urodyn, 20(1), 31-42.
  15. Sapsford, R. (2004) Rehabilitation of pelvic floor muscles utilizing trunk stabilization. Man Ther, 9(1), 3-12.

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