Fútbol sala a estudio

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Fútbol Sala a estudio

El fútbol sala es un deporte con una elevada repercusión social en España, tanto es así, que hoy en día existen más de 1.500.000 fichas federativas. Aún así los estudios científicos en el campo siguen siendo todavía escasos (1).

Como sabéis, el fútbol sala es un deporte colectivo, de colaboración-oposición y solicita un tipo de energía mixta (aeróbica y anaeróbica) aspectos que ya hemos abordado en Mundo Entrenamiento en el artículo de ¿Cómo obtengo la energía en mis entrenamientos? Además, requiere de una solicitación muscular general dinámica elevada y una solicitación estática baja-moderada (2).

Esta modalidad deportiva se identifica con un esfuerzo interválico y fraccionado. Esto quiere decir que durante un partido las necesidades energéticas se basan en una serie de esfuerzos máximos y submáximos dados de forma intermitente además de tener pausas de recuperación incompletas pasivas y activas a menor intensidad.

Todos estos intervalos no permiten una recuperación completa siendo por lo tanto una sucesión de procesos aeróbicos-anaeróbicos (2).

Por ello, podemos ver que el fútbol sala se caracteriza por una sucesión de movimientos a una velocidad muy elevada o máxima en espacios muy reducidos (5 o 10 metros), con cambios de sentido y dirección continuos, acompañado de fases de tensión muscular estáticas pero encadenando carreras de baja, media y máxima intensidad con pausas incompletas y/o activas.

Fútbol sala Azkar Lugo

Exigencia metabólica y cardiovascular en el fútbol sala

Pues bien, a continuación analizaremos las necesidades cardiovasculares y energéticas que produce practicar de forma asidua este deporte basándonos en un estudio realizado por el Doctor Álvarez Medina y colaboradores (1).

Estos realizaron un estudio longitudinal en la temporada 1999-2000 en donde participaron 3 equipos que pertenecían a las siguientes divisiones:

  • Primera Autonómica.
  • Primera B Nacional.
  • División de Honor Española.

Los criterios de selección de muestra que se emplearon fueron:

  • Practicar fútbol sala por lo menos tres veces semanalmente.
  • Ser un jugador de campo y no un portero.
  • Tener al menos tres registros de la (FC) frecuencia cardíaca durante los partidos disputados.

En dicho estudio analizaron a 33 jugadores. 14 de ellos eran jugadores de fútbol sala profesional y 19 de ellos no profesionales. En dicha investigación registraron la frecuencia cardíaca en unos 150 partidos aproximadamente, empleando la Course-Navette (prueba de máximo esfuerzo) para medir su frecuencia máxima real, su capacidad de recuperación y su consumo máximo de oxígeno.

Las conclusiones que se obtuvieron fueron que este deporte tiene un componente anaeróbico muy elevado y requiere de una adaptación cardiovascular de entre el 85% al 90% de la frecuencia cardíaca máxima de cada persona (1).

Además, los valores obtenidos ponen al fútbol sala como un deporte mixto, debido a que se suceden procesos aeróbicos-anaeróbicos donde se trabaja continuamente por encima y por debajo del umbral anaeróbico.

Metabolismo aeróbico en el fútbol sala

La mayor parte de la energía suministrada para el total de un partido de fútbol sala se produce mediante los procesos aeróbicos empleando el glucógeno muscular y hepático. Esta fuente de energía se obtienen mediante los hidratos de carbono y juega un papel muy importante para lograr alcanzar un ritmo elevado durante la competición pero puede agotarse rápidamente.

Conforme el partido vaya transcurriendo la glucogenolisis anaeróbica ayudará en mayor medida a la producción de energía hasta que el glucógeno intramuscular se agote en algunas partes de la célula muscular. Por lo tanto podemos destacar que las reservas en el organismo son pequeñas para suministrar mediante glucógeno, además este agotamiento vendrá acompañado de una disminución del ritmo de juego y su recuperación completa puede necesitar de hasta dos días (48 horas).

Por esto mismo es vital el llenar las reservas de glucógeno antes de un partido con una correcta alimentación y retardar lo máximo posible el agotamiento durante el transcurso del mismo. Llegados a este punto es vital el aporte de hidratos de carbono tal y como hemos abordado en otros artículos ya publicados.

Metabolismo anaeróbico en el fútbol sala

Durante la competición las acciones explosivas son empleadas en cada momento mediante aceleraciones, desaceleraciones, regates, golpeos, cambios de sentido, etc. Durante todas estas acciones se emplea el metabolismo anaeróbico aláctico (potencia).

Personalmente considero este metabolismo como el más importante en un partido de fútbol sala, ya que la mayoría de acciones determinantes que suelen decidir los partidos se dan en esfuerzos de duración corta y realizados a una velocidad lo más rápida posible. Por este motivo, aquellos jugadores que sean capaces de realizar más esfuerzos sin disminuir su rendimiento en el campo tendrás más posibilidades de ser determinantes dentro del partido.

Fútbol sala figura
Figura 1. Necesidades energético-metabólicas del deportista de fútbol sala (1).

Se puede llegar a pensar que dos deportes como fútbol y el fútbol sala están íntimamente relacionados, pero nada más lejos de la realidad. Fútbol y fútbol sala son dos deportes que dentro de su similitud en su lógica interna, presentan muchas diferencias tanto a nivel técnico-táctico como a nivel condicional.

Como profesional del deporte, considero que es importante saber, conocer e interpretar los datos que se presentan a continuación antes de ponernos a entrenar un deporte, en este caso fútbol sala, ya que nos indican el camino que debe tomar nuestro entrenamiento, si queremos dirigirnos hacia la especifidad.

Álvarez, J y col. (2001) definen el fútbol sala como “un deporte que se identifica como un tipo de esfuerzo fraccionado e interválico basado en una serie de esfuerzos máximos y sub-máximos dados de forma intermitente y con pausas de recuperación incompletas activas y pasivas de duración variable”.

Podemos agrupar los parámetros indicadores de la actividad del jugador de fútbol sala en dos tipos: Internos y Externos.

Indicadores externos en el fútbol sala

Distancia total recorrida en un partido de fútbol sala

En un estudio (3) con jugadores venezolanos realizado por Andrín García, G. podemos observar como un jugador de fútbol sala recorre en un partido de media 3350 metros, estableciendo la distancia máxima en 3425 metros. Pero esto, así sin más, no nos dice mucho.

En dicho estudio (3), podemos observar que, por cada minuto de juego, el jugador conduce el balón durante 3’’, sprinta durante 2’’, se desplaza en carrera rápida durante 7’’, se mantiene a trote suave durante 11’’, camina durante 15’’ y los restantes 20’’ el jugador permanece parado de pie. La distancia media que recorre el jugador por minuto es de 84 metros.

A su vez, en el estudio citado (3) que, durante el juego se realiza un promedio de 160 intervaloes de 15’’ de duración, en donde el jugador estaría 6’’ de pie, 3,7’’ caminando, 2,7’’ trotando suave, 1,7’’ realizando carrera rápida y 1,4’’ lo realiza sprintando y en contacto con el balón.

Esto es, obviamente un promedio extraído del juego, que nos acerca de forma global a lo que ocurre durante el juego. Evidentemente cada lapso de juego tiene sus propias características en cuanto a la cantidad y a la calidad de los esfuerzos.

Intensidad y duración en los partidos de fútbol sala

Tabla 1. Intensidad y duración de los desplazamientos
Tabla 1. Intensidad y duración de los desplazamientos (3)

El futbol sala es un deporte caracterizado por repetidas acciones de baja demanda metabólica seguidas de acciones explosivas. Aceleraciones  y desaceleraciones con cambios de dirección constantes, lo que implica una gran demanda neuromuscular.

Tabla 2. Tiempo total y neto durante un partido
Tabla 2. Tiempo total y neto durante un partido (3)
Tabla 3. Frecuencia de los intervalos de juego según su duración
Tabla 3. Frecuencia de los intervalos de juego según su duración (3)

Barbero, J.C. (4) en un estudio realizado en 10 partidos de la temporada 2001-2002 establece que: el 95% de las acciones que se producen durante un partido duran entre 0 y 20 segundos. En este sentido, se producen 208,5 acciones (75,96%) cuya duración oscila entre los 0 y los 10 segundos y 51,9 acciones (18,91%) entre 11 y 20 segundos. El 4,15% de las acciones tienen una duración entre 21-30 segundos (11,4 acciones). Las acciones superiores a 30 segundos son muy infrecuentes.

Tabla 4. Frecuencia de los intervalos de pausa según su duración (1)
Tabla 4. Frecuencia de los intervalos de pausa según su duración (3)

Como curiosidad, Barbero, J.C. (2) en su estudio nos muestra la duración de las diferentes situaciones que provocan pausas en el transcurso del juego:

Tabla 5. Porcentajes de los tipos de interrupciones que hay en el juego
Tabla 5. Porcentajes de los tipos de interrupciones que suceden en el transcurso de un partido

Indicadores internos del fútbol sala

Frecuencia cardíaca dentro del fútbol sala

A continuación presentamos tomados en el estudio anteriormente citado, con respecto a la frecuencia cardíaca (3):

  • FC media durante un partido: 150-165 ppm
  • FC máxima en un partido de fútbol sala: 184-198 ppm
  • FC mínima en un partido de fútbol sala: 128-132 ppm

Estos datos, así, sacados de contexto, ¿nos aportan información válida? Observando la frecuencia cardíaca media durante un partido de fútbol sala, podríamos malinterpretar los datos, estimando que es un deporte en el que solicita preferiblemente la via aeróbica. Pero la realidad, es que el fútbol sala es un deporte en el que la frecuencia cardíaca varía de forma constante, subiendo y bajando sus valores, debido a las caracterísiticas del deporte, en el cual se suceden de forma continua acciones explosivas, seguidas de acciones de menor intensidad y micro o macropausas intermedias.

Consumo de oxígeno en el fútbol sala

Tabla 6. Autores y estudios de medición VO2max en diferentes deportistas
Tabla 6. Autores y estudios de medición VO2max en diferentes jugadores de fútbol sala (9)

Tomlin y Wenger (2002) encontraron una relación entre el máximo consumo de oxígeno y un incremento de la contribución aeróbica durante la recuperación entre series de esfuerzos máximos, así como el aumento de la capacidad de resistir la fatiga durante el ejercicio intenso intermitente (7).

Otros estudios (7) han sugerido que la capacidad aeróbica no es factor indicador significativo del rendimiento para jugadores de deportes de equipo (Fox, 1990; Gillam, 1985), ni se trata de un factor limitante del fútbol-sala (Riveiro, 2000), pero si que podría tener un papel importante en los procesos de recuperación durante ejercicios repetidos de alta intensidad tan característicos de los deportes de equipo (Hoffman, 1996).

En contraposición, el estudio de Barbero Alverez, J.C y col. (7), expone que la relación entre capacidad aeróbica y recuperación tras la realización de ejercicio intenso intemitente parece tener ciertas limitaciones, apoyadose en otros autores.

Ácido Láctico en el fútbol sala

Las características de este deporte hace que se presenten diferentes valores de lactato en sangre en el transcuros de un partido, dependiendo del momento en que se haga la medición.Estudios realizados con jugadores de balonmano en la liga italiana en 1996, se encontraron valores entre 4 y 10 mMol (3).

Álvarez Medina apunta que el jugador de fútbol sala debe desarrollar el metabolismo anaeróbico láctico y tener una buena tolerancia a niveles medios alto de ácido láctico (5). En muchos casos, la sucesión de situaciones del juego que requieren de una alta velocidad, requieren del entrenamiento de esta vía energética.

Estudios realizados con miembros de la selección nacional de fútbol sala en la preparación del Campeonato del Mundo de Guatemala, se determinaron unos umbrales anaróbicos entre el 84-92% del VO2máx. y entre el 88-92% de la FCmáx (9).

Por último y para darle la dimensión real a lo comentado hasta ahora, debemos mencionar, que estos indicadores desarrollados, tanto internos como externos, se pueden ver influenciados por ciertos aspectos como:

  • Categoría de la competición
  • Nivel de los jugadores
  • Condiciones individuales de los jugadores
  • Rival
  • Planteamiento del equipo
  • Medidas de la cancha: en categorías como 2ªB o 3ª hay pistas en las que las dimensiones varian.

Conclusiones sobre el fútbol sala

Es importante saber que en este deporte en concreto ,se emplean de forma alternativa las diferentes vías de obtención de energía, pero si es cierto que tiene un componente anaeróbico muy alto y requiere de una adaptación cardiovascular entre el 85% y el 90% tal y como defienden Álvaro Medina y colaboradores, ya que en casi todos los partidos el jugador alcanza su frecuencia cardíaca máxima.

Para un jugador de fútbol sala es importante tolerar esfuerzos intermitentes a alta intensidad para lo cual es idóneo tener un Volumen Máximo de Oxígeno (VO2máx) elevado para de este modo brindar un buen rendimiento en cada uno de los partidos y en concreto en esas acciones explosivas que suelen decidir los encuentros.

Fútbol Sala Lozano

Bibliografía

  1. Álvarez Medina, J., Giménez Salillas, L. et al. (2002). Necesidades metabólicas y cardiovasculares del fútbol sala. Revista de Educación Física y deportes, 67, 45-53.
  2. Velasco Tejada, J. y Llorente Peñas, J. (2003). Entrenamiento de base en fútbol sala. Barcelona: Paidotribo.
  3. García, G. A. (2004). Caracterización de los esfuerzos en el fútbol sala basados en el estudio cinemático y fisiológico de la competición. Lecturas: Educación física y deportes, (77), 23.
  4. Barbero, J. C. (2003). Análisis cuantitativo de la dimensión temporal durante la competición en fútbol sala. Motricidad: revista de ciencias de la actividad física y del deporte, (10), 143-163.
  5. Álvarez Medina, J. y cols (2004). Planificación y cuantificación del entrenamiento en una temporada regular de fútbol sala. Apunts: Educación física y deportes, (76), 48-52.
  6. Moreno, J. H. (2001). Análisis de los parámetros espacio y tiempo en el futbol sala: La distancia recorrida, el ritmo y dirección del desplazamiento del jugador durante un encuentro de competición: los casos de J. Gay (defensa), C. Marrero (cierre), J. Beto (pivote), J. Limones (ala) y J. Clavería (portero).Apunts: Educación física y deportes, (65), 32-44.
  7. Barbero Álvarez, J. C., Barbero Álvarez, V., & Melilla, C. L. S. E. C. (2003). Relación entre el consumo máximo de oxígeno y la capacidad para realizar ejercicio intermitente de alta intensidad en jugadores de fútbol sala. Rev Entren Deportivo, 17(2), 13-24.
  8. Díaz, J. A., & García, J. J. (2002). Preparación física en alta competición. Fútbol-Sala.
  9. Suarez Salamanca, Y. Factores de rendimiento del fútbol sala. Revista digital www.tacticasdefutbol.com

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