Esclerosis múltiple y entrenamiento

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esclerosis múltiple

Este artículo pretende mostrar evidencia científica sobre la esclerosis múltiple y pautas para entrenar a las personas que la padecen.

¿Qué es la esclerosis múltiple?

Según Coburn & Malek (1) y ACSM (2) es una enfermedad autoinmune (causada por el propio sistema inmunitario) que padecen personas genéticamente susceptibles. Aunque su etiología no está clara, parece que el origen podría ser vírico, como el virus Epstein-Barr. Se caracteriza por una inflamación y progresiva degeneración de las vainas de mielina, especialmente en nervios del ojo, el cerebro, la sustancia gris periventricular, el cerebelo, el tronco encefálico y la médula espinal. Los primeros síntomas son:

  • Transtornos sensitivos
  • Fatiga y debilidad
  • Neuritis óptica ipsilateral
  • Ataxia de la marcha (descoordinación al andar)
  • Intestino o vejiga neurogénicos
  • Parestesia del tronco y de las extremidades provocada por la flexión del cuello

Estos síntomas parecen ser resultado de la desmielización axonal, que conduce a la ralentización o al bloqueo de la conducción nerviosa.

Esta enfermedad suele empezar en las primera décadas de la madurez (20-40 años) y tiene un curso clínico y pronóstico variables. El 80% de los individuos muestran un curso remitente-recurrente, mientras que el 20% restante padece una forma crónica. Es una enfermedad muy debilitante, aunque con un pronóstico precoz y un tratamiento pueden mejorar la calidad de vida de la persona a pesar de que no exista cura actualmente (1).

Tratamiento de la esclerosis múltiple

Consta de cuatro aspectos:

  1. Explicar a la persona y a su familia el proceso de la enfermedad, su progresión y su pronóstico, y de qué maneras se puede tratar.
  2. Tratamiento de síntomas y complicaciones secundarias, como espasmos distónicos (adopción breve recurrente y dolorosa de posturas anormales de una o más extremidades), espasticidad general y ataxia entre otros.
  3. Tratamiento del proceso de la enfermedad. Toma de la medicación necesaria.
  4. Ejercicio: por lo general, estas personas son sedentarias, sobre todo debido a sus dificultades para moverse y a la fatiga y a la debilidad asociadas a esas dificultades. Un programa de ejercicio de resistencia aeróbica puede aumentar la condición física cardiorrespiratoria hasta un 22%(3). Además, este tipo de entrenamiento puede aumentar la capacidad aeróbica hasta un 30%(4). En el caso de las personas que experimenten fatiga persistente, se recomiendan el ejercicio y la terapia conductiva como estrategia de tratamiento.

La realización regular de estiramientos es esencial para mantener la amplitud de movimiento de las articulaciones y la elasticidad de los tejidos. El entrenamiento de fuerza puede aumentar la fuerza y la resistencia musculares y prevenir la atrofia muscular. El yoga o taichí también pueden ser beneficiosas.

Beneficios del entrenamiento en personas con esclerosis múltiple

Los beneficios del entrenamiento en gente con esclerosis múltiple son:

  • Mejora del VO2 máx.
  • Mejora de la fuerza del tren superior e inferior.
  • Mejora de la composición corporal y de los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Mejoras psicológicas (especialmente el estrés, fatiga y depresión).

Algunas personas experimentan sensibilidad al calor, algo que se puede paliar con métodos de preenfriamiento, como duchas o hidromasajes fríos, pulverizadores de agua fría antes y durante el ejercicio, etc. Esos métodos disminuyen la temperatura rectal, frecuencia cardíaca y el esfuerzo percibido (5).

En cuanto a la realización de una prueba de esfuerzo, se debe administrar con mucha precaución. A aquellas personas que tengan una enfermedad cardiovascular o estén en situación de riesgo de padecerla se les debe evaluar y realizar una prueba de esfuerzo para descartar una isquemia o una cardiopatía coronaria antes de iniciar un programa de ejercicio, siendo la modalidad más apropiada un ergómetro de piernas o brazos, debido a la espasticidad que presentan. Los datos en cuanto a pruebas de fuerza o resistencia muscular son escasos, aunque no es recomendable que se realicen hasta el agotamiento.

Según Coburn & Malek (1), las pautas para la prueba de esfuerzo y el entrenamiento son:

  • Evitar aquellos ejercicios complejos, debido a la falta de propiocepción.
  • Realizar ajustes en las cargas de trabajo para mantener el 60-75% de la frecuencia cardíaca máxima.
  • Garantizar una hidratación adecuada y realizar el entrenamiento en un ambiente térmico neutro.
  • Precaución en ejercicios de las extremidades inferiores que impliquen músculos grandes, ya que la espasticidad es predominante en aductores y abductores de cadera.
  • No usar peso libre debido a la pérdida de sensibilidad.
  • Si la persona muestra espasticidad aguda, se usarán vendajes.
  • Realizar el ejercicio por la mañana, ya que la temperatura corporal es menor.
  • En personas con problemas de equilibro, las bicicletas reclinadas pueden ser más adecuadas que las verticales.
  • Es habitual un desequilibrio entre agonistas y antagonistas.
  • La mayor debilidad muscular tiende a producirse en los músculos del tronco y de las extremidades inferiores.
  • En casos avanzados, las personas pueden presentar problemas neuromusculares como pie caído.
  • Precaución al dar explicaciones pertinentes, ya que algunas personas muestran déficits cognitivos y son propensas a la depresión. Además, suele ser necesario un esfuerzo constante para mejorar el cumplimiento del programa.
  • Ajustar el programa de ejercicio diariamente.
  • Controlar la frecuencia cardíaca antes, durante y después del ejercicio aeróbico.
  • Realizar controles evolutivos regulares para controlar el progreso de la persona con el programa de entrenamiento.
  • En caso de exacerbación de la enfermedad, el ejercicio debe interrumpirse hasta la total remisión.
  • Proporcionar la información tanto por escrito como por diagramas.
  • El uso de un ergómetro de piernas y/o brazos puede mejorar la ejecución del ejercicio.
  • Realizar el entrenamiento de fuerza en días donde no se entrene la resistencia aeróbica para evitar la fatiga y viceversa.
  • Si la persona tiene alterado el equilibrio, realizar el entrenamiento de fuerza sentado.
  • Los ejercicios de flexibilidad se realizarán con la persona sentada o tumbada.

Pautas de entrenamiento en pacientes con esclerosis múltiple

A continuación se presentan las pautas que deberían seguir diferentes programas en base a tres autores (1,2,6):

Esclerosis múltiple
Pautas según ACSM (2)
Esclerosis múltiple
Pautas según Coburn & Malek (1).
Esclerosis múltiple
Pautas según Chicharro & Vaquero (6).

Conclusión sobre esclerosis múltiple y entrenamiento

Como se puede comprobar, el entrenamiento para gente con esclerosis múltiple es muy interesante así como variado, aunque siempre se debería tener presente la realización de una prueba de esfuerzo antes de iniciar cualquier tipo de programa de ejercicio. Para aportar más información se adjunta una guía de estiramientos: https://www.nationalmssociety.org/NationalMSSociety/media/MSNationalFiles/Brochures/Brochure-Ejercicios-Practicos-de-Estiramiento-para-las-Personas-con-Esclerosis-Multiple.pdf

Referencias bibliográficas

  1. Coburn, J., & Malek, M. (2014). Manual NSCA (1st ed.). Badalona, España: Paidotribo.
  2. American College of Sports Medicine. (2013). ACSM’s guidelines for exercise testing and prescription. Lippincott Williams & Wilkins.
  3. Petajan, J. H., Gappmaier, E., White, A. T., Spencer, M. K., Mino, L., & Hicks, R. W. (1996). Impact of aerobic training on fitness and quality of life in multiple sclerosis. Annals of neurology39(4), 432-441.
  1. Ponichtera-mulcare, J. A. (1993). Exercise and multiple sclerosis. Medicine & Science in Sports & Exercise25(4), 451-465.
  2. White, A. T., Wilson, T. E., Davis, S. L., & Petajan, J. H. (2000). Effect of precooling on physical performance in multiple sclerosis. Multiple Sclerosis Journal6(3), 176-180.
  3. Chicharro, J. L., & Vaquero, A. F. (2006). Fisiología del ejercicio (3ª edición). Madrid, España: Ed. Médica Panamericana.

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