En el siguiente artículo vas a entender por qué te sientes torpe, no gradúas tu fuerza o necesitas estar en constante movimiento. Estos son sólo algunos de los indicadores de una disfunción del sistema somatosensorial.
Sistema somatosensorial
El sistema somatosensorial está compuesto tanto por el sistema propioceptivo como por el sistema táctil. Ambos sistemas por separado como en su conjunto son los responsables de que tu movimiento pueda parecer torpe y descoordinado (1,2).
¿Qué es la propiocepción?
Es la información sensorial que recibimos de nuestros tendones, músculos y articulaciones. Nos da información sobre la posición y el movimiento de nuestro cuerpo en el espacio.
Todas las condiciones que le indican al cerebro cuándo y cómo los músculos están contrayéndose o estirándose. Así como todas aquellas que indican cuándo y cómo las articulaciones se están inclinando, extendiendo o siendo traccionadas o comprimidas.
¿Qué funciones tiene el sistema propioceptivo?
Podemos observar dos tipos de respuesta al estímulo del sistema somatosensorial:
- Protectoras:
– Capacidad de tolerar las posiciones con soporte de peso.
– Tolerar diversas posiciones del cuerpo y el movimiento articular pasivo.
- Integradas:
– Discriminación y localización de las partes del cuerpo en el espacio.
– Graduación de la fuerza de contracción/control postural.
– Temporalidad del movimiento.
– Retroalimentación de respuestas motoras activas.
– Desarrollo de las reacciones de enderezamiento.
– Habilidad de soporte y transferencias de peso.
– Funciones manuales.
– Control motor oral.
¿Qué es el tacto?
El tacto está íntimamente relacionado con el desarrollo emocional. Nos da información de las sensaciones recibidas por la piel.
Tiene respuestas tanto de protección como de discriminación. Contribuye al desarrollo motor grueso y fino, motor oral y socio-emocional (2,3).
¿Qué funciones tiene el sistema táctil?
Podemos observar dos tipos de respuesta al estímulo táctil:
- Protectoras:
– Respuesta a estímulos de dolor y temperatura.
– Respuestas socio-emocionales.
- Integradas:
– Respuestas sensoriomotoras.
– Localización y discriminación del input.
– Desarrollo de habilidades premotoras, manipulación, esquema corporal y planificación motora.
– Contribuye en la adquisición de movimientos con destreza.
– Desarrollo emocional: Compromiso, vínculo, aceptación: Ser tocado y tocar, y cómo recibimos estos será primordial para nuestra respuesta a dicho input. La forma en la que lo integremos influirá en nuestro comportamiento como adultos a nivel social.
¿Quién se encarga de recibir la información somatosensorial?
Para comprender en mayor profundidad la importancia del sistema somatosensorial, vamos a analizar las principales vías sensoriales de dicho sistema somatosensorial.
En la siguiente tabla podemos observar la estructura implicada y la función del sistema somatosensorial (3):
Impacto de la propiocepción y el tacto en la destreza motora
Entendemos el mundo en función de cómo interpretamos la información sensorial que registramos a través de nuestro sistema sensorial: en este caso analizamos el impacto que tiene el procesamiento a nivel propioceptivo y táctil.
Esto tiene un impacto negativo en el día a día dificultando el desempeño de actividades que implican el uso de habilidades motoras en la realización de nuevos aprendizajes, habilidades cognitivas en tareas que requieren de funciones como la atención, en actividades cotidianas tan básicas como la alimentación o incluso a nivel emocional mermando la autoestima, la seguridad en uno mismo y la tolerancia a la frustración.
Todo ello tiene un impacto también en la participación e interacción social puesto que somos seres sociales y cómo nos sintamos va a repercutir en nuestras relaciones.
Indicadores de disfunción somatosensorial
Los siguientes signos pueden indicarnos que estamos ante un problema de discriminación, modulación e integración- praxis- pertenecientes al sistema propioceptivo y táctil (3):
- Dificultad para saber dónde está tu cuerpo en relación con los objetos y las personas (conciencia corporal), volcando o dejando caer cosas con frecuencia. Por ejemplo: » Parece muy torpe realizando esa actividad», » Se le cae todo al suelo».
- Dificultad para estabilizar la cintura escapular. Por ejemplo: Cuando sostienes o usas los utensilios con demasiada o muy poca fuerza.
- Dificultad para estabilizar la zona cervical. Por ejemplo: Al realizar una ejercicio se cae la cabeza hacía atrás o no eres capaz de sostenerla.
- Dificultad para mantener una posición vertical (alineamiento). Pobre control postural. Por ejemplo: «No paras de moverte», «Te acercas mucho para escribir», «Parece que no ves bien».
- Dificultad en el planeamiento motor. Por ejemplo: «Descoordinación en tus movimientos»
¿Cómo se refleja en tu vida diaria?
Te dejamos algunos indicadores que pueden ocurrir en el día a día y darte pistas que pueden revelar la necesidad de trabajar tu sistema somatosensorial:
- Búsqueda constante de movimiento, prefieres actividades como saltar, tirar de la cuerda, empujar, golpear objetos…
- Eres de los que te chocas con todas las cosas que encuentras en tu camino.
- Buscas apoyo constante sobre superficies.
- Te cuenta identificar la posición en las que se encuentran las partes de tu cuerpo. Mucho más si retiramos el sentido de la vista.
- Cuando estás sentado en la mesa no paras de mover tus piernas.
- Abrazas con entusiasmo o agarras los objetos muy fuerte, sin graduar la fuerza.
- Escribes o dibujas aplicando mucha fuerza.
- Evitas las actividades manipulativas que implican un movimiento controlado y fino.
- Te gusta arroparte con mantas pesadas.
- Prefieres llevar prendas de vestir ajustadas.
- Necesidad de tocar todo.
- Eres de los que pones el bolígrafo en la boca.
- Cuando comes buscas sabores fuertes o crujientes, llenas demasiado la boca.
- Problemas digestivos: gases, estreñimiento.
Claves para ejercitar tu sistema somatosensorial
Algunas claves para favorecer tu sistema somatosensorial tanto a nivel propioceptivo como táctil:
- Realizar actividad física (5) en casa a modo circuito con saltos, flexiones y dominadas.
- Realizar actividades de ocio como ir a parques de aventura (trepar, colgarte), escalada en rocódromos o zonas de jumping (6).
- Caminar en terreno abrupto o entrenar en superficies inestables que implique gran esfuerzo muscular.
- Hacer juegos de percepción corporal sin utilizar la vista.
- Actividades manipulativas utilizando masilla terapéutica aplastándola, haciendo fuerza con las manos y pellizcarla, haciendo fuerza con los dedos.
- Practicar Rope Flow o Comba.
- Actividades acuáticas como nadar.
- El entrenamiento de fuerza o calistenia (7) siempre mejorará tu fuerza y conciencia corporal.
- Masajes corporales. Puedes incluir uso de masajeadores, foam roller o pistola de masaje muscular.
Referencias Bibliográficas
- Toledo, D. (2007) Integración sensorial. Revista Ocupación Humana, 12 (1 y 2), 32-43.
- Rodríguez, P. A., Sena L. G., Marini, A. M., Alcázar, A. M., & García, D. T. Sistema somatosensorial y motores.
- Yague, E. & Díaz A. Introducción a la teoría de la Integración sensorial de Jean Ayres: sistema somatosensorial. Recuperado el 06/12/2022.
- Del Moral Orro, G., Montaño, M. Á. P., & Valer, P. S. (2013). Del marco de integración sensorial al modelo clínico de intervención. Revista electrónica de Terapia Ocupacional Galicia, TOG , (17), 18.
- Gonzalez, A.M. (2005). Incidencia de la Actividad Física en el adulto mayor. Revista Internancional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte / International Journal of Medicine and Sciencie of Physical Activity and Sport, 5 (20), 222-236.
- González de Agüero Lafuente, A. Parques funcionales para fomentar el ocio activo entre los adolescentes; sistema somatosensorial, saltos, calistenia, equilibrio, escalada y parkour.
- del Río Alijas, R & Torre, A. H. D. (2015). Calistenia: Volviendo a los orígenes. EmásF: Revista Digital de Educación Física, (33), 87-96-