Mecanismos de producción en las lesiones deportivas

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lesión de gemelo

Aunque las situaciones con contacto son más peligrosas, diversos trabajos de investigación y auditoría han mostrado que la mayor proporción de lesiones, musculares o ligamentosas se producen sin mediar contacto alguno (2).

Los mecanismos de producción en las lesiones deportivas son numerosos y variados, al igual que los factores que las causan, y por lo tanto, es necesario conocer aquellos que ocurren más frecuentemente en las diferentes disciplinas deportivas.

Mecanismos de producción en las lesiones musculares

Además de las lesiones producidas al realizar acciones explosivas y veloces, el tejido muscular también puede dañarse al realizar movimientos lentos con desplazamientos extremos y sostenidos como los que se efectúan durante los ejercicios de estiramiento o flexibilidad estática. De acuerdo con Askling et al. (3) la localización y las circunstancias en las que se producen, las lesiones musculares pueden diferenciarse en dos tipos:

  • Las producidas al realizar acciones explosivas, que determinan un estiramiento activo (acción excéntrica) de los músculos antagonistas. Son acciones como las que realizan los velocistas al desacelerar la pierna en la última fase del swing de la carrera.
  • Las producidas por la realización de ejercicios de elongación excesiva. Son acciones como las que acontecen en algunos gestos de la danza al intentar mantener la cadera flexionada y las rodillas extendidas, gestos que ocasionan una elevada carga de tensión en la zona proximal del muslo.

En el primer caso, los daños musculares sobre la zona posterior del muslo se producen cuando se excede la capacidad del vientre muscular de tolerar las cargas de estiramiento a las que es sometida en los esfuerzos explosivos. En el segundo caso, suele observarse una ruptura parcial del tendón cercana a la tuberosidad isquiática. No es una lesión localizada en el vientre muscular, como la que se observa en el primer caso, sino que se sitúa sobre la porción tendinosa (1).

Mecanismos de producción en las lesiones ligamentosas

Woods et al. (2) indican que la primera vez que se produce un esguince del ligamento lateral externo del tobillo suele estar provocado por mecanismos de contacto, mientras que  en el caso de haber reincidencia, se incrementan significativamente los episodios sin contacto, que llegan incluso a tener una proporción similar a las producidas por contacto. Los mecanismos más comunes de que se produzcan las esguinces en el fútbol son en los aterrizajes, los giros y durante la carrera.

Según Rochcongar et al. (4), en los jugadores con más categoría de rendimiento, la mayor proporción de las lesiones ligamentosas se producen por contacto, especialmente al sufrir una entrada de otro jugador. Mientras que en los de bajo nivel aumenta la frecuencia de lesiones cuando ellos mismos efectúan las entradas (se lesionan a sí mismos).

Debido a esto, si bien la pérdida de control motor es el mecanismo que determina un incremento del riesgo de lesiones ligamentosas, la fatiga asociada a la reducción de la fuerza requerida sería la causa principal que provoca esta situación y, por lo tanto, debe considerarse un componente integral responsable de los mecanismos de lesión sin contacto observados sobre el LCA de la rodilla (1).

lesión de rodilla de Reus

Conclusiones

Hay dos mecanismos principales asociados a las lesiones musculares:

  1. Las acciones explosivas/veloces producidas por un alargamiento muscular activo durante las carreras de velocidad u otros gestos similares en los que se suele dañar el vientre muscular.
  2. La realización de ejercicios de estiramiento excesivo (flexibilidad estática) con los que se suele dañar el tendón.

La falta de dominio técnico, relacionado con el nivel de rendimiento o causado por la fatiga, afecta al control motor e incrementa el riesgo de sufrir lesiones ligamentosas durante la práctica deportiva.

Aunque en primera instancia las lesiones ligamentosas se producen en situaciones en las que hay contacto físico, en la reincidencia se incrementan los episodios sin contacto. Es probable que esto se relacione con carencias en el proceso de recuperación.

El modo más efectivo para reducir la incidencia de lesiones es mejorar el rendimiento a través de programas de entrenamiento que integren ejercicios específicos y propioceptivos, destinados a mejorar la estabilidad y el control motor al ejecutar los gestos deportivos (aceleraciones, caídas, cambios de dirección, etc.).

Bibliografía

  1. Naclerio, F. (2011): Entrenamiento Deportivo. Fundamentos y aplicaciones en diferentes deportes. Editorial Médica Panamericana.
  2. Woods C, Hawkins R, Hulse M, Hodson A. (2002): The Football Association Medical Research Programme: an audit of injuries in professional football-analysis of preseason injuries. Br. J. Sports. Med. 36:436-441.
  3. Askling C, Lund H, Saarok T, Thortensson A. (2002): Self-reported hamstring injuries in student-dancers. Scand. J. Med. Sci. Sports. 12:230-235.
  4. Rochcongar P, Laboute E, Jan J, Carling C. (2009): Ruptures of the Anterior Cruciate Ligament in Soccer. Int. J. Sports. Med.

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