Gesto deportivo de alta calidad, reacción motriz refleja

Gesto deportivo de alta calidad

Se expondrá lo que ocurre en el músculo durante un gesto deportivo como un golpeo a la pelota en tenis o un golpeo de balón en fútbol y como mejorarlo. Espero, que los ejemplos se muestren claros con el objetivo de que el lector pueda transferir los nuevos conocimientos al gesto deportivo de su modalidad deportiva.

Este artículo está enfocado para todo aquel que le conmuevan las ganas de aprender cómo funciona nuestro cuerpo, para aquellos que pretendan mejorar los gestos técnicos de sus deportistas o para cualquiera que quiera aprender conmigo y debatir acerca de cómo mejorar en el próximo artículo o aconsejarme sobre nuevas temáticas.

Una pregunta que siempre me he hecho, y sin embargo, contempla una contradicción absoluta es si quién controla nuestro cuerpo lo conoce realmente. En varias ocasiones he podido llevar a cabo un ejercicio con deportistas amateur y sujetos sedentarios, en el que con los ojos cerrados y los brazos abiertos tenían que acercar las yemas de los dedos índice hacia la parte delantera del cuerpo hasta que estas lleguen a tocarse. Rara vez el sujeto conseguía que esto ocurriera, pero lo que es verdad, es que en sujetos deportistas si no lo conseguían estaban más cerca. Su razón, quizás sea objeto de otro artículo, pero lo que quería concluir con esto es que si ese órgano que nos controla, conociera nuestro cuerpo a la perfección, incluso con los ojos cerrados sabría la situación de cada una de sus extremidades, y en este ejercicio conseguiría juntar las yemas de los dedos. Así pues, un portero de fútbol que salta a por un balón entre empujones, deberá conocer a la perfección la posición de su tobillo sin mirarlo para caer de forma adecuada y no apoyarlo torcido. ¿Ayudará tener un esquema mental adecuado en la ejecución del gesto deportivo?

Clasificación de los receptores

El sistema nervioso se divide en sistema nervioso central (SNC) y sistema nervioso periférico. Este último se encarga de recoger la información del exterior a través de diferentes receptores y de llevarla hasta el SNC. Los receptores pueden ser de varios tipos:

  • Mecanoreceptores: encargados de identificar modificaciones en patrones mecánicos.
  • Termoreceptores: encargados en diferenciar cambios en la temperatura.
  • Nocioreceptores: identifican el dolor.
  • Fotoreceptores: perciben la luz.
  • Quimioreceptores: advierten estímulos relacionados con la composición de la sangre.
  • Propioreceptores: encargados de identificar momentos de riesgo en los músculos y articulaciones durante una actividad. Estos se dividen en tres:
    • Los receptores que se ubican en las cápsulas articulares y que informan sobre los ángulos articulares y la velocidad en la que se modifican estos ángulos.
    • Los husos musculares que informan al SNC del grado de estiramiento que asumen las fibras musculares.
    • Los órganos tendinosos de Golgi situados en los tendones y encargados de informar al SNC la presión que ejerce el músculo a la inserción con el hueso.

      Imagen 1. Husos musculares
      Imagen 1. Husos musculares

Husos musculares. Reacción motriz refleja

Estos receptores están rodeados por una vaina de tejido conectivo, situados en el interior del músculo, entre el resto de fibras musculares, y unidos por esta vaina al endomisio del resto de las fibras. Así, cuando las fibras musculares se estiren los husos musculares también lo harán, pudiendo valorar el grado de elongación. La información referente al grado de estiramiento es recogido por las terminaciones nerviosas de los husos musculares y transmitida hasta la médula espinal para que envíe una doble respuesta: por un lado, enviará información a las motoneuronas que inerven a las fibras musculares del músculo agonista (musculo principal del movimiento, el que se contrae) para inhibir la contracción, y por el otro, enviarán información a las motoneuronas que inerven a las fibras musculares del músculo antagonista (el contrario al principal, el que se estira) para que deje de estirarse.

Gesto deportivo de Movimiento de golpeo de balón
Figura 2. Movimiento completo en el golpeo a balón de un futbolista.

A modo de ejemplo, si un futbolista golpea un balón con el pie,  tras el contra movimiento, provocará una contracción en el cuádriceps y un estiramiento en los isquiotibiales. Si los husos musculares detectan que el grado de elongación de las fibras de los músculos isquiotibiales es elevado, enviarán una señal al SNC que provocará la contracción de este músculo e inhibirá la contracción del cuádriceps, evitando la lesión.

Gesto deportivo de alta calidad

Durante la actividad física, la mayoría de los gestos deportivos, como vemos en la imagen anterior, incluyen al principio un movimiento contrario al sentido principal del movimiento, con el objetivo de conseguir una reacción del músculo que permita un gesto más potente. Por ejemplo, cuando un tenista pretende restar una bola a media altura, realiza en un principio un contra movimiento en el que el pectoral mayor de estira aprovechando la reacción de los husos musculares contrayendo el músculo y consiguiendo que la fase última del gesto de golpeo sea más potente.

Así, el atleta que sea capaz de interiorizar y coordinar la reacción refleja de los husos musculares contrayendo las fibras del músculo agonista con la contracción voluntaria del músculo conseguirá un gesto deportivo de alta calidad.

gesto deportivo de Rafa Nadal
Imagen 3. Final del contra movimiento. Reacción de los husos musculares en el pectoral mayor.

Conclusiones

Parecen totalmente reemplazables los ejercicios que tienen como fin el conocimiento del cuerpo, como el ejercicio de Jakobson en el que el sujeto contrae uno a uno todos los grupos musculares del cuerpo antes y después del entrenamiento para que el cerebro conozca las modificaciones que se dan durante la sesión y adapte el esquema mental que tiene sobre el propio cuerpo a sus continuos cambios. Sin embargo, tengo que mostrar una postura totalmente contraria a esto, ya que, como hemos visto, el hecho de que el cerebro conozca a la perfección el cuerpo que maneja resulta realmente importante.

En definitiva, si conseguimos que el cerebro de un tenista conozca la longitud del pectoral mayor, será mucho más fácil que coordine la contracción refleja de los husos musculares con la contracción voluntaria de este músculo cuando vaya a restar una bola a media altura, y por consiguiente, la calidad y potencia del gesto deportivo será mayor.

Pectoral mayor
Imagen 4. Pectoral mayor.

Como exponía al principio, los sujetos sedentarios asumen un esquema mental menos preciso.  En la tesitura de una persona así o en un deportista en readaptación los mecanismos reflejos no son tan efectivos. Por consiguiente, en un movimiento fuerte previo al tratamiento de la mejora de ese esquema mental sobre el cuerpo, los receptores correspondientes pueden no actuar de forma efectiva y encontrarse en una situación más vulnerable para lesionarse.

Bibliografía

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  • Bullich, J. (1996). Mecanorreceptores y sensibilidad propioceptiva de la rodilla. Hospital Sagrado Corazón Q. S. La Alianza. Barcelona. Biomecánica, IV, 6 (42-50)
  • Milanca Montecinos, R.; Montiel Oyarzun, J. (2017). Análisis de la técnica del golpe de balón en fútbol. Revista Digital. Buenos Aires, Año 21, Nº 224
  • Pribram, Karl; Ramírez, M. (1995). Cerebro y conciencia. Madrid: Díaz de Santos
  • Sánchez, J. (2015). Apuntes inéditos de fisiología del deporte. Universidad Pontificia de Salamanca
  • (2009). Fisiología humana: un enfoque integrado. Madrid: Panamericana

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