La fractura en rodete (o fractura en torus) es una lesión ósea incompleta, característica de la edad pediátrica, producida por una falla mecánica bajo compresión axial.
Se manifiesta como un abultamiento o «arruga» de la corteza ósea (cortical) sin que exista una solución de continuidad o ruptura completa del hueso.
Este fenómeno ocurre debido a la alta elasticidad y porosidad del hueso inmaduro, que permite la deformación plástica del lado impactado mientras el periostio permanece íntegro.
¿En qué consiste la fractura en rodete?
La fractura en rodete es una fractura incompleta de la diáfisis o metáfisis de los huesos largos, caracterizada por el abultamiento o colapso localizado de la corteza ósea. A diferencia de las fracturas completas, no existe una línea de discontinuidad que atraviese todo el hueso; en su lugar, la fuerza de compresión axial provoca que la cortical se «arrugue» o se pliegue sobre sí misma (1).
Es una lesión típica de la infancia debido a que los huesos pediátricos tienen una mayor porosidad y un periostio más grueso y elástico, lo que les permite absorber energía deformándose plásticamente antes de romperse por completo.
Sinónimos Técnicos y Clínicos
Para enriquecer la terminología de tu artículo, puedes utilizar los siguientes sinónimos según el contexto (1,2):
- Fractura en Torus: (Del latín torus, que significa protuberancia o nudo). Es el término más utilizado en la literatura científica internacional.
- Fractura en caña de bambú: Debido a la similitud visual con los nudos de una vara de bambú.
- Fractura por impactación cortical: Describe el proceso físico donde la corteza se impacta contra sí misma.
- Fractura subperióstica estable: Resalta el hecho de que el periostio suele quedar intacto, manteniendo la estabilidad del hueso.
- Buckle fracture: Término estándar en inglés que significa «fractura por pandeo».
Mecanismo de lesión
El hecho que desencadena esta lesión es una fuerza de compresión axial aplicada sobre la diáfisis o metáfisis de un hueso largo (normalmente el radio distal).
Este mecanismo ocurre típicamente por una caída sobre la mano en extensión, donde la energía se transmite longitudinalmente. Debido a que el hueso pediátrico es más poroso y elástico, la corteza no se quiebra, sino que se deforma plásticamente ante la carga.
Características
La lesión de la fractura en rodete cumple las siguientes características (2,3):
- Bucle o arrugamiento cortical: Es el signo patognomónico. Se observa como una prominencia, abultamiento o «arruga» localizada en la superficie del hueso. Técnicamente, es un fallo por pandeo (buckling) de la cortical debido a la incapacidad de soportar la carga de compresión.
- Ausencia de interrupción de la cortical: A diferencia de las fracturas completas o en «tallo verde», en la fractura en rodete no existe una línea de ruptura que atraviese el hueso. La continuidad ósea se mantiene íntegra en todo su perímetro, aunque con una deformidad geométrica evidente.
- Estabilidad: Se considera una fractura intrínsecamente estable. Al no haber desplazamiento de fragmentos ni ruptura del periostio (la capa externa del hueso), el riesgo de angulación secundaria o desplazamiento posterior es mínimo. Esto permite, en muchos casos, un tratamiento conservador con inmovilización simple o férulas.

Etiología de fractura en rodete
La etiología está formada por varios factores y está centrada en la respuesta biomecánica de un tejido óseo en desarrollo ante fuerzas de compresión.
1. Factor Mecánico (Mecanismo Indirecto)
La causa principal de la fractura en rodete es una carga de compresión axial sobre el eje longitudinal del hueso.
Normalmente el factor mecánico se caracteriza por una caída desde la propia altura con el miembro en extensión (frecuentemente el radio distal) (5).
En este sentido, el impacto de la mano contra el suelo provoca que la energía se transmita hacia arriba. En un adulto, esta fuerza suele causar una fractura completa (como la de Colles). Sin embargo, en niño, como su elasticidad es mayor, el hueso puede llegar a “ondularse» o arrugarse en lugar de partirse.
2. Factor Anatómico (Predisposición Pediátrica)
La fractura en rodete es casi exclusiva de la infancia (especialmente entre los 2 y 12 años) debido a las propiedades únicas del hueso inmaduro (4).
En esta etapa hay una alta porosidad cortical. Esto quiere decir que el hueso pediátrico tiene más canales de Havers y es menos mineralizado, lo que reduce su módulo de elasticidad (es más «blando») (4).
Además, el periostio es grueso. Esta capa densa que recubre el hueso actúa como un manguito protector que limita el desplazamiento y mantiene la integridad de la estructura a pesar de una fractura en rodete, favoreciendo que el fallo sea solo una deformación plástica superficial.Las fracturas suelen ocurrir en la unión de la metáfisis con la diáfisis, donde el hueso esponjoso se encuentra con el hueso cortical más rígido, creando un punto de vulnerabilidad mecánica.
3. Factores Epidemiológicos
La epidemiología también influye en la aparición de la fractura en rodete (1,5):
- Actividad física: El aumento de la participación en deportes de impacto, juegos en parques y actividades que implican trepar eleva la incidencia.
- Estacionalidad: Diversos estudios muestran un incremento de la frecuencia en meses de primavera y verano, asociado a una mayor exposición a actividades recreativas al aire libre.
¿A qué grupo de población afecta más la fractura en rodete?
A continuación, vamos a comentar el grupo de población más vulnerable a este tipo de fractura.
Es importante destacar que la fractura en rodete afecta casi de forma exclusiva a la población con edades entre 2 y 12 años. Además, tenemos en cuenta los siguientes factores epidemiológicos (1):
- Razón biológica: En este rango etario, los huesos presentan una alta porosidad y una mineralización incompleta. Esto les otorga una mayor elasticidad en comparación con el hueso adulto (que es más frágil y tiende a romperse por completo).
- Distribución por sexo: Es ligeramente más frecuente en niños que en niñas, lo cual se asocia estadísticamente a una mayor participación en actividades físicas de alto impacto o juegos de riesgo.
- Población adulta: Es muy rara en adultos, ya que la misma fuerza de compresión suele resultar en una fractura de Colles o una fractura completa debido a la rigidez de la corteza ósea.
¿Dónde es común localizar la fractura en rodete?
Estas fracturas ocurren principalmente en la metáfisis (la zona de transición entre el cuerpo del hueso y su extremo) de los huesos largos, donde el hueso cortical es más delgado (6):
- Radio Distal (Muñeca): Es la localización más frecuente (aprox. 70-80% de los casos). Generalmente ocurre tras una caída sobre la palma de la mano extendida.
- Cúbito Distal: A menudo acompaña a la fractura de radio, aunque puede presentarse de forma aislada.
- Tibia y Peroné: Especialmente en la parte distal (cerca del tobillo), común en niños pequeños que sufren caídas mientras corren o saltan.
- Fémur Distal: Menos común, pero posible en traumatismos de mayor energía.
Diagnóstico de la fractura en rodete
El abordaje de la fractura en rodete se caracteriza por ser mínimamente invasivo, dado que se trata de una lesión de estabilidad intrínseca (6,7):
- Examen Físico: El paciente suele presentar dolor localizado en la metáfisis del hueso afectado (frecuentemente el radio distal), acompañado de una inflamación moderada (edema). A diferencia de las fracturas completas, no existe deformidad angular evidente ni crepitación, aunque puede observarse una leve prominencia al tacto en el sitio del «arrugamiento».
- Radiografía (Gold Standard): El diagnóstico definitivo se obtiene mediante proyecciones anteroposterior (AP) y lateral.
Tratamiento de fractura en rodete
Debido a que el periostio está intacto y no hay desplazamiento, el tratamiento se centra en el control del dolor y la protección mecánica (6,7):
- Inmovilización: Actualmente, la tendencia en ortopedia pediátrica es el uso de férulas removibles (velcro) o férulas de yeso palmar. Estudios recientes sugieren que las férulas textiles son tan efectivas como el yeso cerrado, permitiendo una mejor higiene y mayor comodidad para el niño.
- Duración: El periodo estándar de inmovilización es de 3 a 4 semanas. Este tiempo es suficiente para que el proceso de consolidación ósea estabilice la deformidad plástica.
- Pronóstico: Es excelente. Al ser una fractura que no compromete la placa de crecimiento (fisis) ni la estabilidad estructural, no suele haber secuelas funcionales, limitaciones en el rango de movimiento o deformidades a largo plazo.
Guía sobre la Fractura en Rodete: Qué es, Recuperación y Tipos (FAQ)
1. ¿Qué es exactamente una fractura tipo rodete?
La fractura en rodete (también llamada fractura en torus o buckle fracture) es una lesión incompleta muy común en la infancia. Se produce cuando el hueso se «aplasta» sobre sí mismo por una fuerza de compresión. En lugar de romperse en dos pedazos, la capa externa del hueso (la cortical) se abomba o se dobla, creando un pequeño relieve o «rodete» mientras el otro lado permanece intacto.
2. ¿En qué hueso ocurre con más frecuencia?
Aunque puede ocurrir en cualquier hueso largo (como la tibia o el cúbito), el radio distal (cerca de la muñeca) es el lugar más habitual. Suele suceder tras una caída típica donde el niño apoya la mano extendida para frenar el golpe.
3. ¿Cuáles son los tipos de fracturas más comunes?
Para entender dónde encaja la de rodete, podemos clasificar las fracturas en tres grandes grupos:
- Fracturas Completas: El hueso se rompe totalmente en dos o más fragmentos.
- Fracturas Incompletas: El hueso se quiebra parcialmente (aquí entran las de rodete y las de «leño verde»).
- Fracturas Abiertas: El hueso rompe la piel, lo que aumenta el riesgo de infección y se considera una urgencia mayor.
4. Tiempo de curación: ¿Cuánto tarda en sanar?
La buena noticia es que las fracturas en rodete son muy estables y curan rápido:
- Inmovilización: Suele bastar con una férula o yeso durante unas 3 semanas.
- Consolidación total: El hueso suele estar radiológicamente sano entre las 6 y 8 semanas.
- Fracturas complejas: Si la fractura fuera completa o desplazada, el tiempo podría extenderse hasta las 12 semanas.
5. ¿Qué ayuda a que el hueso suelde más rápido?
Para acelerar la recuperación, es fundamental:
- Nutrición: Una dieta rica en calcio, vitamina D y proteínas.
- Seguir las indicaciones: Respetar el tiempo de reposo y no retirar la férula antes de tiempo.
- Evitar hábitos nocivos: En adultos, el tabaco ralentiza drásticamente la curación ósea.
6. ¿Es grave una fractura en rodete?
«Dentro del mundo de las fracturas, la de rodete es considerada una de las más benignas.»
Al ser una fractura estable y no desplazada, el riesgo de complicaciones es mínimo. A diferencia de las fracturas abiertas o las que afectan a la articulación, la de rodete rara vez requiere cirugía o deja secuelas a largo plazo.
7. Resumen de clasificaciones
| Criterio | Tipos principales |
|---|---|
| Por extensión | Completas e Incompletas (Rodete, Fisura). |
| Por contacto exterior | Cerradas y Abiertas (Expuestas). |
Referencias Bibliográficas
- Herring, J. A. (2020). Tachdjian’s Pediatric Orthopaedics: From the Texas Scottish Rite Hospital for Children. Elsevier. (Texto estándar de oro para traumatología pediátrica).
- Rooks, V. J., & Shore, R. M. (2014). Pediatric skeletal analysis: An atlas of fracture patterns. Pediatric Radiology, 44(6), 754-765. https://doi.org/10.1007/s00247-014-2904-4
- Van de Voorde, P., et al. (2021). European Resuscitation Council Guidelines 2021: Paediatric Life Support. Resuscitation. (Útil para protocolos de manejo inicial).
- Horton, M. G., & Hall, H. (2018). Evidence-based children’s orthopaedics. The Lancet, 391(10134), 1982-1984. Enlace
- Symons, S., et al. (2001). Guidance for management of torus fractures of the distal radius. Journal of Pediatric Orthopaedics.
- Asad, A., et al. (2021). Pediatric distal radius buckled fractures: A management review. Journal of Orthopaedic Surgery and Research.
- Plint, A. C., et al. (2006). A randomized, controlled trial of removable splinting versus casting for wrist buckle fractures in children. Pediatrics, 117(3), 691-697. (Referencia clásica para sustentar el uso de férulas).





