Lesiones en baloncesto

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lesiones en baloncesto

En el artículo anterior, pudimos ver la incidencia de lesiones en baloncesto. En este caso se busca reducir esta incidencia con criterios de prevención específicos para este deporte, que nos puedan ayudar a que estas lesiones en baloncesto se produzcan el menor número de veces posible o con la menor gravedad posible. Podremos encontrar diferentes estrategias en la prevención. Desde las más básicas sin equipamiento adicional, como puede ser un calentamiento específico, hasta las más complejas que incluyan sesiones independientes con equipamiento.

Calentamiento neuromuscular

En este apartado, se busca proporcionar al entrenador herramientas que sin tener conocimientos específicos en la preparación física o prevención de lesiones en baloncesto, pueda usar con conocimiento de que tuvieron efectos positivos reduciendo el número de lesiones en baloncesto.

Un calentamiento formado de cuatro fases progresivas de saltos y caídas en diferentes direcciones, tareas sobre uno y dos pies, pliometría y agilidad, realizado antes de cada sesión, dos veces por semana con una duración de 20 minutos, redujo significativamente el número de lesiones en baloncesto sin contacto, así como lesiones de miembros inferiores por sobreuso (5). Sin embargo esta metodología no demostró tener una diferencia significativa en la prevención de lesiones en la rodilla en jugadores de baloncesto. Para potenciar el efecto preventivo del calentamiento, se sugiere añadir en el calentamiento equipamiento inestable lo que parece tener un efecto importante en la reducción de esguinces de tobillo en baloncesto (2). Es recomendable también añadir estiramientos, ejercicios de fuerza y equilibrio, movimientos de agilidad específicos del baloncesto y con una duración superior a 3 meses consecutivos en todas las sesiones de entrenamiento (5). Similares son los resultados mediante un calentamiento y con ejercicios sobre plataforma inestable, sin encontrar importantes modificaciones encontradas por otros autores (3).

Otro tipo de calentamiento diseñado en un principio para fútbol pero que demostró tener eficacia también en baloncesto es el Fifa 11+ , produciendo este calentamiento una reducción significativa de lesiones en baloncesto (7). Lo mismo sucede con una pequeña variante del PEP Program (6) Estos resultados concuerdan con los obtenidos en la revisión realizada por otros autores recientemente (8)

Lesiones en baloncesto: reeducación de la técnica

Otra programa de intervención formado por el trabajo sobre la técnica en la recepción de los saltos y movimientos básicos(1). Recalcar que el énfasis se realizará en la técnica realizada no en un programa de fuerza:

  1. Primer mes: Sentadillas, lunges y saltos laterales
  2. Segundo mes: Saltos con rodillas al pecho, saltos desde sentadilla, saltos a una pierna y saltos sobre superficie inestable.
  3. Tercer mes: Saltos máximos específicos del baloncesto, movimientos de carrera y agilidad.

Con este programa se conseguían mejorar factores biomecánicos relacionados con el riesgo de lesión, sin comprobar directamente la eficacia de este programa, aunque suponiendo así la reducción de la incidencia a través de la reducción de los factores de riesgo.

Planteamiento teórico de lesiones en baloncesto

En este caso, se plantea un modelo teórico a diferentes niveles sobre los que trabajar la prevención en el baloncesto (4). Este planteamiento se basa en los factores de riesgo, y sobre todo en una larga revisión de la literatura sobre el tema.

  • Nivel 1: Nivel más básico que contempla los factores biomecánicos y movilidad.
Nivel 1. Factores biomecánicos y movilidad
  • Nivel 2: Nivel en el que se contemplan los factores propios de las acciones del deporte en concreto: movimientos básicos, deceleraciones y estabilidad.
lesiones en baloncesto
Nivel 2. Movimientos básicos, deceleración y estabilidad
  • Nivel 3: Nivel que contempla los factores de asimetrías, fuerza de glúteo, control neuromuscular, propiocepción y fuerza de los abductores.
Nivel 3.png
Nivel 3: Asimetrías, fuerza glúteo, control neuromuscular, propiocepción y fuerza musculatura abductora de cadera
  • Nivel 4: Último nivel en el que se centra en la fuerza excéntrica como prevención de rotura a nivel muscular
Nivel 4
Nivel 4. Fuerza excéntrica

Disponemos de diferentes metodologías para la prevención de lesiones en baloncesto. Desde un calentamiento que no necesita de equipamiento adicional, que cualquiera puede realizar y con evidencia de que reducen la incidencia de lesiones, hasta un planteamiento más complejo que propone factores sobre los que trabajar en diferentes niveles para la prevención.

Incidencia de lesiones en baloncesto

El baloncesto es uno de los deportes más populares en relación al número de participantes. Se desarrolla en un campo de juego pequeño, con un gran número de jugadores interactuando en situaciones de juego, que limitan el espacio para la ejecución de las habilidades específicas. En las siguientes lineas, se abordarán las lesiones en el baloncesto, y en que situaciones se producen, así como a los que todos los deportistas están expuestos mediante su práctica.

¿Qué entendemos por lesión? Una lesión es considerada un problema en el sistema musculo esquelético que no permite al jugador continuar con la práctica y que lo tiene apartado del campo de juego durante al menos un día perdiéndose un entrenamiento o un partido (9)

Una medición común para calcular esta incidencia de lesiones según el deporte, es la exposición del deportista, entendida esta como un deportista que participa en un entrenamiento o partido en el cual él o ella está expuesto a la posibilidad de que se produzca la lesión (10). Esta sea quizás la medida más fiable, ya que nos puede ofrecer la incidencia de un tipo de lesión por cada 1000 horas que el deportista está expuesto a riesgo de lesión, ya sea en entrenamiento o en partido.

Aplicando este índice al baloncesto, encontramos que un jugador de baloncesto tiene un índice de 9.9 lesiones por cada 1000 horas de exposición durante partido de competición, reduciéndose este hasta un 4.3 lesiones por cada 1000 horas de exposición si se trata de entrenamiento (11).

Si lo llevamos al baloncesto profesional americano, a la NBA, con los resultados obtenidos a lo largo de 24 años, se encontró que el índice de exposición por jugador es de 3.26 lesiones por 1000 horas de exposición en partido de competición, siendo éstas mucho mayores en el primer mes de competición que en meses sucesivos (12).

Tabla 1 Número de roturas en función del mes de competición. El mes 1 es pretemporada. Extraído de Jackson et al., 2013
Tabla 1 Número de roturas en función del mes de competición. El mes 1 es pretemporada. Extraído de Jackson et al., 2013

A pesar de que las horas de entrenamiento suelen ser mucho mayores que las de competición (quizás no exista tan marcada diferencia en caso de la National Basketball Association), es lógico que el índice sea mayor en partido ya que el nivel de intensidad y sobretodo de incertidumbre es mucho mayor, lo que podría explicar en parte este aumento del índice.

Zona anatómica, tipo de lesión y mecanismo

Durante la competición en partidos oficiales, las lesiones más comunes que se producen son en una mayor medida en el tobillo, un 26,2%, ocurriendo 2.33 esguinces de tobillo por deportista y por cada 1000 horas de exposición, seguido de la rodilla ( 7,4%), como se puede ver en la Tabla 2 (11).

Tabla 2 Lesiones más comunes durante partidos de competición. Extraído de Dick et al., 2007
Tabla 2 Lesiones más comunes durante partidos de competición. Extraído de Dick et al., 2007

Siendo similares los datos obtenidos en la NBA, donde el la estructura más afectada por las lesiones también es el tobillo, siendo el doble el índice que en la segunda estructura, la rodilla (13).

Durante los entrenamientos, la distribución es similar, siendo el tobillo donde más lesiones se producen, ocurriendo 1.06 esguinces de tobillo por deportista y por cada 1000 horas de exposición.

Tabla 3 Lesiones más comunes durante los entrenamientos. Extraído de Dick et al., 2007
Tabla 3 Lesiones más comunes durante los entrenamientos. Extraído de Dick et al., 2007

Diferenciando entre baloncesto masculino y femenino, el resultado es similar, siendo el tobillo y la rodillas las zonas anatómicas más afectadas por las lesiones, seguida por la zona de la espalda (9,14).

En función al tipo de lesión, el más encontrado en este deporte son los esguinces/rotura (ligamentos),con un +40%, seguido de las elongaciones/rotura (músculo o tendón), con un porcentaje entorno al 20%, y fracturas 10% (9,15).

Algo diferentes son los datos encontrados en la NBA, donde el 35% de las lesiones son esguinces/roturas de ligamentos, un 21% debido a contusiones, y un 20% de elongaciones/ rotura musculares o de tendones (13).

En el baloncesto profesional americano, cuando observamos las roturas musculares, los isquiotibiales son el grupo muscular en el que más roturas se producen, seguidos de cerca por la los aductores. Aproximadamente un 40% de estas roturas, tanto de isquiotibiales como de aductores, fueron resultado de una sobrecarga excéntrica durante la ejecución de una acción durante el partido (12).

Otro punto de vista que debemos destacar es conocer el mecanismo de lesión, pudiendo crear dos grandes grupos: si se producen con contacto o sin contacto la mayoría de lesiones en el baloncesto. Pues bien, durante las lesiones producidas en partido, un gran número es debido a lesiones por contacto, ya sea con otro jugador, o con otro elemento. Sin embargo el porcentaje de lesiones sin contacto es mayor en entrenamiento que durante partidos, tal y como se ve en la Tabla 4.

Tabla 4 Porcentaje de lesiones en función del mecanismo de lesión en partidos y entrenamiento. Extraído de Dick et al., 2007
Tabla 4 Porcentaje de lesiones en función del mecanismo de lesión en partidos y entrenamiento. Extraído de Dick et al., 2007

Conclusiones

Desde el punto de vista de intentar reducir al máximo el número de lesiones que se puedan producir, debemos tener en cuenta que:
1. La mayor incidencia de lesiones en jugadores de baloncesto se encuentra en el tobillo, siendo el esguince lateral externo la lesión que más se produce, seguido de la rodilla.
2. El mayor número de roturas a nivel muscular se producen en el inicio de temporada.
3. La gran mayoría de las roturas musculares se producen debido a una sobrecarga excéntrica.

Bibliografía

  1. Aerts, I., Cumps, E., Verhagen, E., Wuyts, B., Van De Gucht, S., & Meeusen, R. (2015). The Effect of a 3-Month Prevention Program on the Jump-Landing Technique in Basketball: A Randomized Controlled Trial. Journal of Sport Rehabilitation, 24(1), 21–30 10p. doi:10.1123/jsr.2013-0099
  2. Cumps, E., Verhagen, E., & Meeusen, R. (2007). Efficacy of a sports specific balance training programme on the incidence of ankle sprains in basketball. Journal of Sports Science and Medicine, 6(2), 212–219.
  3. Emery, C. a, Rose, M. S., McAllister, J. R., & Meeuwisse, W. H. (2007). A prevention strategy to reduce the incidence of injury in high school basketball: a cluster randomized controlled trial. Clin J Sport Med, 17(1), 17–24. doi:10.1097/JSM.0b013e31802e9c05
  4. Hauschildt, M. D., & Luke, A. L. (2013). Lower Extremity Injury Prevention Program for Collegiate Women’s Basketball: Case Report. Journal of Australian Strength & Conditioning, 21(3), 49–59.
  5. Herman, K., Barton, C., Malliaras, P., & Morrissey, D. (2012). The effectiveness of neuromuscular warm-up strategies, that require no additional equipment, for preventing lower limb injuries during sports participation: a systematic review. BMC Medicine, 10(1), 75. doi:10.1186/1741-7015-10-75
  6. Lim, B.-O., Lee, Y. S., Kim, J. G., An, K. O., Yoo, J., & Kwon, Y. H. (2009). Effects of Sports Injury Prevention Training on the Biomechanical Risk Factors of Anterior Cruciate Ligament Injury in High School Female Basketball Players. The American Journal of Sports Medicine, 37(9), 1728–1734. doi:10.1177/0363546509334220
  7. Longo, U. G., Loppini, M., Berton,  a., Marinozzi,  a., Maffulli, N., & Denaro, V. (2012). The FIFA 11+ Program Is Effective in Preventing Injuries in Elite Male Basketball Players: A Cluster Randomized Controlled Trial. The American Journal of Sports Medicine, 40(5), 996–1005. doi:10.1177/0363546512438761
  8. Taylor, J. B., Ford, K. R., Nguyen, A.-D., Terry, L. N., & Hegedus, E. J. (2015). Prevention of Lower Extremity Injuries in Basketball: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Health, 7(5), 392–398. doi:10.1177/1941738115593441.
  9. Stergioulas A, Trippolitsioti A, Kostopoulos N, Gavriilidis A, Sotiropoulos M, B. P. (2007). Amateur basketball injuries. A prospective study among male and female athletes. Biol Excercise, 3, 36–42.
  10. Carter, E. A., Westerman, B. J., & Hunting, K. L. (2011). Risk of Injury in Basketball, Football, and Soccer Players, Ages 15 Years and Older, 2003-2007. Journal of Athletic Training (National Athletic Trainers’ Association), 46(5), 484–488.
  11. Dick, R., Hertel, J., Agel, J., Grossman, J., & Marshall, S. W. (2007). Descriptive Epidemiology of Collegiate Men’s Basketball Injuries: National Collegiate Athletic Association Injury Surveillance System, 1988-1989 Through 2003-2004. Journal of Athletic Training (National Athletic Trainers’ Association), 42(2), 194–201.
  12. Jackson, T. J., Starkey, C., McElhiney, D., & Domb, B. G. (2013). Epidemiology of Hip Injuries in the National Basketball Association: A 24-Year Overview. Orthopaedic Journal of Sports Medicine, 1, 1–7.
  13. Drakos, M. C., Domb, B., Starkey, C., Callahan, L., & Allen, A. A. (2010). Injury in the National Basketball Association: A 17-Year Overview. Sports Health, 2(4), 284–290.
  14. Campus, W., & Africa, S. (2012). Prevalence of basketball-related musculoskeletal injuries among university players. African Journal for Physical, Health Education, Recreation and Danc, 18(2), 308–316.
  15. Kostopoulos, N., & Dimitrios, P. (2010). Injuries in Basketball. Biology of Exercise, 6(1), 47–55.

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