Jóvenes con altas capacidades deportivas

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Adolescente realizando recepcion en voleibol

El proceso de detección y selección de jóvenes con altas capacidades deportivas (mal llamados talentos deportivos), es de vital importancia en cualquier modalidad deportiva. Un programa eficaz permite a los equipos deportivos y a los entrenadores identificar y seleccionar a aquellos jóvenes que poseen un mayor número de características (fisiológicas, técnico-tácticas, psicológicas, etc.) que les permitirán llegar a formar parte de la élite deportiva en su modalidad.

Antes de diseñar un programa para la detección de jóvenes con altas capacidades deportivas, hay que pensar en el plazo que se tiene para lograr los objetivos (corto, medio o largo). En función de esta condición, Léger, en Solanellas & Pedró (5), y Leyva (3) distinguen los siguientes niveles:

  1. Selección para el resultado a largo plazo: en el cual se encuentra la creación de equipos escolares.
  2. Selección para el resultado a medio plazo: donde los atletas se agrupan con vistas a formar parte del equipo nacional en un futuro.
  3. Selección para el resultado a corto plazo: con el fin de que los atletas integren las selecciones nacionales en las competiciones de nivel mundial.

El objetivo principal de la selección a largo plazo es la de identificar las “características individuales que facilitan la organización de grupos para su preparación” (3), atendiendo a diferentes indicadores establecidos previamente, entre los que se encuentran la edad biológia, la edad cronológica y varios indicadores sociales que aportan información sobre las capacidades físico-psicológicas y técnico-tácticas que el joven posee, lo que permitirá ajustar y planificar los entrenamientos de acorde a la etapa en la que se encuentre.  Con el fin de predecir qué deportistas conseguirán el éxito a la edad adulta en juegos nacionales o internacionales (5). En los modelos a corto y medio plazo, se  realizan evaluaciones en las que se toman en consideración indicativos sociales y motores, incluidos aquellos que valoran el estado y la posible dinámica de desarrollo de las condiciones técnicas y tácticas de deporte, así como la condición física del sujeto (3). El objetivo principal es descubrir a los deportistas que obtendrán los mejores resultados en la próxima competición (5).

Modelo científico y modelo formativo

Una vez que se tiene decidido si nuestra preparación de jóvenes con altas capacidades deportivas va a ser a corto, medio o largo plazo, el siguiente paso es concretar el modelo a emplear para la selección de jóvenes con altas capacidades deportivas. Las revisiones bibliográficas llevadas a cabo por Brotóns  (1), Díaz Suárez et al., (2) y Pérez  & Pila (4) concluyen que, actualmente, existen dos modelos que se emplean para detectarlos: el modelo empírico o científico y el modelo formativo o de desarrollo. Los cuales, a pesar de sus diferencias tienen una base común (2):

  • Uso de procedimientos predictivos del rendimiento del deportista.
  • Aplicación de una serie de pruebas de valoración física, psicológica y antropométrica.
  • A partir de la pruebas anteriores se realizan predicciones a medio y largo plazo.

Gimnasta ritmica con cinta

Modelo empírico o científico

Este modelo se caracteriza por realizar la selección de jóvenes con altas capacidades de forma científica, a base de valoraciones aptitudinales de las cuales obtiene valoraciones a medio y largo plazo (2). El modelo científico consta de las siguientes fases (4):

  • Detección: Se lleva a cabo una predicción a largo plazo acerca de las posibilidades de que un deportista posea las capacidades y los atributos necesarios para alcanzar un elevado nivel de  éxito en un determinado deporte.
  • Selección: Consiste en un predicción a corto plazo de sobre las posibilidades de que un determinado sujeto, dentro de un grupo deportivo, posea los atributos, el nivel de aprendizaje, el entrenamiento y la madurez para conseguir un mayor nivel de desarrollo deportivo que sus compañeros en un futuro inmediato.
  • Captación: Es la predicción con vistas a una actuación inmediata de un deportista.

La relación que existe entre dichas fases se aprecia en la siguiente figura (1).

Modelo empirico o cientificoEl mejor ejemplo de un modelo de detección y formación de jóvenes con altas capacidades deportivas empírico o científico es el modelo que se emplea en Cuba, en el cual su éxito radica en una perfecta coordinación de todas las entidades y administraciones  implicadas en el proceso (2).

Modelo formativo o de desarrollo

Los diferentes autores que tratan y describen este modelo enumeran una serie de requisitos que conforman su estructura  (2).

  • Práctica deliberada y altamente estructurada: con el objetivo final de progresar y mejorar en la práctica deportiva, es necesaria una media de 10 años de práctica intensiva para adquirir las habilidades y las experiencias necesarias para ser un experto dentro de un contexto deportivo.
  • Presencia de un compromiso elevado: con el fin de superar con éxitos las dificultades e inconvenientes que surjan a lo largo del tiempo. También denominado “deseo de excelencia” (1) donde la elevada cantidad de años de entrenamiento se ha caracterizado por un deseo deliberado de optimizar sus aprendizajes.
  • Estado subjetivo de placer y de concentración: para así poder trabajar de forma concentrada durante largos períodos de tiempo.

En función de los requisitos mencionados anteriormente, Bloom (1985), en Brotóns (1), organiza este modelo en tres fases:

Modelo formativo o de desarrollo

En la primera fase los familiares y profesores de educación física son los encargados de detectar altas capacidades en la práctica deportiva de carácter general. Una vez que estas señales son detectadas, se debe ir encaminando al niño hacia la práctica de una especialidad deportiva acorde a sus capacidades más sobresalientes. En la segunda fase, entrenadores y/o monitores mejor formados y más capacitados son los encargados de hacer que el deportista trabaje con una mayor precisión técnica. En esta fase cobra una gran importancia la competición, debido a que se puede utilizar para medir el progreso de los deportistas, además de que la orientación hacia el éxito y el resultado es mucho más elevada. En la tercera y última fase, el deportista  adquiere una base de conocimiento propia y va formando su propia responsabilidad sobre su desarrollo. En definitiva adquieren lo que Wall (1986), en Brotóns (1), denomina conocimiento metacognitivo, junto con la responsabilidad necesaria para desarrollarlo. El entrenador eleva el nivel de exigencia deportiva de su deportista al máximo, ya que el esfuerzo necesario para alcanzar las metas propuestas aumenta considerablemente. En esta fase el respeto del deportista hacia el entrenador es muy elevado, en parte porque los padres van perdiendo su importancia a medida de que el deportista adquiere mayor responsabilidad (1).

Basándose en el modelo anterior creado por Bloom (1985), Delgado (2000) lo especifica más, estableciendo cuatro fases en el desarrollo del rendimiento del deportista (1):

  1. Fundamentación: desarrollo psicomotriz, etc.
  2. Iniciación deportiva: inicio en varias disciplinas deportivas.
  3. Especialización: entrenamiento sistemático en una especialidad deportiva en concreto.
  4. Alto rendimiento: optimización de la forma deportiva para obtener el más alto rendimiento en competición.

Los paralelismos existentes entre ambos modelos se pueden apreciar en la siguiente figura (1):

Paralelismos entre el modelo de Bloom y de Delgado

En la primera fase del modelo creado por Bloom (1985) coincide con las dos primeras fases del modelo de Delgado (2000). Elemento que demuestra que durante la infancia se deben incluir de una manera conjunta la necesidad de establecer una formación psicomotriz amplia y multilateral junto al apoyo de familiares y entrenadores, planteando aprendizajes significativos y divertidos para favorecer el desarrollo del deportista (1). La segunda de las fases de Bloom (1985) coincide con la fase de especialización del modelo propuesto por Delgado (2000), la cual se lleva a cabo durante la adolescencia del deportista, factor que le permite especializarse en una disciplina deportiva. En esta fase, tanto Bloom (1985) como Delgado (2000), le conceden una gran importancia a la competición como medio de control del desarrollo del futuro deportista, al ser un elemento determinante en la planificación, y un gran elemento motivador para el deportista de cara a continuar con su formación (1). La tercera fase del programa de Bloom (1985) se corresponde con la fase de alto rendimiento del programa de Delgado (2000), en esta fase el deportista obtiene una cierta independencia en la práctica deportiva y la actividad se convierte en su profesión, por lo que se vuelve el centro de su vida, con lo que comienza a adquirir un conocimiento exhaustivo de su especialidad deportiva.

Adolescente compitiendo en natación

Conclusión

A la hora de planificar un programa de detección de jóvenes con altas capacidades deportivas se debe tener en cuenta los modelos que existen, el modelo científico y el modelo formativo. Escoger entre uno u otro dependerá de muchos factores, entre los que habría que destacar la filosofía de trabajo, sin olvidarse nunca que se está trabajando con jóvenes, por lo que cualquier acción que se emprenda debe estar cuidadosamente planificada y justificada.

Bibliografía

  1. Brotóns-Piqueres, J. M. (2005). Propuesta de un modelo integral para el proceso de detección, selección y desarrollo de talentos deportivos a largo plazo. Lecturas, educación física y deportes. 91 (10). Recuperado el 02/05/2015.
  2. Díaz-Suárez, A.; Morales-Baños, V. & Calvo-García, J. A. (2008). Acercamiento a la detección de talentos deportivos. Lecturas, educación física y deportes. 121 (13). Recuperado el 05/06/2015.
  3. Leyva-Infante, R. (2003). La selección de talentos deportivos. Criterios para asegurar su eficacia. Lecturas, educación física y deportes. 61 (9). Recuperado el 23/07/2015.
  4. Pérez-López, M. & Pila-Hernández, H. (2011). Detección, selección y desarrollo de talentos deportivos a largo plazo en bádminton. Lecturas, educación física y deportes. 156 (16). Recuperado el 30/03/2015.
  5. Solanellas-i Donato, F. & Pedró, J. (1996). Los centros de tecnificación: Búsqueda de talentos. Apunts: Educación Física y Deportes. 45, 76 – 80.

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