Rehabilitación de rotura de bíceps femoral

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Rehabilitación bíceps femoral

La lesión de los músculos isquiotibiales en deportistas es una de las alteraciones más comunes, siendo la más frecuente la rotura del bíceps femoral en su porción proximal (1,6,15). El mecanismo de lesión más típico suele producirse en situaciones de no contacto, donde el deportista realiza una contracción excéntrica y siente una sensación de punzada aguda en la parte posterior del muslo. La resonancia magnética es la prueba diagnóstica más fiable para determinar la gravedad de la lesión (1,2).

Es importante conocer que, en un tercio de las roturas fibrilares existe una recidiva a las 2 semanas de retomar la actividad física (17), algunas de las causas de esta incidencia son un inadecuado programa de rehabilitación y/o una vuelta prematura a la realización de la actividad deportiva (6,7). Por lo tanto, el programa expuesto a continuación abordará el tratamiento de la lesión de bíceps femoral, además de conocer cómo modificar los posibles factores de riesgo principales de esta alteración, como son: la debilidad, fatiga o falta de flexibilidad comprometida por la cicatriz. También incluimos como factores de riesgo una disminución de la fuerza de los isquiotibiales en comparación con la del cuádriceps, además de los déficits de coordinación de la musculatura estabilizadora del tronco y/o una mala postura lumbar (1,15,21,23).

Propuesta de tratamiento para la rotura del bíceps femoral

Dividiremos el periodo de recuperación de rotura de bíceps femoral en fases, en las cuales nos deberemos de marcar unos objetivos:(22,2o).

  1. Objetivos fase inicial
  • Tratamiento del tejido cicatricial
  • Reducir al mínimo la atrofia y la pérdida de fuerza
  • Prevenir la pérdida de movimiento
  • Pasaremos a la siguiente fase cuando consigamos: Una marcha normal sin dolor y la realización de acciones concéntricas sin dolor contra una resistencia submáxima (50-75%) con la rodilla en 90º de flexión
  1. Objetivos fase intermedia:
  • Inicio de la recuperación de fuerza en todo el rango de movimiento
  • Trabajo del control neuromuscular del tronco y pelvis en movimientos deportivos específicos
  • Pasaremos a la siguiente fase cuando consigamos: Que el paciente sea capaz de correr hacia delante y hacia atrás sin dolor a una velocidad moderada y que posea una fuerza de 5 sobre 5 en la escala Daniels(9)
  1. Objetivos fase final
  • Disminución completa de los síntomas (ej: dolor o rigidez) durante el desarrollo de actividades
  • Fortalecimiento de la musculatura
  • Mejora del control postural del tronco y de la pelvis
  • Integrar el control postural en movimientos específicos del deporte
  • Al finalizar esta fase el paciente debe de  haber conseguido: Tener la misma fuerza en todo el rango de movimiento y ser capaz de realizar sin limitación todas las actividades relacionadas con el deporte.

Técnicas para la recuperación de la rotura de bíceps femoral

Para la recuperación de la lesión de bíceps femoral, haremos uso de diferentes técnicas, las expuestas a continuación son algunas de las más usadas:

  • La hidroterapia nos ayudará a descargar el peso de las estructuras anatómicas involucradas, a aumentar el flujo sanguíneo, lo que nos ayudará en lo que respecta a la inflamación y el hematoma, y aumentar el gasto cardíaco en un 30%, lo que será un beneficio para conseguir y mantener un entrenamiento cardiovascular adecuado (3).
  • La realización temprana de movilizaciones pasivas ha demostrado que promueve una buena orientación del colágeno en la regeneración de las fibras musculares, así como un aumento de la recapilarización de la zona afecta (12,13)
  • Ejercicio terapéutico  a través del cual someteremos al paciente a un programa de recuperación, tanto de la fuerza máxima, como de la fuerza resistencia, además de trabajar la potencia de la musculatura. Realizaremos ejercicios isométricos, concéntricos y excéntricos en función de la fase en la que nos encontremos(6). Comenzaremos con ejercicio isométricos para que las estructuras dañadas comiencen a activarse. Del isométrico pararemos al concéntrico ya que nos ayudará a conseguir una mejor respuesta muscular, además elegiremos esta progresión porque supone una menor demanda metabólica y comienza antes el reclutamiento de fibras. Por último, realizaremos ejercicios excéntricos para conseguir la máxima eficacia muscular(14). Una vez conseguido hacer isométricos, concéntricos y excéntricos adecuadamente, pasaremos al entrenamiento de la fuerza, para ello trabajaremos la fuerza máxima trabajando y mejorando la 1 RM, la fuerza resistencia con la 15RM y la potencia la trabajaremos en repeticiones de 3X10 con el mínimo tiempo(7).
  • Reeducación Perceptivo Sensitivo Motriz (RSPM): trabajaremos en la dinámica de mejora tanto de la capacidad de movimiento, aumentado el ROM, estirando la musculatura; como de la calidad del movimiento, reeducando todos los receptores involucrados en la lesión. Con ello conseguiremos mejorar las respuestas fisiológicas y neurológicas. Esta combinación de ejercicios es fundamental para la recuperación de la lesión, y su mantenimiento en el entrenamiento nos beneficiará como prevención de futuras lesiones(10,22).
  • Trabajo de pliometría: llevaremos a nuestro paciente hacia su rutina deportiva a modo de progresión, combinando las últimas fases del trabajo de RSPM y ejercicio terapéutico con el ejercicio de pliometría(5).

Fase 1 de rehabilitación de bíceps femoral

Además de los objetivos especificados en esta fase será necesario el tratamiento del hematoma, que inicialmente lo trataremos con el método RICE (reposo deportivo, hielo, compresión y elevación) durante los dos primeros días. Combinaremos la compresión y la crioterapia repitiendo intervalos de 12 a 20 minutos de duración cada 3 0 4 horas(6,18).   Posteriormente pasaremos a trabajar en medio acuático donde utilizaremos agua tibia (26º-33ºC) para conseguir una relajación global de los tejidos y más específicamente, en los propios de la lesión que pueden verse sobrecargados(3).  Podremos incluir técnicas drenantes de masoterapia con el fin de ir reduciendo el edema.

Incluiremos en esta fase la realización de movilizaciones pasivas con el fin de drenar el tejido edematoso, evitar la pérdida de rango articular y evitar las posibles adherencias que puedan existir(12,13).

Ya que uno de los criterios para pasar a la siguiente fase es que el sujeto presente una marcha normal, dedicaremos un espacio a trabajar la readaptación de la marcha. Este aspecto es importante ya que los cambios adaptativos en la biomecánica y los patrones de movimiento producidos por el dolor pueden ser algunos de los factores de riesgo de recidivas(16). Podremos comenzar a realizarlo en medio acuático, aprovechándonos de la propiedad de flotabilidad del agua.

Como ya hemos comentado anteriormente, la región lumbopélvica ha de presentar un control motor óptimo para que los músculos isquiotibiales gocen de una correcta funcionabilidad, por lo que será un buen momento para trabajar control motor del suelo pélvico, transverso del abdomen y multífidos(20). Lo trabajaremos en el agua, para beneficiarnos de las propiedades ya citadas.

lesión de bíceps femoral

Fase 2 de rehabilitación de bíceps femoral

Ya que uno de nuestros objetivos es mejorar el rango de movimiento incluiremos ejercicios de estiramiento, ya que recientes revisiones literarias afirman que pueden reducir el riesgo y la gravedad de lesiones en el miembro inferior(11). Además, se ha demostrado que son importantes para mejorar la propiocepción del huso neuromuscular y están recomendados sin dolor, a partir de que se haya formado la cicatriz, alrededor del día 5-6(8).

En esta fase es cuando el atleta debe comenzar a fortalecer tanto concéntricamente como excéntricamente en último lugar, para conseguir así, la máxima eficacia muscular(14,20). Mantener este tipo de ejercicios en el tiempo nos ayudará a reducir el riesgo de futuras lesiones en este grupo muscular(1).Trabajaremos también la fuerza máxima, trabajando y mejorando la 1RM, la fuerza resistencia con la 15RM y la fuerza potencia la trabajaremos en repeticiones de 3X10 con el mínimo tiempo (7).

Tabla 2. Lesión bíceps femoral

Ejercicio para bíceps femoral
Imagen 1. Ejercicio Nordic Hamstring.

Fase 3 de rehabilitación de bíceps femoral

Esta fase está enfocada a la rehabilitación de los movimientos funcionales propios del deporte. Por lo tanto, los ejercicios de estabilización del tronco deben de ser más exigentes, aumentando la progresión de los ejercicios concéntricos y excéntricos e incluyendo los pliométricos(8,19).

La incorporación de ejercicios pliométricos puede reducir el riesgo de lesión en el bíceps femoral. La progresión de actividades específicas del deporte y actividades pliométricas debería pasar de movimientos unidireccionales a bidireccionales, finalizando en movimientos multidireccionales(5).

Tabla 3. lesión bíceps femoral

trabajo excéntrico bíceps femoral
Imagen 2. Ejercicio excéntrico en polea para el bíceps femoral.

Bibliografía sobre el bíceps femoral

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  2. Cohen, S. B., Towers, J. D., Zoga, A., Irrgang, J. J., Makda, J., Deluca, P. F., & Bradley, J. P. (2011). Hamstring injuries in professional football players: magnetic resonance imaging correlation with return to play. Sports Health, 3(5), 423–30.
  3. Cordero, D. J. E. M. (2008). Agentes físicos terapéuticos. (C. Médicas, Ed.). La Habana.
  4. Croisier, J.-L. (2004). Factors associated with recurrent hamstring injuries. Sports Medicine (Auckland, N.Z.), 34(10), 681–95.
  5. Green, C. M., Comfort, P., & Matthews, M. (2009). Consideraciones para el Entrenamiento Posterior a una Lesión Isquiotibial en Atletas. PubliCE Standard.
  6. Guía de Práctica Clínica de las lesiones musculares. Epidemiología, diagnóstico, tratamiento y prevención Versión 4.5 (9 de febrero de 2009). (2009). Apunts Medicina de l”Esport (Castellano), 44(164), 179–203.
  7. Hall, C. M., & Brody, L. T. (2006). EJERCICIO TERAPÉUTICO. Recuperación funcional (Bicolor). Les Guixeres (Badalona); Paidotribo.
  8. Heiderscheit, B. C., Sherry, M. A., Silder, A., Chumanov, E. S., & Thelen, D. G. (2010). Hamstring strain injuries: recommendations for diagnosis, rehabilitation, and injury prevention. The Journal of Orthopaedic and Sports Physical Therapy, 40(2), 67–81.
  9. Hislop, H., Avers, D., & Brown, M. (2014). Daniels y Worthingham. Técnicas de balance muscular: Técnicas de exploración manual y pruebas funcionales. Elsevier España.
  10. Huber, F. E., & Wells, C. L. (2006). Therapeutic Exercise: Treatment Planning for Progression. Saunders Elsevier.
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  12. Järvinen, M. J., & Lehto, M. U. (1993). The effects of early mobilisation and immobilisation on the healing process following muscle injuries. Sports Medicine (Auckland, N.Z.), 15(2), 78–89.
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