Medio acuático para la columna vertebral

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gimnasia en piscina

La columna consta de 33 vértebras dispuestas en cinco regiones, aunque sólo 24 de ellas son móviles en los adultos: 7 cervicales, 12 torácicas y 5 lumbares. Después, en los adultos encontraríamos las 5 vértebras sacras y las 4 coccígeas. Esas 24 vértebras móviles se articulan mediante las articulaciones intervertebrales (7, 9, 12). Si se observan de frente, las vértebras están perfectamente alineadas y forman una vertical. Sin embargo, de perfil, forman curvas: la superior -en la zona cervical- y la inferior -en la lumbar son cóncavas hacia atrás y se llaman lordosis -cervical y lumbar respectivamente-, y la curva media es cóncava hacia delante y se llama cifosis dorsal. Esta disposición permite que la columna sea muy resistente a la carga aplicada en dirección vertical, puesto que sus curvaturas le dan flexibilidad (6, 9, 12).

vértebras de la columna vertebral
Figura 1. Vértebras de la columna vertebral.

Los músculos paravertebrales se coordinan con los abdominales y el músculo psoas para mantener la columna recta, del mismo modo que lo hacen las cuerdas opuestas que sujetan el mástil de un barco. Los glúteos fijan la columna a la pelvis y dan estabilidad al sistema (6).

Definición de medio acuático y columna vertebral

Para encontrar una definición, he indagado en diversas publicaciones, pero considero que aquella que se ajusta más a lo que entiendo por natación terapéutica, es la aportada por Javier Jiménez en su libro “Columna vertebral y medio acuático”.

“La actividad terapéutica acuática, es la actividad física en el medio acuático para el tratamiento de diferentes alteraciones y enfermedades del ser humano”. Javier Jiménez opina, que esta definición es la más acertada, ya que engloba “los ejercicios preventivos y terapéuticos en el medio acuático” y “la adaptación de las técnicas de estilos de enseñanza”.

Por lo que, una definición acertada, de medio acuático y columna vertebral, podría ser “la actividad física, desempeñada en el medio acuático, para el tratamiento de las diversas patologías y dolencias de la columna vertebral”.

Recomendaciones

El número de participantes en ejercicios acuáticos se ha incrementado en los últimos años. El agua es un excelente medio para hacer ejercicio, especialmente para individuos con diversas patologías, debido a que las fuerzas de flotación disminuyen el efecto del peso corporal sobre las articulaciones (1).

El Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM), recoge el trabajo en el medio acuático, como actividad terapéutica. Pero se debe destacar la importancia que los profesionales vinculados al medio acuático sean capaces de conocer las posibilidades de la intervención en la salud corporal, conocer los beneficios que puede aportar el medio acuático y realizar una prescripción individualizada en función de las características de la persona (14).

Características de la población afectada por patologías en la columna

Mario Lloret (2004), destaca dos grupos de población afectadas por patologías en la columna vertebral.

El primer grupo, estaría compuesto por niños y adolescentes, en los que están comprendidas las edades de 6 y 16-18 años, con alteraciones de la columna vertebral. Dichas alteraciones puede ser mediante desviaciones sagitales del raquis, como la hipercifosis y la hiperlordosis, o desviaciones laterales del raquis, como la escoliosis.

El segundo grupo, se centra en la edad adulta, con la lucha contra la degeneración propia de diversas enfermedades y alteraciones, propicias en edades avanzadas. Respecto a las enfermedades y dolencias que se hace referencia en el segundo grupo, serían la artrosis, la osteoporosis, artritis reumatoidea, espondilitis anquilosante y dolor de espalda.

Este es el primero de tres artículos que tratarán sobre las alteraciones citadas del primer grupo. Este texto, se centrará en la escoliosis.

La escoliosis

Concepto de escoliosis

La escoliosis es una curvatura anormal en la columna vertebral (13) respecto al eje longitudinal medio del tronco, o desviación lateral del raquis en el plano frontal (8). Se constituye entonces, como una deformidad tridimensional donde la inclinación y la lordosis torácica son las deformaciones primarias y la rotación la secundaria (3).

Establecer el límite entre lo patológico y lo fisiológico en función de los grados de desviación de la columna vertebral es difícil, pero en general podemos considerar como patológicas las desviaciones superiores a 10° (5).

imagen de escoliosis
Imagen 2. Imagen de escoliosis.

Diferencias entre escoliosis y actitud escoliótica

Las características principales que podemos encontrar en una escoliosis o en una actitud escoliótica, es la apreciación de un hombro más elevado que el otro, una prominencia escapular, una dismetría en la altura de las caderas, unos pliegues en las zonas laterales de la espalda, y probablemente una rotación que caracterizará a cada tipo de escoliosis (8).

Las actitudes escolióticas son una posición, no una deformidad real, siendo una actitud postural compensadora de algún factor patológico (ocho de cada diez veces se trata de dismetrías de los miembros inferiores). Por el contrario, la escoliosis es una auténtica desviación de la columna vertebral (5).

Para Javier Jiménez (2000), es necesario observar una serie de factores, que marcan la diferencia:

  • Rigidez de la curva: Al hacer una inclinación lateral, en la escoliosis estructurada la curva se mantiene (al menos la principal, aunque las secundarias desaparezcan), es una curva rígida. En una actitud escoliótica la curva desaparece, es una curva flexible.
  • Acuñamiento vertebral: Se denomina así, a la pérdida de la forma cuadrangular típica de los cuerpos vertebrales. En este caso, si un cuerpo vertebral recibe más presiones en una zona que en otra, tenderá a formar más hueso por la zona de menor presión, y debido a este mecanismo, la vértebra se irá acuñando.
  • Rotación vertebral: En la escoliosis, los cuerpos vertebrales rotan y, por lo tanto, también las apófisis correspondientes a esa vértebra.
    Las sombras de los pedículos muestran el grado existente de rotación vertebral. La rotación cero se observa cuando las sombras del pedículo son simétricas y equidistantes de los lados de los cuerpos vertebrales. En la rotación de grado I, la sombra del pedículo se separa del lado del cuerpo vertebral. En la rotación de grado III, la sombra del pedículo está en el centro del cuerpo vertebral. El grado II es intermedio entre los grados I y III. En la rotación de grado IV, la sombra del pedículo está más allá del centro del cuerpo vertebral y más cercana al lado de la concavidad de la curva.

Causas de la escoliosis

Las escoliosis de causa conocida constituyen un porcentaje mínimo. La mayoría de las curvas escolióticas son de origen desconocido (8).

Las causas más habituales en edad escolar, son actitudes incorrectas mantenidas durante muchas horas diarias y las dismetrías en miembros inferiores (8). La columna vertebral es una estructura muy vulnerable y susceptible de alteraciones en los escolares debido, sobre todo, a la adopción de posturas corporales incorrectas, utilización de un mobiliario inadecuado, en el cual, permanecen largas horas en posición de sedentación (en la mayoría de ocasiones de dudosa corrección) y falta de ejercicio físico apropiado que otorgue la tonicidad muscular suficiente a las estructuras musculares que protegen al raquis (14). Aunque muchas de las veces no existe una causa definida para padecer escoliosis, aunque sí que se definen algunas. Una de ellas es la razón hereditaria, si los progenitores tienen escoliosis, es recomendable realizar una revisión con el médico para ver si el niño también la padece (13). Posteriormente, en la vida adulta, esas actitudes posturales inadecuadas adquiridas en el trabajo o en el tiempo libre, sumados a un mayor sedentarismo, consigue un sistema muscular hipotónico y descompensado (4).

Una clasificación de la escoliosis dependiendo de la causa que la provoca, es la escoliosis congénita, que se trata de una escoliosis presente desde el nacimiento causada por mala formación de las costillas y las vértebras durante la gestación, y la escoliosis neuromuscular, que se trata cuando el sistema nervioso que afecta los músculos sufre un problema, como un golpe, una infección o una enfermedad. En esta segunda categoría los problemas nerviosos que pueden causar la escoliosis, también pueden abarcar parálisis cerebral, distrofia muscular, espina bífida o la polio (13).

En la edad adulta, nos podemos encontrar contracturas producidas por algún problema de compresión (8).

Clasificación de la escoliosis (11)

  • Escoliosis morfológicas:

– Idiomática. Neuromuscular. Neuropática.
– Congénita. Neurofibromatosis.
– Enfermedad reumatoidea. Traumática.
– Contracturas extravertebrales. Osteocondrodistrofias.
– Infección ósea. Trastornos metabólicos.
– Relacionada con la articulación lumbosacra.
– Tumores.

  • Escoliosis no morfológicas:

– Postural. Histérica. Irritación radicular. Inflamatoria.
– Por dismetría de miembros inferiores.
– Por contracturas en la cadera.

Líneas o corrientes metodológicas

Como se ha citado en el apartado de la población diana, Mario Lloret (2004), entiende la natación terapéutica, como programas de salud que se dirigen por un lado, a la compensación de las desviaciones de la columna vertebral, y por otro, a la compensación de enfermedades y lesiones que pueden aparecer en la edad adulta.

Estos dos programas, tienen las siguientes características:

  • El programa de compensación de las desviaciones de la columna vertebral, denominado propiamente natación terapéutica, se dirige exclusivamente a la población comprendida entre los 6 y los 6 – 18 años (niños y adolescentes con alteraciones de la columna).
jóvenes en la piscina
Imagen 3. Programa de compensación de las desviaciones de la columna vertebral
  • El programa de compensaciones de enfermedades y lesiones del adulto se denomina Aqua – Salus y su objetivo prioritario es la lucha contra las degeneraciones propias de diversas enfermedades y alteraciones acontecidas a lo largo de la vida adulta.<
Programa de compensaciones
Imagen 4. Programa de compensaciones de enfermedades y lesiones del adulto

Destaca la importancia de tener en cuenta que, el Programa de Natación Terapéutica, “ni es natación, ni es terapéutica”. No es natación, si la entendemos como natación competitiva, con cuatro estilos técnicamente muy depurados y de alto nivel de ejecución. O también si entendemos como tal la prescripción de ejercicios que se basan en el crol, la espalda, la braza o la mariposa. Tampoco cree que sea terapéutica, ya que el programa no tiene una orientación diagnóstica, ni facultativa. Entiende que se trata de un programa de actividades acuáticas higiénicas que complementan los tratamientos farmacológicos, ortopédicos, rehabilitadotes u otras estrategias médicas puedan considerarse (11).

El planteamiento que nos propone Mario Lloret, es el de ofrecer unas actividades acuáticas higiénico-educativas que incluyen una mayor variedad de recursos y nos ofrecen mejores posibilidades de ejecución.

Estructura funcional de un programa óptimo de trabajo
Cuadro 1: Estructura funcional de un programa óptimo de trabajo

Según Javier Jiménez, la Natación correctiva y la Natación Terapéutica, son conceptos clásicos y limitados por características propias de las técnicas de estilos. Hace referencia en su libro a Martinez Morillo (1998), para definir la hidrocinesiterapia “se basa en la utilización del movimiento dentro del agua para el tratamiento de diversas patologías”. Las técnicas más utilizadas de hidrocinesiterapia son ejercicios de movilización (pasivos, activos y globales), entrenamiento de la marcha y reeducación motriz. La movilidad global permite, todos los ejercicios intermedios entre el movimiento elemental y la natación.

Es importante que se entienda, que la utilización del medio acuático, como parte del trabajo preventivo y de reeducación en las alteraciones posturales de la columna vertebral, es importante matizar, que no debe entenderse como un método exclusivo de tratamiento, sino como una alternativa a los ejercicios que se realizan en una instalación tradicional.

Principios de actuación y progresión

Lo primero que debemos realizar es un estudio meticuloso de cada individuo. Este examen nos ayudará a contestar a dos preguntas que nos debemos hacer, en cuanto tengamos a una persona con problemas de columna vertebral.

La primera pregunta, sería sobre la patología que tiene. Y la segunda, sobre el nivel de dominio del medio acuático.

Estas dos preguntas son necesarias, ya que en función de las respuestas, trabajaremos de una forma o de otra. Propondremos diferentes progresiones en función de la patología y utilizaremos diferentes ejercicios en función de cómo se desenvuelva el individuo en el agua. Normalmente, si se tiene un pobre dominio, los efectos beneficiosos, tardarán más tiempo en comprobarse, ya que el primer objetivo que nos propondríamos, sería un mayor dominio. Esto sería complicado, ya que tendríamos que compaginar la enseñanza de los estilos, con la mejora de la patología.

A partir de aquí, nos centraremos en la patología, y como debemos actuar ante estos casos.

Tratamiento de la escoliosis

Con respecto al tratamiento de la escoliosis, es muy importante tener en cuenta la evolución de los grados de la curva junto con las edades en las que termina el desarrollo óseo. Lo normal es que cada escoliosis tenga su tratamiento, de manera que el principio de la individualización, adquiere en este caso una importancia especial.

  • Las actitudes escolióticas son flexibles, sin rotación vertebral, sin deformación ósea, de manera que son corregibles mediante una educación postural basada en los principios perceptivo-motores.
  • De 0 a 20 grados las escoliosis verdaderas, por lo general, se tratan mediante técnicas de cinesiterapia, gimnasia correctiva y ejercicios globales o analíticos. Los ejercicios son más analíticos cuanto más importante es la escoliosis.
  • En las curvas de 20 a 30 grados se engloban las actitudes escolióticas y las escoliosis estructuradas mínimas. El tratamiento de estas curvas se basa fundamentalmente en las técnicas ortopédicas (corsé ortopédico, yeso nocturno) junto con ejercicios específicos.
  • Entre 30 y 50 grados se incluyen otro grupo de escoliosis cuyo tratamiento, generalmente, es ortopédico (corsés regulables, yesos). Los ejercicios en este caso deben ser analíticos.
  • A partir de 50 – 60 grados el tratamiento, sobre todo si se ha sobrepasado la edad de 12 – 14 años, suele ser quirúrgico.

Ejercicios indicados para la escoliosis

Los programas de ejercicios que indica Javier Jiménez (2000) para la escoliosis deben ser individualizados y específicos, teniendo en cuenta las características de las curvas, el tratamiento que se está siguiendo, la edad, la condición física, profesión, etc. Por este motivo, los ejercicios irán desde lo global a lo analítico, desde la prevención a la terapia, de manera que el principio de individualización sea predominante respecto a los demás.

A grandes rasgos, podemos definir estos ejercicios en cinco grandes grupos:

  • Concienciación: Ejercicios orientados para la percepción estática y dinámica de la columna vertebral. Suelen realizarse en diversas situaciones de relajación, procurando interiorizar sensaciones propioceptivas y exteroceptivas.
  • Respiratorios: Los ejercicios respiratorios son muy importantes ya que la escoliosis incide de forma directa en la disminución de la capacidad vital. Estos ejercicios son habituales al principio de una sesión de trabajo, junto con los de concienciación, y al final de la sesión como parte de relajación.
  • Equilibrio pélvico: Los ejercicios de equilibrio pélvico son fundamentales, ya que la pelvis es la base estable de la columna vertebral. Conseguir una estabilidad consciente de la estructura pélvica es uno de los objetivos más importantes de los ejercicios preventivos o terapéuticos.
  • Flexibilidad: Los ejercicios de flexibilidad serán globales para la prevención y el tratamiento de las actitudes escolióticas y analíticos en el caso de la escoliosis verdaderas o estructuradas.
  • Fortalecimiento: Los ejercicios generales de tonificación muscular serán adecuados para las actitudes escolióticas, mientras que los ejercicios específicos que soliciten una mayor intervención de algunos grupos musculares, se aplicarán preferentemente en los casos de escoliosis estructuradas.

A continuación, se muestra un vídeo con ejemplos de ejercicios de cada grupo:

Casimiro, Muyor y Marcos (2010) (3), destacan la importancia de seguir los siguientes pasos:

  1. Ejercicios respiratorios.
  2. Equilibrio y concienciación pélvica
  3. Flexibilidad global de la columna, en todos los planos de movimiento.
  4. Flexibilidad específica hacia la convexidad de la curva y rotación hacia la concavidad.
  5. Fortalecimiento muscular de la musculatura atrofiada o elongada.

Por otro lado, Mario Lloret (2004), propone una serie de ejercicios en función de los grados de la curvatura.

Ejercicios desde la aparición de la desviación hasta el período puberal -hasta 25º de desviación-:

  1. Realizar piernas de crol, estirando el brazo de la concavidad hacia delante.
  2. Nadar al estilo crol, respirando por el lado de la concavidad.

Ejercicios desde la aparición de la desviación hasta el período puberal -de 25º a 50º de desviación-:

  1. Realizar piernas de crol lateral, apoyados en el brazo de la concavidad.
  2. Nadar al estilo crol, realizando 3 brazadas con el brazo de la concavidad y una con el contrario.
  3. Realizar punto muerto de crol, realizando la tracción con el brazo de la concavidad, mientras que el otro brazo permanece pegado al cuerpo.

Ejercicios desde el período puberal hasta la madurez ósea –hasta 25º de desviación-:

  1. Nadar al estilo espalda, traccionando de la corchera con el brazo de la concavidad.
  2. Nadar en posición ventral, realizando el movimiento de crol con el brazo de la concavidad y brazada de braza con el contrario.
  3. Realizar piernas de crol, mientras estiramos el brazo de la concavidad y presionamos levemente el elemento de flotación hacia abajo.
  4. Nadar al estilo crol con manopla en el brazo de la concavidad y aleta en la pierna de la concavidad.

Ejercicios desde el período puberal hasta la madurez ósea -de 25º a 50º de desviación-:

  1. Nadar a crol moviendo solo el brazo de la concavidad.
  2. Nadar al estilo de espalda utilizando manopla y aleta en los lados de la concavidad.
  3. Realizaremos movimientos transversales. El brazo de la concavidad estirado. El otro empuja el agua para conseguir desplazamiento en dirección contraria. Los pies altos por la acción voluntaria del nadador.

Bibliografía

  1. ACSM. (2000). Manual de consulta para el control y la prescripción del ejercicio. Barcelona: Paidotribo.
  2. Busquet, L. (2002). Las cadenas musculares: Lordosis-Cifosis-Escoliosis y deformidades torácicas. Barcelona: Paidotribo.
  3. Carmody, M. C. (2015) Alineación postural, deporte simétrico y asimétrico. Barcelona: Paidotribo.
  4. Casimiro A, AJ, Muyor R, JM y Marcos R., T (2010). Ejercicio acuático y su repercusión en la columna vertebral. Barcelona: Inde
  5. De Prado, M. (2010). Desviaciones laterales del raquis. Espondilolistesis. Tumores óseos. Barcelona: Inde
  6. Fernández-Río, J, Parejo L, J, Medina, J y Garro, G.. (2004). La espalda: su estructura y su cuidado. Revista Digital efdeportes – Buenos Aires – Año 10 – N° 76
  7. García R, R y Casado A, E (2005). El entrenamiento físico en patologías de la espalda: las lumbalgias.  Revista Digital efdeportes – Buenos Aires – Año 10 – N° 90
  8. Jiménez, J. (2000) Columna vertebral y medio acuático.  Gymnos. Madrid
  9. Kapandji, A. I. (1998). Fisiología Articular. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  10. Kisner, C., Colby, L. A. (2005). Ejercicio terapéutico. Barcelona: Editorial Paidotribo.
  11. Lloret, M., Conde, C., Fagoaga, J., León, C., Tricas, C. (2004). Natación terapéutica. Barcelona: Paidotribo.
  12. Moore, K., Dalley, A. (2005). Anatomía con orientación clínica. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  13. Pradera S., G. (2014). Investigación de los parques infantiles en relación con niños con discapacidades físicas o mentales y manual de buenas prácticas. Tesis de máster. Universidad Politécnica de Valencia.
  14. Rodríguez, P. L. y Moreno, J. A. (1998). Actividades acuáticas como fuente de salud. En J. A. Moreno, P. L. Rodríguez y F. Ruiz (Eds.), Actividades acuáticas: ámbitos de actuación (pp. 49-63). Murcia: Universidad de Murcia.

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