Cuando hace unos meses se filtró un vídeo de los jugadores del Arsenal regateando un balón mientras sujetaban bolígrafos con la punta de los dedos, Internet se volvió loco. Los comentaristas deportivos no daban crédito, la afición se quedó perpleja, y entrenadores veteranos como Sam Allardyce llegaron a preguntarse públicamente por qué se enseñaban esos métodos en abierto.
Sin embargo, Mikel Arteta, el técnico español de 44 años que ha hecho del pensamiento no convencional su seña de identidad, no se inmutó lo más mínimo. Para él, ese ejercicio era simplemente un capítulo más de un meticuloso plan psicológico que lleva tiempo construyendo.
Viendo la posición actual del Arsenal, es difícil cuestionar sus métodos. Si echamos un vistazo a un comparador de cuotas como los que aparecen en plataformas especializadas como Legalbet, vemos que el Arsenal suele aparecer como favorito en sus partidos de Premier, y las casas de apuestas reflejan una gran confianza en su momento de forma. A pesar de ello, los aficionados y la prensa siguen preguntándose si de verdad hacen falta estos ejercicios tan peculiares para formar un equipo ganador.
El ejercicio de los bolis que se hizo viral
Todo comenzó con una filtración en redes sociales. En las imágenes, grabadas en la ciudad deportiva de London Colney, se veía a los jugadores trabajando en grupos mientras realizaban dos tareas aparentemente inconexas: controlar el balón y, al mismo tiempo, mantener el equilibrio de unos bolígrafos sujetos con la yema de los dedos sin dejarlos caer. El vídeo se propagó a toda velocidad, generando desconcierto, risas y mucha curiosidad.
En esencia, el ejercicio es más sencillo de lo que parece: los jugadores forman pequeños círculos, colocan un boli entre los dedos, se pasan el balón y, al final, deben golpearlo con precisión hacia una diana. Sobre el papel, parece más una dinámica de team building de una empresa que un entrenamiento para cuartos de final de la Champions de la UEFA.
Cuando le preguntaron por ello, Arteta no quiso desvelar el significado oculto. «Eso se queda en el vestuario», respondió a los periodistas al ser insistido sobre el sentido de los bolígrafos.
Pero lo que sí quiso compartir fue bastante revelador. En la previa del crucial partido de Champions contra el Sporting de Lisboa, Arteta explicó el ejercicio dentro de su filosofía general: «En lugar de entrar en pánico, hay que entender por qué ha pasado lo que ha pasado y aportar claridad. Siempre habrá interrogantes, y punto. Hay que vivir el presente, demostrarlo cada día. Ese es el nivel que exigimos, forma parte de nuestra identidad y de este club».
Al final, el asunto de los bolis no va de bolígrafos, sino de la capacidad de mantener la calma, la concentración y la precisión bajo una presión simultánea. Una metáfora perfecta de lo que se exige en el fútbol de élite: cuando sigues a un rival, ajustas tu posición y lees una jugada en desarrollo, en realidad estás gestionando múltiples tareas a la vez. Arteta simplemente entrena esa carga cognitiva en un entorno controlado y nada habitual.
Un historial de métodos excéntricos
Quienes siguen de cerca al Arsenal con Arteta saben que lo de los bolígrafos sorprende solo porque es nuevo. El técnico se ha labrado una reputación por salirse de los esquemas tradicionales del entrenamiento futbolístico para transmitir sus mensajes. Algunos otros ejemplos han sido:
- Ladrones de carteras en una cena de equipo
- Una bombilla durante una reunión táctica
- El olivo centenario
- «Win», el labrador color chocolate
- El ejercicio de equilibrar el balón con la frente
Quizá el caso más comentado fue el de los carteristas profesionales. Según se cuenta, Arteta contrató a especialistas en hurtos para que robaran pertenencias de los jugadores durante una cena de plantilla, y solo les reveló lo ocurrido después. La lección era clara: la relajación tiene consecuencias, y no puedes desconectar la vigilancia. Un golpe de efecto para agudizar la conciencia situacional, tanto dentro como fuera del campo.
También está la bombilla, que llevaba a las reuniones como símbolo visual de generación de energía colectiva. O la réplica del olivo centenario, que representa la necesidad de cuidar las raíces del club cada día. Y por supuesto, «Win», un labrador de chocolate que, según dicen, ayuda a reducir el estrés y fomentar la empatía en la plantilla.
Todos estos métodos parten de la misma premisa: el fútbol es tanto mental y emocional como físico, y la cultura de un equipo debe construirse de forma activa, incluso teatral. Arteta no solo plantea ejercicios, sino que va forjando un lenguaje y un sistema de valores común, un gesto insólito tras otro.
El ejercicio de equilibrar el balón con la frente añade otra capa. En él, los jugadores se rodean con los brazos y sostienen un balón entre sus frentes, para luego correr al unísono manteniendo el equilibrio. Se trata de unidad y precisión bajo presión, de confiar en tus compañeros y mantener la disciplina para seguir coordinados aunque la tarea parezca ridícula.
El momento elegido no es casual
Lo que da especial relevancia al ejercicio de los bolígrafos es el momento en que se introdujo. El Arsenal llegaba a los cuartos de final de la Champions ante Sporting CP con el lastre de una derrota moralmente dura en la final de la Carabao Cup y una eliminación en la FA Cup. El equipo, que había transmitido tanta seguridad, empezaba a ver cuestionada su solidez mental, y cundía el temor a que todo se viniera abajo en el tramo decisivo de la temporada.
Arteta no recurrió a métodos convencionales. Al contrario, redobló su apuesta por su visión singular y utilizó el ejercicio de los bolígrafos para reenfocar al equipo y recordarles los principios que habían asumido. El momento no fue casual. Como él mismo explicó: «Una sesión de entrenamiento debe tener distintos elementos. Y tiene que estar relacionada con los mensajes que transmitimos y los compromisos que hemos adquirido entre nosotros».
Este entrenador cree a pies juntillas en la arquitectura psicológica de un equipo exitoso. Para él, la identidad, la claridad y el compromiso colectivo no son conceptos blandos, sino ventajas competitivas. Cuando los resultados no llegan, no abandona su filosofía; la refuerza.
Pero, ¿realmente llegan los resultados?
La gran pregunta, claro está, es si todo esto funciona de verdad. Los críticos argumentarán que no se puede trazar una línea directa entre un ejercicio con bolígrafos y un gol marcado o una portería a cero. Y tendrían razón, en un sentido estricto. La relación entre la cultura del entrenamiento y el rendimiento el día del partido es compleja, indirecta e imposible de aislar.
Pero también es difícil ver la situación actual del Arsenal y sostener que algo va realmente mal. A día de hoy, los ‘Gunners’ acaban de clasificarse para la final de la Champions League, la primera desde 2006. Además, son líderes de la Premier League, con dos puntos de ventaja sobre el Manchester City. Estos no son los números de un equipo distraído, desmoralizado o falto de identidad.
Resumen de la temporada 2025/26 del Arsenal:
| Competición | Fase |
| Premier League | 1º (en curso) |
| Champions League | Finalista (en curso) |
| FA Cup | Cuartos de final |
| EFL Cup | Subcampeón |
Lo que Arteta ha construido en el Arsenal es un equipo que cree en sí mismo y en sus métodos, aunque estos provoquen risas desde fuera. El ejercicio de los bolígrafos puede parecer absurdo visto en una pantalla de móvil. Pero, en el contexto de un grupo de atletas de élite a los que se les pide que se mantengan concentrados, afinados y unidos durante una temporada agotadora, encaja perfectamente con una visión de entrenador que ya ha demostrado su valía.
Ya sean carteristas en una cena, bombillas en una reunión o bolígrafos en el campo de entrenamiento, el mensaje siempre es el mismo: mantente en el presente, mantente afilado, mantente unido. Y ahora mismo, viendo al Arsenal en lo más alto de la Premier, es muy difícil decir que ese mensaje no esté calando.

