Parkinson, síntomas, diagnóstico y evolución

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Paciente con Parkinson

Miguel Fernández del Olmo, doctor en Educación Física de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de La Coruña y experto en estímulos y rehabilitación de personas con párkinson defiende que es una enfermedad caracterizada por el temblor de reposo, rigidez, bradicinesia y pérdida de los reflejos posturales (1).

El doctor del Olmo menciona estos síntomas que adelantamos ahora y que más adelante ampliaremos, van a afectar a la realización de los movimiento simples, repetitivos, simultáneos o secuenciales, y alterar no sólo sus características cinemáticas, sino también las referidas a la variabilidad, regularidad o estabilidad temporal de los mismos (1).

Esta enfermedad es un trastorno neurodegenerativo crónico que lleva con el paso de los años a una incapacidad progresiva, producido principalmente por la destrucción de las neuronas pigmentadas de la denominada sustancia negra. Un elemento importante en el sistema de los ganglios basales (2).

Cuando los síntomas de la enfermedad aparecen, dicha sustancia negra ya ha perdido aproximadamente el 60% de las neuronas dopaminérgicas. Estas neuronas, cumplen funciones vitales de neurotransmisor en el sistema nervioso central, activando receptores celulares de dopamina (2).

Esta destrucción de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra  que proyectan hacia los ganglio basales conlleva lesiones que terminan desencadenando en la pérdida del control de los movimientos a cargo del sistema nervioso entre otros síntomas que posteriormente se abordan en el presente artículo de Mundo Entrenamiento.

Parkinson y la dopamina

La enfermedad de Parkinson constituye una de las causas más frecuentes de incapacidad neurológica en la vida adulta y fue descrita por James Parkinson en Inglatera en el 1817, de ahí acuña el nombre (3). Según Benito-León y colaboradores (3) entre el 1.5 y el 2.5 por 1000 de la población europea desarrolla la enfermedad de Parkinson; esta cifra aumenta hasta el 1% al considerar los mayores de 65 años, y en los mayores de 80 años se alcanza el 1 por 50 (4).

La enfermedad afecta en mayor porcentaje a hombres que a mujeres con una relación de 3:2 (4). No todos los enfermos desarrollan todos los síntomas y existen grandes diferencias en cuestiones como cuál es el primer síntoma en aparecer, el orden y el tiempo en que aparecen nuevos síntomas y la severidad de los mismos. Ello hace que la evolución de la enfermedad sea muy diferente de un enfermo a otro. Pudiendo ser más lenta su evolución o tener una progresión más agresiva y rápida produciendo incapacidades severas (4).

Síntomas de la enfermedad

Temblor

En pacientes con esta enfermedad, el temblor en reposo es común y típico de enfermos con Parkinson, se caracteriza porque ocurre de forma involuntaria y se mantiene de forma continua en contra de la gravedad, su amplitud se incrementa durante el estrés mental y disminuye durante el movimiento voluntario (5).

En el 50 % de los pacientes con Parkinson, el temblor se convierte en la primera manifestación de la enfermedad y suele ser unilateral y localizarse en los miembros distales, generalmente en los brazos pero raramente en las extremidades inferiores.

Durante el día, el temblor ocurre intermitentemente y varía en su intensidad, sin embargo, desaparece durante el sueño o cuando la persona está muy relajada o sedada. Empeora, no obstante, cuando el individuo está ansioso o bajo tensión (2).

Rigidez

La rigidez en estos pacientes consiste en un incremento de la resistencia a un movimiento pasivo de un segmento de un miembro. La severidad de la rigidez varía a lo largo del día, influenciada por el estado anímico, el estrés y la medicación. Con la progresión de la enfermedad esta rigidez puede volverse muy severa y desembocar en grandes dolores de los músculos afectados.

Sin embargo, aunque la rigidez puede afectar a la velocidad de un movimiento voluntario, algunos pacientes con una rigidez severa tienen relativamente poco afectadas sus funciones motoras por lo que se desconoce el grado con el que la rigidez contribuye a los déficits motores (1, 2).

Rigidez en paciente con Parkinson

Acinesia

Se define como la ausencia del movimiento espontáneo. En la enfermedad de Parkinson se manifiestan como una dificultad en iniciar y ejecutar un plan motor (2).

Problemas de equilibro y marcha

La marcha en pacientes con EP (Enfermedad de Parkinson) se caracteriza por una menor amplitud del paso, una velocidad reducida, y un ritmo de cadencia mayor que sujetos sanos para cualquier velocidad dada (2).

Trastorno del sueño

Afectan a un 90% de los pacientes, estas alteraciones se muestran en forma de despertares frecuentes lo que condiciona a un sueño fragmentado, somnolencia diurna excesiva o alteraciones de la conducta durante la fase REM del sueño (6).

Durante el trascurso de la noche, los pacientes con Parkinson tienen despertares frecuentes y el sueño fragmentado y además tienen una gran dificultad para volver a conciliar el sueño una vez se han desvelado, ya que la intensidad de los síntomas parkinsonianos les impide volver a conciliar el sueño. Durante el día aparecen en algunos pacientes una somnolencia diurna que hace que el paciente se pueda quedar dormido en cualquier acto cotidiano (6).

Esta somnolencia excesiva podría ser consecuencia del tratamiento con levodopa y agonistas dopaminérgicos, es decir, los fármacos que se emplean para combatir la enfermedad (5).

Depresión, disfunción cognitiva y demencia, fatiga entre otros menores

Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson es una decisión clínica por parte del neurólogo, en base a la observación de los síntomas que presenta el paciente, un estudio de su historial médico e incluso su respuesta a la levodopa. Hasta el momento no existe ninguna prueba aislada que, por sí sola, pueda llevarnos a un diagnóstico de EP, aunque suele ser habitual efectuar una serie de pruebas para conseguir un diagnóstico diferencial, fundamentalmente para excluir otras posibles enfermedades que puedan desarrollar síntomas parkinsonianos.

Para Obeso et al. (1999) la mayoría de los pacientes son diagnosticados cuando los síntomas y signos motores están localizados en una parte concreta del cuerpo y la intensidad de los mismos es relativamente leve, existiendo en estos casos un error diagnóstico de aproximadamente un 10% relacionado con otras enfermedades neurodegenerativas (7).

Evolución de la enfermedad

La evolución de la enfermedad de Parkinson se conoce desde que Hoehn y Yahr con anterioridad a 1967 establecieran 5 fases en la evolución de la misma. Sin embargo y con el uso generalizado de la levodopa a partir de los años 70 y debido a sus efectos secundarios a largo plazo se hace necesario establecer una evolución de la enfermedad de Parkinson que englobe la expresión sintomática inducida por el tratamiento (Obeso et al., 1999), la cual puede dividirse en tres fases:

  • Estadio inicial: que corresponde a los 3-5 años después del diagnóstico e introducción del tratamiento con levodopa. Concurre con síntomas y signos motores leves, frecuentemente muy asimétricos y afectando principalmente a una extremidad.
  • Estadio intermedio: entre los 5-10 años. Aunque los síntomas y signos son todavía asimétricos ya son bilaterales, un 50-70% de los pacientes han desarrollado complicaciones motoras y alrededor de un 25% complicaciones psiquiátricas.
  • Estadio tardío o avanzado: a partir de los 10-12 años. Combinación de complicaciones motoras y psiquiátricas, signos que responden en menor medida al tratamiento con levodopa y otros fármacos con acción agonista dopaminérgica. Una proporción considerable de pacientes, al menos un 30% presentan además signos de deterioro cognitivo (7).

Mayores con Parkinson

Bibliografía

  1. Fernández del Olmo, M, Arias, P., Cudeiro-Mazaira, F.J. (2004) Facilitación de la actividad motora por estímulos sensoriales en la enfermedad de Parkinson. Rev Neuro, 39: 841-7.
  2. Micheli, F. E. (2006). Enfermedad de Parkinson y trastornos relacionados. Barcelona: Panamericana.
  3. Benito León, J., Bermejo, F., Molina, J. A. (1998). Criterios diagnósitico de la enfermedad de Parkinson y su influencia sobre la prevalencia de esta enfermedad en estudios poblacionales. Neurología13: 33-39.
  4. Jahanshahi M, Marsden CD (1998). Enfermedad de Parkinson, Un Auto-ayuda para pacientes y sus cuidadores. Souvier Press Ltd. de Londres.
  5. Deuschl G, P Bain, Brin M (1998). Declaración de Consenso de la Sociedad de Trastornos de Movimiento de Tremor. Especial Scientifc Commitee. Mov Disord. 13 [Suppl 3]: S2-23.
  6. Velayos, J. L. (2009). Medicina del Sueño. Barcelona: Panamericana.
  7. Obeso J.A. , Olanow W. C., Schapira A. H. , Tolosa E. (eds.) (1999). Muerte neuronal y enfermedad de Parkinson: origen y terapéutica. ASTA medica. España.
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Profesor de Educación Física. Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (UDC). Colegiado: 54066. Graduado en Educación Primaria, mención Educación Física (UEM). Máster en Profesorado de Educación Secundaria (UDC). Socorrista Acuático Profesional y Entrenador Superior de Natación (RFEN).

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