Zósimo San Román, preparador físico

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Zosimo San Roman

Hoy tenemos el privilegio de contar con la experiencia del Dr. Zósimo San Román Cortés, Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, estudió la licenciatura en el INEF de Madrid, preparador físico durante dieciocho temporadas en equipos de fútbol profesionales, entre los que se encuentran el Mallorca, el Numancia, el Valladolid y Las Palmas.

Durante su ejercicio profesional ha cursado un máster en psicología deportiva y el nivel III de entrenador de fútbol, siendo actualmente Jefe de Estudios y profesor en el Máster en Prevención y Readaptación de Lesiones en Fútbol organizado por la Real Federación Española de Fútbol, la Asociación Española de Preparadores Físicos (APF) y la  en la Universidad de Castilla La Mancha. Su tesis doctoral, “Causas de las Bajas a Entrenamientos y Competiciones de los Futbolistas Profesionales con unas Cargas Determinadas de Trabajo” expuesta en 2003, ya estaba orientada al mundo de las lesiones deportivas. Con esta amplia trayectoria profesional, hoy nos cuenta su perspectiva en relación a la actuación frente a esta problemática en el mundo del fútbol profesional.

Señor Zósimo San Román, me gustaría antes de nada agradecerle, en nombre del equipo de Mundo Entrenamiento, su presencia en nuestra sección de entrevistas. Es un verdadero placer.

Pregunta: Nos gustaría que nos informase  sobre el origen y evolución de los másteres que imparte. ¿Qué es lo primero que debe saber una persona que se plantea matricularse a cerca de la titulación? ¿Cuál es el perfil predominante de los alumnos?

Respuesta: El origen es la APF. Ante la ausencia de reconocimiento profesional, unos cuantos preparadores nos reunimos para crear la APF en 1996 con los objetivos de dignificar la profesión y facilitar la actualización permanente  del colectivo. En el 2000 se consigue el primero al crear la R.F.E.F la “licencia PF”. Esto conllevó tener los mismos derechos y obligaciones que los entrenadores.

En el 2004 se organiza el Máster Universitario  de Preparación Física en el Fútbol (primer master universitario en España relacionado con el fútbol). En él, se imparte un Área de Prevención y Readaptación de Lesiones”. En el 2008 y debido al éxito de este área y con los objetivos de complementar la formación de los P.FS. en la prevención y readaptación de las lesiones, consolidar unas competencias profesionales que veníamos teniendo desde que empezamos en el fútbol (trabajar con los futbolistas lesionados), y de proporcionar a nuestro colectivo una formación específica para una nueva vía laboral (la “readaptación de las lesiones en el fútbol”), se organiza el Máster Universitario de Prevención y Readaptación de Lesiones en el Fútbol.

A través de estos másteres, la A.P.F. a desempeñado un importante papel en la evolución de estas áreas de conocimiento asociadas fútbol en España.Zósimo San Roman

“El futbolista lesionado no debe estar cuanto antes, tiene que estar cuando deba estar”

Una de las claves del éxito de estos másteres está en el perfil del profesorado: preparadores físicos y/o “readaptadores” con experiencia y de reconocido prestigio en el mundo del fútbol con una gran formación académica.

Para matricularse en este Máster, es necesario tener los conocimientos que se adquieren en los estudios de grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, pudiendo comenzar si se está en el último curso del grado en cuestión. Existen dos perfiles entre los matriculados: por un lado están los graduados a los que les interesa la vía laboral en concreto del “Readaptador” y, por otro, los preparadores físicos de fútbol que quieren completar su formación con los conocimientos de este máster.

P: ¿Cree que actualmente la prevención de lesiones tiene un rol lo suficientemente importante en la carga de trabajo de los futbolistas profesionales?

R: Todos los que estamos en el fútbol, sabemos el “daño” que hacen lesiones por lo que siempre se buscaron soluciones. En la actualidad tiene gran importancia. Esto también va por modas, y actualmente se realizan sesiones de prevención de lesiones. Sin duda es positivo, pero este tipo de contenidos en el entrenamiento los ha habido siempre, solo que se llamaban y se organizaban de otra forma.

La diferencia, afortunadamente, está en que ahora hay un respaldo científico mucho mayor y después del estudio de los factores de riesgo se puede plantear un trabajo más eficiente e individualizado. A grandes rasgos, si analizamos lo que se hace en esas sesiones, entre alguna otra cosa, es trabajar diferentes capacidades, sobre todo la fuerza. La prevención de lesiones es mucho más que eso, tiene que tener un enfoque global dentro de todo el proceso  entrenamiento-competición.

Lo más importante es que un futbolista esté disponible para competir en un estado de forma idóneo para conseguir los objetivos deportivos planteados y todo lo que se haga debe estar dirigido a ello. Ese es nuestro enfoque en la prevención de lesiones.

P: ¿Cuáles son para Zósimo San Román los pilares básicos de la prevención de lesiones en el fútbol profesional?

R: Para planificar la prevención tienes analizar el club en el que trabajas,  identificar todos los factores de riesgo en ese contexto y de los futbolistas con los que trabajas, después tiene que haber una vigilancia permanente de los mismos porque son dinámicos y pueden cambiar de un día para otro, e implementar medidas que no solo están relacionadas con la actividad física, sino también con una vida saludable que, muchas veces es más importante que el propio entrenamiento. Después es necesario tener estrategias para mantener y consolidar esas medidas. Ponerlas en práctica es sencillo, pero a lo largo de una temporada se pasa por innumerables situaciones que dificultan la continuidad en el trabajo en general y de la prevención en particular. Siempre valorar lo que sucede durante y después de esa implementación.

P: ¿Qué opina del FIFA 11+?

R: El 11+ ha sido una aportación única e importantísima de la FIFA al fútbol base y modesto, al dotar a sus técnicos de un método de trabajo para unos sujetos con un gran margen de mejora.

Si nos referimos a la prevención de lesiones en futbolistas profesionales el problema es diferente y se requieren otro tipo de soluciones que siempre, y cada vez hago más hincapié en ello, han de partir  de seguir con rigor los principios del entrenamiento y para ello es necesario tener conocimientos de diferentes áreas como la fisiología, la biomecánica, el aprendizaje motor, el fútbol, la propia teoría del entrenamiento, etc.

P: ¿Cuál ha sido hasta el día de hoy la lesión más complicada con la que se ha topado?

R: Fue la de Manolo Sánchez Delgado cuando fichó por el Mérida, en un encuentro contra el San Fernando en pretemporada el 3 de agosto de 2005. Fue una entrada innecesaria por detrás en el centro del campo, que le causó una fractura y luxación de tobillo derecho y fractura en el tercio inferior del peroné. Le retiró del fútbol y además del drama personal (lo más importante) tuvo unas consecuencias nefastas en el rendimiento del equipo al ser por su trayectoria el futbolista más importante de la plantilla.

P: En relación al Máster de Psicología que ha realizado, ¿Qué importancia cree que tiene en su desempeño profesional esta rama del conocimiento?

R: Me ha servido de gran ayuda. La psicología y es una obviedad es inherente a lo que somos. Tendemos a separar en compartimentos áreas del conocimiento para que se puedan entender mejor las cosas, pero se es una unidad funcional, no se puede separar nada. Las variables psicológicas juegan un papel imprescindible en el trabajo con las personas y hay que tenerlos siempre en cuenta en el desarrollo del trabajo. Es más, cuando analizamos factores de riesgo, en muchas ocasiones las claves están por este camino, el problema está en que en ocasiones es más difícil identificarlos.

P: Para finalizar y agradeciéndole una vez más su colaboración, ¿Cuáles son los criterios para decidir si un jugador se reincorpora a la competición?

En teoría y siguiendo distintos protocolos de diversos autores, además de tener unos valores en diversos test condicionales después de la lesión  iguales a los obtenidos antes de la lesión, habría que ser capaz de jugar un partido de entrenamiento en condiciones específicas competitivas de 11 contra 11 y con unas dimensiones del terreno de juego reglamentarias.

También los autores de más prestigio que se ocupan de esto aportan criterios como “cuando el jugador pueda participar en el 100% en una sesión de entrenamiento programada para el equipo y en un partido”, o “cuando el jugador pueda regresar a la participación total en los entrenamientos del equipo y la disponibilidad para ser convocado para un partido”. Nos dan ideas pero la realidad obliga a que no se pueda seguir estrictamente todo esto.

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En realidad en el fútbol profesional, primero se tendrá que tener el alta médica, después que el futbolista conteste afirmativamente cuando se le pregunta si puede competir, luego que pueda entrenarse al mismo nivel que el resto de la plantilla y por último que el entrenador considere que el episodio de lesión o la baja forma deportiva derivada de él, le permite competir.   Esto es de suma importancia ya que no es el médico, ni el PF, ni el readaptador, los que van a decidir, es el entrenador el que tiene los criterios y la autoridad para decidir en última instancia.

Para ello hay que tener en cuenta el tiempo que se quiere que  el futbolista juegue un partido, ¿15, 60 o 90 minutos? Esto supone un criterio básico si se tiene en cuenta que la fatiga es exponencial,  después de participar del minuto cero al 80, jugar del minuto 80 al 90 no quiere decir, en términos más coloquiales, que te canses un poquito más. De hecho, la competición, dependiendo del tipo de lesión, se emplea como parte de la progresión del proceso se readaptación y prevención porque cuando hablamos de entrenamiento y competición son dos términos que van tan unidos que no se deben separar.

Además la realidad competitiva hará que el criterio pueda no ser el mismo en todos los casos: el entrenador va a decidir que un futbolista que “sale” de una lesión y  no está en su mejor forma “físico-futbolística” pero rinda más que otros en su puesto juegue antes, que otro que en el mismo caso aunque este en su mejor “forma deportiva” tenga en la plantilla a alguien mejor que él.

El futbolista lesionado no debe estar cuanto antes, tiene que estar cuando deba estar. Por el camino hay momentos muy concretos de la temporada que hay que asumir riesgos, que normalmente no salen bien y es fácil recordar ejemplos. Por otra parte y por mucho que el futbolista se empeñe en decir que está bien, si tiene “molestias” es posible que esté inseguro y que no  pueda aportar todo su potencial. Y es que los procesos de cicatrización de los tejidos lesionados tienen unas características y unos plazos determinados que siempre se deben respetar.

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