Violencia en el fútbol

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violencia en el fútbol

El fútbol es considerado el deporte rey entre la sociedad, una disciplina enormemente atractiva para el aficionado que encarna disputa entre dos equipos que buscan la victoria por todos los medios.

Hoy en día, noticias de prensa, televisión y radio abren sus reportajes hablando diariamente de altercados y violencia en el fútbol, algo que entristece enormemente y ensucia este maravilloso deporte.

Autores como Carrión en el 2009, defienden que la violencia es concebida a partir de una relación particular de conflicto que nace de una compleja construcción social, en un territorio y tiempo específico. Dentro de este deporte la violencia se concibe en ocasiones dentro del terreno de juego, pero cada vez más significativa en el exterior de este. Fuera de las canchas, en donde se encuentran grupos antagónicos de aficionados, que llevan a cabo auténticas batallas con violencia simbólica (mediante señales, cántigos, letreros…), llegando incluso a la violencia física tal y como estamos viendo recientemente.

Los aficionados violentos se identifican con universos simbólicos que terminan por consolidar la confrontación con equipos rivales que disponen de simbología y/o ideología diferente.

“Aficionados violentos se identifican con universos simbólicos que terminan por consolidar la confrontación con equipos rivales que disponen de simbología y/o ideología diferente”

A pesar de que es un deporte con un gran número de adeptos, las situaciones de violencia acompañan de manera drástica, todo lo contrario a los valores que este deporte transmite. Por desgracia los acontecimientos que suceden no suelen ser hechos aislados, ya que en algunos países, la violencia supone un patrón común que se ha ido desarrollando en el fútbol con el paso del tiempo.

La violencia en este deporte se origina dentro de la propia sociedad y su comportamiento, una sociedad que se expresa en las inmediaciones del terreno de juego (gradas y/o exteriores del estadio). El hecho de unir  agresividad, odio y frustración con el fin de defender unos colores, un club o un símbolo que represente a ese sector social hace que se convierta en un cóctel muy peligroso.

Este tipo de actitud se suele desarrollar desde edades tempranas, se torna fundamental el educar desde el respeto, el fomentar desde las edades escolares la Educación en Valores e inculcar el respecto por el adversario. 

Debemos saber que como cualquier otro deporte, la práctica del mismo comienza a edades muy tempranas y los niños/as deben tratar estas emociones de odio y frustración, frenando la agresividad y aceptando la derrota como parte del deporte. 

Un aspecto fundamental es prevenir los futuros problemas de violencia en este deporte, para conseguir esto se deben sentar unas bases sobre principios éticos y de conducta que en caso de incumplirse conlleven una sanción o total suspensión de la participación en este deporte, bien sea con el club o prohibición de la entrada a los terrenos de juego.

No debe caber duda alguna que la agresividad y violencia dentro del mundo del deporte se pueden erradicar si todos “remamos” en la misma dirección (clubes, deportistas, medios de comunicación, padres, etc). Debemos condenar siempre este tipo de actitudes y conductas negativas. A pesar de ser producto de una minoría, generan un gran daño en la sociedad y en el verdadero significado y espíritu que el deporte nos enseña desde hace años.

violencia en el fútbol

Desde una óptica amplia, se debe trabajar la concienciación ciudadana, tanto de adultos como de niños y jóvenes, quienes ocuparán en el futuro las gradas de los estadios de fútbol. Esta premisa alude a las medidas socioeducativas que se llevan a cabo a través de: campañas publicitarias, concienciación ciudadana, actividades educativas orientadas a la prevención y erradicación de la violencia en el deporte, educadores que inculquen los valores del deporte, ya en edades tempranas, etc.

Por lo tanto, la lucha contra la violencia en el deporte no es sólo responsabilidad de los Cuerpos de Seguridad y Autoridades pertinentes sino que es responsabilidad de la sociedad en su conjunto. La razón es lógica, ya que las consecuencias de esa violencia exceden en ocasiones el terreno de juego, creando así una situación de alerta social y preocupación.

“La lucha contra la violencia en el deporte es responsabilidad de la sociedad en su conjunto”.

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