Tensión arterial

Prueba de esfuerzo
Prueba de esfuerzo para monitorizar la tensión arterial

La tensión arterial o presión sanguínea es la fuerza ejercida por la sangre circulante sobre las paredes de los vasos sanguíneos, constituyendo uno de los principales signos vitales.

La medición de la tensión o presión arterial ha ido cobrando cada vez mayor importancia a la vez que incrementaba la prevalencia de la hipertensión.

Tensión arterial en la actualidad

Hoy en día, se estima que la mitad de las personas entre 60-69 años y el 75% de las personas mayores de 70 años presentan hipertensión arterial (8):

Figura 1. Evolución de la tensión arterial a partir de los 65 años
Figura 1. Evolución de la tensión arterial a partir de los 65 años

Además, elevados niveles de tensión arterial se asocian a un incremento del riesgo de mortalidad por patologías cardiacas a partir de los 60 años (7). Así mismo, parece ser que la hipertensión está asociada al riesgo de caídas en personas mayores (3). Por tanto, la detección precoz y el tratamiento de la hipertensión arterial es una de las preocupaciones médicas de hoy en día.

Tensión arterial y ejercicio físico

En cuanto a la valoración de la tensión arterial en la actividad física y el deporte, los datos que se obtienen nos pueden proporcionar una idea sobre el funcionamiento cardiovascular del organismo. Además, numerosos estudios afirman que la respuesta de la tensión arterial al ejercicio es un predictor de la aparición de una futura hipertensión en personas normotensas.

En los atletas de alto nivel así como en personas físicamente activas la aparición de la tensión arterial se puede deber a los siguientes factores (5): altas ingestas de sodio, consumo excesivo de alcohol, drogas, uso de esteroides anabolizantes, estimulantes, altos niveles de estrés, ser varón, historial familiar, diabetes, tabaco, obesidad…

Por tanto, resulta de especial interés conocer la tensión arterial del deportista de forma periódica, tanto en reposo como en esfuerzo, para poder evaluar el comportamiento de la misma y detectar posibles complicaciones en cuanto a rendimiento presente e implicaciones clínicas a emdio y largo plazo.

Durante cada latido del corazón, la presión arterial varía entre un máximo y un mínimo:

  • Tensión arterial sistólica: máxima presión.
  • Tensión arterial diastólica: mínima presión.

Ambos valores son medidos en milímetros de mercurio (mmHg). Los valores que se obtienen pueden ser estratificados los siguientes grupos:

Figura 2. Clasificación de los valores de la tensión arterial
Figura 2. Clasificación de los valores de la tensión arterial

Antes de comenzar cualquier programa de ejercicio físico es necesario conocer el estado de salud previo del sujeto para poder evaluar los riesgos a los cuales puede estar sometido y poder prevenir, de este modo, posibles accidentes cardiovasculares.

Dentro de las pruebas destinadas a evaluar la salud del paciente es necesario realizar una medición de la tensión arterial en reposo. Dependiendo de los valores obtenidos existen unas recomendaciones (5):

  • Tensión arterial alta pero controlada: sin restricciones en dinámico pero posibles limitaciones para isometrías.
  • Tensión arterial alta sin control: limitado a ejercicio dinámicos de baja intensidad y evitar isometrías.
  • Tensión arterial alta controlada pero con daño en órganos vitales: limitado a ejercicios dinámicos de baja intensidad y evitar isometrías.
  • Tensión arterial muy alta sin daño a órganos vitales: limitado a ejercicio dinámicos de baja intensidad solamente si la tensión arterial está bajo control.
  • Tensión arterial alta de origen renal: limitado a ejercicios dinámicos de baja intensidad y evitar los deportes de contacto.

Además, sería recomendable evaluar la tensión arterial en ejercicio mediante una ergometría. Si el deportista va a realizar ejercicios dinámicos de manera predominante sería también interesante evaluar la evolución de la tensión arterial en tapiz rodante. Si por el contrario, se trata de un sujeto que va a estar expuesto a isometrías como en el trabajo de fuerza se puede optar por un cicloergómetro.

Generalmente para monitorizar la tensión arterial durante el ejercicio se somete a la persona a un protocolo máximo de ejercicio en tapiz rodante o cicloergómetro, monitorizando la respuesta cada cierto tiempo a través de un método auscultarorio.

Con cualquier tipo de actividad la tensión arterial sistólica aumenta de manera proporcional a la intensidad del ejercicio. sin embargo, la tensión arterial diastólica permanece invariable o varía ligeramente (6).

Tensión arterial
Figura 3. Evolución de la tensión arterial máxima sistólica y diastólica con la edad

La respuesta normal de la presión sistólica en test progresivos es de aproximadamente 7-100mmHg/MET. Sin embargo, todo dependerá de la edad, sexo y condición física del paciente. Personas mayores presentan mayores niveles de presión sistólica y diastólica que los jóvenes tanto en esfuerzo máximo y submáximo como en la recuperación. Los hombres tienen mayores valores que las mujeres así como recuperan más rápido. Los sujetos entrenados alcanzan valores más bajos de presión arterial sistólica y su ratio sistólico-diastólico no es superior a 100mmHg.

Por lo general, una mala condición física está asociada a mayores valores de tensión arterial en esfuerzo máximo y submáximo.

Así mismo, tras el esfuerzo existe una respuesta hipotensiva en algunas personas que puede durar durante unas cuantas horas (2).

Las personas normotensas en reposo que evidencian una respuesta exagerada de la presión arterial (sistólica>190mmHg en mujeres y 210mmHg en hombres) durante el ejercicio tienen un mayor riesgo de padecer hipertensión en el futuro (2,4 veces más) (4) (6). La comparación de la respuesta de la tensión arterial en personas normotensas con un protocolo máximo en cicloergómetro es la siguiente (1):

Figura 4. Respuesta de la tensión arterial al ejercicio en normotensos
Figura 4. Respuesta de la tensión arterial al ejercicio en normotensos

Como se puede comprobar, existe una correlación directa entre la tensión arterial sistólica en reposo y la máxima alcanzada en el cicloergómetro. Así mismo, al aumentar la intensidad del ejercicio la tensión arterial se dispara en esfuerzo máximo en los sujetos que presentan una mayor tensión arterial en reposo. Los valores que se consideran como respuesta hipertensiva en función de los protocolos utilizados son los siguientes (8)

Figura 5. Valores de referencia de respuesta hipertensiva en diferentes protocolos
Figura 5. Valores de referencia de respuesta hipertensiva en diferentes protocolos

Conclusión sobre la tensión arterial y ejercicio

En resumen, siempre que vayamos a realizar un programa de ejercicio debemos asegurarnos que nuestro cuerpo está en plenas facultades para poder seguir unas pautas y no debemos olvidar nunca que la realización de test previos a la prescripción de un programa de entrenamiento se antoja fundamental para la seguridad y la eficacia ya que, en caso de detectar cualquier problema, estaremos a tiempo de derivar a otros profesionales y evitar una desgracia.

Bibliografía

  1. Bassett, D. R., Duey, W. J., Walker, A. J., Torok, D. J., Howley, E. T., & Tanaka, H. (1998). Exaggerated blood pressure response to exercise: importance of resting blood pressure. Clinical Physiology, 18(5), 457-462.
  2. Jae, S. Y., Bunsawat, K., Fadel, P. J., Fernhall, B., Choi, Y. H., Park, J. B., & Franklin, B. A. (2016). Attenuated Heart Rate Recovery After Exercise Testing and Risk of Incident Hypertension in Men. American Journal of Hypertension, hpw028.
  3. Klein, D., Nagel, G., Kleiner, A., Ulmer, H., Rehberger, B., Concin, H., & Rapp, K. (2013). Blood pressure and falls in community-dwelling people aged 60 years and older in the VHM&PP cohort. BMC geriatrics, 13(1), 1.
  4. Lima, S. G., Albuquerque, M. F. P. M., Oliveira, J. R. M., Ayres, C. F. J., Cunha, J. E. G., Oliveira, D. F., … & Silva, O. (2013). Exaggerated blood pressure response during the exercise treadmill test as a risk factor for hypertension. Brazilian Journal of Medical and Biological Research, 46(4), 368-347.
  5. Niedfeldt, M. W. (2002). Managing hypertension in athletes and physically active patients. American family physician, 66(3), 445-452.
  6. Schultz, M. G., Otahal, P., Cleland, V. J., Blizzard, L., Marwick, T. H., & Sharman, J. E. (2013). Exercise-induced hypertension, cardiovascular events, and mortality in patients undergoing exercise stress testing: a systematic review and meta-analysis. American journal of hypertension, 26(3), 357-366.
  7. Sharman, J. E., La Gerche, A., & Coombes, J. S. (2015). Exercise and cardiovascular risk in patients with hypertension. American journal of hypertension, 28(2), 147-158.
  8. Sieira, M. C., Ricart, A. O., & Estrany, R. S. (2010). Respuesta de la tensión arterial a la prueba de esfuerzo. Apunts. Medicina de l’Esport, 45(167), 191-200.
  9. Yoon, S. S., Gu, Q., Nwankwo, T., Wright, J. D., Hong, Y., & Burt, V. (2015). Trends in Blood Pressure Among Adults With Hypertension United States, 2003 to 2012. Hypertension, 65(1), 54-61.

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