¿Qué es la hipertensión?

Actualmente, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la sociedad occidental (3), donde la hipertensión juega un papel importante como causante de muchas de ellas (infarto agudo de miocardio, ictus, fallo renal, etc.) (4).

Innegablemente, un alto porcentaje de la población padece hipertensión, hasta el punto que 1 de cada 3 personas la padecerán en el futuro (4), sobre todo las personas mayores. Pero, aunque es una enfermedad “silenciosa”, resulta realmente peligrosa por el elevado riesgo de desencadenar otro tipo de enfermedades más graves.

Además, el coste directo que la hipertensión supuso para el sistema sanitario Americano en 2010 asciende a 130.000 millones de dólares, para que nos hagamos una idea, y pretende triplicarse en 2030 (1). Por ello, resulta imprescindible entender la enfermedad y de qué modo podemos prevenirla, para así reducir el índice de mortalidad y su coste económico.

¿Qué es la hipertensión?

En primer lugar, la tensión arterial es la tensión a la que se someten las arterias para que la sangre pueda circular desde el corazón al resto del cuerpo, pudiendo así distribuir los nutrientes esenciales por todo el organismo. (5)

Ahora bien, se presentan dos tipos de tensión arterial, la sistólica y la diastólica (5):

–  La tensión arterial sistólica (TAS) corresponde al valor máximo de la tensión arterial en sístole, es decir, cuando el corazón bombea la sangre. Sus valores normales se encuentran entre 11-14mmHg.

–  La tensión arterial diastólica (TAD) corresponde al valor mínimo de la tensión arterial en diástole, cuando el corazón está relajado. Sus valores normales se encuentran entre 5-9mmHg.

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¿En qué momento pasa a ser considerada una persona hipertensa?

En personas adultas, mayores de 18 años, hablamos de hipertensión cuando se detectan tensiones arteriales sistólicas (TAs) o diastólicas (TAd) iguales o superiores a 140 o 90 mmHg, respectivamente. Aunque, ya se consideraría prehipertensión valores de 120 o 80 mmHg. (1,4,5)

¿Qué podemos hacer al respecto?

Existen dos opciones claras, la más común y no siempre la más indicada, que sería la toma de medicamentos para reducir la hipertensión. Esta opción sería recomendable en personas con una hipertensión severa.

La otra opción sería, la realización de ejercicio físico como prevención primaria (evitar la aparición de la hipertensión) y secundaria (evitar su desarrollo una vez diagnosticada). Aunque, muchas personas conciban el ejercicio únicamente como un medio de pérdida de peso, también posee un elevadísimo poder terapéutico (2,4).

Se ha evidenciado que la realización de ejercicio físico provoca un descenso de la tensión arterial entre 5-7mmHg  conocido como hipotensión postejercicio (1,3,4), es decir, una persona hipertensa podría volver a niveles normales de tensión, dejándose así la medicación y ganando en calidad de vida.

¿Es suficiente una sesión de ejercicio para que una persona deje de ser hipertensa?

Según se está observando, la hipotensión postejercicio perdura hasta 22 horas (4). Por tanto, para mantener siempre los valores en un estado normal, lo ideal sería realizar ejercicio a diario.

¿Hago ejercicio y ya está?

En los últimos años se está reforzando el papel del ejercicio físico como una herramienta muy potente, accesible y efectiva a la hora de contrarrestar la hipertensión y otras muchas enfermedades. Pero, claro está, que si trabajamos de un modo multidisciplinar, con la ayuda de un preparador físico, un nutricionista y una supervisión médica continuada nuestro organismo empezará a mejorar de una forma segura y eficaz.

infarto

Bibliografía

  1. Pescatello, L. S., McDonald, H. V., Lamberti, L. & Johnson, B. T. (2015). Exercise for Hypertension: A Prescription Update Integrating Existing Recommendations With Emerging Research. Curr Hypertens Rep. DOI: 10.1007/s11906-015-0600-y
  2. Aramendi, J. F., & Emparanza, J. I. (2015). Resumen de las evidencias científicas de la eficacia del ejercicio físico en las enfermedades cardiovasculares. Rev Andal Med Deporte, 8 (3), 115-129.
  3. Ghadieh, A. S., & Saab, B. (2015). Evidence for exercise training in the management of hypertension in adults. Can Fam Physician, 61, 233-9.
  4. ACSM (2004). Exercise and hypertension. Medicine & Science in sports & Exercise. DOI: 10.1249/01.MSS.0000115224.88514.3A
  5. Chicharro, J. L., & Fernández, A. (2006).  Fisiología del ejercicio. Buenos Aires: Médica Panamericana.

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