Música y entrenamiento

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Música en el entrenamiento

La relación entre música y entrenamiento es algo muy común entre la población. A la hora de salir a correr o entrenar en nuestro gimnasio es muy habitual ver a la gente con sus cascos puestos, pero… ¿Qué ventajas nos produce el hecho de entrenar escuchando música?

El hecho de entrenar con música nos supone tener con nosotros un elemento motivador extra y nos permite una mayor concentración en el ejercicio a realizar. A lo largo del presente artículo analizaremos las ventajas de llevar a cabo nuestros entrenamientos escuchando música.

Ventajas de entrenar con música

  • Aumenta nuestra motivación: un estudio realizado en estudiantes universitarios varones demostró que mientras se montaban en bicicleta, los participantes se ejercitaron con una intensidad mayor mientras escuchaban música (1).
  • Disminuye la sensación de esfuerzo: la música puede reducir de manera significativa la intensidad percibida del dolor (2).
  • Aumenta y mejora nuestro rendimiento: si practicas running, el hecho de escuchar música mientras corres puede mejorar tu rendimiento durante la carrera y a la vez incrementar tu motivación como anteriormente anticipamos (3).
  • Aumentar la recuperación post-entrenamiento: un estudio concluyó en el 2010 que escuchar música después de un entrenamiento puede ayudar al cuerpo a recuperarse más rápido. Mientras que la música lenta produce un mayor efecto de relajación después del ejercicio, parece que cualquier tipo de música puede ayudar significativamente en el proceso de recuperación física (4).
  • Mejora nuestra calidad del sueño: escuchar música clásica se ha demostrado como un tratamiento eficaz para el insomnio en una muestra de estudiantes universitarios, por lo que puede ser una excelente alternativa para evitar recurrir a fármacos y de este modo, rendir más en nuestro entrenamiento del día siguiente (5).
  • Nos ayuda a comer de forma menos copiosa: un estudio ha encontrado que la reproducción de música suave y el hecho de crear condiciones ambientales adecuadas durante una comida, puede ayudarnos a consumir menos alimentos. Esto tal vez sucede porque ralentizamos el tiempo que dedicamos a comer y nos ayuda notablemente a ser más conscientes de las señales de saciedad que nos emite nuestro organismo (6).
  • Mejora la función de los vasos sanguíneos: los científicos han encontrado que los sujetos que escuchan música se ha reportado un efecto saludable en los vasos sanguíneos. Los participantes que escucharon música en un estudio llevado a cabo en el 2008 reportaron un aumento del flujo sanguíneo (7).

Además de todo esto y como ya es sabido, nos ayuda a reducir el estrés (8) y mejorar nuestro estado de ánimo. Como vemos, son muchas las ventajas que nos reporta el hecho de llevar a cabo nuestros entrenamientos escuchando música.

Chica entrenando con música

Es muy común ver a gente escuchando música mientras realiza sus sesiones de entrenamiento o lleva a cabo la práctica de alguna especialidad deportiva. Cada persona puede exponer unos motivos diferentes sobre porqué lo hace: algunos dirán que la música les ayuda a concentrarse, otros la escucharán porque los aísla del ambiente, etc.  Lo que sí que se puede afirmar es “la utilidad de la música como ayuda para la adquisición y perfeccionamiento de habilidades motoras, así como la capacidad de la misma para disuadir de estímulos externos y focalizar la atención del sujeto en la tarea que está realizando, ha sido un foco de atención en los últimos años” (11).

Efectos principales de la música sobre el ejercicio físico

Los autores Karageorghis & Terry (1997), citados en Marín & Aragón (12), describen cuáles son los principales efectos que la música ejerce sobre las personas que realizan ejercicio físico:

  1. Desvía la atención de las sensaciones de fatiga.
  2. Modifica la activación psicomotora, por lo que puede actuar cómo estimulante o calmante previo a la práctica de actividad física.
  3.  Durante la actividad submáxima continua el organismo tiende a responder al elemento rítmico de la música dando como resultado una sincronización entre el tempo de la música y la acción del movimiento. Esto ocurre con un ritmo musical alto, mayor a 100 bpm (beats por minuto) (11).

Por otra parte Guillén (11), añade a las efectos anteriores la capacidad que la música le da al deportista para focalizar la atención en el ejercicio que está realizando y disuadir de estímulos externos.

música y entrenamiento

¿En qué tipos de ejercicios tiene un mayor impacto la música?

A esta pregunta intentaron dar respuesta Brooks & Brooks (9) en su investigación. Las conclusiones a las que llegaron fueron que “la música como herramienta motivadora tiene el mayor impacto en el ejercicio cardiovascular”, pero que se debe estudiar con más detalle su influencia en los entrenamientos por sobrecarga y anaeróbicos.

En el estudio llevado a cabo por Marín & Aragón (12) encontraron pequeñas diferencias no significativas en cuanto al efecto que la música tiene sobre la frecuencia cardíaca y el esfuerzo percibido durante la actividad física. Los sujetos de su estudios que practicaban música a 85 decibelios registraban una frecuencia cardíaca y un nivel de esfuerzo percibido menor que el resto.

En cuanto a la influencia que puede tener la música en el proceso de entrenamiento de la potencia anaeróbica, Brooks & Brooks (10) estudiaron su efecto en los atletas que llevaban a cabo el Test de Wingate. Los resultados muestran que la música motivadora tiene un impacto positivo en el rendimiento anaeróbico mientras se lleva a cabo el Test de Wingate.

La música también influye en el ejercicio isométrico. La investigación llevada a cabo por Crust (2004) y citada en Yanguas (14), muestra que el tiempo de trabajo es mayor en aquellas personas que escuchan música mientras realizan sesiones de entrenamiento de ejercicios isométricos. Esto se debe a que la música actúa como inhibidora de las sensaciones de fatiga y de las sensaciones de esfuerzo extenuante.

¿Qué tipo de música es la más eficaz?

Con respecto a esta pregunta, no existe unanimidad entre los investigadores. Los diferentes estudios sobre el tema se llevaron a cabo con diferentes tipos de música: rock (13), clásica (11), tecno (11), etc. Lo importante es que sea un tipo de música que le gusta al deportista, con la que se sienta cómodo mientras realiza deporte..

Si bien Guillén (11) cita el estudio de Szabo Small y Leigh (1999), en el que se realizaon pruebas con tres ritmos diferentes (lento, rápido y progresivo lento – rápido). Los resultados mostraron que los deportistas conseguían mejores resultados cuando la actividad iba acompañada de música rápida. Además la música rápida y la progresiva lenta – rápida eran las preferidas por los participantes para hacer ejercicio.

música y entrenamiento

Conclusión sobre la música y entrenamiento

A pesar de los numerosos estudios, el efecto que la música puede tener sobre el rendimiento deportivo no está demostrado de forma contundente (13). Si bien, su efecto motivador sobre el deportista, así como su habilidad para mitigar la fatiga, parecen estar fuera de toda duda.

Una de las principales limitaciones que tienen estos estudios es que la música es un factor muy personal en el gusto de una persona. No a todo el mundo le gusta el mismo tipo de música, y aunque logremos juntar a un grupo de atletas con un gusto similar, todavía habría que aceptar con el cantante y la canción (14).

Como podemos ver la evidencia científica demuestra ventajas a la hora de realizar nuestros entrenamientos con música. Al mantenernos aislados de las distracciones del exterior mejoraremos nuestra concentración.

Además aumentaremos la motivación y nuestro estado de ánimo y disminuye la sensación de esfuerzo. Sin embargo, debes estar atento a que no te distraiga de estímulos importantes y ten cuidado que no te relaje en exceso, concéntrate en la práctica deportiva.

Por lo tanto, música y entrenamiento parece ser una excelente combinación ayudándonos a incrementar la sensación de bienestar y aportándonos un extra en cuanto a rendimiento se refiere.

Bibliografía

  1. Waterhouse, J., Hudson, P. and Edwards, B. (2010). Effects of music tempo upon submaximal cycling performance. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports, 20(4):662-9
  2. Trappe, HJ. Medizinische Universitätsklinik II. (2009). Music and health — what kind of music is helpful for whom? What music not?, Ruhr-Universität Bochum Deutsche medizinische Wochenschrift, 134(51-52):2601-6.
  3. Snyder, KL, Snaterse, M., and Donelan, JM. (1985). Running perturbations reveal general strategies for step frequency selection. Journal of Applied Physiology, 112(8):1239-47.
  4. Savitha, D., Mallikarjuna, RN, and Rao, C. (2010). Effect of different musical tempo on post-exercise recovery in young adults. Indian Journal of Physiology and Pharmacology, 54(1):32-6.
  5. Harmat, L., Takacs, J., and Bodizs, R. (2008). Music improves sleep quality in students. Journal of Advanced Nursing, 62(3):327-35
  6. Drazen, DL and Woods, SC. (2003). Peripheral signals in the control of satiety and hunger. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 6(6):621-9.
  7. Michael Miller, Valerie Beach, Charles Mangano, Robert A Vogel. (2008). Positive Emotions and the Endothelium: Does Joyful Music Improve Vascular Health. American Health Association.
  8. Cervellin, G. and Lippi, G. U.O. (2011). From music-beat to heart-beat: a journey in the complex interactions between music, brain and heart. European Journal of Internal Medicine, 22(4):371-4.
  9. Brooks, K. & Brooks, K. (2010).  Aumento del rendimiento deportivo a través del uso de la música. Recuperado el 01/02/2015.
  10. Brooks, K. & Brooks, K. (2010). Diferencias en la producción de potencia en el Test de Wingate en respuesta al uso de la música como motivación. Recuperado el 31/01/2015.
  11. Guillén, F. & Ruiz – Alfonso, Z. (2013). Influencia de la música en el rendimiento físico, esfuerzo percibido y motivación. Recuperado el 01/02/2015.
  12. Marín Hernández, J. & Aragón Vargas, L. F. (2001). Intensidad de la música: efecto sobre la frecuencia cardíaca y el esfuerzo percibido durante la actividad física. Revista de ciencias del ejercicio y la salud. 1 (2), 38 – 42.
  13. Rivera, O. (2013). Just let me hear some of Rock´N´Roll music: el efecto de la música en el rendimiento deportivo. Recuperado el 31/01/2015.
  14. Yanguas Leyes, J. (2006). Influencia de la música en el rendimiento deportivo. Apunts. Medicina de l´esport. 152, 155 – 165.

Autor Colaborador | Mateo Rodríguez

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