Miguel del Olmo y Parkinson

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Miguel Fernández del Olmo

Miguel A. Fernández del Olmo, es Doctor en Educación Física y profesor titular de la asignatura Aprendizaje y Control Motor en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física de la Universidad de La Coruña.

Su tesis doctoral abordó la rehabilitación en pacientes con la enfermedad de Parkinson mediante la utilización de señales externas. Desde entonces ha profundizado en los conocimientos relacionados con el control motor, desde una perspectiva tanto neurofisiológica como comportamental. Su formación neurofisiológica tiene lugar como becario postdoctoral en el Instituto Neurológico de Londres durante dos años, bajo la supervisión del profesor John Rothwell. A continuación realiza otra estancia de un año en la Universidad de Berkeley, en el departamento de psicología, donde trabaja con el profesor Richard Ivry. Tras su regreso a España obtiene diferentes proyectos nacionales para continuar su labor investigadora y crear el actual grupo de investigación (motor control group).

Sus temas de interés son todos aquellos relacionados con el control motor y fundamentalmente con la rehabilitación en la enfermedad de Parkinson, el procesamiento temporal, las neuronas espejo y las adaptaciones neuromusculares al entrenamiento de fuerza.Miguel Fernández del Olmo

“Son cada vez más los estudios que indican que el ejercicio físico es importante para el mantenimiento de la autonomía, no solo motora, sino también cognitiva del paciente”

Pregunta: Bienvenido Miguel, muchas gracias por atendernos en Mundo Entrenamiento.

Respuesta: Gracias a vosotros por darme la oportunidad de divulgar nuestra universidad.

P: Cuéntanos, ¿qué es la enfermedad de Parkinson?, ¿cuándo comenzó tu interés y empezaste a investigar sobre ella?

R: Bien, la enfermedad de Parkinson (EP) es la segunda enfermedad neurodegenerativa más prevalente después de el Alzheimer. En España se cree que aproximadamente 600.000 personas padecen esta enfermedad.

Mi interés sobre la enfermedad de Parkinson surgió de manera muy casual, y digamos inusual. Recién terminada mi carrera en Educación Física la Asociación Parkinson Coruña contactó conmigo para impartirles actividades de bailes de salón. La sorpresa fue comprobar como pacientes de EP con grandes problemas de movilidad, alguno de ellos en silla de ruedas, era capaz de desplazarse bailando un pasodoble sin problema alguno. Esto lógicamente despertó mi curiosidad y me motivó a iniciarme en el mundo de la investigación. Estamos hablando del año 1996 y desde entonces tanto yo como el grupo que dirijo hemos centrado todo nuestro esfuerzo en seguir entendiendo la complejidad de esta enfermedad.

P: ¿Existen algunos signos principales, dentro del ámbito motor, que sirvan para detectar la enfermedad?

R: Esta enfermedad, tal y como habéis abordado en el artículo de Parkinson en vuestra revista, se diagnostica mediante pruebas clínicas, es decir, el neurólogo examina al paciente y llega o no a la conclusión de que padece la enfermedad. Sus criterios son comprobar si el paciente tiene temblor o su movimiento es lento (bradicinesia) o padece de cierta rigidez muscular. También evalúa la marcha y el equilibrio del paciente. Todos estos son los principales síntomas motores de la enfermedad.

P: ¿Hasta qué punto es común la enfermedad de Parkinson? ¿A quién afecta?, ¿existe algún sector de la población que tenga mayor riesgo de padecerla?

R: Como comentaba antes se calcula que en España existen 600.000 personas con EP. valor más indicativo del riesgo que la prevalencia, en 8-18/100.000 habitantes. La prevalencia de la enfermedad aumenta con la edad, un 1% los mayores de 65 años y un 2% los mayores de 80. Existe también el denominado Parkinson de inicio joven, en menores de 40 años. La enfermedad de Parkinson afecta a todas las razas y no existe un sector de la población que tenga un mayor riesgo de padecerla.

P: ¿Cuál es tu consejo para reducir o combatir los efectos de esta enfermedad?

El tratamiento estrella de la enfermedad es el farmacológico, de hecho una buena respuesta del paciente al tratamiento es indicativo de que padece la enfermedad, ya que el origen de la misma es desconocido y no existe ninguna prueba de imagen (como resonancia magnética ó análisis de sangre) para el diagnóstico, lo cual lleva a veces a diagnósticos erróneos. Volviendo a la cuestión, el tratamiento farmacológico debe de ir acompañado por tratamientos de apoyo como la fisioterapia, logoterapia y por supuesto el ejercicio físico. Este último es el centro de atención en la última década, por sus potenciales efectos terapéuticos.

Fundadores de ME y Miguel del Olmo
Miguel del Olmo, en la Universidad de A Coruña, con los fundadores de Mundo Entrenamiento (elaboración propia).

P: ¿Cómo se desarrolla la actividad física en pacientes con Parkinson? ¿Es realmente efectiva para contrarrestar la enfermedad?

R: Numerosos estudios han demostrado una incidencia menor de la EP en sujetos físicamente activos y con buena condición física. Esto sugiere que el ejercicio físico podría tener cierto componente neuroprotector (dificultando el proceso de muerte neuronal). También son cada vez más los estudios que indican que el ejercicio físico es importante para el mantenimiento de la autonomía, no solo motora, sino también cognitiva del paciente. Recuerdo que aunque los síntomas más conocidos son los motores los pacientes con EP también sufren de cierto deterioro cognitivo, por ejemplo en sus funciones ejecutivas como pueden ser la memoria de trabajo, la flexibilidad mental, etc…

P: Desde hace años diriges un Grupo de Investigación (motor control group); ¿cuál es vuestra labor principal?

R: Nuestro principal objetivo es desarrollar programas de intervención o estrategias rehabilitadoras para estos pacientes. Nos hemos centrado en desarrollar programas basado en la utilización de señales sensoriales (auditivas, visuales), dado que se han demostrado de las más eficaces para la mejora motora en estos pacientes. En los últimos 5 años hemos comprobado la eficacia de la marcha en tapiz rodante para la mejora en el equilibrio y marcha de los pacientes. Seguramente el movimiento de la cinta del tapiz manda información propioceptiva rítmica al paciente facilitando su movimiento, y estas mejoras se transmiten después a mejoras andando en el suelo.

Libro de Miguel Fernández del Olmo

P: Recientemente has publicado un libro denominado Neurofisiología aplicada a la actividad física, ¿qué contenidos se tratan dentro del mismo? ¿A quién va dirigido?

R: Es un libro que aborda las diferentes partes del sistema nervioso y su contribución al control del movimiento humano. Está escrito de manera bastante divulgativa (o al menos esa era la intención) y creo que tanto los licenciados en educación física, fisioterapeutas y todo aquel interesado en entender el movimiento humano puede encontrarlo interesante.

P: Muchas gracias por tu atención de parte de todo el equipo de Mundo Entrenamiento. Ha sido un auténtico placer. Seguiremos de cerca los avances de tus investigaciones.

El placer ha sido mío.

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