Los Meniscos de la rodilla

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Los meniscos de la rodilla son fibrocartílagos en forma de semiluna que rellenan los espacios comprendidos entre superficies articulares del cuerpo, y poseen la función de estabilizar la articulación, además absorben el impacto de choque entre las superficies articulares, aumentando la superficie de contacto.

Generalmente, la mayor parte de los casos de lesiones en los meniscos se relacionan con un traumatismo sufrido durante la realización de un deporte, aunque también puede producirse la lesión realizando algún movimiento de rotación de la rodilla con el pie fijo, allí el fémur comprime los meniscos contra la tibia lesionándolos.

Gracias a la ciencia, la medicina ha evolucionado mucho en este aspecto y ha dado un salto de calidad en el enfoque y tratamiento de las lesiones de menisco.

Articulación de la rodilla

La rodilla está compuesta por dos meniscos situados a ambos lados de la meseta tibial, rótula, cóndilo femoral y diferentes ligamentos estabilizadores (1). En la rodilla existen dos meniscos el interno y el externo que actúan entre el fémur y la tibia y son los encargados de realizar la distribución de las fuerzas que se transmiten a través de las rodillas y pueden resistir hasta un 40% de la carga que reciben las articulaciones dando además estabilidad a las rodillas.

Estructura de la rodilla, meniscos de la rodilla
Imagen 1. Estructura de la rodilla.

¿Qué son los meniscos de la rodilla ?

Los meniscos de la rodilla son estructuras fibrocartilaginosas que se sitúan dentro de la articulación de la rodilla. Estos están diseñados para lograr una mejor funcion articular y en definitiva hacer la función de almohadilla que amortiguan nuestro peso, dando así mayor estabilidad en la rodilla. De este modo el cartílago articular soporta con mayor eficiencia y eficacia las presiones ejercidas en esta articulación.  A nivel mecánico juegan un papel fundamental dentro del tren inferior. (3, 4).

A la hora de realizar actividad física, nuestras rodillas soportan un gran presión y carga continua. A la hora de saltar, correr o realizar cualquier actividad, nuestras rodillas asumen una enorme responsabilidad de disipar fuerzas y presiones generadas. Dentro de este papel, los meniscos de la rodilla juegan un papel primordial en la estabilización y la protección de esta articulación (3, 4).

Entonces… ¿Cuáles son las funciones de los meniscos de la rodilla?

  • Transmisión de las cargas.
  • Absorción de las ondas de choque.
  • Intervienen en la estabilidad articular.
  • Contribuyen al deslizamiento articular.
  • Participan en la percepción de la sensibilidad propioceptiva (3, 4).

Los meniscos disponen una forma de cuña y semiluna y su vascularización supone una gran relevancia. Desde el desarrollo prenatal hasta poco después del nacimiento, el menisco dispone de una vascularización total. Con el paso de los años, esta disminuye notablemente. Al llegar a los 12, 13 años de edad, dicha vascularización está presente en alrededor de un 15-35% del menisco. En un adulto, el menisco contiene vasos sanguíneos y nervios sólo en la zona periférica de un 10 a un 25 % del tejido (6).

Tipos de lesiones que se producen en los meniscos de la rodilla

Los meniscos pueden fracturarse de diferentes modos:

– Uno muy común en deportistas, es cuando se desgarra el borde interno en lo que se denomina como “rotura en asa de borde”.

– Otra forma de fractura, es cuando la zona afectada es la parte posterior, en donde lleva el nombre de “rotura del cuerno posterior”.

– También puede fracturarse levemente un fragmento de su borde, produciéndose una “rotura con colgajo”.

– En casos más graves, la rotura puede ser degenerativa, donde una porción del menisco se dalla y desgarra en múltiples direcciones (5, 6, 7).

Tipos de roturas de meniscos de la rodilla
Imagen 2. Tipos de rotura de menisco.

Conclusión sobre los meniscos de la rodilla

Una característica de las lesiones en los meniscos es el bloqueo que se produce de la rodilla, ya que la articulación se traba mecánicamente y puede ser destrabada por la misma persona o quedar de esta forma hasta la resolución del cuadro por parte del médico.

Dentro de la articulación de la rodilla disponemos de dos meniscos en la rodilla (externo e interno). Éstos se encuentran ubicados entre la tibia y el fémur. Ambos posibilitan y ayudan en la estabilización articular y en la disminución de la presión en la rodilla.

Los meniscos de la rodilla disponen de una capacidad para repartir las fuerzas recibidas sobre la superficie articular, protegiendo de este modo el cartílago y evitando así un excesivo desgaste en la articulación.

Una vez nos quedamos sin alguno de los meniscos de la rodilla, la probabilidad de desarrollar artrosis con el tiempo se incrementa (5, 6, 7).

La cirugía artroscópica es en la actualidad una gran ayuda para solucionar este tipo de lesiones pudiendo diagnosticarse con mucha precisión las lesiones en los meniscos y poder corregirlas de forma acertada, por medio de sutura o extrayendo la parte del menisco dañado.

Bibliografía

  1. Griffin JW, Hart JA, Thompson SR, Miller MD. (2015). Basics of knee arthroscopy. In: Miller MD, Thompson SR, eds. DeLee and Drez’s Orthopaedic Sports Medicine. 94(4).
  2. Berjón Rufes, J.J. (1990). Extirpación de los meniscos de la rodilla. Actualidad médica. 76:190–191.
  3. Blackburn TA, Craig, E.. (1980).Knee anatomy: a brief review. Phy Ther. 60(12):1556–60.
  4. McDermott ID, Sharifi M, Bull AM, Gupte CM, Thomas RW, Amis AA. (2004). An anatomical study of meniscal allograft sizing.. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 12(1): 130-55.
  5. Phillips BB, Mihalko MJ. (2012). Arthroscopy of the lower extremity. In: Canale ST, Beaty JH, eds. Campbell’s Operative Orthopaedics. 12(51).
  6. Clark CR, Ogden JA (1983).  Development of the menisci of the human knee joint. Morphological changes and their potential role in childhood meniscal injury. J Bone Jt Surg Am. 65 : 538-47
  7. Arnoczky SP, Warren RF. (1982). Development of the menisci of the human knee joint. Morphological changes and their potential role in childhood meniscal injury.. Am J Sports Med. 10(1): 90-5.

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