Hiponatremia en deportes de resistencia

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Hiponatremia

La hiponatremia puede definirse como una baja concentración de sodio plasmático (inferior a 135 mmol/litro), que altera el balance osmótico de la barrera hematoencefálica, originando una excesiva entrada de agua en el cerebro, causando la inflamación del mismo y que puede desembocar en convulsiones, en coma e incluso en muerte. Los deportistas de resistencia pueden llegar a sufrirla cuando llevan a cabo una práctica deportiva de larga duración en un ambiente caluroso, existen diversos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer esta patología.

Se han analizado (1) los factores de riesgo en deportistas que corrieron la maratón San Diego en los años 1998 y 1999, al comparar los corredores que padecieron hiponatremia con el resto de corredores, estos mostraron un valor de sodio plasmático que oscilo entre 117-134 mEq, obteniendo como factores de riesgo el ser mujer (ya que presentarían menor volumen de agua corporal), consumir AINES (que podría alterar la función del riñón), tiempos más lentos de carrera y reportar beber “tanto como fuera posible” durante y después de la carrera. Así como que la administración de una solución salina hipertónica resultó en un tiempo de recuperación menor y menos complicaciones.

Un estudio (2) de cohorte observacional analizó la incidencia de hiponatremia en corredores de triatlón de ultrafondo, en el triatlón Iroman de Nueva Zelanda (3,8 km de natación, 180 km de bicicleta y 42,2 km de carrera). Se pesó antes y después, y se tomó una muestra de sangre después de la prueba a 605 participantes. De ellos, 330 finalizaron la prueba, 58 finalistas desarrollaron un estado de hiponatremia y de estos 11 presentaron una hiponatremia grave (concentración de sodio plasmático inferior a 130 mmol/L) y 8 de estos 11 corredores terminaron la prueba con un peso superior o igual al inicial. Concluyendo que en casos de hiponatremia grave sintomáticas, la causa más común suele ser la ingesta excesiva de líquidos durante la carrera.

En otro estudio (3) se analizó a corredores tratados por los servicios médicos de la maratón de Houston en el año 2000. Veintiún corredores que necesitaron recibir líquidos por vía intravenosa, presentaron hiponatremia. Observando que aquellos participantes menos entrenados mostraban una tendencia de niveles de sodio en plasma más bajos. Se encontró una relación inversa entre el tiempo de finalización de la prueba y la cantidad de agua ingerida frente a la concentración plasmática de sodio. Además la ingesta de agua y de solución de carbohidratos con electrolitos fue superior en aquellos corredores que presentaron hiponatremia. Debido a ello, se determinó que la ingesta excesiva de líquidos y tiempos más largos de carrera fueron factores de riesgo para el desarrollo de hiponatremia.

En un revisión (4) sobre la hiponatremia en ejercicios de larga duración se observó que existe una tendencia en aumento en la incidencia de hiponatremia en este tipo de pruebas especialmente en climas cálidos. Aquellos deportistas que presenten una excreción elevada de sodio a través del sudor presentarían un mayor riesgo de sufrir hiponatremia, ya que sería necesaria menor cantidad de agua ingerida para reducir la concentración plasmática de sodio a niveles en los que pueda aparecer hiponatremia. Habría que aclarar que la concentración de sodio en sudor tiende a disminuir a medida que aumenta el grado de entrenamiento del deportista, por lo que individuos menos entrenados presentarían una mayor concentración de sodio en el sudor y por consiguiente un posible mayor riesgo de hiponatremia.

hiponatremia

Un estudio (5) trataba como principal causa de la sintomatología de la hiponatremia asociada a la práctica deportiva un volumen agua corporal muy elevado debido a un excesivo consumo de líquido durante una actividad física prolongada, más que una inadecuada reposición de sodio durante la realización de deporte. Mencionando que ha tenido lugar un incremento de sucesos de hiponatremia en aquellos deportistas con un tiempo de carrera más largos, específicamente aquellos que necesitan 5 o más horas para completar una maratón, debido a que corren a un ritmo igual o superior a 9 km/h ya en este tipo de corredores la ingesta de líquidos durante la prueba era mayor. Incluso se describe el caso de una atleta de ultraresistencia que ganó 4,5 kg durante una carrera por una elevada ingesta de agua originando una hiponatremia o tan bien conocida como intoxicación por agua. Un análisis del triatlón Iroman de Nueva Zelanda reveló que los atletas que perdían menos o ganaban peso corporal durante el desarrollo de la prueba presentaban menor concentración sérica de sodio al final de la prueba, probablemente este cambio anómalo de la masa corporal se deba a una ingesta excesiva de líquido.

Otro punto a resaltar el hecho de los deportistas que presentan una inadecuada ingesta de sodio en este tipo de pruebas debido a la ingestión de agua o bebidas deportivas con bajo contenido de sodio lo que podría llegar a acrecentar la disminución de la concentración de sodio plasmático.

Conclusiones

Con objeto de reducir el riesgo de hiponatremia en deportistas de resistencia se debe seguir una adecuada pauta de ingesta de líquidos evitando ingerir líquidos en exceso que pudieran llegar a originar una disminución de la concentración en plasma de sodio, también podría ser de ayuda una adecuada reposición del sodio plasmático durante el desarrollo de la prueba.

Sobre la base de todo lo visto sería necesario mencionar unas adecuadas pautas de hidratación antes y durante de este tipo de pruebas deportivas, para ello la Asociación Americana de Dietética, Dietistas de Canadá y Colegio Americano de Medicina del Deporte especifican que: “Los atletas deben beber suficiente líquido para equilibrar sus pérdidas. Dos horas antes del ejercicio, deben consumirse 400 a 600 mL de líquido y durante el ejercicio, deben consumirse 150 a 350 mL de líquido cada 15 a 20 minutos dependiendo de la tolerancia”. Aun así sería necesario recordar que se trata de unas pautas generales que deberían ser adaptadas a la situación individual de cada deportista que está determinada por multitud de factores como el tamaño corporal, ya que sujetos de menor tamaño presentarían menor volumen líquido corporal por lo que una determinada ingesta de líquido podría suponer una disminución significativa de la concentración sérica de sodio, mientras que en atletas de mayor volumen corporal la ingesta de la misma cantidad podría no suponer una disminución tan drástica.

Bibliografía:

  1. Davis, D.P., J.S. Videen, A. Marino, G.M. Vike, J.V. Dunford, S.P. Van Camp, and L.G. Maharam (2001). Exercise-associated hyponatremia in marathon runners: a two-year experience. J Emerg. Med. 21:47-57.
  2. Speedy, D.B., T.D. Noakes, I.R. Rogers, J.M.D. Thompson, R.G.D. Campbell, J.A. Kuttner, D.R. Boswell, S. Wright, and M. Hamlin (1999). Hyponatremia in ultradistance triathletes. Med. Sci. Sports Exerc. 31:809-815.
  3. Hew, T.D., J.N. Chorley, J.C. Cianca, and J.G. Divine (2003). The incidence, risk factors, and clinical manifestations of hyponatremia in marathon runners. Clin, J. Sports Med. 13:41-47.
  4. Montain, S.J., M.N. Sawka, and C.B. Wenger (2001). Hyponatremia associated with exercise: risk factors and pathogenesis. Exerc. Sports Sci. Rev. 3:113-117.
  5. Noakes, T.D. (2002). Hyponatremia in distance runners: fluid and sodium balance during exercise. Curr. Sports Med. Reports 4:197- 207.

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