¿Existe una fórmula para perder peso?

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¿ Existe la fórmula mágica para perder peso?

Actualmente, es muy común encontrar productos de acceso libre para la pérdida de peso en supermercados, tiendas de suplementos e incluso farmacias, estos productos son conocidos como suplementos. Los suplementos para la pérdida de peso,  prometen modificaciones en la composición corporal, como reducir muchos kilos, definición muscular entre otros, además,  la gran mayoría afirman ser inocuos, sin embargo, existe poca evidencia científica sobre la eficacia y seguridad de estos suplementos.

La mayor parte de las recomendaciones para la pérdida de peso, se basan en la restricción de calorías y el incremento de la actividad física (1). Sin embargo, para la población en general, resulta difícil realizar estos cambios en su vida cotidiana. Por lo tanto, gran parte de las personas recurren con frecuencia a suplementos dietéticos, de venta libre, la mayor parte de estos, aseguran una rápida pérdida de peso, sin la modificación de la alimentación o la actividad física (2). Estos suplementos, pueden ser peligrosos para la salud del consumidor, aunque la mayor parte de los efectos secundarios son desatendidos o no conocidos por los individuos (3).

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¿ Porqué es tan difícil la pérdida de peso?

El cuerpo humano, se resiste a perder peso de forma natural y promueve el aumento del peso con el paso del tiempo, debido a que el almacenamiento de energía es un sistema de protección desarrollado para sobrevivir en los tiempos de escasez de nutrientes (4-5).  Esto representa un gran problema para las personas con sobrepeso u obesidad que se encuentran luchando por perder peso; además, existe actualmente  un ambiente “obesogénico”  en donde hay una gran disponibilidad de alimentos pobres en nutrientes y ricos en calorías y el sedentarismo es forzado y socialmente aceptado. Por tanto, gran parte de los programas saludables para la pérdida de peso fracasan, creando en los individuos un sentimiento de impotencia o frustración y motivándolos para buscar distintas alternativas para conseguir los objetivos de pérdida de peso, como los  productos comerciales no regulados (6).

Cuando la reducción de peso en las personas se produce mediante  una dieta hipocalórica y/o actividad física (AF),  éstas se encuentran ante otro desafío mayor, el mantenimiento del peso (5).  La pérdida de peso a corto plazo es alcanzable, sin embargo, sólo un pequeño número de los pacientes con obesidad o sobrepeso, son capaces de mantener el peso perdido, ya que  la termogénesis del cuerpo se adapta al peso corporal más bajo, y por tanto, es necesario realizar esfuerzos adicionales para mantener el balance energético negativo. Muchos de los individuos que inician un programa para reducción de peso, con el tiempo recuperan el peso perdido, un fenómeno atribuido a fuertes factores psicológicos y fisiológicos (por ejemplo, el hambre, leptina, grelina,péptido YY) involucrados en la regulación homeostática del apetito y peso corporal (7,8).

Suplementos dietéticos

Se puede definir suplemento dietético, como un producto que se consume por vía oral, que contiene  “un ingrediente dietético”, destinado a complementar la dieta. Entre estos ingredientes se pueden incluir: vitaminas, minerales, hierbas, productos botánicos, aminoácidos y sustancias como enzimas, tejidos orgánicos y metabolitos. Los suplementos dietéticos, también pueden ser concentrados o extractos y estar disponibles como: pastillas,barras, geles, cápsulas, líquidos o polvos (9).

De acuerdo a la Food and Drug Administration ( FDA), más del 55% de los adultos en los Estados Unidos de Norteamérica, utilizan algún tipo de suplemento dietético (10). Uno de los principales motivos del crecimiento del mercado de suplementos, es que la FDA dejó de ser responsable de la seguridad  de los productos, obteniendo la responsabilidad la Dietary Supplement Health and Education Act (DSHEA). Estableciendo en 1994, que los suplementos no eran medicamentos y cambiando el papel de la FDA en la regulación de los productos (11). La DSHEA, modificó la ley de drogas, alimentos y cosméticos y creó un nuevo marco de regulación sobre la seguridad y el etiquetado de los suplementos dietéticos (9).

Para la DSHEA, no se requieren de estudios previos que demuestren ser eficaces y seguros para el consumo humano para poder vender suplementos. Si al suplemento se le atribuye alguna propiedad para el tratamiento de un problema de salud, debe ir acompañado de la siguiente frase:  “Esta declaración no ha sido evaluada por la FDA. Este producto no es para diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad”. La FDA solo tomará medidas contra el fabricante en caso de descubrir que el suplemento puede ser perjudicial para la salud (9,11).

Riesgo del consumo de suplementos

No se recomienda el uso de suplementos dietéticos, debido a que se desconoce su eficacia y seguridad. En algunas investigaciones, se han encontrado poca o inconcluyente evidencia de la efectividad de la mayoría de los ingredientes que forman parte de los suplementos destinados a la reducción de peso en corto tiempo (≤ 6 meses) y no se han encontrado investigaciones que evalúen sus efectos a lago plazo(≥ 12 meses) (12-14).

Gran parte de los suplementos para la reducción de peso contienen estimulantes, ya que pueden incrementar la termogénesis (14), pero también incrementen la presión sanguínea, producen palpitaciones,  taquicardia, infarto, alteración del metabolismo hepático y muerte (15-16).

En una investigación, donde se compararon píldoras  con efedrina con o sin cafeína y placebo durante 4-6 meses para  bajar de peso, se encontraron mayores reducciones  en las píldoras con efedrina versus el placebo, pero quienes tomaron los estimulantes tuvieron 2 a 3 veces más riesgo de sufrir efectos adversos, como: problemas psiquiátricos, neurológicos, gastrointestinales y cardíacos (17).

En otras investigaciones, se han encontrado reacciones alérgicas debido a la contaminación en suplementos dietéticos con estimulantes, demostrando deficiencias en el control de calidad de los productos (13).

Investigaciones recientes, sugieren que ciertos suplementos dietéticos pueden interactuar con algunos medicamentos y de esta forma alterar su efectividad (18).

 Conclusiones

Existen diversos motivos que motivan a las personas a utilizar suplementos dietéticos para perder peso, aunque la fabricación y distribución de éstos está poco regulada.Las grandes empresas  han utilizado esta ventaja para vender la “fórmula mágica” ,muchas veces sin evidencia científica que respalde sus productos.

El uso de suplementos para perder peso, puede tener mayores riesgos a la salud que beneficios, sobretodo en personas que tienen problemas de salud, como en el caso de personas con sobrepeso y obesidad.

El uso de suplementos, debe ir acompañado de las recomendaciones de un profesional del área de salud, de esta forma se pueden disminuir los riesgos a la salud.

Bibliografía

  1. Nawaz, H., & Katz, D. L. (2001). American College of Preventive Medicine practice policy statement: weight management counseling of overweight adults. American journal of preventive medicine, 21(1), 73-78.
  2. Heart, T. N. (1998). Executive summary of the clinical guidelines on the identification, evaluation, and treatment of overweight and obesity in adults. Journal of the American Dietetic Association, 98(10), 1178-1191.
  3. Saper, R. B., Eisenberg, D. M., & Phillips, R. S. (2004). Common dietary supplements for weight loss. American family physician, 70, 1731-1740.
  4. Gluckman, P. D., & Hanson, M. A. (2008). Developmental and epigenetic pathways to obesity: an evolutionary-developmental perspective. International Journal of Obesity, 32, S62-S71.
  5. Katan, M. B., & Ludwig, D. S. (2010). Extra calories cause weight gain—but how much?. Jama, 303(1), 65-66.
  6. Ferraro, Z. M., Patterson, S., & Chaput, J. P. (2015). Unhealthy weight control practices: culprits and clinical recommendations. Clinical medicine insights. Endocrinology and diabetes, 8- 7.
  7. Weiss, E. C., Galuska, D. A., Khan, L. K., Gillespie, C., & Serdula, M. K. (2007). Weight regain in US adults who experienced substantial weight loss, 1999–2002. American journal of preventive medicine, 33(1), 34-40.
  8. Sumithran, P., Prendergast, L. A., Delbridge, E., Purcell, K., Shulkes, A., Kriketos, A., & Proietto, J. (2011). Long-term persistence of hormonal adaptations to weight loss. New England Journal of Medicine, 365(17), 1597-1604.
  9. FDA, (2007).Overview of dietary supplements. US Food and Drug Administration. Recuperado el 09- marzo del 2016, http://www.cfsan.fda.gov/~dms/supplmnt.html
  10. Nesheim, M. C. (1999). What is the research base for the use of dietary supplements?. Public health nutrition, 2(01), 35-38.
  11. FDA, (1994).Dietary Supplement Health and Education Act of 1994. US Food and Drug Administration. Recuperado el 09- marzo del 2016, http://www.fda.gov/opacom/laws/dshea.html
  12. Saper, R. B., Eisenberg, D. M., & Phillips, R. S. (2004). Common dietary supplements for weight loss. American family physician, 70, 1731-1740.
  13. Blanck, H. M., Khan, L. K., & Serdula, M. K. (2001). Use of nonprescription weight loss products: results from a multistate survey. Jama, 286(8), 930-935.
  14. Greenway, F. L. (2001). The safety and efficacy of pharmaceutical and herbal caffeine and ephedrine use as a weight loss agent. Obesity Reviews, 2(3), 199-211.
  15. Haller, C. A., & Benowitz, N. L. (2000). Adverse cardiovascular and central nervous system events associated with dietary supplements containing ephedra alkaloids. New England journal of medicine, 343(25), 1833-1838.
  16. Pittler, M. H., & Ernst, E. (2004). Dietary supplements for body-weight reduction: a systematic review. The American journal of clinical nutrition, 79(4), 529-536.
  17. Shekelle, P. G., Hardy, M. L., Morton, S. C., Maglione, M., Mojica, W. A., Suttorp, M. J., & Gagné, J. (2003). Efficacy and safety of ephedra and ephedrine for weight loss and athletic performance: a meta-analysis. Jama, 289(12), 1537-1545.
  18. Vásquez, F., & Vanegas, J. (2014). Suplementos dietéticos para reducir de peso: dilemas médicos y éticos. Revista médica de Chile, 142(8), 1069-1075.

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