Evaluación de la condición física para la salud

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Gente corriendo

Los componentes de la condición física para la salud tradicionalmente se han relacionado con el desarrollo de la resistencia cardiorrespiratoria, la fuerza, la resistencia muscular, la elasticidad y la composición corporal. Sin embargo, la mayor parte de los protocolos y baterías de pruebas diseñadas para evaluar la condición física están orientados a la cuantificación de un resultado o un determinado rendimiento (1).

En el presente artículo se han recogido una serie de pruebas que aportan referencias para la organización y orientación deportiva más saludable y que se basan en la valoración de los cinco componentes más importantes para llevar a cabo la evaluación de la condición física para la salud.

Condición física y salud

Blair y Connell (1996), consideran que las actividades físicas de moderada intensidad están asociadas a una mejora del nivel de la salud y menor riesgo de morbilidad y mortalidad al compararse con bajos niveles de actividad física o aptitud física (2).

chica haciendo abdominales

Además, un elemento clave y determinante para un correcto desarrollo de la condición física para la salud es el trabajo de la higiene y educación postural. Por lo tanto, la condición física para la salud debería englobar los siguientes aspectos (1):

  • Resistencia cardiorrespiratoria.
  • Fuerza y resistencia muscular.
  • Elasticidad muscular.
  • Composición corporal.
  • Educación e higiene postural.

Pruebas para la evaluación de la condición física

La siguiente batería de pruebas tiene el principal objetivo de establecer una estimación aproximada de la aptitud física saludable a través de una serie de indicadores sencillos de aplicar y obtener en cualquier contexto.

Evaluación de la elasticidad

Para esta capacidad se ha elegido una prueba que implica a la musculatura de la que depende el control postural: los músculos erectores de la espalda y los isquiosurales.

Se trata del test denominado “Sit and Reach”. La finalidad de esta prueba es la valoración de la capacidad de extensión de la musculatura dorsal e isquiosural mediante la flexión del tronco hacia delante (1).

Test Sit and Reach

La disminución de elasticidad de esta musculatura produce retroversión pélvica y dorsalización del raquis, pudiéndose provocar además: hipercifosis, hernia discal, inversión del raquis lumbar, agravamiento de la enfermedad de Scheuermann, etc (3, 4). Ferrer y colaboradores indican que el entrenamiento de fuerza, la bipedestación prolongada y el trabajo muscular y el trabajo muscular pesado pueden conducir cortedad isquiosural (4).

En el caso de este test, el material necesario es un cajón con las siguientes medidas:

  • Largo: 35 cm.
  • Ancho: 45 cm.
  • Alto: 32 cm.

La parte superior del cajón en donde se acoplará la cinta métrica para realizar la medida, debe tener unos 55 cm de largo, 45 de ancho y sobresalir 15 cm al largo estandarizado del cajón. El sujeto, descalzo, se situará sentado al frente del cajón con las piernas extendidas, de forma que apoye totalmente con los pies en el cajón. El sujeto deberá flexionar el tronco hacia delante evitando flexionar las rodillas y extendiendo ambos brazos con las palmas de las manos paralelas y hacia abajo, tratando de avanzar por la regla lo más lejos posible. Al llegar a la posición máxima, permanecerá inmóvil durante dos segundos para registrar adecuadamente el resultado obtenido. La valoración de la prueba es la siguiente:

  • Normal: Mayor que -6 cm.
  • Cortedad moderada: Entre -6 y -15 cm.
  • Cortedad excesiva: Menor de -15 cm.

Evaluación del sistema cardiovascular

En esta prueba, se realizan 30 flexiones profundas de piernas entre 30 y 40 segundos con los brazos en las caderas, y se toman las pulsaciones antes de comenzar, al final del test y al minuto de recuperación. Se aplica la siguiente fórmula y escala de valoración (1):

(P1 + P2 + P3) – 200 / 10

  • P1: Pulsaciones de reposo.
  • P2: Pulsaciones nada más terminar.
  • P3: Pulsaciones al minuto de recuperación.

Valoración:

  • 0 a 5: Excelente.
  • 5 a 10: Muy bien.
  • 10 a 15: Regular.
  • Más de 15: Mal.

Evaluación de la fuerza

Proponemos el test “Drop Jump” diseñado por Bosco (5). Consiste en dejarse caer desde una determinada altura, para posteriormente desplazarse lo máximo posible.

La altura de caída no se aconseja que sea superior a 50 cm. ya que se podría inhibir la componente refleja de la fuerza. Con esta prueba podemos valorar componentes importantes de la acción muscular como la acción explosiva concéntrica, la capacidad elástica y la acción refleja, que nos pueden indicar en cierto modo la capacidad de coordinación muscular del sujeto importante para aspectos básicos posturales y locomotores.

Evaluación de la composición corporal

En el control de la composición corporal es imprescindible mantener un balance energético neutro; si el gasto es mayor a la ingesta es posible perder gran parte de tejido graso pero también tejido magro y la ingesta es mayor al gasto se incrementarán los depósitos de tejido adiposo (1).

En la evaluación de la composición corporal podemos valorar parámetros de fácil aplicación en el medio escolar, así encontramos:

  • El índice de masa corporal (IMC).
  • Cantidad de grasa corporal (sumatorio de pliegues cutáneos).

González y Villa (6) establecen la siguiente escala de valoración general para el IMC:

  • Normal: 22-27.
  • Bajo peso: menor a 21.
  • Reducción severa de peso: menor a 15.
  • Obesidad: mayor a 27.
  • Incremento de la mortalidad y morbilidad: mayor a 30.

La fórmula para obtener el IMC es la siguiente:

IMC = PESO / ALTURA2

  • Peso = Kilogramos.
  • Altura: Metros.

Es necesario comentar que el IMC subestima los resultados en personas adultas sedentarias y los sobreestima en personas entrenadas o niños y adolescentes.

Perímetro abdominal

La composición corporal en sus cuatro componentes básicos (peso muscular, graso, óseo y residual) se puede obtener de forma sencilla a través de la metodología extraída del Grupo Español de Cineantropometría (7) basándose en la técnicas utilizadas por De Rose y Guimaraes (8).

La medición (milímetros) se lleva a cabo mediante un plicómetro o compás de pliegues cutáneos, con una capacidad de medida de 0 a 48 mm, y con una precisión de 0,2 mm. Se tomarán los pliegues en el lado derecho del cuerpo, repitiendo cada medición en tres ocasiones no consecutivas anotando la media, tras eliminar los registros claramente erróneos (1).

Evaluación de la estática postural

Siempre que hablamos de higiene postural pensamos fundamentalmente en la columna vertebral, aunque no hay que olvidar que las alteraciones o desalineaciones de los miembros inferiores (rodillas y pies), pueden provocar graves repercusiones sobre la estática postural y el raquis (1).

Para la valoración de la estática postural disponemos de un gran número de pruebas e indicadores tanto objetivos como subjetivos como el test de la plomada, pizarra cuadriculada y espejos, que son unos métodos de medición bastante sencillos de poner en práctica, económicos y no tan sofisticados como los empleados en los centros de rehabilitación y ortopedia (1).

Bibliografía

  1. Latorre, P.A. y Herrrador J.A. (2003): Valoración de la condición física para la salud. Apunts: Educación física y deportes. 73: 32-41.
  2. Blair, S. N., y Connelly, J. C. (1996): How much physical activity should we do? The case for moderate amounts and intensities of physical activity. Research Quarterly for Exercise and Sport, 67 (2):193-205.
  3. Ruiz, J. A.; Moreno, R. y Solano M. A. (2000): La cadera en el deporte. Lesiones deportivas de la región del muslo. En Ballesteros y cols., Traumatología y Medicina deportiva, 515-516. Universidad de Almería.
  4. Ferrer, V.; Santonja, F. y Carrion (1996): Síndrome de isquiosurales cortos y actividad física. En, Ferrer y cols., Escolar: medicina y deporte, 283-296. Albacete: Diputación de Albacete.
  5. Bosco, C. (1991): Aspectos fisiológicos de la preparación física del futbolista. Barcelona: Paidotribo.
  6. González, J. y Villa, J. (1998): Nutrición y ayudas ergogénicas en el deporte. Madrid: Síntesis.
  7. GREC (1993): Manual de cineantropometría. Grupo Español de Cineantropometría y Federación Española de Medicina del Deporte. Monografías FEMEDE. Madrid: Ed. Esparza.
  8. De Rose, E. H. y Guimaraes, A. C. (1980): A model for optimization of somatotype in young athletes. En, M. Ostyn, G. Buenen y J. Simons, Kinanthropometry II. Baltimore University park press.
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Doctorando en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (UDC). Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (UDC). Colegiado Nº: 55215. Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria (UDC). Profesor de Socorrismo Acuático (GIAAS). Entrenador Superior de Natación (RFEN) y Técnico Deportivo en Fútbol.

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