Esguinces ligamentosos. Tipos y actuación ante ellos

Los esguinces son torceduras o distensiones violentas de los ligamentos de una articulación. Son muy frecuentes en casi todos los deportes y/o actividades físicas, excepto en los que no implican un apoyo o impacto articular, como puede ser el caso de la natación, el ciclismo, la hípica, etc.

Pueden producirse a causa de un traumatismo directo, es decir un golpe o por un mal apoyo desencadenado por un terreno inestable o bien por un bloqueo articular (1).

 

Tipos de esguinces

En función de su gravedad los esguinces pueden clasificarse en tres grados distintos.

Esguince de primer grado

Producido por la distensión de los ligamentos que unen los huesos. Se puede apreciar una ligera hinchazón, dolor, y en algunos también derrames. El período de recuperación para esta lesión oscila entre los 10 y 15 días.

Esguince de segundo grado

Los ligamentos se encuentran más afectados (existe rotura parcial) que en el esguince de primer grado. Un agravante añadido es que hayas sufrido lesiones similares con anterioridad en la misma zona, entonces puedes tener más posibilidades de sufrirla de nuevo. Por ello el fortalecer la musculatura para articular de la zona y realizar ejercicios preventivos te ayudará a prevenir este tipo de lesión.

En el esguince de grado dos se puede apreciar una gran hinchazón, derrame, gran dolor al tacto e impotencia funcional. Puede suceder que no seas capaz de mover por ti mismo la zona afectada, por tanto estaríamos ante un esguince de grado 2. El período de recuperación en este caso oscila entre las tres y las cinco semanas.

Esguince de tercer grado

Provocan la rotura de uno o más ligamentos. Son esguinces muy dolorosos en los que la hinchazón es inmediata y la movilidad mínima. El período de recuperación varía en función del número de ligamentos que se rompan. Su tratamineto y rehabilitación no suele ser inferior a las ocho o nueve semanas (1).

Chico con esguince

¿Cómo debemos de actuar ante un esguince?

El problema que presentan casi todas las lesiones es el proceso inflamatorio, que provoca un aumento de presión en el área lesionada, y en consecuencia, dolor. Por lo general, dicho proceso inflamatorio suele durar unas 48-72 horas después de que se ha producido la lesión, y una vez la inflamación ha desaparecido, el área lesionada vuelve a la normalidad (2).

Para que haya un mejor control del proceso inflamatorio, el tratamiento de primeros auxilios debe ser aplicado lo más rápida y adecuadamente posible. Esto permitirá un mejor control de la reacción inflamatoria, y en consecuencia, una disminución del tiempo requerido para la inactividad y la rehabilitación (2).

Para controlar y limitar el grado de inflamación, se puede aplicar el principio cricer (crioterapia, inmovilización/compresión, elevación, reposo). Cada uno de estos factores juega un importante papel en el control de la inflamación, y todos ellos deben utilizarse de forma simultánea (2).

Por lo tanto, la intervención se resume en cuatro pasos fáciles de recordar y de realizar: frío (crioterapia), inmovilización/compresión, elevación del miembro en cuestión y reposo.

  1. Aplicación de frío sobre la zona. Se puede utilizar hielo o cloretilo. Desde Mundo Entrenamiento recomendamos por su comodidad y adaptación a las diferentes zonas anatómicas las denominadas coolpacks, que son unas bolsas que contienen un gel que permite enfriar su interior a bajas temperaturas al introducirlo en el congelador. La mayor ventaja es la comodidad y la perfecta adaptación a las diferences articulaciones.
  2. Inmovilizar la articulación mediante un vendaje compresivo.
  3. Elevar la zona afectada (1).
  4. Reposo.

Vendaje de un esguince de tobillo

Crioterapia

Al sufrir una lesión, lo primero que debe hacerse es, además de parar de inmediato la actividad, aplicar frío. El frío provoca una vasoconstricción local, es decir, el cierre de los vasos sanguíneos que impide que la sangre circule y la zona se inflame aún más. La crioterapia también es beneficiosa por sus efectos analgésicos.

Consiste en rodear el área lesionada con bolsas de hielo (nunca directamente sobre la piel), debiendo permanecer inicialmente de 20 a 30 minutos, para posteriormente intercalar períodos de 1 hora sin hielo con períodos de otros 20-30 minutos con hielo. Este proceso debe realizarse con la mayor frecuencia posible en las primeras 24 horas, y en las siguientes 24-48 horas se debe aplicar hielo tan a menudo como sea posible (2).

Inmovilización y vendaje

El área lesionada debe estar protegida de lesiones adicionales por medio de técnicas de inmovilización (vendajes, almohadillados, etc.), buscando siempre la posición de función. En el caso de que la lesión afecte a la extremidad inferior, sería conveniente el uso de muletas, para que así la extremidad no soporte ningún peso.

El vendaje funcional o taping representa un recurso de indudable valor dentro del equipamiento terapéutico traumatológico, puesto que permite combinar movilidad articular (en un grado más o menos amplio, sin provocar dolor) e inmovilización a la misma vez. Es además un método barato y de fácil realización (2).

Elevación

Otro factor útil para controlar la inflamación en la fase aguda viene representado por la elevación de la parte lesionada, en particular una extremidad. Su finalidad es evitar la acumulación de sangre en el área lesionada por acción de la gravedad. De esta forma, la sangre y otros líquidos regresarán con mayor facilidad al sistema circulatorio central, y en consecuencia, el proceso inflamatorio será menor (2).

Reposo

Una vez se ha producido la lesión, es necesario dejar descansar la estructura lesionada, pero si en lugar de esto, continuamos con la actividad, la estructura lesionada, lejos de curarse, va a sufrir todavía más. Consecuentemente, el tiempo necesario para la rehabilitación va a aumentar, y entonces sí que nos vamos a arrepentir de no haber actuado como correspondía en el momento adecuado.

Como es lógico, el tiempo necesario para el reposo varía en función del alcance de la lesión, pero si la lesión no es demasiado importante, entonces el proceso de descanso requiere de un período de 48 a 72 horas antes de comenzar con un programa de rehabilitación activa (2).

Bibliografía

  1. Palacios Aguilar, J., Barcala Furelos, R., Oleagordia, A. (2011). Primeros Auxilios y Socorrismo Acuático. Prevención e intervención. Madrid: Paraninfo.
  2. Medina Jiménez, E. (2003). Actividad física y salud integral. Barcelona: Paidotribo.

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