EPOC y ejercicio, ¿compatibles?

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epoc y ejercicio

La EPOC es un enfermedad que está cada vez más presente en nuestra sociedad. Desde el ámbito de la Actividad Física y del Deporte nos hemos interesado en saber lo que se conoce al respecto en cuanto a ejercicio en estos pacientes. Aun queda mucho por investigar sobre cual es la tipología de actividad más adecuada, así como su intensidad y volumen. Así pues, en este artículo intentamos aclarar un poco más todo ello.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad pulmonar caracterizada por la permanentemente limitación del flujo aéreo, produciéndose alteraciones tanto en las vías aéreas como en la parénquima pulmonar implicando pérdida de elasticidad pulmonar (4).

Su prevalencia…

Según datos de la NSCA (4) en Estados Unidos es la cuarta principal causa de muerte y en España lo padecen 2 millones de personas. Es una enfermedad crónica, sin tratamiento y que causa cerca de 50 muertes diarias en nuestro país. El principal factor de riesgo es el tabaco. A pesar de los datos que se tienen en la actualidad respecto a dicha patología, se estima que entre el 40% y 55% de los pacientes diagnosticados siguen con su actividad fumadora (7).

Consecuencias sobre el estado físico

Las personas que padecen EPOC sufren una disminución del músculo esquelético, especialmente en la fibras tipo I así como en las enzimas oxidativas y la succinato sintetasa (4). Ello implica una reducción en el nivel de actividad física ya que se produce una mayor fatiga de las extremidades con el avance de la enfermedad junto con una mayor disnea. Así la capacidad física disminuye paulatinamente (5).

Papel del ejercicio físico en la EPOC. Lo que la literatura científica nos aporta al respecto

Previamente a la realización de cualquier tipo de ejercicio es necesario realizar una prueba de esfuerzo, aunque los valores en pacientes en nivel de iniciación se establecen entre un 60%-75% del VO2 máx. (1).

La tipología de ejercicio más utilizado es el aeróbico ya que ayuda a mejorar la ventilación así como la tolerancia al ejercicio. Específicamente cicloergómetro y cinta ergométrica para las extremidades inferiores y para los músculos respiratorios, lo más común es realizar hiperventilaciones o programas de respiración contrarresistencia (6). La mayoría de los programas consisten en la realización de sesiones de ejercicio de 30 minutos, de 2 a 5 sesiones por semana (3).

La NSCA (4) establece también que el trabajo de fuerza en las extremidades de forma aislada es beneficioso ya que la demanda de oxígeno es menor a la par que se ve incrementada dicha capacidad, así como la eficiencia mecánica (1).

Estudios recientes también demuestran la mejora de la supervivencia en enfermos de EPOC que llevan a cabo ejercicios de fuerza independientemente de la base aeróbica que estos tengan (2).

Marín et al. (3) establecen que el trabajo de fuerza implica hipertrofia de las fibras musculares tipo II, aumento de las mitocondrias y de las enzimas encargadas de la fosforilación oxidativa. A pesar de ello, es algo poco estudiado todavía en esta enfermedad. Los mismos autores también exponen los beneficios del entrenamiento intervalado trabajando un mismo ejercicio a diferentes intensidades. Spruit et al. (8) afirman que es eficaz para la mejora de la utilización de oxígeno de los músculos activos y también para la mejora de las respuestas hemodinámicas centrales además de que provoca una sensación de disnea menor.

Es fundamental el trabajo de fuerza de los músculos inspiratorios. Se pueden llevar a cabo respiraciones contra una resistencia inspiratoria con unos dispositivos específicos denominados “umbral” y para el que hay que efectuar un mínimo de fuerza (6).

A pesar de la información que se encuentra al respecto, en cuanto al mejor tipo de ejercicios para este tipo de población todavía está en vías de investigación (6).

Estudios recientes demuestran que además de la gran importancia del ejercicio como medio para la mejora de la calidad de vida en estos pacientes, cobra un papel destacable el llevar a cabo una correcta alimentación ya que ayuda a la mejora del estado de salud (8).

Al tratarse de enfermos crónicos, el ejercicio se debe llevar a cabo en centros de rehabilitación pulmonar o bien que un profesional de dicho tipo de centros acuda al domicilio del paciente a tratar (4).

Mejor prevenir que curar

Como se comentó anteriormente, la mayoría de enfermos de EPOC padecen dicha enfermedad por culpa del tabaco. Para reducir drásticamente este tipo de patología es importante concienciar desde el ámbito de la Actividad Física y del Deporte y desde edades muy tempranas, el llevar a cabo un estilo de vida saludable, practicando ejercicio combinado con una correcta alimentación. Pero no solo hay que concienciar a los niños o a los jóvenes, si no a los adultos que están formando a esa juventud. Desde el ámbito público y también privado se podrían hacer talleres, jornadas de formación, y demostrar en ellos de forma impactante lo grave que es no cuidar la salud, como afecta especialmente en la EPOC y como se puede evitar en su mayoría.

Es por ello, que está en vuestras manos el sentirse bien, el tener una buena capacidad física y crear una sociedad más sana y más productiva mediante la práctica de ejercicio y un estilo de vida saludable.

Bibliografía

  1. Fernández García, B. (2011). Prescripción del ejercicio físico para la prevención y tratamiento de la enfermedad. Sevilla: Wanceulen Médica.
  2. Loprinzi, P., Sng, E., &; Walker, J. (2016). Muscle strengthening activity associates with reduced all-cause mortality in COPD. Chronic Illness. doi: 10.1177/1742395316657399
  3. Marín, K., Laude, R., &; Morales, C. (2008). Entrenamiento físico y eduación como parte de la rehabilitación pulmonar en pacientes con EPOC. Revista Chilena de Enfermedades Respiratorias, 24, 266-290.
  4. National Strength and Conditioning Association (2014). Manual NSCA. Fundamentos del entrenamiento personal (2ª ed.). Badalona: Paidotribo.
  5. Parada, A., Klaassen, J., Lisboa, C., Saldías, F., Mendoza, L., &; Díaz, O. (2011). Reducción de la actividad física en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Revista Médica de Chile, 139, 1562-1572.
  6. Sauceda, J. A. (2013). Actividad física y EPOC. EFDeportes Revista Digital, 186. Recuperado de:http://www.efdeportes.com/efd186/actividad-fisica-y-epoc.htm
  7. Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica SEPAR (14 de diciembre de 2015). Re: En España, 1 de cada 4 fumadores padece EPOC [Nota de prensa]. Recuperado de: http://www.separ.es/Sala-de-prensa/notas
  8. Spruit, M., Burtin, C., De Boever, P., Langer, D., Vogiatzis, I., Wouters, E., &; Franssen, F. (2016). COPD and exercise: does it make a difference?. Breathe, 12(2), 1-12. doi: 10.1183/20734735.003916.

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