Carlos Otero, entrenamiento de fuerza en el Sevilla FC

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Carlos Otero con la Europaleague

Carlos Otero tiene 29 años y es el responsable del área de fuerza y valoración funcional de la cantera del Sevilla, desde los cadetes hasta el Sevilla Atlético. De padre de Lugo y madre de Huelva y directiva de la Casa de Andalucía en A Coruña, estudió en el INEF de Coruña.

Al acabar tercero se fue a Sevilla merced a una beca Séneca y se quedó.

Pregunta: Hola Carlos Otero, lo primero agradecerte tu presencia en Mundo Entrenamiento , es todo un placer que estés hoy con nosotros.

Respuesta: Hola compañeros de MundoEntrenamiento.com, enhorabuena por el éxito que está teniendo vuestra web. Un placer atenderos y agradeceros el interés en nuestro trabajo.

P: Has estudiado Ciencias del Deporte en la Universidad de A Coruña, ¿Guardas buenos recuerdos de tu etapa como universitario en el INEF Galicia?

R: Guardo muy buenos recuerdos de allí y muy buenos compañeros con los que hablo casi todos los días. El INEF de La Coruña es especial, sus instalaciones y situación geográfica, al lado de la playa, son inigualables. Hay muy buenos profesores, en todos los ámbitos, y sus clases prácticas las recuerdo como las mejores que he tenido, ya que además de ser muy productivas nos ayudaron a fortalecer mucho los vínculos de amistad que hoy guardo con mis compañeros de clase.

Sólo estuve allí durante 3 años, ya que el cuarto me vine de Séneca a la Universidad Pablo de Olavide y tras conocer al que hoy en día es mi director de tesis y mi referente en el mundo del entrenamiento deportivo, Juan José González Badillo, decidí quedarme aquí para terminarla, y ya van 9 años…

Carlos Otero

P: ¿Cómo empezaste tu carrera como profesional en el Sevilla F.C.?

R: Empecé desde el fútbol 7, como preparador físico del equipo Alevín. Antes de entrar en el Sevilla FC había estado como preparador físico durante 2 años en un mismo club, en liga nacional juvenil y división de honor juvenil, para irme al año siguiente a un equipo de tercera división del grupo X, jugamos la fase de ascenso y, una vez terminada nuestra participación, recibí la llamada de uno de los coordinadores del club para ofrecerme entrar a formar parte del Sevilla FC.

Ese primer año, en la temporada 2011 – 2012, estuve en el equipo Alevín, al año siguiente fui preparador físico de uno de los equipos de la categoría Cadete, donde ya realizábamos entrenamiento de fuerza. En ese año tuve la ocasión de conocer al entrenador de porteros del primer equipo, Javi García, al que le gustaba mucho el entrenamiento de fuerza, tras hablar con él varias veces y contarle lo que realizaba paralelamente en la universidad como objeto de mi tesis, me ofreció la posibilidad de valorar la fuerza de todos los porteros del club en la temporada siguiente, desde el filial hasta los cadetes, y desde ahí surgió la idea de valorar a todos los equipos al completo.

Posteriormente, mi coordinador me anima a presentar un proyecto de valoración funcional y entrenamiento de fuerza para toda la cantera y, tras un “proyecto piloto” de unos meses nace lo que hoy es el área de valoración funcional y programación del entrenamiento de fuerza.

P: En ocasiones compartes momentos de trabajo con los preparadores físicos Sergio Domínguez y Moisés de Hoyo del Sevilla F.C. ¿Has aprendido mucho con ellos?

Con ellos aprendes algo nuevo todos los días, ya sea de entrenamiento en campo, de fuerza, de prevención, de control de variables, de recuperación post esfuerzo o de gestión de grupo. Sergio y Moisés son dos fenómenos, en lo personal y en lo profesional, y su capacidad de trabajo es brutal.

La forma de trabajar que tienen, el control de las variables que llevan, el uso que hacen de los dispositivos de entrenamiento, tanto en campo mediante GPS como en gimnasio para el entrenamiento de fuerza, y ese análisis de todos los datos que extraen día a día son tan exquisitos, que es inevitable que no se refleje en el campo, y a la vista está. Es un privilegio poder trabajar con ellos en el día a día y disfrutar de su confianza porque sin duda te hacen mejor profesional.

P: Dentro del Sevilla has coincidido con grandes profesionales de este deporte, ¿algún futbolista te ha llamado especialmente la atención por sus capacidades físicas?

R: La verdad es que te encuentras con algunos jugadores que de por sí tienen unas cualidades físicas asombrosas, tanto en cantera como en el primer equipo, además de tener una respuesta al entrenamiento, o potencial de adaptación genético, fuera de lo normal.

Podría destacar a varios jugadores que me han llamado la atención, no podría dejar de mencionar lo que disfruto viendo jugar a Ever Banega, pero si por cualidades físicas tengo que seleccionar a algunos con los que haya coincidido se me vienen a la cabeza Aleix Vidal, Gerard Deulofeu y Kevin Gameiro.

Por Aleix parecía que no pasaban los minutos en el campo, era un correcaminos, fuese el momento de partido que fuese era capaz de hacer una carrera a alta intensidad y desequilibrar el partido, su capacidad para repetir acciones de este tipo era sensacional. Gerard tenía una fuerza descomunal, le pegaba a la pelota y se escuchaba “¡¡puuuuum!!”, parecía que la iba a romper, y cada vez que hacía un sprint le quitaba las pegatinas al que tuviese al lado. Y Kevin… Kevin es impresionante, ¡qué futbolista! Tiene una capacidad de aceleración y una velocidad que no deja de sorprendernos día a día, es que va en moto. Además, si a eso le unes la entrega que tiene para hacer un sprint desde su posición hasta la defensa para recuperar un balón en el minuto 80, y que de cara a gol ha metido 27 goles este año, lo hacen uno de los mejores delanteros de la liga.

Carlos Otero y Ever Banega

P: Actualmente estás doctorando, como especialista en el entrenamiento de fuerza, ¿Consideras importante esta capacidad dentro de un deporte como el fútbol? ¿Por qué motivos?

R: Es fundamental. Por todo, por prevención y por rendimiento. Si te paras a pensar, y esto está analizado en la bibliografía científica, la gran mayoría de los goles están precedidos por una acción de alta intensidad y corta duración, es decir, por acciones en las que hay una gran aplicación de fuerza en muy poco tiempo (saltos, sprints, cambios de dirección…) y estas son las que determinan el rendimiento físico en el fútbol (y podría decirte en casi cualquier deporte).

A día de hoy existen muchos jugadores muy buenos, pero dentro de ellos hay 2 o 3 que destacan por encima del resto, no hace falta que los nombremos porque a cualquiera se le vienen a la cabeza, pero sería importante preguntarnos qué pasaría si a esos jugadores les quitas la velocidad que tienen, es decir, la capacidad de aplicar mucha fuerza en poco tiempo, o de aplicar mucha fuerza más rápido que el resto, ¿serían tan determinantes sin esas capacidades?

Evidentemente hay un factor genético contra el que no podemos luchar. Los jugadores que tienen estas características innatas son los “elegidos” y seguramente son los que más se beneficiarán del entrenamiento de fuerza en su rendimiento. De esto estoy convencido, pues a lo largo de estos años he tenido la oportunidad de trabajar con jugadores excepcionales genéticamente, con unos valores de fuerza, salto y velocidad ya de por sí muy buenos y que, tras el entrenamiento de fuerza, consiguen mejorar esos valores en gran medida. Si conseguimos por lo tanto mejorar su rendimiento físico de esta manera, unido a que son muy buenos en el juego y que también entrenan para mejorar ese factor ¿serían mejores jugadores? Seguramente sí.

Pero no sólo hay que hablar de genética en este punto, ya que el entrenamiento de fuerza beneficia también a jugadores que no están tan dotados genéticamente pero que aun así tienen un potencial de adaptación genético muy bueno, pudiendo incluso llegar, en algunos casos, a conseguir un nivel de rendimiento tan elevado como los que están genéticamente más dotados. Y esto está respaldado por datos recogidos tras 3 años de entrenamiento de fuerza en nuestra cantera, tras observar la evolución de nuestros jugadores día a día, comprobando cómo el entrenamiento de fuerza puede ser determinante para su rendimiento específico, y como añadiendo una segunda sesión a la semana en algunos jugadores puede llevarlos a alcanzar resultados muy satisfactorios.

Por otro lado, es importante destacar el papel que juega cada partido en el organismo de cada jugador. Si consideramos que un partido o una acción del mismo supone un esfuerzo determinado para cada jugador, y nos atendemos a los resultados de algunos estudios de la literatura científica como el de Owen et al. 2015, en el que se observó una relación inversa entre la fuerza de los miembros inferiores y los valores de CK, uno de los marcadores de fatiga del organismo, 48h post partido, podemos decir que, seguramente, para los jugadores más fuertes cada partido suponga un esfuerzo menor y, por lo tanto, la fatiga acumulada en ellos será menor que para los jugadores con unos valores de fuerza más bajos en el tren inferior. Otra justificación más de la importancia del entrenamiento de fuerza.

Y por último, en lo que se refiere a la prevención de lesiones, si tenemos en cuenta los desequilibrios musculares, la incapacidad del músculo para soportar los aumentos de tensión, la fatiga acumulada o un patrón motor incorrecto como los principales factores de riesgo de las lesiones que se producen en el fútbol, a parte de las que son por factores externos en las que poco podemos hacer, la única solución para disminuir ese riesgo de lesión es a través de la mejora de la fuerza.

P: En tus periodizaciones de entrenamiento ¿en qué capacidades de la fuerza se incide más a lo largo de la temporada?

R: El principal objetivo que debe tener una programación del entrenamiento de fuerza es mejorar la fuerza útil, ya que ésta es la fuerza que aplica un jugador en cada gesto específico de competición.

Ya hemos comentado la importancia que tienen en el fútbol las acciones en las que hay una gran producción de fuerza en la unidad de tiempo (RFD), por lo tanto deberíamos entrenar para la mejora de la aplicación de fuerza en estas acciones.

Desde mi punto de vista, y esto se lo debemos a Juan José González Badillo por las numerosas veces que nos lo ha demostrado en sus investigaciones y clases de entrenamiento deportivo, existe un concepto erróneo sobre “qué capacidades tengo que entrenar en cada momento de la temporada, ahora voy a entrenar la hipertrofia, ahora la fuerza explosiva, luego la fuerza máxima, después la potencia…” y cosas así que nos encontramos en el día a día en libros y artículos de impacto. Cada vez que cojo un artículo que habla del entrenamiento de fuerza para la mejora del rendimiento y demuestran una mejora entrenando con cargas altas entre el 70 y el 90% de 1RM, normalmente con un carácter del esfuerzo máximo (hasta el fallo), me echo las manos a la cabeza o directamente no me lo creo. En primer lugar porque antes de empezar a programar el entrenamiento de fuerza para un deporte es fundamental saber las necesidades de fuerza de ese deporte y, en este caso, el fútbol es un deporte con unas necesidades medias de fuerza, entendiendo como necesidades altas las de un halterófilo, un atleta de velocidad o un luchador. Por lo tanto, entrenar a un futbolista con esas cargas tan elevadas me parece totalmente fuera de lugar, porque no se estaría siendo específico con el entrenamiento de fuerza, y porque no existiría diferenciación entre unos deportistas y otros.

La justificación que emplean estos artículos para entrenar con este tipo de cargas suele ser la de mejorar la fuerza máxima a través de la hipertrofia en primer lugar (70 al 85% 1RM) y de la activación neural en segundo lugar (85 al 100% 1RM), y esto es un error. La aplicación de estas cargas en una programación del entrenamiento produciría una respuesta fisiológica en el organismo de tal magnitud que llevaría al jugador a un estado de fatiga crónica, con unos niveles de CK muy por encima de sus valores normales, además de disminuir su capacidad de salto y de aceleración en un alto porcentaje. Recomendaría aquí la lectura de dos artículos, Pareja-Blanco et al. 2016 y González-Badillo et al. 2016.

Sin embargo, el empleo de cargas bajas de entrenamiento con un carácter del esfuerzo bajo ofrece muchas más posibilidades para la mejora del rendimiento en este deporte (mejora del salto, de la capacidad de aceleración y de la fuerza máxima) y suponen un esfuerzo menor para el jugador que, normalmente, después del entrenamiento de fuerza, tiene que entrenar en el campo y, por lo tanto, debemos controlar en gran medida la fatiga provocada por el entrenamiento de fuerza, que es otra de las claves del entrenamiento. Además de ofrecer una mejora sobra la fuerza máxima, la aplicación de este tipo de cargas conlleva una mejora sobre la producción de fuerza en la unidad de tiempo y la disminución (mejora) del déficit de fuerza, siempre y cuando entrenemos a la máxima velocidad. Estas conclusiones, además de verlas en el día a día en mi formación académica durante años y ser la base de mi tesis doctoral, donde se comparan los efectos del entrenamiento entre unas cargas y otras, se pueden encontrar en artículos de la literatura científica como el que hemos publicado nosotros recientemente con jugadores de fútbol (De Hoyo et al. 2016) o González Badillo et al. 2015.

Desde nuestra área ésta es la base del entrenamiento de fuerza, la de aplicar el mínimo estímulo que produzca adaptación. Pero… ¿cuál es ese mínimo estímulo? La respuesta a esta pregunta no se sabe, y seguramente no se sabrá nunca, pero conociendo el efecto que produce cada carga de entrenamiento en nuestro organismo, aplicando el sentido común y los principios de especificidad y progresión en las cargas de entrenamiento podremos acercarnos a su respuesta. De hecho, hemos obtenido mejoras en jugadores durante dos temporadas seguidas entrenando con cargas incluso inferiores a las que publicamos en nuestro estudio, midiendo día a día la velocidad de ejecución para asegurarnos de que la carga que proponemos a diario cumple con el esfuerzo real que le supone a cada jugador esa carga en ese día, hablando por supuesto de que cada jugador tiene su propia carga específica de entrenamiento.

P: ¿Qué relevancia tiene el entrenamiento pliométrico en la preparación física de un futbolista?

R: Desde mi punto de vista considero que tiene que ir de la mano del entrenamiento de fuerza propiamente dicho, tanto para la mejora del rendimiento como para la prevención de lesiones. La gran mayoría de las acciones que se producen en el fútbol llevan asociadas un ciclo de estiramiento – acortamiento (saltos, sprints, cambios de dirección) en la misma medida que las acciones que se asocian con este tipo de entrenamiento (Drop Jumps, carreras con salto en cada apoyo, saltos horizontales seguidos… tanto a una pierna como a dos piernas). Es un método de entrenamiento bastante estudiado en la literatura y con una buena relación entre la aplicación de un programa de ejercicios de este tipo y la mejora de la capacidad de aceleración y el salto, por lo que su entrenamiento puede dar resultados muy beneficiosos en nuestros jugadores. Al respecto destacaría un Meta Análisis de Sáez de Villarreal de 2012 y la revisión de Markovic y Mikulic en Sports Medicine en 2010.

Sin embargo, desde mi experiencia y mi punto de vista, el empleo de este tipo de acciones debe estar muy controlado y seguir un orden lógico de progresión, ya que si los incluimos en el programa de entrenamiento demasiado pronto o empleamos ejercicios demasiado agresivos, podemos incurrir en un grave aumento del riesgo de lesión tanto a nivel articular como a nivel muscular o tendinoso. En mi opinión, dentro de un programa de entrenamiento, los incluiría una vez hayamos realizado previamente algunas sesiones de otros ejercicios más generales como sentadilla, CMJ o cargada de fuerza para preparar, en mayor medida, a las articulaciones y grupos musculares del tren inferior antes de aplicar este tipo de ejercicios.

P: Dentro del trabajo en gimnasio obviamente se incide mucho en tren inferior, pero ¿es importante trabajar la zona del CORE para prevenir lesiones?

R: Sí, me parece interesante el entrenamiento específico de CORE para la prevención de lesiones, sobre todo a nivel del pubis por los problemas de descompensación entre los aductores y los músculos del abdomen que nos encontramos en los jugadores de fútbol. Además, la musculatura abdominal y lumbar es la principal transmisora de fuerzas entre los miembros inferiores y los superiores, e influye mucho en la estabilización del tronco ante un desequilibrio, por lo que su entrenamiento cobra especial importancia.

Si bien es cierto que considero que el entrenamiento específico de CORE es importante, como acabo de decir, me gustaría destacar a su vez que hay que darle la importancia que realmente tiene, y que no todo el entrenamiento de CORE son ejercicios específicos del mismo ya que, según los resultados de algunos estudios que nos encontramos en la literatura, existe una mayor activación de los erectores espinales durante una sentadilla que en un ejercicio específico para esta musculatura como el “Superman” (Comfort et. al 2012). Además, según el estudio de Hamlyn et al. 2007 la realización de ejercicios de sentadilla y peso muerto con el 80% de 1RM provocaría una mayor activación a nivel de los multífidos que la realización de un “Superman” o un “Side Bridge” sobre fitball, ejercicios seleccionados en este estudio por ser los que mayor activación electromiográfica provocaban según los resultados de otros estudios anteriores.

Creo que es importante resaltar esto en este punto para darle importancia al entrenamiento específico de CORE, pero a su vez tener presente que la activación de esta musculatura se produce en la gran mayoría de ejercicios y acciones que realizamos. Por lo tanto, es importante tener cierto juicio crítico para saber qué ejercicios nos beneficiarían en nuestro programa de entrenamiento y porqué, dándole importancia a la calidad y especificidad más que a la cantidad de los mismos.

P: El Sevilla se ha proclamado de nuevo campeón de la Europa League ¿Qué aspectos consideras que han sido las claves de estos buenos resultados?

R: Podría responder a esta pregunta con una sola palabra y esta sería TRABAJO, o mejor dicho TRABAJO EN EQUIPO. Desde un buen proyecto deportivo, una buena estructura de club, un gran entrenador, un magnífico cuerpo técnico y unos jugadores unidos que creen en lo que se trabaja día a día.

Carlos Otero

P: El hecho de estar en un club tan prestigioso como el Sevilla F.C. entiendo que te permite crecer mucho como profesional al tener la oportunidad de compartir espacio con grandes entrenadores como Unai ¿qué destacarías de este técnico?

R: Unai es un gran entrenador, sin duda uno de los que más recordaré cuando acabe mi carrera profesional, así que puedes imaginar la multitud de cosas que podría destacar de él tras hacer lo que ha hecho en el Sevilla FC, al igual que hizo anteriormente con el Almería o el Valencia CF.

Admiro muchísimo su capacidad de trabajo, la ilusión que transmite en cada entrenamiento, su forma de comunicar, su pasión por el fútbol y el análisis que hace del juego. Es un gran motivador y además confía mucho en su grupo de trabajo, clave en un deporte de equipo, por lo que también sería importante que destacase aquí, además de Sergio y Moisés de los que ya he hablado antes, a Juan Carlos Carcedo y Pablo Villa (sus dos ayudantes), Victor Mañas (su analista de vídeo) y Javi García (entrenador de porteros). Todos ellos, juntos, forman un equipo de trabajo del máximo nivel, así que el aprendizaje del que disfrutamos día a día es para hacer otra tesis doctoral, me considero un privilegiado por eso, y siempre les agradeceré la confianza que nos han dado a mí y a mis compañeros de poder trabajar a su lado.

Muchas gracias por tu tiempo Carlos, es todo un placer tener en nuestra web a un profesional como tú que se ha formado en la misma facultad que muchos de nosotros.

No hay de qué, gracias a vosotros. Un placer.

1 Comentario

  1. interesante comentario y concuerdo en muchisimos puntos..pero remarco un punto muy importante,el empleo de la fuerza maxima a niveles “optimos” para el deporte,permite una buena base para el entrenamiento de la fuerza explosiva,y ademas se obtiene con su empleo un mayor efecto residual de carga..no tener en cuenta estos detalles comllevaria a cometer ciertos errores ,incurriendo solamente al uso de cargas livianas a altas velocidades..periodos como las etapas formativas son etapas muy importantes para elevar los niveles de fuerza y solamente se puede hacer a traves de la utilizacion de cargas que esten contempladas dentro de una metodologia de fza maxima ,siempre y cuando se desarrolle la misma en niveles optimos y nunca desarrollarla a niveles maximales

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