Dutee Chand pone las normas del atletismo femenino en jaque

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Dutee Chand

La historia y actualidad del deporte femenino pueden solo entenderse a través de las deportistas pioneras que, aún hoy, continúan derrotando injusticias y abriéndose camino en un mundo que, sobre todo en algunos deportes específicos, continúa siendo mayoritariamente masculino o está regulado por normativas obsoletas.

La última atleta que puede presumir de haber puesto contra las cuerdas a la mismísima Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo es la velocista india Dutee Chand, cuya suspensión impuesta por este organismo ha sido revocada recientemente.

La campeona asiática júnior de 200 metros fue sancionada a los 18 años por la IAAF al detectarse en su organismo una producción natural de testosterona superior a la que la asociación estipula para las atletas femeninas. Por su segregación de hormonas masculinas, Chand se inscribía dentro de la categoría legal del hiperandroginismo, una condición física que podría darle ventaja sobre el resto de atletas femeninas. En su momento, la única alternativa a la suspensión que la atleta recibió fue someterse a un tratamiento que alteraría su producción hormonal, algo a lo que Chand se negó. Este mes de agosto, el recurso presentado por la atleta ha dado sus frutos: el Tribunal Arbitral del Deporte ha anulado la norma de hiperandrogenismo, y Chand podrá volverá a competir. De este modo, tanto la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo como al Comité Olímpico Internacional se ven ahora obligados a rediseñar sus normativas.

Dutee Chand

La decisión de los grandes entes deportivos de examinar el sexo de sus atletas femeninas (y nunca de los masculinos) no solo ha sido por sí mismo tradicionalmente controvertido, sino que además sus procedimientos nunca han sido claramente convincentes. Antes de la implantación de la ahora fallida norma de hiperandrogenismo, en la cual se evalúa la feminidad de una competidora en base al nivel de testosterona que su cuerpo produce, existían otros procedimientos más agresivos y que, con el paso del tiempo, fueron considerados insuficientes o ampliamente obsoletos. Así, en muchos casos las atletas eran obligadas a pasar chequeos físicos, aportar fotografías de sus genitales o someterse a pruebas para testar si sus cromosomas eran XX o XY.

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