Deficiencias de Vitamina D en deportistas

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos (2 Votos. Puntuación media: 5,00 de 5)
Cargando…
Suplementación de Vitamina D

La Vitamina D es una hormona liposoluble que el cuerpo absorbe mediante la dieta diaria o una suplementación exógena y que se activa con la exposición de la piel a la radiación ultravioleta y por hidroxilación. También llamada calciferol cuando se presenta de dicha forma activa, tiene un gran impacto en el mantenimiento de la efectividad del sistema músculo-esquelético, la mineralización y remodelación de los huesos y el incremento de la masa, fuerza y resistencia de los músculos. Esto es debido a que juega un papel particular en la homeostasis del calcio y el fósforo, manteniendo y regulando los niveles de estos elementos e el organismo. Por otro lado cobra gran importancia su función preventiva, evitando enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes e infecciosas en el sistema nervioso y el sistema inmune respectivamente. No estamos hablando de una sustancia esencial, es decir, nuestro cuerpo puede producirla independientemente de que se la proporcionemos externamente. Sin embargo, la existencia de déficit o insuficiencias de Vitamina D en nuestro organismo puede dar vía libre a la aparición de una serie de riesgos para nuestra salud.

Consecuencias

Las deficiencias de Vitamina D pueden ocurrir por una dieta incorrecta, una falta de exposición solar adecuada o por una mala absorción de la misma producida por un uso de glucocorticoides a largo plazo, cirugía gástrica o enfermedades como la inflamatoria intestinal y la celíaca. Como resultado pueden surgir los siguientes problemas tanto a nivel de vida cotidiana como a nivel deportivo:

  • Aumento del riesgo de fracturas tanto directas e indirectas como por estrés o fatiga.
  • Aumento del proceso de atrofia muscular en las fibras tipo II.
  • Disminución de la fuerza isométrica de las piernas.
  • Disminución de la velocidad y del salto vertical.
  • Posible aparición de diversos procesos patológicos asociados (esclerosis múltiple, artritis reumatoide, accidente cerebrovascular, diabetes y enfermedades cardiovasculares y endocrinas).

Numerosos estudios sugieren un descenso de las capacidades de los atletas o practicantes habituales de actividad física. Maroon et al. (2015) estudiaron la falta de Vitamina D en los jugadores de la NFL, y una de las conclusiones obtenida fue que el 68’8% de dichos profesionales disminuye su actuación atlética, especialmente los deportistas negros (el 26’3% por Vitamina D deficiente y el 42’5% por Vitamina D insuficiente).

Prevalencia del déficit

Solo entre el 40 y el 60% de los atletas tienen las concentraciones adecuadas de esta vitamina. El resto ven mermada su fuerza y síntesis proteica muscular, entre otros efectos, dependiendo de la época del año y la exposición al sol que esta comporta. Es decir, las deficiencias de vitamina D van a ser mayores en invierno, con entrenamientos después de la puesta del sol o en espacios cerrados. Chico haciendo fondos Si nos seguimos basando en los estudios mencionados anteriormente, vemos que se han hallado porcentajes de deficiencias de Vitamina D según la disciplina deportiva y la situación geográfica, los cuales prevalecen en:

  • El 58% de los deportistas del este medio
  • El 57% de los deportistas británicos
  • El 33% de los gimnastas australianos
  • El 57% de los baloncestistas españoles
  • El 65% de los futbolistas de la Premier League

Concretamente, Fishman et al. (2016) nos muestran que en el baloncesto NBA el 79’3% de los jugadores profesionales cae en una de las dos categorías, es decir, presenta deficiencias o insuficiencias.

Suplementación

La suplementación es la mejor solución para corregir y solucionar los problemas que acarrea la falta de Vitamina D. Hay que tener en cuenta que solo podrán mejorar con suplementación las personas que tienen alguna deficiencia, porque las que gozan de concentraciones normales en sangre no lograrán mejora alguna en ningún sistema corporal. Obviando esta condición, la suplementación nos ofrece los siguientes beneficios:

  • Aumento de la masa y la fuerza muscular.
  • Mantenimiento del balance de hormonas esteroideas (aumento del nivel de testosterona en suero en particular).
  • Aumento de la densidad ósea.
  • Mejoras en las capacidades de sprint y de salto.
  • Aumento de la velocidad de recuperación de la fuerza muscular después de ejercicio intenso.
  • Disminución de lesiones del sistema músculo-esquelético.

El aumento de las concentraciones totales va a ser posible mediante la administración de cápsulas de Vitamina D3 junto con la comida para mejorar su absorción. Esta llega a ser un 70% más efectiva que la D2, por lo que su uso se convierte en la mejor estrategia a seguir.

Dosis recomendada

Backx et al. (2016) realizaron un estudio para comprobar el impacto de un año de suplementación sobre atletas daneses, cuyas concentraciones al final del invierno eran suficientes en tan solo el 30% de todos ellos. Les empezaron a suministrar dosis de 400, 1.100 y 2.200 UI al día y determinaron que esta última dosis era la más eficiente. Con ella el 85% de los atletas a los 3 meses ya conseguía el nivel suficiente de Vitamina D y el 80% mantenía estas concentraciones hasta los 12 meses. Estos datos se asemejan mucho con los obtenidos en los estudios de Flueck et al. (2016) en atletas de élite suizos en silla de ruedas y con los de Todd et al. (2016) sobre atletas irlandeses, cuyas deficiencias pasaron del 55% en la temporada 2010/11 hasta el 14% entre los años 2013 y 2015. Vitamina D Debemos tener en cuenta que exceder las concentraciones totales es un detrimento para la salud. Existe riesgo de intoxicación si superamos las 10.000 IU al día, lo cual nos conduciría a una hipercalcidemia y a un posible daño en riñones, tejidos blandos y huesos. No obstante es una situación que no se da con facilidad. Tiempo atrás se fijaba el límite de seguridad en 125 nmol/l y los que lo pasaban debían ajustar su dosis a 400 IU al día. Actualmente está demostrado que superar la franja de los 220-250 nmol/l también es seguro, pero estas concentraciones equivaldrían a 4.000 IU diarias, es decir, una dosis que no proporciona mejoras significativas. Es por ello que la cantidad de 2.200 IU al día es aquella que bien se puede recomendar a los deportistas que manifiestan deficiencias de Vitamina D.

Conclusiones

La falta de Vitamina D puede convertirse en un factor de riesgo para los deportistas profesionales y para aquellos que practican deporte en su tiempo de ocio, sobre todo aquellos que lo hacen en espacios cerrados o que su situación geográfica no les proporciona las horas necesarias de sol al día. La suplementación mediante cápsulas no ofrece beneficio alguno para aquellas personas con niveles normales de concentración total de Vitamina D, pero es una gran solución para aquellos que sufren alguna deficiencia o insuficiencia. Con ella las capacidades físicas aumentan y el sistema músculo-esquelético goza de una mayor salud a medida que se van tomando las cantidades adecuadas. La dosis con mayor rango de efectividad es la de 2.200 IU al día, sin embargo, las dosis de 400 y 1.100 IU al día también son útiles y nos proporcionan ganancias. En cualquier caso, la actuación más razonable va a ser la consulta con un especialista en salud que nos guíe en todos estos factores que debemos tener en cuenta en el momento de ampliar el rendimiento de nuestra actividad deportiva y diaria.

Bibliografía

  1. Backx, E.M., Tieland, M., Maase, K., Kies, A.K., Mensink, M., Van Loon, L.J. et al. (2016). The impact of 1-year vitamin D supplementation on vitamin D status in athletes: a dose-response study. Eur. J. Clin. Nutr., July, 1-6.
  2. Fishman, M.P., Lombardo, S.J. & Kharrazi, F.D. (2016). Vitamin D deficiency among profesional basketball players. Orthop. J. Sports Med. 4(7): 2325967116655742.
  3. Flueck, J.L., Hartmann, K., Strupler, M. & Perret, C. (2016). Vitamin D deficiency in Swiss elite wheelchair athletes. Spinal Cord., March, 1-5.
  4. Maroon, J.C., Mathyssek, C.M., Bost, J.W., Amos, A., Winkelman, R., Yates A.P. et al. (2015). Vitamin D profile in National Football League players. Am. J. Sports Med. 43(5): 1241-5.
  5. Stachowicz, M. & Lebiedzinska, A. (2016). The role of vitamin D in health preservation and exertional capacity of athletes. Postepy. Hig. Med. Dosw. 70(0): 637-43.
  6. Todd, J., Madiagan, S., Pourshahidi, K., McSorley, E., Laird, E., Healy, M. et al. (2016). Vitamin D status and supplementation practices in elite Irish athletes: an update from 2010/2011. Nutrients 8(8): 1-9.

Deja un comentario