Actividad física y cáncer en niños

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Cáncer en niños

Las células de nuestro organismo se dividen de forma regular y periódica para reemplazar a las ya envejecidas o muertas. Este proceso de división está regulado por diversos mecanismos de control. Si estos mecanismos se alteran, se inicia una división celular incontrolada que puede originar un tumor. Hablamos de tumor o cáncer cuando un grupo de células del organismo crecen fuera de control y forman una masa (7).

Cáncer es un término muy amplio, ya que abarca más de 200 enfermedades y cada una tiene sus características peculiares (7).
El presente artículo se centrará en las leucemias. Primero procederé a definir la leucemia, para posteriormente, indicar los beneficios que se pueden obtener a través del ejercicio físico y que parámetros utilizar mediante una revisión de artículos publicados en “med-line”.

Aspectos clínicos de la leucemia

Leucemia aguda

Definición: Son enfermedades clónales malignas de las células hematopoyéticas de la médula ósea caracterizadas por la presencia de blastos, que sustituyen progresivamente el tejido hematopoyético normal (3).

Se reconocen dos grandes familias de leucemia aguda: la linfoblastica -LLA- y la mieloblastica -LMA- (5). Los blastos, progresivamente reemplazan tejido hematopoyético normal provocando una reducción en la producción de leucocitos, hematíes y plaquetas, que con el tiempo pasan al torrente circulatorio e infiltran al bazo, los ganglios, el hígado y otros órganos vitales (1).

Epidemiología: La leucemia aguda es la neoplasia más común en niños menores de 15 años (6). Aumenta la incidencia desde el nacimiento hasta los 3 años, luego disminuye hasta alrededor de los 50 años, cuando las tasas comienzan a aumentar lentamente (4).

Etiología: La causa exacta de la leucemia aguda se desconoce. En algunos casos se corrobora claramente la exposición a agentes mutagenos, aunque también es posible que algunos medicamentos puedan causar alteraciones que ocasionen la aparición de la leucemia (6). Se han realizado importantes investigaciones en la búsqueda de un agente viral, pero hasta el momento no se ha encontrado (1).

Clínica: El síntoma más común de LLA es la fatiga o debilidad, seguida por el dolor óseo o articular, fiebre o pérdida de peso. Casi todos los pacientes presentan palidez y los lactantes manifiestan irritabilidad (5).

Tratamiento: En la actualidad, el tratamiento está encaminado no solo a mejorar la calidad y tiempo de vida del paciente, sino que el objetivo de obtener la curación total de la enfermedad (3). Las mejoras en la quimioterapia y la radioterapia han contribuido a la alta tasa de supervivencia (23).

Leucemia linfoide crónica

Definición: Es una neoplasia monoclonal de linfocitos (2), que se caracteriza por la proliferación y acumulación de linfocitos de aspecto maduro en la medula ósea, la sangre, los ganglios linfáticos y el bazo (2).

Epidemiología: Constituye aproximadamente el 25% de las leucemias. Habitualmente se manifiesta en personas cercanas a los 55 años (3), siendo muy excepcional en los pacientes menores de los 30 años (8).

Etiología: Su etiología es desconocida (3), pero se ha demostrado que los trabajadores que están en contacto con tóxicos tienen un riesgo mayor de desarrollar esta enfermedad (2).

Clínica: Muchos pacientes están asintomáticos y la enfermedad se diagnostica de forma fortuita. Conforme progresa la enfermedad, se produce síndrome anémico, hepatoesplenomegalia e infiltración de órganos. En enfermedad avanzada, los pacientes desarrollan trombopenia e infecciones de repetición como consecuencia de la inmunodeficiencia humoral (3 y 8).

Tratamiento: Se caracteriza por una evolución clínica y supervivencia variable: algunos pacientes viven hasta 20 años y otros fallecen en el primer año del diagnóstico. Lo necesidad de tratar a un paciente y el tipo de tratamiento dependen de varios factores, fundamentalmente la edad y el estadio (8).

Una vez activa la enfermedad los regímenes que existen en la actualidad son regímenes en monoterapia o regímenes de poliquimioterapia (3).

Niños felices

Leucemia y ejercicio físico

Densidad mineral ósea: Los supervivientes de la LLA, corren el riesgo de osteoporosis y obesidad (25). Los niños con LLA están en riesgo de osteopenia debido a la propia enfermedad y la quimioterapia intensiva. La tasa de fractura aumenta sustancialmente, no sólo durante sino también poco después del tratamiento (28 y 14).

Obesidad: Muchos niños aumentan de peso durante el tratamiento. Será necesario una dieta posterior y actividad física (18). Los factores de riesgo modificables son reconocidos, y un cambio en el estilo de vida, han demostrado beneficio (12), aunque la actividad en los pacientes de cáncer se reduce considerablemente (30).

Habilidades: Los supervivientes de cáncer infantil tienen un aumento del riesgo de limitaciones funcionales en el rendimiento físico y en la participación en las actividades necesarias para la vida diaria (21), ya que se deteriora el rendimiento del motor y se ve reducida la capacidad máxima de ejercicio durante y después del tratamiento (15 y 31).

Beneficios potenciales del ejercicio físico: Las mejoras en la quimioterapia y la radioterapia han contribuido a la alta tasa de supervivencia. Sin embargo, durante el tratamiento, la falta de actividad física y el tratamiento provoca la atrofia muscular y la pérdida de acondicionamiento físico (23).

Estudios analizados indican los diferentes beneficios potenciales del ejercicio en los pacientes con cáncer. Encontramos beneficios psicológicos, como una reducción de la ansiedad, disminución de la depresión, mejora de la autoestima y de la calidad de vida, y beneficios fisiológicos, entre los que destacan una mejora de la capacidad funcional, mejora de la fuerza, flexibilidad, composición corporal y control de peso, aumenta los niveles de hemoglobina y la actividad de las células NK, reduce la fatiga, disminuye las náuseas y vómitos, y tienen un mayor control del dolor (9)

Prescripción de ejercicio en pacientes de cáncer

En los supervivientes, la actividad física se debe promover tanto como sea posible (11). La práctica de ejercicio puede llevarse a cabo de forma segura durante el tratamiento sin efectos importantes sobre el sistema inmunológico (16), aunque serían necesarias más investigación para identificar y caracterizar el tipo y la intensidad del ejercicio necesario (16). La evidencia indica los beneficios fisiológicos y psicológicos del ejercicio cuando se realiza durante o después del tratamiento (13). Aunque es necesario destacar, que las enfermedades relacionadas con el cáncer, tendremos que tener en cuenta los efectos secundarios, como la disminución de los niveles de energía, la debilidad muscular y la disminución de la capacidad funcional y la masa corporal (29).

Resistencia: El tratamiento con ejercicios es beneficioso tras el tratamiento, pero se debe prescribir de forma individual, con un cuidadoso control de las respuestas inmunes (24)

Diseños de entrenamiento de resistencia que proporcionan fuertes efectos anabólicos de los músculos y huesos pueden tener un impacto en contrarrestar algunos de los efectos secundarios del tratamiento para mejorar la función física y la calidad de vida (13).

Fuerza: Se ha sugerido que la debilidad muscular en los pacientes con leucemia, es el resultado de varios factores combinados. En consecuencia, parece razonable especular que la reducción de las actividades de todos los días de vida podría comprometer los músculos. Dado estos antecedentes, se realizó un estudio para corroborar que los pacientes presentan una disminución de la fuerza muscular en relación con sus pares sanos, por lo que se apoya la prescripción de programas de entrenamiento de fortalecimiento (20).

Las características óptimas de los programas específicos de fuerza incluyen el uso de ambas acciones musculares concéntricas y excéntricas y los resultados de ambos ejercicios individuales y de múltiples articulaciones (18).

Modalidad/Frecuencia/Intensidad/Duración: Hasta la fecha, no existen programas de ejercicio consensuados por expertos, por lo que se han utilizado guías generales de ejercicio para poblaciones con enfermedades crónicas (7).

La siguiente tabla, indica la modalidad, la frecuencia, la intensidad, la duración y la progresión que han de llevarse a cabo en enfermos de cáncer (7).

cuadro prescripcion cancer
Tabla 1. Guía de prescripción de ejercicio en pacientes/supervivientes de cáncer.

Se recomienda una combinación de ejercicio aeróbico y de fuerza, ya que proporcionan fuertes efectos anabólicos de los músculos y huesos y pueden contrarrestar algunos efectos secundarios del tratamiento del cáncer (13) y así mejorar la condición física y la calidad de vida.

La mayoría de los estudios coinciden en recomendar ejercicios aeróbicos que implican grandes grupos musculares. La elección irá encaminada en función de los efectos del tratamiento, de la fase de la enfermedad, de los medios disponibles y de los gustos del paciente (7).

En cuanto al entrenamiento de fuerza, se realizarán 8-12 ejercicios que impliquen los principales grupos musculares en máquinas asistidas, evitando el peso libre (7).

En cuanto a la frecuencia, se aconseja de 3 a 5 sesiones a la semana, aunque indican que lo ideal sería realizar ejercicio físico a diario, destinando entre 20 y 30 minutos a la parte aeróbica y después dependiendo del número ejercicios de fuerza a realizar, alrededor de 30-60 minutos (7).

Para calcular la intensidad que se debería llevar a cabo, se utilizarán los datos de una prueba de esfuerzo (7) y nos intentaremos basar en los índices o umbrales submáximos.

Precauciones: El ejercicio intenso está contraindicado en aquellas circunstancias en las que el sujeto presenta una analítica con parámetros hematológicos muy alterados (9).

Adherencia al programa de ejercicio físico

El ejercicio se ha convertido en una intervención de calidad de vida importante para los sobrevivientes de cáncer, pero la motivación de ejercicio es un desafío (17). La clave, puede ser ofrecer garantías de que el ejercicio es seguro y beneficioso para los sobrevivientes de cáncer y prescribir un programa de ejercicio que construya su confianza aumentando lentamente el nivel de intensidad del ejercicio (17).

Resulta necesario que los oncólogos sean los primeros en aconsejar a sus pacientes la prescripción de ejercicio físico (7). El diseño de un programa de entrenamiento, no sólo debe estar basado en la etapa de la enfermedad, sino más aún en la edad de los niños, la variedad de ejercicios, el lugar de la ejecución. Un equilibrio entre estos parámetros podría conducir a una mayor adherencia (25).

Bibliografía

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